Lecciones de historia: Harry Villegas (Pombo), excompañero del Che Guevara, llama a unirse frente al imperialismo (Prensa Latina).

http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&idioma=1&id=3079881&Itemid=1

Excompañero del Che Guevara llama a unirse frente al imperialismo

Foto: Prensa Latina.

Quito, 14 sep (PL)

Harry Villegas (Pombo), integrante de la guerrilla boliviana comandada por Ernesto Che Guevara, dijo hoy que la unidad es un factor clave para la consolidación del movimiento progresista frente al imperialismo.

Es necesario que (las organizaciones de izquierda) tomen conciencia de la necesidad de la unidad, y de que hay un enemigo único, común para todos, que es el imperialismo yanqui, alertó el exguerrillero cubano en declaraciones a Prensa Latina.

Pombo, quien ostenta el grado de general de brigada retirado de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de su país, combatió bajo las órdenes del legendario comandante argentino-cubano en la selva boliviana en la década del 60 del siglo pasado, gesta que culminó con la muerte del Che Guevara y de la mayoría de sus compañeros de armas.

Al respecto, señaló que la decisión del Partido Comunista Boliviano de no apoyar la lucha armada fue un factor determinante en el fracaso de la guerrilla.

Esa decisión trajo aparejado que se traicionara al movimiento guerrillero, recordó Pombo, que fue el invitado de honor de la V Conferencia de Alfaro Vive Carajo (AVC), otrora grupo guerrillero ecuatoriano que ahora pretende convertirse en un partido político.

Consultado sobre esa decisión de los exguerrilleros ecuatorianos, Villegas consideró que se trata de un paso de avance, en tanto contribuirá, dijo, a la consolidación del movimiento progresista en el país suramericano.

Tenemos que estar al lado de estos movimientos progresistas, porque si no, vamos a ir siendo aniquilados uno a uno. Esa es la estrategia del imperialismo, advirtió.

Tras apuntar que la razón fundamente de su lucha siempre fue la justicia social, el sobreviviente de la guerrilla boliviana consideró loable que las fuerzas de izquierda puedan llegar ahora el poder por la vía electoral.

Recuerdo que el Che le dijo a Salvador Allende cuando le dedicó su libro Guerra de guerrillas que se lo dedicaba a un hombre que por otras vías había alcanzado los mismos objetivos, señaló.

Pero Pombo dice coincidir también con la advertencia que le hizo el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, al propio Allende después que ganó las elecciones en Chile en 1970, de que una vez tomado el poder por la vía pacífica, era necesario defenderlo.

Tenemos que estar claro, porque no los va diciendo la historia, de que independientemente de que se tome el poder por la vía pacifica hay que estar preparado para defenderlo, recalcó el exguerrillero cubano, quien también luchó contra el colonialismo africano junto al congolés Patricio Lumumba a principios de los años 60.

lb/nm

Los españoles debemos exigir la inmediata retirada de nuestras Fuerzas Armadas de la provocación de la OTAN contra Rusia y en apoyo del gobierno fascista de Ucrania. Dos artículos de la prensa rusa sobre la cuestión.

http://sp.ria.ru/revista_de_prensa/20140909/161717906.html

EEUU enviará efectivos de infantería a la región ucraniana de Lvov

01:23 09/09/2014
Moscú, 9 sep (Nóvosti).

Efectivos de infantería estadounidenses participarán en los ejercicios multinacionales Tridente Rápido que se van a desarrollar del 16 al 26 de septiembre en la región de Lvov, oeste de Ucrania, escribe este martes Nezavisimaya Gazeta.

Las maniobras contarán con la asistencia de unos 1.300 militares procedentes de 15 países: Alemania, Azerbaiyán, Bulgaria, Canadá, España, EEUU, Georgia, Letonia, Lituania, Moldavia, Noruega, Polonia, Reino Unido, Rumanía y Ucrania. El Pentágono estará representado por 200 efectivos de la 173 división de infantería acuartelada en Italia. El portavoz del departamento militar estadounidense, Steve Warren, afirmó que los ejercicios se centrarán en “misiones de paz”.

El pasado 8 de septiembre, en la parte noroeste del mar Negro empezaron las maniobras Sea Breeze 2014, en los que participan las fragatas Toronto (Canadá), Almirante Juan de Borbón (España), Commandant Birot (Francia), Ferdinand (Rumanía), Oruç Reis (Turquía) el destructor USS Ross (EEUU), la lancha patrullera Sujumi (Georgia) más cinco buques de la Marina ucraniana y otros dos del Servicio nacional de Fronteras, además de la aviación naval.

Ambos ejercicios fueron programados con suficiente antelación, pero Kiev y la OTAN no ocultan que “por parte de la Alianza es una demostración del apoyo a Ucrania sin implicación militar directa en el conflicto”.

El objetivo de Sea Breeze 2014, según el Servicio ucraniano de Seguridad Nacional y Defensa, es “una operación internacional para establecer y garantizar una zona de navegación segura en una región en crisis”. La situación de crisis real en las aguas costeras de Ucrania se observa actualmente en Mariúpol, a orillas del mar de Azov. Aunque la navegación y los trabajos portuarios no se interrumpen, la ciudad está prácticamente rodeada por las milicias que la semana pasada hundieron en el Golfo de Taganrog varias lanchas de la Marina ucraniana.

La OTAN descarta la implicación de sus fuerzas en el conflicto de Ucrania, pero el escenario de Sea Breeze 2014 podría incluir garantías militares a la seguridad de la navegación no solo en la parte noroccidental del mar Negro sino también cerca de la zona de conflicto, en la cuenca del mar de Azov y, en particular, la navegación a través del Estrecho de Kerch cuya entrada Ucrania había controlado antes de la incorporación de Crimea a Rusia. Kiev considera que son aguas bajo su jurisdicción.

Si las milicias del este de Ucrania conquistaran Mariúpol, se harían con el control de grandes terminales portuarias para la exportación de trigo, carbón y metales, algo que resulta inadmisible para Kiev y que, por lo tanto, podría derivar en un conflicto naval a gran escala en los mares de Azov y Negro.

El Ministerio ruso de Asuntos Exteriores ya manifestó su preocupación por los ejercicios conjuntos de Ucrania y la OTAN, al destacar que “incrementan la tensión”.

_____

http://actualidad.rt.com/actualidad/view/139544-buques-guerra-otan-entran-mar-negro

Otro buque de guerra de la OTAN entra en el mar Negro

Publicado: 7 sep 2014 | 10:07 GMT Última actualización: 7 sep 2014 | 13:22 GMT

RT Actualidad / Actualidad

Otro buque de guerra de la OTAN, la fragata española Almirante Juan de Borbón, ha entrado en el mar Negro después de que lo hiciera la fragata canadiense Toronto para participar en los ejercicios militares Sea Breeze 2014.

El Toronto se adentró en el mar Negro la noche del sábado al domingo.

Las naves siguen los pasos de otros dos buques de la OTAN: el USS Ross —un destructor de la Armada de EE.UU. dotado del sistema antimisiles Aegis— y la fragata Commandant Birot de las fuerzas navales de Francia; ambos buques entraron en aguas del mar Negro el miércoles pasado.

Otro buque de la OTAN, el francés Dupuy-de-Lôme, especializado en recolección de señales y comunicaciones, abandonó el mar Negro el 5 de septiembre.

Los buques de los países de la OTAN llevarán a cabo junto con Ucrania los ejercicios conjuntos Sea Breeze 2014 entre el 8 y el 10 de septiembre.

En ellos participan Canadá, España, Rumania y Turquía, que en total aportan 12 naves y embarcaciones auxiliares. Georgia, Noruega, Suecia y Francia han enviado representantes como observadores.

Artículo de Guennadi Ziugánov, Presidente del CC del Partido Comunista de la Federación Rusa: Crisis en Ucrania y sus raíces profundas.

El artículo puede leerse en inglés en la página del PCFR ( http://cprf.ru/2014/09/1108/ ) o descargar su versión en castellano aquí: https://docs.google.com/file/d/0B6ubbrisn9iHMWRLeW5wWHB3Zkk/edit

Crisis en Ucrania y sus raíces profundas

Guennadi ZIUGANOV, Presidente del CC del PCFR  

Hoy, a lo largo y ancho de las Repúblicas Populares de Lugansk y Donetsk arden las llamas de guerra. Por primera vez desde la liberación de Ucrania de los fascistas hace 70 años las ciudades y poblados pacíficos son blanco de bombardeos de artillería y aviación. El saldo de muertos y heridos se calcula en miles, los refigiados, en decenas de miles. Se arrasan barrios residenciales, jardines de infancia y escuelas, policlínicos y hospitales, instalaciones de suministro de energía y agua. Están cercadas varias ciudades con centenares de miles de habitantes.

