Prensa Latina: Resaltan en Venezuela declaraciones de apoyo del gobierno ruso.

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Resaltan en Venezuela declaraciones de apoyo del gobierno ruso

rusia-lavrov

Caracas, 25 mar (PL)

Medios de difusión locales resaltan hoy las declaraciones del canciller ruso, Serguei Lavrov, en apoyo a Venezuela y contra las agresiones que sufre el país suramericano por parte de Estados Unidos.

La televisora multinacional Telesur, la Agencia Venezolana de Noticias, el diario Correo del Orinoco destacaron las palabras del Ministro, quien reafirmó la amistad entre las dos naciones y la oposición de su gobierno a la política estadounidense.

Lavrov también destacó que el Gobierno ruso ve con agrado que los países de América Latina y el Caribe rechacen de manera unánime los golpes de Estado que se han pretendido ejecutar en la región como forma de acceso al poder.

En marzo del año 2014 el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia manifestó, a través de un comunicado, la solidaridad de ese país con Venezuela y su firme apoyo a su política de prevenir la desestabilización.

Las declaraciones del canciller reafirmaron la solidaridad de Rusia con Venezuela justo cuando el dirigente de Voluntad Popular Leopoldo López promovió el movimiento desestabilizador denominado La Salida, con el que pretendía derrocar al gobierno socialista y que provocó la muerte de 43 personas y heridas a más de 800.

En reiteradas oportunidades el presidente Nicolás Maduro ha denunciado los intentos de desestabilización y golpe de Estado de la extrema derecha nacional e internacional, que busca retomar el poder para instaurar políticas neoliberales que sometieron a Venezuela y a la región a años de exclusión social y pobreza.

mgt/dch

Enrique Ubieta Gómez (Granma) II: Lo que dice y no dice Obama.

http://www.granma.cu/obama-en-cuba/2016-03-23/lo-que-dice-y-no-dice-obama-23-03-2016-00-03-32

El Presidente Obama es un buen comunicador. Significa que sabe colocar las palabras, los gestos, la mirada. Parece como si improvisara, pero tiene frente a sí un “teleprompter” que el público no percibe. Su lógica discursiva va de­jando espacios de aire que eluden, minimizan o manipulan los hechos. El pueblo cubano no alberga sentimientos de odio hacia el pueblo estadounidense, y escucha al Presidente que propició el reinicio de relaciones diplomáticas con disposición amistosa. Ello no significa que no perciba los saltos. Quizá, en una de esas frases dichas sin demasiado énfasis, radica la primera confusión: si bien es cierto que el go­bierno estadounidense y el cubano fueron ad­versarios y no sus pueblos, este último y su pue­blo compartieron durante estas décadas de confrontación similares ideales y propósitos. No podría entenderse la sostenibilidad de esa Revolución y la ineficacia de un bloqueo que ocasiona enormes dificultades en la vida cotidiana de sus ciudadanos, si no se parte de esa premisa. No podría entenderse la legitimidad de cada conquista revolucionaria, si no se co­no­ce además la historia de las relaciones entre los dos países.

El Presidente Obama introduce esa historia con una alusión simbólica a las aguas del Estre­cho de la Florida, a los que van y vienen de un lado al otro. Habla de los sufrimientos del “exiliado” cubano —término que obvia el hecho de que este suele pasar sus vacaciones, sin peligro alguno, en Cuba, o incluso, como se ha puesto de moda, sus años finales de vida al am­paro del sistema estatal cubano de salud—, que se­gún el discurso oficial de su gobierno, va en busca de “libertad y oportunidades”, pe­ro no aclara si se refiere a los torturadores, asesinos y ladrones del ejército batistiano que hu­yeron a los Estados Unidos en los primeros me­ses de la Revolución, a los niños que fueron separados de sus padres en virtud de una propaganda mentirosa y un criminal Programa de­nominado Peter Pan, a los médicos o deportistas incitados a desertar de sus misiones de solidaridad o de eventos internacionales, con la promesa de una vida material más holgada o jugosos contratos, o a los que, cansados del blo­queo, o de vivir en un país digno pero pobre, saltan en balsas hacia el llamado Primer Mundo, al amparo de la política de pies secos-pies mojados y de la Ley de Ajuste Cubano, que politiza la decisión de todo inmigrante.

