1) Breve sobre Rusia, China y el Partido Comunista de Grecia (KKE). 2) Discurso introductorio de la Secretaria General del CC del KKE Aleka Papariga en el Encuentro Comunista Europeo (1-2 de octubre de 2012).

De bastante interés el discurso de Aleka Papariga reproducido más abajo, aunque no acabo de ver clara la postura del KKE con respecto a Rusia y China -en éste y en otros comunicados-, a los que trata como poderes imperialistas que contribuyen y participan en el conflicto “interimperialista”. ¿Son iguales Rusia y China que los EE.UU. o la UE a ojos del KKE? No sé, pero a simple vista a mí me parece que no, y lo cierto es que en otras zonas del mundo -América Latina, por ejemplo- parece que piensan lo mismo. Desconozco las propuestas de “alianza” con estos dos países a las que hace referencia Papariga -¿una idea de SYRIZA, quizás?-, pero lo cierto es que, incluso en el peor de los casos, parece que la idea de un mundo multipolar siempre será mejor y dará juego para más cosas que la de un mundo unipolar.

Para reflexionar: ¿Podría el legítimo gobierno Sirio haber aguantado el tirón sin el apoyo de Rusia y de China? ¿Podría Grecia en solitario y aún con todo el pueblo de acuerdo salirse del redil capitalista sin que le echaran abajo el experimento? Por muy bien puestos que los tengan los griegos y las griegas la propuesta parece complicada. Y sí, es cierto que Cuba ha aguantado bastante en solitario los ataques imperialistas, pero también es cierto que no rechazan la colaboración ni de Rusia ni de China, tampoco Venezuela u otros países que pretenden zafarse del imperialismo -y aunque no creo que haga falta la precisión, me refiero al que claramente ejerce, es decir, al imperialismo capitalista occidental.

El discurso de Aleka Papariga:

http://es.kke.gr/news/news2012/2012-10-01-ecm-omilia-kke/

Bruselas 1-2 de octubre de 2012

Tema: La postura de los partidos comunistas frente a la crisis capitalista: asimilación o ruptura

Las consecuencias trágicas de la crisis económica en la vida de la clase obrera y del pueblo trabajador son ya bien conocidas dado que la crisis lleva más de cinco años y en todos los países afectados las medidas han tenido la misma dirección y el mismo objetivo: reducir el precio de la fuerza de trabajo a un nivel extremadamente bajo, abrir nuevas vías de rentabilidad tanto en el período de la crisis como, y sobre todo, después la recuperación esperada que será débil y más o menos a corto plazo.

Hoy tenemos una experiencia aún más rica no sólo en Grecia sino también de los Estados-miembros de la Unión Europea, especialmente de los miembros de la eurozona, así como de la crisis de 2008 en los EE.UU. etc. Además tenemos la experiencia reciente de la crisis en Rusia, Argentina, así como en los llamados tigres asiáticos.

Consideramos que el movimiento obrero, los partidos comunistas en todos los países deben luchar para aclarar a los pueblos el carácter de la crisis y al mismo tiempo para detener el deterioro de la vida del pueblo, para una salida a favor del pueblo.

El hecho de que la crisis en 2008-2009 se manifestó en el sistema financiero, en la esfera de la circulación del capital o que la crisis en Grecia estaba ligada a la deuda y el déficit no significa en absoluto que tenemos un nuevo tipo de crisis. Aclaramos desde el primer momento que se trata de una crisis de sobreacumulación de capital cuya raíz se encuentra en la relación de explotación de la fuerza de trabajo por el capital, es decir en la esfera de la producción capitalista. Una evidencia irrefutable es la contracción de la producción industrial tanto en los EE.UU. como en la UE, así como en los países que todavía no han entrado en el ciclo de la crisis. Todas las características que son inherentes del capitalismo se ponen en evidencia: la anarquía, la desigualdad en el desarrollo de las ramas y de los sectores, la rivalidad intensa que se promueve no sólo con medios económicos y políticos pero además con las armas.

En todo el mundo capitalista se toman las mismas medidas, se utilizan los mismos argumentos, independientemente de si la deuda es más pequeña o más grande, independientemente de si el déficit se infla a una mayor o menor medida, independientemente de si los países participan en el mecanismo de estabilización con el acuerdo de la UE, del BCE y del FMI. Además, es característico que las zonas de indigencia no aparecen sólo en los países capitalistas menos desarrollados, en los países que ocupan una posición intermedia en el sistema imperialista sino también en los países capitalistas más poderosos y desarrollados.