El poder de los seguidores de Bandera, sus protectores en Occidente y adeptos en el campamento liberal ruso está silenciando abiertamente los crímenes de guerra cometidos en Nueva Rusia. Puesto que la destrucción de las ciudades y poblados es una violación flagrante de las normas y las costumbres de guerra. Las convenciones de Ginebra de 1949 prohíben directamente el uso de la artillería y la aviación de combate contra los poblados habitados. Entretanto, la Junta que usurpó el poder en Kiev como resultado del golpe de estado lleva a cabo una estrategia vil y cobarde. Sus unidades punitivas pierden constantemente en un enfrentamiento abierto con los destacamentos de autodefensa de Nueva Rusia.

Las tropas y los ejércitos privados de los oligarcas están aniquilando conscientemente a la población civil. Es una limpieza étnica. La población rusohablante es echada de su patria histórica. Es un grave crimen de lesa humanidad.

Raíces históricas de los acontecimientos

La atención en Rusia hacia los acontecimientos en Ucrania y el dolor que experimentamos por la guerra de allí son legítimos. Ucrania no solamente es una parte del mundo eslavo. La tierra de Ucrania y su pueblo es una parte inalienable de la conciencia y la historia eslavas. La explicación radica en una profunda relación espiritual y cultural entre nuestros pueblos y su unión histórica inseparable. Cuando se trata de meter cizaña entre nuestros pueblos en intereses del Occidente se corta a lo vivo, se abre una profunda herida a la sociedad rusa y todos los ciudadanos de Ucrania. Pues solamente en unión con Rusia Ucrania puede alcanzar las alturas de prosperidad que muchos en Ucrania solamente ven en la alianza con Europa. La alianza que siempre trae desgracias.

Así fue siempre. En los siglos XII—XIV, cuando la llamada Rusia Roja que se extendía en torno a Lvov fue desgarrada en pedazos por sus vecinos occidentales. Y así fue en los siglos XVI—XVII, cuando la Polonia de la nobleza intentó erradicar en las tierras ucranianas con espada y fuego el mismo espíritu de la libertad y religión ortodoxa, la memoria de la gran unidad panrusa. Y en el siglo XVIII, cuando un puñado de traidores se reunieron en torno a Mazepa (a quién Pedro I quería en serio imponer la pesadísima “medalla de Judas”, medalla del traidor). También a principios del siglo XX, cuando los “autónomos” locales apostaron por las bayonetas alemanas. Todo ello convertía a Ucrania en la arena de sangrientas batallas. Sólo la salvaba la ayuda de Rusia.

Ahora también los temibles acontecimientos actuales confirman la idea de V. Lenin de que solamente con la unión de los proletarios de toda Rusia y Ucrania es posible una Ucrania libre, sin esa unión es inconcebible. Vale recordar aquí que todas las empresas grandes de altas tecnologías de Ucrania, no solamente en las provincias de Donetsk y Lugansk, sino también en las provincias de Járkov, Dniepropetrovsk y Zaporozhie y otras, se construyeron en la URSS con cargo al presupuesto nacional, aportando Rusia, los ciudadanos rusos, el 70 % de los gastos.

Así que, la unión fraternal en la época de las duras pruebas es nuestra causa y deber común.

Parece que la guerra civil en Ucrania estalló repentinamente. Apenas hace seis meses, era uno de numerosos Estados que afrontaba problemas económicos y sociales difíciles pero que mantenía la estabilidad política. El descontento de la población iba acumulándose. No había nada que presagiara convulsiones duras. Pero sería incorrecto considerar que la explosión social se produjo súbitamente como un trueno inesperado.

Es de reconocer que los dirigentes rusos respondieron de la forma muy adecuada frente a la amenaza al recuperar la península de Crimea para Rusia en vísperas del 70 aniversario de su liberación de los fascistas y al prevenir realmente el estallido de una gran guerra.

Para entender mejor las raíces de la tragedia de Ucrania es preciso ver las raíces históricas en su desarrollo, entender los mecanismos del surgimiento de la crisis muy profunda en el hermano país. Es necesario ver tanto las manifestaciones sangrientas externas de la guerra fratricida en Ucrania como las premisas históricas, económicas, clasistas, culturales, étnicas, religiosas y otras de esos acontecimientos. Solamente un análisis integral permitiría determinar correctamente las fuerzas motrices de la crisis en Ucrania, prever el desarrollo de los acontecimientos, elaborar la estrategia y la táctica de resolución de ese conflicto durísimo.

Para nosotros, los comunistas, lo acontecimientos en la hermana república no sólo tienen un interés teórico. No somos politólogos impasibles que observan el curso de acontecimientos. Nuestro deber es sacar lecciones de la agudísima lucha social en la que está sumido nuestro vecino. Es por ello que es necesario analizar los acontecimientos en Ucrania teniendo presente que algo semejante puede repetirse en una u otra forma también en Rusia.

Es lógico que nuestra atención y simpatías se dirigen en primer lugar a la lucha de la naciente Nueva Rusia. Pero no menos importante es entender los orígenes y las fuerzas motrices del oponente: el neofascismo renacido. Para ello se debe analizar el nacimiento y la formación del movimiento de Bandera como nacionalismo étnico ucraniano extremista. Hay que entender el fundamento ideológico de ese movimiento, cuyo nacionalismo junto con la rusofobia se alimentan hoy en Ucrania.

Orígenes del nacionalismo radical

Es cuestión de principios entender que exceptuando el período soviético Ucrania nunca tenía su propia estatalidad y la historia común para todo el pueblo ucraniano. A lo largo de los siglos, cuando se formaban las potencias europeas, Ucrania nunca fue Estado independiente y nunca fue un todo único formando parte de otros Estados. El territorio actual de Ucrania estaba dividido y repartido entre potencias europeas. A mediados del siglo XVII, como resultado de la unión voluntaria con Rusia su parte oriental se vio bajo la tutela de Rusia y así empezó la historia de la Rusia Pequeña y los territorios del occidente de Ucrania quedaron bajo el dominio de Polonia, y, luego, Austro-Hungría.

La política de Polonia respecto a la población ucraniana era muy cruel, incluso sadista. Los ucranianos occidentales dentro del Estado polaco eran considerados personas de calidad inferior. Es la causa clave de que precisamente en Ucrania Occidental se formó el nacionalismo ucraniano radical parecido parcialmente a las ideas de la exclusividad racial proclamadas en el Tercer Reich.

Los partidarios de Bandera no solamente formaron parte de la coalición táctica con los ocupantes fascistas sino que participaron muy activamente en operaciones punitivas incluyendo contra la población ucraniana autóctona. La misma táctica la continuaron ellos en clandestinidad en Ucrania Occidental terminada la guerra. En la lucha contra el movimiento de Bandera que continuó hasta mediados de los años 1950 cayeron más de 25 mil militares soviéticos y oficiales de seguridad estatal y más de 30 mil ciudadanos pacíficos ucranianos. También costó caro a los militantes de Bandera, más de 60 mil muertos.

La política de Bandera no se convirtió en la idea nacional-liberadora sino en una secta totalitaria de fanáticos dementes que asesinaban en primer lugar a los ucranianos. Las manifestaciones de semejante secta totalitaria son propias también de la Iglesia Unitaria Ucraniana occidental que pertenece al ramo católico. Es precisamente a ella que pertenecían los partidarios de Bandera que no querían tomar en consideración que la inmensa mayoría de los habitantes ucranianos profesaban la religión ortodoxa. La ideología de los adeptos de la Iglesia Unitaria en realidad está muy poco relacionada con el catolicismo. Es más pronto una forma sectaria extremista del protestantismo mezclada con el baptismo. No son casuales los vínculos de las figuras clave de la cúpula dirigente de Kiev con los sectarios: el baptista Turchinov, y Yatseniuk que tiene amistades con cientólogos.

Toda victoria del nacionalismo extremista zoológico es resultado de una profunda crisis del poder cuya enemistad percibe cada vez más la sociedad y reacciona de una manera radical ante las manifestaciones monstruosas. Y el único modo para ese poder de conservarse es la alianza con la ideología del nacionalismo radical gracias a la cual la cúpula anterior mantiene sus posiciones aparentemente bajo banderas nuevas.

La nueva “elite” con raíces en la anterior usa las armas de Bandera así como a sus partidarios como carne de cañón para embaucar una vez más a millones de personas al realizar un enroque de clanes dentro del poder. Como resultado, la oligarquía no sólo mantuvo sino también consolidó sus posiciones. La misma política económica, incluso más dura, la van a llevar a cabo bajo las banderas de Bandera. Y será bajo una rigurosa tutela del Occidente, o sea en la misma “alianza con el diablo” contra Moscú que significa para Ucrania la agudización, no la resolución de problemas.

Un análisis científico imparcial nos lleva a la conclusión que rehúyen de todos modos tanto los políticos occidentales como los actuales “reyezuelos” de Kiev que afanan cortar los lazos multiseculares con Rusia. La conclusión es que el pueblo de Ucrania Oriental y Central está relacionado mucho más con Rusia que con Ucrania occidental. Los intentos de hacer que Ucrania se ponga en la vía antirusa se dirigen no sólo contra Rusia sino también contra la mayor parte del pueblo ucraniano. Representan por si una acción antiucraniana, antinacional bajo el ropaje de la demagogia nacionalista.