Cuando expresaba sus sentidas condolencias y su solidaridad hacia el pueblo belga por los atentados terroristas que acaban de producirse en Bruselas, con el lamentable saldo de más de 30 muertos, los cubanos sentimos esa he­rida como propia: en estas décadas de aco­so, el terrorismo con base en territorio norteamericano ocasionó 3 478 muertos y 2 099 in­capacitados. Algunos de esos “exiliados”, cu­yos sufrimientos dice comprender, han ejercido o ejercen el terrorismo, en Cuba y en los Es­tados Unidos. Posada Carriles, coautor intelectual de la voladura de un avión civil cubano en pleno vuelo y responsable de la muerte de to­dos sus pasajeros y tripulantes, vive tranquilamente en Miami. Por eso nos pareció un acto de justicia imprescindible que liberara a los tres cubanos que aún permanecían presos en aquel país por combatir el terrorismo, el mis­mo día que ambos presidentes anunciaban la intención de reanudar relaciones.

Sin embargo, reconozco que avanza un po­co más cuando reconoce que “antes de 1959 al­gunos estadounidenses consideraban que Cu­ba era algo a ser explotado, no prestaban atención a la pobreza, permitían la corrupción”, y agrega, “yo sé la historia, pero no voy a estar atrapado por la misma”. Entonces, recita el ver­so de José Martí, “cultivo una rosa blanca” y declara: “como Presidente de los Estados Uni­dos de América, yo le ofrezco al pueblo cu­bano el saludo de paz”.

Eso, lo apreciamos. No citaré a José Martí, aunque podría traer a colación sus muchas observaciones críticas y ad­verten­cias sobre la “democracia” estadounidense. Solo diré que el camino que quería para Cuba no era ese.

¿Por qué ahora?”, pregunta Obama, y se res­ponde con naturalidad: “Lo que estaba ha­ciendo Estados Unidos no funcionaba”. Pero, ¿no funcionaba?, ¿no sería mejor decir que era inmoral?, ¿que causaba sufrimientos, e incluso muertes? “El embargo hería a los cubanos en vez de ayudarlos”. Nos hería en nuestros sentimientos de pueblo digno, sí, pero también afectaba nuestras vidas. El bloqueo es criminal. ¿No debía acaso pedir perdón, en nombre del Estado que representa, a todos los cubanos? La expresión “no funcionaba”, alu­de, aunque no lo exprese de manera directa, a la heroica resistencia del pueblo cubano, a su decisión de preservar su independencia y su soberanía, y también a la perversa razón del cambio: si no funcionaba, hay que hacer algo que funcione (algo que los obligue o los conduzca a hacer lo que queremos que hagan). Me parece que el sentido del cambio se esconde en esa expresión.

Hay un problema adicional con ese efectista ofrecimiento del saludo de paz: la Ley de Ajuste Cubano, la política de pies secos-pies mojados, la política de estímulo a la deserción de médicos y deportistas, y el bloqueo económico, comercial y financiero, siguen vigentes. Del territorio ocupado en Guantánamo durante una centuria contra nuestra voluntad, ni una sola palabra. Entonces, ¿cuál es la rama de oli­vo?, ¿dónde está la rosa blanca? Obama ha abierto un camino que se inicia con el restablecimiento de relaciones, y que pasa por muchas disposiciones ejecutivas antes de que el Con­greso se disponga a cancelar las leyes del bloqueo. En ese camino, todavía puede hacer mucho más.

“Vine aquí para dejar atrás los últimos vestigios de la guerra fría en las Américas”, declara de manera solemne.