Evaluamos que debido al desarrollo desigual la crisis estallará en otros países de la eurozona ya que incluso Alemania empieza a tener signos de fatiga, mientras que tales signos están apareciendo en China también.

La cuestión del carácter de la crisis no es meramente un asunto teórico; es claramente práctica porque determina la especialización de la línea política de los partidos comunistas en condiciones de crisis.

Por lo tanto, las particularidades en la manifestación de la crisis o en la intensidad y la duración en cada país no determinan el carácter de la crisis ni deben influir en la estrategia y la táctica de los partidos comunistas.

La historia ha demostrado que cuando los Estados capitalistas no pueden gestionar la crisis y sobre todo sus consecuencias, recurren a las armas, a la guerra imperialista, no para vender armas como afirman algunos pacifistas sino porque en algunos momentos las armas son más efectivas para el reparto de los mercados.

La crisis y la guerra imperialista y la paz imperialista están inextricablemente ligadas y así es como debemos tratarlas. Esto es particularmente cierto en Grecia que se encuentra en una región ardiente que incluye tanto el Oriente Medio como África del Norte.

La crisis capitalista prolongada demuestra claramente otra cosa que es muy importante para la estrategia y la táctica de los partidos comunistas. Demuestra que la política burguesa de gestión tiene nuevas dificultades, que no las tenía en los períodos anteriores, en manejar la vía de la salida, entrar en un nuevo ciclo de reproducción capitalista ampliada, frenar la pauperización absoluta y relativa masiva, o al menos hacer algunas maniobras. Han surgido dos recetas para gestionar la crisis que cada una tiene diferentes variaciones. En esencia se promueve la gestión burguesa expansiva y la gestión burguesa restrictiva con el objetivo de controlar el grado de depreciación del capital y hacer la distribución necesaria de la pérdida y del capital acumulado. Ambas formas de gestión llevan al mismo resultado bárbaro para los pueblos y sus derechos. La disputa sobre una u otra fórmula de gestión que se manifiesta muy intensamente en Europa no tiene nada que ver con la disputa a favor o en contra de los intereses los pueblos, no es una disputa entre una política conservadora y una progresista de izquierdas como está proclamando hoy en día el PIE.

La defensa de uno u otro tipo de gestión se basa en los intereses de la burguesía de cada Estado miembro, de qué alianzas quiere formar en el marco de las rivalidades. El movimiento obrero y popular no debe tomar partido por uno u otro rival; lo va a perder todo.

Consideramos que actualmente prevalece la opinión de que la Unión Europea y la eurozona permanezcan intactas, a pesar de las diferencias y los antagonismos, mientras que en el largo plazo no se excluye la posibilidad de una división. Por eso cada gobierno y sobre todo algunos sectores del capital se están preparando para la posibilidad que el país regrese a su moneda nacional, dependiendo del bloque de alianza imperialista con que desean alinearse.

Mucho más que antes se puede ver en Grecia que los partidos burgueses, antiguos y nuevos, los reformistas-oportunistas como es SYRIZA, están formulando posiciones “extrañas”, centrándose en alianzas incluso una alianza transatlántica o buscando alianzas con Rusia y China. Esto fue particularmente evidente en la disputa entre la UE y EE.UU. que se manifestó durante las elecciones nacionales con el apoyo de uno u otro bloque, de la “derecha” o de la “izquierda”. Las contradicciones interimperialistas hoy en día conciernen el conjunto del sistema político burgués, e incluso amenazan la unidad de un partido en tal base.

En conclusión, evaluamos que la crisis está siendo prolongada y profunda y que afectará a otros países. Incluso si un país, como por ejemplo Grecia, entre en una fase de recuperación esta será temporal, débil, con altas e insoportables tasas de desempleo, con sueldos y salarios de hambre, con relaciones laborales bárbaras que significan un retroceso a los finales del siglo 19. Un nuevo ciclo de crisis estallará antes de que la recuperación se consolide. Esto no tiene que ver sólo con Grecia sino con otros países también. Habrá realineamientos en las alianzas, mientras que debemos tener en cuenta una nueva ronda de guerras locales sin descartar una guerra imperialista más generalizada.

Además, la experiencia confirma la posición que expresamos como partido, al cernerse las primeras nubes de la crisis, es decir que la indigencia, la crisis económica no lleva automáticamente al desarrollo de la lucha de clases, de la organización, del desarrollo de la conciencia política. Hay dos opciones posibles: que el movimiento se retire y se derrote por un período largo o más corto o que pase a la ofensiva, que madure la necesidad de derrocar el sistema capitalista. Todavía no se ha resuelto nada.