Desde el punto de vista objetivo es así, aunque no todos los habitantes de las regiones occidentales y centrales de Ucrania lo entienden cabalmente. La historia del movimiento de Bandera ya ha puesto al descubierto esa paradoja trágica que se repite hoy en día por la cúpula de los nuevos dirigentes de Bandera que arribaron al poder. Como si defendiendo los intereses de todo el pueblo ucranio esos políticos pisotean los intereses de su inmensa mayoría que no pueden ser realizados fuera de los vínculos estrechos con Rusia. Es ello lo que no querían entender el mismo Bandera y sus correligionarios. Tampoco quiere prestarlo atención la elite actual de Ucrania que se guía por la mano de Washington.

Movimiento de Bandera como expresión extremista de la rusofobia

La opción de los radicales nacionalistas ucranianos a favor de la lucha contra la “ocupación soviética” no era su error o una maniobra táctica provisional. Era inevitable y lógica y lo sigue siendo para el nacionalismo ucraniano moderno. Es la única opción posible en beneficio de la alianza antirusa contra cualquier adversario más temible de Ucrania. Sin esa alianza antinatural ninguna “autonomía” de Ucrania separada de Rusia es imposible simplemente dicho.

Es cierto que en las acciones de las autoridades en los territorios de Ucrania que formaron parte antes del Imperio Ruso hubo deformaciones políticas y culturales. Pero desde el inicio, la afinidad lingüística y cultural de nuestros pueblos, la semejanza de su modo de pensar, tradiciones y costumbres mitigaban la agudeza de ese problema. Caracterizar aquel periodo de la historia como ocupación de Ucrania es imposible. Tales características es una especulación analfabeta y vil. Es justo hablar de siglos de la historia común de Rusia y Ucrania Oriental y Central y de que como resultado de nuestra unión se formó la única nación política.

Pero el odio hacia los opresores de aquel entonces el movimiento de Bandera lo trasladó también al Poder soviético después de su consolidación en Ucrania Occidental. No querían entender que los principios del poder soviético nada tenían que ver con el orden colonial que implantaban los amos de Polonia. Tampoco querían entender que precisamente dentro del Estado soviético Ucrania Occidental y Central obtuvieron de hecho una mayor independencia que en los tiempos del Imperio Ruso y la instauración del poder soviético en la parte occidental de Ucrania no era colonización sino liberación de ella.

¿Pero por qué los ideólogos de la rusofobia logran ahora también engañar a una parte considerable de la sociedad? La explicación es que muchos ucranianos de nuevo encontraron en el nacionalismo radical una panacea contra todas sus desgracias y la alternativa de todo lo que les oprimía y humillaba. Pero en este caso las calamidades y humillaciones están relacionadas con una nueva realidad. No es una dura arbitrariedad polaca del siglo pasado. Ahora es arbitrariedad de la oligarquía y el capitalismo bandidesco.

La crisis económica y moral permanente en Ucrania que surgió después de la desintegración de la Unión Soviética en 1991, la injusticia social cada vez más profunda y la desigualdad se hicieron catalizadores de los ánimos nacionalistas radicales que afloraron primeramente en 2004, y después en los años 2013-2014. Sin ello esos ánimos no tenían fundamento en Ucrania al igual que en los años del florecimiento del poder soviético dentro del cual los intereses de los ucranianos se materializaron lo máximo. Es suficiente señalar que durante el mayor periodo de la segunda mitad del siglo XX la Unión Soviética fue encabezada por los políticos estrechamente vinculados con Ucrania: Nikita Jruschov y Leonid Brezhnev.

Sin embargo, los rusofobos en el Occidente, los liberales-antisoviéticos en Rusia e ideólogos del nuevo nacionalismo ucraniano formularon la falsa tesis de que suponiendo que el Poder soviético diera más libertades al pueblo ucraniano fue de todos modos el de ocupación ya que Ucrania permanecia bajo el control del imperio, en este caso el soviético. Por consiguiente, la lucha de Bandera y sus correligionarios contra el poder fue lucha emancipadora. Hoy en día, aspirando a liberarse definitivamente de la influencia rusa los nuevos nacionalistas ucranianos muestran que son fieles a los mismos principios de la lucha por la independencia movidos por el afán de consolidarla en el marco de la estatalidad lograda por Ucrania.

La falacia de principio de esa tesis se refuta también por la historia y los acontecimientos actuales cuando muchos capítulos de la historia se repiten. La explicación es que los nacionalistas radicales nunca actuaron como fuerza político-nacional independiente. La liberación de Ucrania Occidental de la opresión polaca no fue su mérito sino el del Poder Soviético. La lucha contra el último llevó a los nacionalistas ucranianos a la formación de la alianza con los ocupantes hitlerianos.

Pero tan pronto como la idea de la estatalidad ucraniana se viera orientada hacia el Occidente, con el distanciamiento de Rusia, ella misma se convirtió en una ficción y la unidad confusa se convirtiera en una revuelta. La causa es que Ucrania posee muy escasas experiencias de la estatalidad autónoma. En nuestros días no podrá existir fuera de la zona de influencia de los Estados más poderosos.

Entretanto, en la alianza antirusa con los adversarios abiertos de Ucrania sólo son capaces de disfrazar temporalmente sus auténticos planes inamistosos y el pueblo ucranio no tiene ninguna oportunidad de lograr la verdadera independencia. El “Movimiento nacional” en Ucrania no es un camino que conduce a la liberación sino hacia el sentido contrario. Es la vía antinacional.

Lo sienten hoy millones de ucranianos, muchos de los cuales se levantaron con armas en mano contra los neonacionalistas. Su lucha es una verdadera resistencia nacional puesto que dijeron un No decidido a los planes de romper los lazos seculares con Rusia y el pueblo ruso. Y recibieron como respuesta los bombardeos aéreos y de artillería contra los barrios residenciales. Es de esa manera que actuaron los nacionalistas de Bandera en los años 1930 – 1950 contra los ucranianos que tomaron conciencia de la esencia destructiva de su “nacionalismo”. No pueden tratar así a su pueblo, a quienes alimentan las ideas genuinamente nacionales, quienes se preocupan realmente por su pueblo.

Causas directas del golpe de estado en Ucrania

La línea divisoria que partió la historia moderna de Ucrania fue la decisión del presidente Yanukovich en otoño del año pasado de no aceptar la asociación de Ucrania con la Unión Europea y encaminarse hacia la Unión Aduanera con Rusia y demás países. Esa decisión fue totalmente fundamentada desde el punto de vista económico. Los representantes rusos en las conversaciones con la parte ucraniana durante muchos meses de una forma argumentada pero sin algún éxito iban convenciendo a sus colocutores en Kiev de que el movimiento hacia el Occidente está relacionado con la total descomposición de la economía ucraniana relacionada estrechamente con la rusa.

Empero, los círculos gobernantes de Kiev se orientaban por el rumbo prooccidental estrictamente ideológico. Solamente en el momento último, en el momento de la toma de decisión, el dirigente de Ucrania reconoció las realidades económicas y declaró su intención de ingresar en la Unión Aduanera. Mientras tanto, la opinión pública por esfuerzos de numerosos “organizaciones no gubernamentales” y medios de comunicación creados y controlados por el Occidente ya se pusieron de cara a Europa. El pueblo no tenía la información fidedigna sobre las inminentes consecuencias gravísimas de la participación subordinada en la Unión Europea. Pero el sueño de “reunificación con Europa” ya desde hace tiempo ofuscaba los cerebros de los intelectuales o ciudadanos que creían apasionada e ingenuamente que la membresía asociada en la UE llevaría automáticamente a los ucranianos al nivel europeo del bienestar. .

La decisión de ingresar en la Unión Aduanera con la Rusia semidespreciable según los intelectuales prooccidentales fue recibida por muchos en Ucrania como fracaso del sueño dorado. La irritación masiva se volcó a las calles de la capital ucraniana que desde hace tiempo estuvo bajo la influencia de los activistas desenfrenados procedentes de Ucrania Occidental.

Pero el Maidan que prendió su fuego en noviembre del año pasado se ahogó poco a poco. En enero de este ano, allí todavía se agitaban unos doscientos – trescientos fanáticos y semivagabundos que encontraron su modo autoexpresarse y conseguían la alimentación gratuita en el centro de la capital. Mientras tanto la disminución del grado de confrontación no coincidió con los planes de quienes dirigían realmente los acontecimientos en Ucrania. Al fuego apagándose del descontento social los políticos occidentales empezaron a echar porciones grandes del combustible y fabricar la sustancia inflamante para el estallido del radicalismo dirigido hábilmente contra Rusia.