Entonces, ¿acepta la con­vivencia civilizada que Cuba propone, con un Estado socialista a 90 millas de sus costas?, ¿dejará que Venezuela, Ecuador, Bolivia, Bra­sil, y todos los pueblos latinoamericanos decidan sin injerencia alguna sus destinos? “He­mos desempeñado diferentes papeles en el mundo”, dice con honestidad, aunque no creo que comprenda o acepte el papel asumido por el imperialismo, que pese a todo representa. “Hemos estado en diferentes lados en diferentes conflictos en el hemisferio”, agrega. Es un tema delicado, porque los sucesivos gobiernos estadounidenses apoyaron a Batista, a los So­moza, a Trujillo, a Pérez Jiménez, a Stroessner, a Hugo Bánzer, a Pinochet, a Videla, etc. Y com­batieron a  Cárdenas, a Arbenz, a Torrijos, a Velazco Alvarado, a Salvador Allende, a Chá­vez, a Evo… “Tomamos diferentes caminos para apoyar al pueblo de Sudáfrica para que erradicara el apartheid, pero el presidente Cas­tro y yo, ambos, estuvimos en Johannesburgo pagándole un tributo al legado de Nelson Man­dela”, afirma y no sé a qué apoyo se refiere, porque el gobierno que encarceló a Man­dela fue un aliado estratégico de Washington, aunque él era apenas un niño en aquellos años. Cuba pagó su tributo a Mandela con la sangre derramada por sus hombres y mujeres en la selva africana, mientras rechazaba junto a los combatientes angolanos la invasión de la Sudáfrica racista.

El Presidente Obama sabe que el pueblo cubano aprecia y defiende la independencia conquistada, por eso reitera que “Estados Uni­dos no tiene ni la capacidad ni la intención de imponer cambios en Cuba, los cambios de­penden del pueblo cubano (…) conocemos que cada país, cada pueblo debe forjar su propio destino, su propio modelo”. Sin embargo, la “nueva era” presupone “sus” cambios… en Cuba. Primero enumera los “valores” que todo país debe compartir, y algunas medidas que Cuba en particular debe aplicar. Luego, no tan veladamente, establece condiciones: “aunque levantemos el embargo mañana —dice— los cubanos no van a alcanzar su potencial sin ha­cer cambios aquí en Cuba”. Cree que puede ga­narse la voluntad de los jóvenes: “estoy apelando a los jóvenes de Cuba que tienen que construir algo nuevo, elevarse.

¡El futuro de Cuba tiene que estar en las manos del pueblo cubano!”, como si no lo estuviera desde 1959. Y afirma: “yo sé que el pueblo cubano va a tomar las decisiones correctas”. También yo lo sé. La diferencia estará sin dudas en el criterio de corrección o de conveniencia que establezcamos. El modelo de sociedad al que aspiramos, no es la corrupta Miami, como propone Obama con insólita candidez.

“El pueblo no tiene que ser definido como opositor a los Estados Unidos, o viceversa”, di­ce, y utiliza un vocabulario ajeno a nuestra edu­cación política. No somos opositores a los Estados Unidos, somos hermanos de su gente de bien, sencilla y creadora, y le tendemos la mano a su gobierno, siempre que esté dispuesto a respetar el camino elegido por Cuba, que tanta sangre y sacrificios costara. “Amamos a la patria de Lincoln, tanto como tememos a la patria de Cutting”, sentenciaba José Martí. Ese es el enigma: ¿quién de los dos nos tiende la mano?

Enrique Ubieta Gómez (Granma): Dudas y certezas de una visita.

http://www.granma.cu/cuba/2016-03-22/dudas-y-certezas-de-una-visita-22-03-2016-03-03-12

El General de Ejército Raúl Castro Ruz, presidente de los Consejos de Estado y de Ministros recibe en ceremonia oficial a Barack Obama, presidente de los Estados Unidos de América.
Foto: Yaimí Ravelo

Que alguien nos lo recuerde, por favor. Han pasado 57 años y yo acababa de nacer. El Pre­sidente Obama no había nacido. ¿Cuál fue el punto de ruptura de Cuba y los Estados Uni­dos?, ¿por qué, apenas un año después de iniciada la Revolución, en diciembre de 1960, el Gobierno estadounidense suprimía la cuota azucarera que cada año reservaba al principal producto cubano de exportación?, ¿acaso porque se violaban los derechos humanos? No lo creo. La Revolución había derribado una dictadura que los violaba impunemente, que asesinaba a los jóvenes en las calles. Aquel ejército asesino y corrupto combatía a los insurgentes en las montañas orientales, con armas estadounidenses. ¿Por qué, si no habían roto con Batista, rompían con el recién estrenado go­bier­no revolucionario? Ah, la doctrina imperial de seguridad nacional: el país no termina donde termina, se extiende hasta las torres de petróleo del Medio Oriente o de Venezuela, has­ta cualquier lugar donde operen o pretendan operar las trasnacionales. Se le impuso el bloqueo económico, comercial y financiero a una semicolonia que se insubordinaba; algo que, ciertamente, afectaba sus intereses económicos trasnacionales.