En Grecia, a pesar del hecho de que se llevaron a cabo luchas grandes y de larga duración, a pesar de que el movimiento griego se ha convertido en uno de los movimientos más fuertes en el mundo y no sólo en Europa, vemos que estas medidas no han sido impedidas. Aunque el movimiento impuso su retraso, al final si no cambia algo inmediatamente, se aprobarán en su conjunto y en un período corto. Es bien sabido que las luchas que no traen resultados, cansan y decepcionan al pueblo.

Nuestro partido, sin ocultar sus deficiencias y debilidades, considera que éstas han tenido un cierto impacto en el retraso del contraataque popular y obrero aunque no han jugado un papel decisivo. Tampoco han jugado un papel decisivo en la reducción de su fuerza electoral. Esto no significa que no debemos poner énfasis especial en el desarrollo de la capacidad y la resistencia del partido.

Nos hemos enfrentado a un frente unido a nivel político y social donde, a pesar de las diferencias en sus filas, tenía una postura común en relación con el carácter de la vía de la salida de la crisis, es decir el cambio en la fórmula de gestión. La política de asimilación fue dominante y, por supuesto, tuvo un impacto negativo en la orientación de la clase obrera y de sus aliados. Sin embargo, la corriente clasista radical existe en el movimiento y en esta fase debe superar las consecuencias de las elecciones, estar en la vanguardia y movilizar a amplias fuerzas obreras y populares.

Las luchas han logrado sacudir el sistema político burgués en Grecia y cancelaron la posibilidad de servir al sistema mediante la sucesión de gobiernos de un solo partido, entre el partido liberal y la socialdemocracia.

Sin embargo, estos temblores no se convirtieron en grietas profundas. Las ilusiones parlamentarias de que puede haber una solución gubernamental alternativa de izquierdas es decir reformista-oportunista, han sido predominantes. Así quedó claro que el sistema político burgués tiene varias herramientas para hacer frente a estos temblores. Hoy en día en Grecia, los dos polos, el liberal de la ND y el socialdemócrata del PASOK, están siendo reemplazados por dos nuevos polos: por una parte el polo de la centroderecha y por otra parte el polo de la “izquierda” que ha sido formado teniendo como núcleo el Synaspismos oportunista y con el traslado masivo de dirigentes y mecanismos del PASOK sobre todo de capas medias, de los trabajadores en el sector público amplio y restringido, de los aparatos ideológicos del Estado etc.

Por supuesto, los procesos no han terminado; un nuevo escenario político de transición o uno más permanente se está preparando con el fin de frenar la radicalización, aplastar el movimiento antes que se recupere de forma masiva, golpear al KKE de todo modo.

Sobre el Amanecer Dorado

De las dos batallas electorales ha surgido como fuerza parlamentaria el Amanecer Dorado con 19 diputados. Se trata de una formación nazi, racista y criminal que tiene como objetivo principal la persecución de los inmigrantes, especialmente asiáticos, con palizas, ataques asesinos, actos violentos, chantajes y amenazas. El porcentaje que concentró en las elecciones, sobre todo en los grupos de edad más jóvenes, se formó por sus consignas falsificadas, ya que se presenta como un partido antisistema.

Nuestra evaluación es que esta formación se está desarrollando en base a los escuadrones del período de Hitler y el objetivo principal es que se puedan utilizar para aplastar el movimiento obrero y popular y dar un golpe contra el KKE. Detrás del Amanecer Dorado hay servicios secretos y secciones del aparato estatal, si bien es probable que tenga incluso conexiones internacionales. Es apoyado por las células del sistema en las fuerzas de seguridad y en el ejército mientras que en términos políticos es de gran ayuda para el sistema, ya que la mayoría de los partidos invocan al peligro de los dos extremos, equiparando el fascismo con el comunismo. No se puede tratar en base de un frente antifascista o de un frente en general contra la violencia cualquiera que sea su origen, porque tal actitud dará lugar a un ataque contra el propio movimiento. El Amanecer Dorado debe ser confrontado por el propio movimiento organizado en los centros de trabajo, en los sectores, en las organizaciones populares, revelando su papel sistémico y confrontando los delitos penales que cometen al lanzar ataques asesinos que según ellos es tomar la ley en sus manos. Los demás partidos confrontan el Amanecer Dorado desde el punto de vista de la legalidad burguesa y de la condena de la violencia en que incluyen las huelgas y manifestaciones combativas.