Pero sería incorrecto limitarlo todo a las artimañas de los políticos occidentales y servicios especiales. La culpa personal bastante grande por el incendio prendido en Ucrania la tiene también el señor Yakunovich y su equipo. Ese “equipo”, mejor dicho la familia del ex presidente, al llegar al poder empezó a convertir agresivamente el poder político en dinero. La avidez de Los de Donetsk como les llamaba el pueblo no tenía límites. Los empresarios pequeños y grandes tenían que pagar los tributos numerosos. El apoderamiento ilegal del negocio se convirtió en cosa común. Así que el descontento del pueblo por la degradación constante de la economía se sumó a la agudísima indignación de la parte muy activa de la población -las pymes- dado el saqueo efectuado por los amigos y parientes de Yanukovich.

Entretanto, Yanukovich persiguiendo los intereses tácticos se presentaba como partidario del acercamiento con Rusia aunque su política era abiertamente prooccidental. Por ello, la opinión pública asociaba a Yanukovich con Rusia. De allí la tonalidad antirusa de Maydan. Pero, ¿acaso tenemos el derecho de criticar al pueblo ucraniano por el hecho de que en su mayoría no tomara la conciencia de la necesidad de recuperar la alianza fraternal con Rusia? Podríamos tener ese derecho si la Federación de Rusia diera el ejemplo del Estado social, si eliminara la oligarquía, la corrupción total, los principios del capitalismo bandidesco. En ese caso el pueblo ucraniano se pondría sin vacilar bajo las mismas banderas con Rusia, las banderas que le salvaron en el pasado.

La mezcla explosiva que provocó el estallido social en Ucrania incluía varios elementos fundamentales: el descontento legítimo de las masas populares por el constante empeoramiento de su situación económica; la indignación de las pequeñas y medianas empresas por las acciones ilícitas de los tiburones del equipo de Yanukovich; la ambición de los intelectuales prooccidentales de subordinarse aún más a la opinión pública, así como las intrigas de los políticos pronorteamericanos y los servicios especiales orientados a ahondar la división entre Rusia y Ucrania.

Al mismo tiempo, el grupo gobernante ruso consideraba y sigue considerando a Ucrania en primer lugar como territorio por el cual pasa el gasoducto. Por ello, la política de la cúpula gobernante rusa se limitaba exclusivamente con el aseguramiento del flujo interrumpido del gas a Europa. Los ánimos sociales en Ucrania no sólo no eran el objeto de interés y acción por parte de la “elite” rusa sino que se ignoraban como factor totalmente no sustantivo sobre el fondo de las intrigas de las “cúpulas dirigentes” de los dos países en torno a la tubería de gas. Por ello los pueblos de las repúblicas hermas tienen que pagar el precio muy caro.

Golpe de estado y sus consecuencias

Los intentos de los dirigentes de Ucrania de establecer un orden elemental en las calles de su capital incluyendo las negociaciones tropezaban contra la resistencia feroz de los comandos bien entrenados reclutados en las regiones occidentales. A mediados de febrero, en Kiev empezó a aplicarse la tecnología norteamericana de las revoluciones seudopopulares: la conquista del poder por vía callejera con el apoyo masivo desde afuera probado en curso de los golpes de estado en Yugoslavia, Georgia, Ucrania (2004), en Libia, así como durante la “primavera árabe” en los países del Cercano Oriente y Norte de África.

Al mismo tiempo, los dirigentes de Ucrania se convirtieron en objeto de la constante presión por parte del Occidente. La Unión Europea amenazaba con la creación de una lista negra de funcionarios contra los que se aplicarían diferentes sanciones. El clan de Yanukovich pensó sobre todo de sus cuentas en bancos y zonas offshore occidentales. Lo que hizo muy vulnerables a los dirigentes de Ucrania ante el chantaje del Occidente. El resultado de la flaqueza del Jefe del Estado fue la parálisis de los órganos de orden público y la traición de la cúpula política que no cumplió con sus deberes constitucionales.

Al mismo tiempo, los representantes de la oposición que supuestamente luchaban por la democracia contra el régimen autoritario y el futuro luminoso bajo la egida de la Unión Europea aplicaban de hecho los usos y costumbres de sus antecesores fascistas de Bandera. Los manifestantes “pacíficos” se apoderaban de las sedes administrativas, atacaban a la policía, lanzando los cocteles Molotov. Y el presidente Yanukovich esquivaba las acciones decididas entregando paso a paso el poder a las manos de los elementos neonazis. Todo culminó con el golpe de estado. El 18 de febrero en las calles de Kiev empezaron los verdaderos combates con uso de las armas de fuego. En tres días, el saldo de muertos fue de 100 personas y más de 600 hospitalizados. El 23 de febrero Yanukovich se fugó de Kiev.

Los herederos de Bandera, secuaz fascista, que arribaron al poder empezaron en seguida la campaña de supresión de sus opositores políticos y la población rusoparlante. Por decisión de los diputados atemorizados de la Rada Suprema (Parlamento) fue derogada la ley que permitía el uso del idioma ruso en función del segundo idioma oficial en varias regiones de Ucrania. Empezó el pogromo de los locales del PC de Ucrania. El Partido Comunista fue ilegalizado en varias regiones. Fueron maltratados físicamente los diputados de la Rada miembros del Partido Comunista y el Partido de las Regiones, y los policías que fueron fieles al juramento.

Los adeptos de Bandera también empezaron a destruir la memoria histórica. Empezó por todas partes la demolición de los monumentos a Lenin y los militares soviéticos caídos durante la liberación de Ucrania de los ocupantes fascistas. Al destruir los monumentos a Lenin, los nacionalistas no sólo eliminaban la herencia histórica sino también los símbolos de la estatalidad ucraniana ya que el Decreto sobre la fundación de la Republica de Ucrania fue firmado por Lenin. Como efecto de esta bacanal de la destrucción se levantó al movimiento de resistencia en el sudeste del país y finalmente estalló la guerra civil.

Esencia clasista del conflicto en Ucrania

La esencia de los acontecimientos en Ucrania es difícil de entender sin analizar la correlación de las fuerzas clasistas. Es necesario señalar primeramente que como efecto de la privatización salvaje, destructiva de la economía de Ucrania en los años 1990 — 2000 en intereses de la nueva oligarquía y la desindustrialización en intereses de los competidores occidentales, se redujo drásticamente el número del proletariado industrial. Por consiguiente, cayó el nivel de su organización. Con la desaparición de los koljoses y sovjoses fue prácticamente liquidado el proletariado rural. Eso cambió la correlación de las fuerzas clasistas.

Sin embargo, la cúpula gobernante prooccidental de Ucrania no logró eliminar totalmente a la clase obrera, sobre todo en las regiones industrialmente desarrolladas del sud-este del país. Y no es casual que la Junta nacionalista tropezó con la resistencia más poderosa precisamente en esas regiones. El proletariado industrial entiende perfectamente que el rompimiento de los lazos históricos con Rusia, consumidor de los productos de sus empresas, llevará consigo inevitablemente el desempleo masivo y la miseria. No solamente los sentimientos nacionales sino también la conciencia clasista de millones de personas en Nueva Rusia, aunque no muy patente, sirvió de base para la resistencia frente a la usurpación oligárquica del poder.

Una importante particularidad de las acciones revolucionarias populares en el sud-este de Ucrania, y antes en Crimea, es que fueron dirigidas tanto contra los usurpadores neofascistas del poder en Kiev, vinculados íntimamente con el capital transnacional global, como contra el clan oligárquico de Donetsk que instauró su dictadura política y económica en esas regiones. Sea dicho a propósito, en este sentido el Maydán “temprano” (noviembre — diciembre de 2013) tenía el carácter más pronto antioligárquico que antiruso.

Sin embargo, puesto que los ánimos de protesta de las masas no adquirieron carácter clasista fueron utilizados en la contienda de los dos clanes de la gran burguesía. En esa lucha triunfó el grupo que unía a las fuerzas proccidentales, nacionalistas y de la extrema derecha que aprovecharon el descontento popular para perpetrar el golpe de estado.

Tradicionalmente el gran capital gobierna los países a través de sus empleados asalariados, funcionarios públicos. En Rusia, en los años 1990 la oligarquía dominaba a los funcionarios. Luego los funcionarios públicos tomaron la revancha y, posteriormente, se produjo la fusión entre la burocracia y la oligarquía.

En Ucrania también se libraba la lucha entre dos grupos clasistas parientes, entre la burocracia estatal y la oligarquía. Allí como en Rusia se formó la simbiosis de esos dos grupos clasistas. Pero después del golpe de estado de febrero de 2014, la oligarquía doblegó a la burocracia. Al chocar con una abnegada resistencia del pueblo en Crimea, Lugansk, Donetsk, Járkov, Odessa, Dniepropetrovsk y otras ciudades la cúpula gobernante decidió implantar la dictadura directa del gran capital. En varias regiones fueron nombrados como gobernadores los oligarcas que anteriormente se ocultaban a la sombra de los políticos venales de distintos partidos llamados “Patria”, “Golpe”, “Regiones”. Ahora en Ucrania reina la dictadura abierta, sin ningún tipo de oropel “democrático”, de la oligarquía rapaz.

Los multimillonarios Poroshenko, Kolomoisky y compañía no solamente asumieron directamente las funciones de la administración estatal sino están creando ejércitos privados, su policía secreta que practica el secuestro y torturas a las personas. Ucrania se ha convertido en un país donde todo está permitido, una república bananera donde no impera la ley sino la arbitrariedad del “presidente” de turno, que se apoya en los “escuadrones de la muerte” así como en el respaldo político y militar de EE.UU. Los pueblos de América Latina como resultado de la abnegada lucha se liberaron de la etiqueta de repúblicas bananeras. Hoy, desgraciadamente, esa modalidad de “gobierno estatal” se ha implantado en Ucrania.

El carácter clasista del nuevo poder lo demuestra el hecho de que I. Kolomoisky financió, como afirma la prensa, el partido “Libertad”, profascista y antisemita. Ello confirma que la oligarquía mundial está dispuesta -como sucedió más de una vez en la historia- a apoyarse en los nazis más empedernidos para aplastar la aspiración del pueblo de la justicia social.

Un papel bastante activo en Maydán lo desempeñó la pequeña burguesía que sufrió fuertemente por la arbitrariedad del clan de Yanukovich, así como los elementos desclasados que aparecieron en Ucrania como resultado de la pauperización de la población producto de la política económica del poder de la burguesía.

No vamos a olvidar que la pequeña burguesía histórica y el lumpen-proletariado representan por si una parte más móvil de la población. La historia muestra que en ciertas condiciones, las que se dan en Ucrania, la pequeña burguesía y los elementos desclasados pueden convertirse en la principal base de apoyo masiva del fascismo. Así fue en Alemania en los años 30 del siglo pasado, así puede suceder también en Ucrania a principios de este siglo. Los elementos desclasados constituyen hoy la vértebra de los ejércitos privados de la oligarquía nacionalista.

Ataques a los comunistas como manifestación del renacimiento del nacismo

El contenido clasista del poder actual se confirma también por el hecho de que es el Partido Comunista de Ucrania que fue elegido como blanco de las persecuciones. A los comunistas se les incrimina las acciones de protesta en las regiones sudorientales. Se afirma también que la dirección del Partido Comunista se dedica a desprestigiar a Ucrania dentro del país y en el extranjero a través de los medios de comunicación rusos. Sobre esta base se formula la exigencia de ilegalizar al PC de Ucrania como amenaza para la seguridad nacional. Es especialmente impresionante la incriminación de la violación de la Constitución en boca de quienes usurparon el poder mediante el golpe de estado. El mismo poder que incrimina al Partido comunista la violación de la legislación vigente es a todas luces ilegítimo.

No existen motivos para ilegalizar a uno de los más antiguos partidos políticos de Ucrania. En el programa del PCU no hay tesis que llamen a destruir la soberanía y la integridad territorial de Ucrania. El Partido Comunista no participó en los intentos de tomar el poder. Nadie presentó las pruebas de su financiación por Estados extranjeros. El PCU es el partido parlamentario por el que votaron 3 millones de electores. Los representantes del partido formaron parte del gobierno. Sus miembros participan en la labor de las asociaciones parlamentarias internacionales. Así que los intentos de presentar el PCU como organización extremista no serán entendidos por la opinión internacional.

Pero en realidad el objetivo del intento de ilegalizar al PC de Ucrania es aplastar la disidencia ya que el PCU es la única fuerza política que declaró abiertamente que iba a oponerse vigorosamente a la política del grupo en el poder. Los planes de destruir al Partido Comunista no es otra cosa que privar a los ciudadanos del derecho constitucional de libertad de expresión, manifestaciones y reuniones. Es el intento de amordazar a las fuerzas políticas y sociales que no están de acuerdo con la política actual de los gobernantes. Eso complica bruscamente la posibilidad del dialogo panucraniano, la única posibilidad de salir de una gravísima crisis, restablecer la paz y la concordia.

La ilegalización de uno de los más antiguos e influyentes partidos políticos de Ucrania puede ser un paso para fortalecer el totalitarismo. La ilegalización del partido comunista en la historia de Europa siempre anunciaba el ascenso del fascismo.

Política del Occidente

No cabe duda alguna de que la crisis que causó la guerra civil fue provocada en una considerable medida por Estados Unidos y sus aliados. La política de Occidente en cuanto a Ucrania aun desde los tiempos de “Maydan-1” en 2004 tenía carácter de una burda intromisión en los asuntos internos de un Estado soberano. Desde aquel entonces, esa política ha cambiado y se ha hecho más descarada. Hace apenas varios meses, la vice secretaria de Estado de los EE.UU V. Nuland, siendo franca en su deseo de demostrar la fuerza real de la influencia norteamericana, declaró que su país había gastado no menos de 5 mil millones de dólares para crear una base de apoyo en Ucrania.

Pero esa suma realmente colosal se usó para crear un sistema poderoso de “organizaciones no gubernamentales” y medios de información “independientes”. Según algunas estimaciones, en el sistema de manipulación de la opinión publica creado por los norteamericanos participan no menos de 150 mil personas que reciben becas y subsidios occidentales.

No hay duda de que la política agresiva del poder de los nacionalistas de Bandera no solamente recibe apoyo total de Estados Unidos. La Junta actual se ha convertido en una herramienta directa de Norteamérica para romper los lazos multiseculares entre nuestros pueblos e incorporar a Ucrania en su órbita político-militar.

La tarea principal de los marionetistas extranjeros es no construir una Ucrania democrática y próspera sino apoderarse de sus recursos naturales: hulla, mineral de hierro, yacimiento del gas de esquistos descubiertos recientemente así como los mercados de venta. El golpe de estado en Ucrania fue de vital importancia para Estados Unidos. La deuda colosal de Estados Unidos de 17 billones de dólares lo empuja más fuertemente hacia la búsqueda de una salida a la situación económica desastrosa. Esa salida según los dirigentes de Estados Unidos podría ser la conquista de los mercados europeos o guerras para las que el conflicto en Ucrania podría servir como detonante. Es claro que tal política provocará la quiebra final de la economía ucraniana. Ya son casi un millón los refigiados. Ucrania dejará de ser un pais amistoso para Rusia y será integrado en la OTAN con emplazamiento del sistema de Defensa Anticoheteril y armas del primer golpe mucho más cerca de las fronteras con Rusia.

La hipocresía del Occidente consiste en que por una parte separa violentamente de Serbia la provincia de Kosovo auténticamente serbia y Metoquia mediante una agresión directa y las limpiezas étnicas. Por otro lado, no reconoce cínicamente la voluntad de los habitantes de Crimea y Nueva Rusia que aspiran a reunificarse con Rusia. Aún más, el Occidente se tapa obstinadamente los ojos ante los crímenes de guerra monstruosos que perpetran los destacamentos de bandidos de la Junta destruyendo con bombardeos de artillería ciudades y poblados. Según los datos de la ONU, en Nueva Rusia ya fueron asesinados más de 2200 civiles. En realidad el número de victimas es mucho mayor. Pero los “humanistas” occidentales y los medios de comunicación por ellos controlados están silenciando adrede la catástrofe humanitaria en las regiones antes prosperas.

Es muy demostrativo que el estallido del descontento en Occidente por el accidente del avión Boeing de Malasia con centenares de pasajeros de a bordo ya se aminoró rápidamente cuando se ponía claro que el avión fue derribado por la Defensa antiaérea de Ucrania. Bajo el pretexto del peligro para la vida de los expertos se pone fin a la investigación del accidente. Se hace cualquier cosa para salvar a los auténticos culpables que más pronto hay que buscar en Washington y Kiev.

En la política norteamericana están dominando como antes los llamados neoconservadores que desconocen completamente las nuevas realidades del mundo y procuran el dominio global de Estados Unidos. No les detienen los duros fracasos de la política exterior de Norteamérica en Irak y Afganistán ni el fiasco de su política en Siria. Al mismo tiempo, sería incorrecto pasar por alto las evidentes discordias en el campamento occidental sobre el “problema ucraniano”. Europa que está atravesando una dura crisis política y económica ocupa una posición menos activa que Estados Unidos en cuanto a Ucrania se refiere.

Aún más, los políticos y hombres de negocio occidentales se opusieron a las sanciones contra Rusia entendiendo perfectamente que es el arma de doble filo y las sanciones, sobre todo las económicas, pueden surtir el efecto negativo sobre la situación en Europa que padece las enfermedades crónicas aun sin ellas.

En Europa también entienden que los norteamericanos quisieran que sus socios-competidores entren en una nueva crisis como lo fue en los 1990 en los Balcanes para debilitar a la Unión Europea, y mantener la dependencia europea de Norteamérica. Ello explica la postura más realista de la UE en Ucrania. Por otro lado no podemos engañarnos que el conflicto de intereses entre Estados Unidos y la UE debilitaría la estrategia antirrusa del Occidente. Al fin de cuentas, la oligarquía mundial obligó a los políticos eurooccidentales a subordinarse a Norteamérica y sus planes más agresivos.