El KKE ha ajustado sus posiciones y demandas, su estrategia y táctica a las condiciones de crisis

En las condiciones actuales planteamos al pueblo la línea de contraataque no sólo porque hemos elegido hacerlo sino también porque objetivamente la cuestión ha madurado. Esta línea de contraataque tiene como punto de partida la lucha para impedir las medidas, reclamar medidas de alivio, así como la salida a través de la lucha por el poder obrero y popular.

La política de alianzas que proponemos al pueblo tiene que ver con la formación de la Alianza Popular que tiene una clara orientación antimonopolista (que por supuesto en esencia es anticapitalista ya que el capitalismo se ha desarrollado en capitalismo monopolista). En las condiciones actuales, la Alianza Popular organiza y coordina la resistencia, la lucha por la supervivencia, se dirige en una línea de ruptura con las uniones imperialistas, la guerra imperialista, por el derrocamiento del capitalismo, el poder obrero y popular.

Planteamos abiertamente al pueblo la necesidad de luchar por la cancelación unilateral de la deuda, es decir de no reconocerla, porque su reconocimiento lleva a la negociación que significa nuevos memorandos y nuevas medidas. Al mismo tiempo, destaca la necesidad de que el pueblo luche por la retirada de la Unión Europea. Explicamos por qué la retirada y la cancelación de la deuda implican la lucha por el poder popular, con la socialización de los monopolios, el desarrollo planificado que utilizará el potencial real de crecimiento del país, la retirada de la guerra imperialista y de los acuerdos de la paz imperialista, la salida de la OTAN, la lucha por relaciones económicas internacionales de beneficio mutuo.

Planteamos el camino del desarrollo a favor del pueblo contra el camino de desarrollo capitalista. Revelamos el contenido de la reconstrucción productiva que promueven todos los partidos burgueses, incluyendo SYRIZA cuyas propuestas están en el marco de la UE. Este camino de desarrollo trata de convertir Grecia en un centro para el transporte de energía y mercancías que lleva a la explotación conjunta de los yacimientos de energía en el mar Egeo, en el mar Jónico, en el sur de Creta con acuerdos entre los monopolios.

Desde este punto de vista consideramos y tratamos la postura de las demás fuerzas políticas y alianzas a nivel nacional y europeo. La formación de un programa mínimo no se basa en la realidad objetiva desde el punto de vista de la relación entre la economía y la política ya que la salida de la crisis a favor del pueblo es un asunto de estrategia.

El papel del PIE es cada vez más negativo y corrosivo para el movimiento europeo porque de manera clara y sin ambigüedades elige fórmulas similares a las que apoyan los gobiernos y en general otras fuerzas sistémicas de la UE a nivel nacional y europeo. Está implicado en las contradicciones interburguesas e interimperialistas.

Hoy en día, la prioridad es cómo logrará el pueblo evitar un desastre aun mayor y cómo tendrá mejores perspectivas en el futuro.

Establecemos los requisitos siguientes:

Primero

Darse cuenta de qué tipo de crisis estamos viviendo, es decir una crisis de la vía de desarrollo capitalista y de la asimilación en la UE, es decir de la importancia que tiene la lucha contra los monopolios y su poder.

Segundo

La organización de los trabajadores en los centros de trabajo, en los sectores, en los barrios.

Tercero

El fortalecimiento y la consolidación de la alianza popular entre la clase obrera y las fuerzas sociales que tienen interés en luchar contra los monopolios y el capital independientemente de las diferencias entre ellas, con la participación elevada de las mujeres y de los jóvenes de los estratos mencionados. El movimiento debe ser dirigido hacia el derrocamiento del poder de los monopolios.

El KKE con claridad y argumentos concretos ha negado participar en un gobierno de gestión burguesa que fue propuesto por el nuevo polo del oportunismo que está colaborando con gran parte del PASOK. En principio, la propuesta trataba de ejercer presión política sobre el KKE y principalmente robar votos de la esfera de influencia del KKE. Ni siquiera tenía una base aritmética dado que no había un número suficiente de diputados para formar un gobierno. Por supuesto, como ya hemos subrayado, no dijimos NO debido a que el número de los diputados no era suficiente. Sin embargo, el hecho de que esta propuesta que no tenía el número necesario de diputados demuestra su carácter demagógico y que apuntaba contra la estrategia del KKE.