PCFR y la política de Rusia

El golpe de estado en Ucrania y la subsiguiente operación punitiva contra la población de Nueva Rusia es una señal para la política exterior rusa y nuestro Estado. Desde hace tiempo el PCFR señalaba que la prioridad en las relaciones con Occidente en perjuicio al desarrollo de relaciones con los pueblos hermanos de la URSS contradice a los intereses de largo plazo de Rusia. La política de Rusia para con Ucrania durante mucho tiempo consistía exclusivamente en el aseguramiento del tránsito de gas a Europa. En varias ocasiones el Partido Comunista advirtió sobre el peligro de que Ucrania quedara en la periferia de nuestra política, y fue designado como nuestro Embajador el señor Zurabov que anteriormente sufrió un fiasco total en el cargo ministerial.

Los acontecimientos en Crimea y Nueva Rusia pusieron al descubierto mediante un ejemplo concreto todo lo nefasto de la política liberal para Rusia. Con un 10 por ciento escasos del sector publico existente luego de la privatización total, nuestro país se enfrenta a duras penas con los retos de la modernidad. Nuestro potencial económico casi no alcanza para la integración de Crimea. El predominio del capital privado en el sector financiero le deja al país sin fondos necesarios cuando se requiere movilizar todos los recursos. Resulta que no hay otra salida que sacar recursos de los fondos de pensiones. Es con dificultades que se forma el puño armado en condiciones actuales puesto que los señores liberales lograron llevar las Fuerza Armadas casi hasta la parálisis. Con tristeza recuerda uno las poderosas Tropas de construcción de la época soviética casi eliminados por las autoridades debido a su “innecesidad” cuando conoces los problemas de tránsito a Crimea durante la temporada de vacaciones del año 2014. Nosotros, los comunistas, durante años no solamente advertíamos sobre la destrucción liberal de todo y todos, sino presentábamos un programa de medidas urgentes para fortalecer el potencial del Estado. La indiferencia y, a veces, la adversidad de las autoridades a nuestras propuestas determinaron todo el abanico de problemas actuales.

Últimamente, la dirección de la Federación de Rusia ha ocupado posiciones que responden en un grado mayor a los intereses nacionales estratégicos. El inicio fue dado por la posición firme en torno a los acontecimientos en Siria donde Rusia impidió la intervención de los países miembros de la OTAN y el derrocamiento del gobierno amigo de Bashar Asad. El siguiente paso fue la postura decidida de Moscú en el problema de retorno de Crimea a Rusia. El PCFR respaldó esos pasos.

Consideramos que una respuesta dura a las sanciones económicas occidentales es un importante testimonio de que la dirigencia de la Federación de Rusia sigue adelante en la política de realismo, de la defensa de los intereses nacionales. Conocemos naturalmente que ella se enfrenta con la posición de los liberales que controlan el bloque económico del gobierno. Pero las amenazas que llegan del Occidente son tan fuertes y evidentes que la dirección superior del país es obligada a seguir esa política propuesta insistentemente por el PCFR desde hace muchos años. Por ejemplo, las autoridades han comprendido finalmente lo peligroso de la situación cuando el 60 % del mercado de alimentos ruso lo inundaron productos importados. Y se empezó a hablar de que la suspensión de la importación de productos agropecuarios desde la Unión Europea sería ventajosa para los productores nacionales ya que sólo ellos son capaces de alimentar al país en condiciones de las sanciones.

Partimos de que el desarrollo de la situación en Ucrania amenaza objetivamente a la seguridad de Rusia. No se puede observar impasiblemente como cerca de nuestras fronteras con el apoyo del Occidente se forma un régimen con ideología neonazi, rusofoba, antisemita. Incluso los analistas experimentados de Estados Unidos, por ejemplo Stev Kohen conocido en nuestro país y Katrina Vanden Heuvel hoy advierten directamente desde las páginas de la revista norteamericana “Nation” que “ahora en Ucrania puede suceder rápidamente lo inconcebible: no simplemente una nueva “guerra fría” que ya ha empezado sino una guerra bien real entre las fuerzas de la OTAN y Rusia”.

Es necesario revisar decididamente la política de Rusia en Ucrania. Se requiere dotar de un carácter mas integral nuestras relaciones con el pueblo hermano y activar la cooperación en materia de la economía, ciencia, cultura y educación.

La situación necesita un apoyo enérgico de las fuerzas políticas, asociaciones no gubernamentales que se pronuncian en pro de la amistad histórica de nuestros pueblos. Hay dar la luz verde a todas las iniciativas dirigidas al apoyo de nuestros compatriotas en Ucrania. Desde el inicio los comunistas con hechos concretos ayudaban y ayudan a Nueva Rusia en su lucha. Hoy por hoy, enviamos más de 1200 toneladas de ayuda humanitaria. Es no más que el inicio. El partido se incorporó muy activamente en lo que podríamos llamar como trabajo político-diplomático. Lo estamos haciendo todo para atraer la atención de los gobiernos europeos a la amenaza de una nueva gran guerra. En particular, lo advertí en mi carta dirigida a los líderes de Francia, Alemania e Italia, países que sufrieron más del fascismo y los horrores de la Segunda Guerra mundial. El PCFR respalda activamente la idea de celebrar en la ciudad de Minsk el encuentro de los presidentes de Rusia, Bielorrusia, Kazajistán y Ucrania. En vísperas del 70 Aniversario de la Gran Victoria que según parecía sepultó para siempre al fascismo ese encuentro sería un paso muy significativo.

* * *

El PCFR expresa solidaridad con todos los participantes en la Resistencia popular, los rusos, ucranianos, personas de diferentes nacionalidades que de una manera audaz y enérgica luchan contra los neonazis. Expresamos nuestra solidaridad con los comunistas de Ucrania que son blanco de la violencia por parte de los extremistas.

Uno de los rasgos importantes de los ciudadanos de Ucrania es su indeseo de reconciliarse con el poder de ladrones, su disposición constante de protestar, de echar abajo a los líderes que han perdido la confianza. Esa característica del pueblo ucraniano facilita mucho a los marionetistas la organización de diferentes actos de desobediencia y “revoluciones naranja”, protestas ficticias que persiguen objetivos diferentes a los escritos en las consignas y declarados en los mítines.

Pero esta propiedad de los ucranianos también permite suponer que el actual régimen de Kiev no sea duradero, que la resistencia abnegada por parte de Donbas y Lugansk se proyecte sobre la mayor parte de Ucrania y provoque la caída del régimen. Pero existe el peligro de que como resultado de las “elecciones parlamentarias” en octubre del año en curso la actual “elite” ucraniana sea sustituida por los radicales más extremistas que profesan nacismo y rusofobia no disfrazada y la ideología de Bandera se afirme en Ucrania en calidad de ideología gobernante. Y la sociedad ucraniana dividida definitivamente en bandos irreconciliables se va a sumir en un conflicto civil más cruel que el actual.

La única disyuntiva salvadora de la situación actual podría ser el cambio total del sistema económico-social en Ucrania, el retorno a los principios del estado social en el cual Ucrania alcanzó la situación de prosperidad en la época soviética. Estamos convencidos que las fuerzas sanas de la sociedad ucraniana lograrán la victoria y harán que los sucesores de Bandera se metan en las mismas catacumbas de las que habían salido.

OTAN: 65 años inventando enemigos (Vicky Peláez, RIA Novosti).

http://sp.ria.ru/opinion_analysis/20140904/161630967.html

OTAN: 65 años inventando enemigos

© Vicky Peláez

09:54 04/09/2014

Vicky Peláez

Ningún plan militar, por bien preparado que esté, tiene garantizada su supervivencia más allá del primer encuentro con el enemigo (mariscal de campo Helmuth von Moltke, 1800-1891)

Para que surgiera un pacto militar como la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) hace 65 años, tenía que existir alguno o varios enemigos de los países de Europa Occidental o los tenía que inventar.

Estados Unidos, el mayor beneficiado en términos financieros, políticos, económicos y geoestratégicos durante la Segunda Guerra Mundial, decidió establecer su control absoluto en esta parte de Europa.

La mano derecha de cada hegemonía es la fuerza militar, por eso Washington inventó la idea de la inseguridad de los europeos occidentales debido a la existencia de la Unión Soviética que, de acuerdo a los estrategas del departamento de Estado, representaba un permanente peligro latente para la democracia occidental debido a su ideología comunista.

Tras seis años de guerra, Europa estaba devastada sufriendo una severa crisis económica y también la espiritual, como lo describió De Gaulle en sus memorias. Sólo Estados Unidos tenía la capacidad de ayudar para recomponer la economía europea.

Washington percibió el momento adecuado para fortalecer su posición en Europa a través del Plan Marshall para la reconstrucción de los países europeos aportando 13 mil millones de dólares entre 1948 y 1951 que se gastaron en materias primas, productos semimanufacturados, comida, fertilizantes, maquinaria, vehículos y combustible.

Un año después del inicio del Plan Marshall surgió la idea de un pacto militar llamado OTAN cuyo propósito inicial, según el primer Secretario General de esta organización, Lord Ismay, era “mantener a los rusos afuera, a los norteamericanos dentro y a los alemanes abajo”.

Posteriormente el presidente norteamericano John F. Kennedy declaró: “Quiero construir dos torres en la OTAN, una norteamericana y la otra europea”. Al comienzo no siempre hubo acuerdo entre los miembros de esta organización y en 1966 Francia salió de la OTAN al considerar su presidente Charles De Gaulle que la “alianza estaba dominada inaceptablemente por los EEUU”.

Recién con Nicolas Sarcozy Francia retomó su membresía en la OTAN. Durante los primeros 42 años de la existencia de la Alianza hasta la disolución de la Unión Soviética en 1991 y el campo socialista en 1989 existió para el occidente un enemigo bien definido: la URSS “comunista” que, según la doctrina de la OTAN elaborada en los Estados Unidos, obligaba a la alianza estar preparada permanentemente para la guerra convencional contra aquel enemigo.

En aquellos 42 años la OTAN se convirtió en un brazo armado del Pentágono siendo su jefe principal no el Secretario General, que siempre había sido de origen europeo sino el Supremo Comandante Aliado nombrado por el departamento de Defensa norteamericano y por supuesto tenía que ser un general de las Fuerzas Armadas estadounidenses, manteniéndose esta tradición hasta ahora.

Hasta la desaparición del campo socialista, la definición del enemigo había sido una tarea simple para los miembros de la Alianza que se basaba en términos ideológicos como la lucha contra el comunismo y su principal pilar: la URSS.

Los problemas con la selección del próximo enemigo surgieron después que el presidente norteamericano George Bush padre declaró en 1990 que “un mundo antes dividido entre dos campos armados reconoce que ya sólo existe una potencia permanente: los Estados Unidos de América”.

La Guerra Fría había terminado pero Washington no podía permitirse el lujo de disolver la OTAN para no perder su hegemonía en Europa. Para esto Norteamérica había creado el Concepto Estratégico de la Alianza para 1991-1999, el primer período en el Siglo XX de la unipolaridad mundial, redefiniendo el papel de la OTAN, su estrategia y táctica.

En la reunión de los jefes de Estado y de gobierno de la Alianza en 1991 en Roma, el presidente Bush hizo dos propuestas: primero, dotar a la OTAN de capacidad de actuar fuera de la zona asignada en el período 1949 – 1990 modificando el Artículo V de la Alianza y segundo, vincular la defensa europea a la de los EE.UU. En la misma reunión el Secretario General de la organización, Willy Claes, afirmó que “actualmente el integrismo musulmán representa el mayor desafío para Europa desde la caída del enemigo soviético”.

Es decir, el “nuevo enemigo” fue definido. Además se discutieron otros peligros inminentes relacionados con los futuros conflictos en Cáucaso; la dispersión del armamento nuclear en Rusia, Bielorrusia, Ucrania y Kazajstán; los prontos conflictos en los Balcanes; y el posible surgimiento del nacionalismo expansionista en las ex repúblicas soviéticas. Así terminó la incertidumbre respecto a la necesidad de un “enemigo” para la existencia de la OTAN. Si no lo hay se lo inventa, una antigua táctica de todos los imperios.

En este mismo período se inició la expansión de la OTAN hacia el este incorporando en su seno ex repúblicas socialistas. Los 12 miembros con que nació la organización en 1949 crecieron a 28 y el liderazgo de Washington se convirtió en algo sagrado e indiscutible que otorgó a la Alianza el derecho de intervenir en cualquier parte del mundo.

Para esto fue elaborado el Segundo Concepto Estratégico de la OTAN para 1999 – 2010. Sus resultados eran la guerra en los Balcanes y la disolución de la República Federal de Yugoslavia, la participación de la Alianza en la guerra contra Afganistán e Irak.

Precisamente en este tiempo se decidió en 2009, aprovechando el ambiente de cierto acercamiento entre Estados Unidos y Rusia, bautizado como “Perezagrusca”, establecer cierta cooperación de la OTAN con Rusia. En realidad fue un tanteo de la posibilidad de una suave y bien camuflada expansión del dominio norteamericano hacia este país.

De allí surgió en la reunión de Lisboa de la Alianza en 2010, a la que asistió el presidente de Rusia, Dmitri Medvédev, considerado en Washington como pro atlantista, el “Consejo de la OTAN – Rusia” prometiendo la seguridad y prosperidad para el pueblo de aquel país. Sin embargo, lo que Medvédev y Obama caracterizaron como un momento “histórico” en relaciones entre la OTAN y Rusia no duró mucho.

El principio de igualdad que reclamaba el presidente Medvédev en relaciones con la Alianza nunca fue aceptado por la mayoría de sus miembros y en especial por Polonia y los países bálticos. Todo fue un juego de distracción y de desinformación. Mientras Barack Obama hablaba del acercamiento con Rusia, la OTAN puso en marcha un plan secreto para instalar bases militares en Polonia, Lituania, Estonia y Letonia y concretaba detalles de la instalación de Sistemas  Antimisiles en estos países. También estaba en su fase final la preparación de un golpe de Estado en Ucrania. Los futuros pro nazi miembros de Maidan ya estaban recibiendo la preparación militar en Polonia y Lituania.

El Nuevo Concepto Estratégico para los años 2010 – 2020 elaborado en Lisboa formalizó en realidad lo que uno de los famosos especialistas en el Sistema Económico Mundial, Samir Amin, llamó el concepto del “imperialismo colectivo” que se ve claramente en la guerra mediática, económica y financiera contra Rusia que emprendió la OTAN bajo el liderazgo de Washington aprovechando el golpe de Estado que ellos mismos promovieron en Ucrania. La desinformación hábilmente propagada reemplazó la verdad convirtiendo a Rusia que no tenía nada que ver en “agresor” y a los nazis ucranianos en “víctimas”.

A la vez Polonia y los países bálticos siguiendo las instrucciones del departamento de Estado norteamericano iniciaron una campaña histérica sobre una inminente invasión rusa. Aprovechando el momento, uno de sus curadores del norte, el Director de Asuntos Europeos en el Consejo de Seguridad Nacional, Charles Kupchan, hizo una advertencia precisamente un día antes de la visita de Obama a Estonia que  “Rusia no debe ni pensar meterse en Estonia o en cualquier otro miembro de la OTAN”. También el jefe real de la OTAN, el general norteamericano Philip Breedlove lanzó una amenaza a Rusia ordenando reforzar la capacidad bélica de la Alianza en “el aire, tierra y mar”.

Se espera que en la cumbre de esta semana de la OTAN que se celebrará en Cardiff, Reino Unido, se modificará el llamado Nuevo Concepto Estratégico de la Alianza elaborado para el período 2010 – 2020 teniendo en cuenta los acontecimientos en Ucrania, Siria e Irak, dando el visto bueno a la creación de bases militares permanentes en Polonia y los países bálticos utilizando el Acta de Prevención de la Agresión Rusa (RAPA) elaborado por el Congreso norteamericano y dirigido hacia el rearme de Europa del Este. También Washington, que paga el 73 por ciento del presupuesto de la OTAN, exigirá mayor aporte de los miembros al mantenimiento de la capacidad bélica de la Alianza y poner en orden las fuerzas armadas de cada país que reciben menos de un por ciento del presupuesto estatal.

Para darse cuenta de la situación de las fuerzas armadas de los miembros de la OTAN que inventaron a Rusia como el “nuevo enemigo” habría que citar lo que la más importante revista alemana Der Spiegel reveló sobre el estado de preparación de los militares alemanes para una posible confrontación. Dice la publicación que de los 109 aviones Euro Fighters solamente 8 son disponibles para el combate y de los 67 helicópteros CH-53 sólo siete pueden volar. Esta es la situación en la mayoría de los miembros de la Alianza.

La Apariencia y la Realidad están en completa contradicción en la OTAN, igual como pasó en la “Guerra de las Galaxias” difundida hábilmente por el aparato propagandístico del gobierno de Reagan en los años 1980 que hizo asustar a los dirigentes soviéticos iniciándose la incertidumbre. Ahora la OTAN está lanzando una campaña propagandística parecida olvidándose que la Rusia de ahora aprendió de las experiencias del pasado y sabe perfectamente lo que significa la frase escrita por el poeta alemán Friederich Freiher von Hardenberg: ”Cuando veas un gigante, examina antes la posición del sol; no vaya a ser la sombra de un pigmeo”.

 

LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE RIA NOVOSTI

Fidel Castro: Triunfarán las ideas justas o triunfará el desastre (Granma).

http://www.granma.cu/cuba/2014-09-01/triunfaran-las-ideas-justas-o-triunfara-el-desastre

La sociedad mundial no conoce tregua en los últimos años, particularmente desde que la Comunidad Económica Europea, bajo la dirección férrea e incondicional de Estados Unidos, consideró que había llegado la hora de ajustar cuentas con lo que restaba de dos grandes naciones que, inspiradas en las ideas de Marx, habían llevado a cabo la proeza de poner fin al orden colonial e imperialista impuesto al mundo por Europa y Estados Unidos.