Tuvimos pérdidas electorales, pero consideramos que las pérdidas para el pueblo habrían sido mucho mayores e irreversibles para un largo período de tiempo si el KKE hubiera decidido apoyar un gobierno de gestión burguesa, aceptando la asimilación de Grecia en la Unión Europea y el poder de los monopolios en el campo de la economía. En el período entre las dos batallas electorales, SYRIZA abandonó algunas consignas radicales que tenía y de este modo recibió una gran cantidad de votos que le llevaron a la segunda posición, principalmente de masas populares que tenían miedo de ser expulsadas de la eurozona, que creyeron es posible tener una negociación mejor para detener las medidas, sin romper huevos. Hoy en día, SYRIZA se presenta como el mejor negociador en comparación con el gobierno de ND-PASOK-DIMAR, moviéndose en la dirección de un partido centrista contemporáneo.

La izquierda gobernante no va a cambiar su línea política general ni golpear el sistema político podrido. Ningún gobierno, no importa si se llama de izquierdas, comunista o incluso revolucionario, no va a respetar sus proclamas si los medios de producción y la riqueza están en manos de los monopolios, es decir si el pueblo no tiene la propiedad y el poder del Estado en sus manos.

La lucha en Grecia no es difícil en general, debido a la correlación de fuerzas negativa. Sería más correcto decir que se ha vuelto más compleja en el terreno de la correlación de fuerzas negativa. Requiere un alto nivel de capacidad y estabilidad de parte del Partido para que esté en posición de penetrar en más amplias masas obreras y populares, hacer las maniobras necesarias sin alterar su línea política general y sin alejarse de los trabajadores y los empleados que tienen ilusiones y todavía no han adquirido experiencia política.

Concluyendo este tema, quisiéramos subrayar que no sólo nuestra teoría pero también nuestra experiencia histórica demuestran que por muy fuerte que sea un partido comunista en las elecciones, si toma posiciones gubernamentales en el marco del sistema burgués se lleva inevitablemente a la asimilación. Este asunto debe ser un asunto de discusión, en el momento oportuno, entre el pueblo para que se dé cuenta de que los márgenes de vivir una vida mejor, no sólo en condiciones de crisis sino además en condiciones de recuperación, se han reducido desesperadamente en relación con el pasado. Objetivamente, las condiciones para el derrocamiento radical han madurado aún más ya que los monopolios han penetrado muy profundamente tanto en la economía como en todos los aspectos de la vida social.

Por supuesto, el factor subjetivo, es decir el movimiento obrero, la fuerza del partido comunista, es muy atrasado y debemos avanzar en la dirección de su fortalecimiento.

No debemos abandonar la lucha contra la guerra imperialista y la paz imperialista en nombre de la crisis económica.

En consecuencia, hay que señalar por qué y en qué forma se llevará a cabo la intervención imperialista en base a los ejemplos y las pruebas de la llamada Primavera Árabe, Libia, Siria. ¿Cómo una oposición interna se forma desde fuera? ¿Cómo se arma? ¿Cómo se intenta el derrocamiento incluso de gobiernos burgueses debido a las contradicciones interimperialistas e interburguesas? Tenemos que demostrar sistemáticamente con argumentos por qué sigue siendo crucial y decisivo el ámbito nacional de la lucha y al mismo tiempo la importancia de la cooperación internacionalista y la solidaridad. Además, es posible que un movimiento utilice las contradicciones interimperialistas de dos maneras: para revelar el elemento básico de la internacionalización capitalista y, por otro lado, para preparar al pueblo a no apoyar la burguesía de su país en las rivalidades interimperialistas y en la guerra por el reparto de los mercados.

Al mismo tiempo, el KKE trata de estudiar de modo científico y a través de la experiencia del movimiento los acontecimientos en su conjunto para causar grietas en el sistema político burgués que contribuirán a la mayor emancipación del movimiento.

Hoy en día es aún más cierto que el desarrollo de los acontecimientos a nivel nacional está determinado además por la correlación de fuerzas a nivel internacional y regional, así como por la dinámica y la línea revolucionaria del movimiento obrero y comunista. Cada éxito en un país tiene un impacto en el desarrollo de los acontecimientos en los demás países europeos, cualquier deslizamiento de compromiso y retroceso lleva a los movimientos de muchos países a una posición difícil. Por supuesto, los acontecimientos se evalúan al nivel de las luchas y de la alianza social, pero hoy en día requieren la intensificación de la lucha ideológica contra las percepciones oportunistas, reformistas y burguesas dominantes. Sin este debate a nivel ideológico, será difícil orientar a las masas populares tanto hacia la lucha por medidas de alivio así como por la cancelación y el derrocamiento de medidas aún peores. Las luchas, incluso si son masivas, no tendrán el nivel necesario de organización y de orientación política certera sin la confrontación ideológica dentro del movimiento.

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