En la antigua Rusia estalló una revolución que conmovió al mundo.

Se esperaba, que la primera gran revolución socialista tendría lugar en los países más industrializados de Europa, como Inglaterra, Francia, Alemania y el Imperio Austrohúngaro. Ésta, sin embargo, tuvo lugar en Rusia, cuyo territorio se extendía por Asia, desde el norte de Europa hasta el Sur de Alaska, que había sido también territorio zarista, vendido por unos dólares al país que sería posteriormente el más interesado en atacar y destruir la revolución y al país que la engendró.

La mayor proeza del nuevo Estado fue crear una Unión capaz de agrupar sus recursos y compartir su tecnología con gran número de naciones débiles y menos desarrolladas, víctimas inevitables de la explotación colonial. ¿Sería o no conveniente en el mundo actual una verdadera sociedad de naciones que respetara los derechos, creencias, cultura, tecnologías y recursos de lugares asequibles del planeta que a tantos seres humanos les gusta visitar y conocer?¿Y no sería mucho más justo que todas las personas que hoy, en fracciones de segundo se comunican de un extremo a otro del planeta, vean en los demás un amigo o un hermano y no un enemigo dispuesto a exterminarlo con los medios que ha sido capaz de crear el conocimiento humano?

Por creer que los seres humanos podrían ser capaces de albergar tales objetivos, pienso que no hay derecho alguno a destruir ciudades, asesinar niños, pulverizar viviendas, a sembrar terror, hambre y muerte en todas partes. ¿En qué rincón del mundo se podrían justificar tales hechos? Si se recuerda que al final de la masacre de la última contienda mundial el mundo se ilusionó con la creación de las Naciones Unidas, es porque gran parte de la humanidad la imaginó con tales perspectivas, aunque no estuviesen cabalmente definidos sus objetivos. Un colosal engaño es lo que se percibe hoy cuando surgen problemas que insinúan el posible estallido de una guerra con el empleo de armas que podrían poner fin a la existencia humana.

Existen sujetos inescrupulosos, al parecer no pocos, que consideran un mérito su disposición a morir, pero sobre todo a matar para defender privilegios bochornosos.

Muchas personas se asombran al escuchar las declaraciones de algunos voceros europeos de la OTAN cuando se expresan con el estilo y el rostro de las SS nazis.  En ocasiones hasta se visten con trajes oscuros en pleno verano.

Nosotros tenemos un adversario bastante poderoso como lo es nuestro vecino más próximo: Estados Unidos. Le advertimos que resistiríamos el bloqueo, aunque eso podía implicar un costo muy elevado para nuestro país. No hay peor precio que capitular frente al enemigo que sin razón ni derecho te agrede. Era el sentimiento de un pueblo pequeño y aislado. El resto de los gobiernos de este hemisferio, con raras excepciones, se habían sumado al poderoso e influyente imperio. No se trataba por nuestra parte de una actitud personal, era el sentimiento de una pequeña nación que desde inicios de siglo era una propiedad no solo política, sino también económica de Estados Unidos. España nos había cedido a ese país después de haber sufrido casi cinco siglos de coloniaje y de un incalculable número de muertos y pérdidas materiales en la lucha por la independencia.

El imperio se reservó el derecho de intervenir militarmente en Cuba en virtud de una pérfida enmienda constitucional que impuso a un Congreso impotente e incapaz de resistir. Aparte de ser los dueños de casi todo en Cuba: abundantes tierras, los mayores centrales azucareros, las minas, los bancos y hasta la prerrogativa de imprimir nuestro dinero, nos prohibía producir granos alimenticios suficientes para alimentar la población.

Cuando la URSS se desintegró y desapareció también el Campo Socialista, seguimos resistiendo, y juntos, el Estado y el pueblo revolucionarios, proseguimos nuestra marcha independiente.

No deseo, sin embargo, dramatizar esta modesta historia. Prefiero más bien recalcar que la política del imperio es tan dramáticamente ridícula que no tardará mucho en pasar al basurero de la historia. El imperio de Adolfo Hitler, inspirado en la codicia, pasó a la historia sin más gloria que el aliento aportado a los gobiernos burgueses y agresivos de la OTAN, que los convierte en el hazmerreír de Europa y el mundo, con su euro, que al igual que el dólar, no tardará en convertirse en papel mojado, llamado a depender del yuan y también de los rublos, ante la pujante economía china estrechamente unida al enorme potencial económico y técnico de Rusia.

Algo que se ha convertido en un símbolo de la política imperial es el cinismo.

Como se conoce, John McCain fue el candidato republicano a las elecciones de 2008. El personaje salió a la luz pública cuando en su condición de piloto fue derribado mientras su avión bombardeaba la populosa ciudad de Hanói. Un cohete vietnamita lo alcanzó en plena faena y nave y piloto cayeron en un lago ubicado en las inmediaciones de la capital, colindante con la ciudad.

Un antiguo soldado vietnamita ya retirado, que se ganaba la vida trabajando en las proximidades, al ver caer el avión y un piloto herido que trataba de salvarse se movió para auxiliarlo; mientras el viejo soldado prestaba esa ayuda, un grupo de la población de Hanói, que sufría los ataques de la aviación, corría para ajustar cuentas con aquel asesino. El mismo soldado persuadió a los vecinos que no lo hicieran, pues era ya un prisionero y su vida debía respetarse. Las propias autoridades yankis se comunicaron con el Gobierno rogando que no se actuara contra ese piloto.

Aparte de las normas del Gobierno vietnamita de respeto a los prisioneros, el piloto era hijo de un Almirante de la Armada de Estados Unidos que había desempeñado un papel destacado en la Segunda Guerra Mundial y estaba todavía ocupando un importante cargo.

Los vietnamitas habían capturado un pez gordo en aquel bombardeo y como es lógico, pensando en las conversaciones inevitables de paz que debían poner fin a la guerra injusta que le habían impuesto desarrollaron la amistad con él, que estaba muy feliz de sacar todo el provecho posible de aquella aventura. Esto, desde luego, no me lo contó ningún vietnamita, ni yo lo habría preguntado nunca. Lo he leído y se ajusta completamente a determinados detalles que conocí más tarde. También leí un día que Mister McCain había escrito que siendo prisionero en Vietnam, mientras era torturado, escuchó voces en español asesorando a los torturadores qué de­bían hacer y cómo hacerlo. Eran voces de cubanos, según McCain. Cuba nunca tuvo asesores en Vietnam. Sus militares conocen sobradamente cómo hacer su guerra.

El General Giap fue uno de los jefes más brillantes de nuestra época, que en Dien Bien Phu fue capaz de ubicar los cañones por selvas intrincadas y abruptas, algo que los militares yankis y europeos consideraban imposible. Con esos cañones disparaban desde un punto tan próximo que era imposible neutralizarlos sin que las bombas nucleares afectaran también a los invasores. Los demás pasos pertinentes, todos difíciles y complejos, fueron empleados para imponer a las cercadas fuerzas europeas una bochornosa rendición.

El zorro McCain sacó todo el provecho posible de las derrotas militares de los invasores yankis y europeos. Nixon no pudo persuadir a su consejero de Seguridad Nacional Henry Kissinger, de que aceptara la idea sugerida por el  propio Presidente cuando en momentos de relajamiento le decía ¿Por qué no le lanzamos una de esas bombitas Henry? La verdadera bombita llegó cuando los hombres del Presidente trataron de espiar a sus adversarios del partido opuesto ¡Eso sí que no podía tolerarse!

A pesar de eso lo más cínico del Sr. McCain ha sido su actuación en el Cercano Oriente. El senador McCain es el aliado más incondicional de Israel en las marañas del Mossad, algo que ni los peores adversarios habrían sido capaces de imaginar. McCain participó junto a ese servicio en la creación del Estado Islámico que se apoderó de una parte considerable y vital de Irak, así como según se afirma, de un tercio del territorio de Siria. Tal Estado cuenta ya con ingresos multimillonarios, y amenaza a Arabia Saudita y otros Estados de esa compleja región que suministra la parte más importante del combustible mundial.

¿No sería preferible, luchar por producir más alimentos y productos industriales, construir hospitales y escuelas para los miles de millones de seres humanos que los necesitan desesperadamente, promover el arte y la cultura, luchar contra enfermedades masivas que llevan a la muerte a más de la mitad de los enfermos, a trabajadores de la salud o tecnólogos que según se vislumbra, podrían finalmente eliminar enfermedades como el cáncer, el ébola, el paludismo, el dengue, la chikungunya, la diabetes y otras que afectan las funciones vitales de los seres humanos?

Si hoy resulta posible prolongar la vida, la salud y el tiempo útil de las personas, si es perfectamente posible planificar el desarrollo de la población en virtud de la productividad creciente, la cultura y desarrollo de los valores humanos ¿Qué esperan para hacerlo?

Triunfarán las ideas justas o triunfará el desastre.

 

Fidel Castro Ruz
Agosto 31 de 2014
10 y 25 p.m.