Nuestro Presidente ha propuesto al Go­bierno de los Estados Unidos una convivencia civilizada que acepte y respete las diferencias. Pero cuando el Presidente Obama habla de que el bloqueo no produjo los resultados esperados y que ha decidido por ello cambiar de estrategia (no de fin), dudo. ¿Será posible?, ¿querrán, de verdad, ellos? ¿No será que el multipartidismo que exigen y el desarrollo de la propiedad privada que desean se asocia no a la Carta de los Derechos Humanos, sino al De­cálogo de una soñada Reconquista económica y política?

Creo que la visita de Obama es un paso positivo. Es un hombre carismático. Con su sonrisa y su inteligencia natural, conquista corazones. Nosotros, quiero decir, los cubanos de las últimas décadas, conocimos a otro tipo de líder. El candidato a un cargo político en aquella sociedad debe ser un producto apetecible para el potencial consumidor: debe saber reír con los humoristas de turno, y si es posible, hasta bailar. Los electores-consumidores lo tendrán en cuenta —se supone—, si es simpático, y parece seguro de sí. Su programa de gobierno recogerá dos o tres tópicos de gran demanda para el sector que representa y mantendrá el orden establecido. Yo agradezco que venga, y que intente capturar mis sentimientos. Pero los cubanos hemos estudiado, y eso sirve de algo: las medidas que ha tomado para desestructurar el bloqueo, en lo posible, eluden la colaboración con el Estado, que es por cierto quien asegura la salud y la educación gratuita de todos los cubanos, y la seguridad social de niños, ancianos y desvalidos. Su propósito, insiste en ello, es estimular el éxito de los llamados “emprendedores”, los pequeños y medianos propietarios. Cree que ellos abrirán el camino hacia el capitalismo cubano. El capitalismo cubano, desde luego, no sería muy cubano. Y aquí está la bola escondida; porque si las trasnacionales regresan y se apoderan del país como antes, los pequeños y medianos propietarios serían barridos. Resulta que, paradójicamente, los cuentapropistas cubanos se­rán exitosos mientras vivan en una sociedad socialista.

A pesar de estas cavilaciones incómodas, me sentí satisfecho cuando dijo: “el destino de Cuba no va a ser decidido ni por Estados Unidos ni por otra nación, el futuro de Cuba —es soberana y tiene todo el derecho de tener el orgullo que tiene— será decidido por los cubanos y por nadie más.”

¿Entenderá lo que para noso­tros significa, en términos de soberanía na­cional, que ocupen ilegalmente por más de cien años parte de  nuestro territorio en Guan­tánamo?

Si la idea es que nuestros pueblos se en­cuentren y compartan con libertad sus criterios, aceptamos el reto. Nosotros también tenemos cosas que aportar y criterios que defender; no es gratuito el interés mutuo por desarrollar investigaciones médicas conjuntas, y por colaborar en el control de epidemias que afectan por igual a todos los pueblos del mundo, como las del cólera en Haití, el ébola en África o el zika, más recientemente. Entonces, no entiendo por qué Obama, si elogia la actitud de Cuba en África, mantiene el programa que estimula la deserción de los médicos y enfermeros que colaboran en otras naciones.

La lógica de la convivencia civilizada conduce a la eliminación incondicional del bloqueo. Y descarta frases como esta: “hay mayor interés en el Congreso para eliminar el embargo. Como dije anteriormente, la rapidez con que ello suceda, en parte va a depender de que podamos solventar ciertas diferencias sobre asuntos relacionados con derechos humanos.” La no aceptación del sistema político cubano, digámoslo de una vez, nada tiene que ver con principios o convicciones humanistas, sino con intereses económicos imperialistas. Fidel y Raúl —tanto como Camilo y el Che, entre otros— conquistaron el corazón de los cubanos en 1959, no por un estudiado carisma eleccionario, sino porque primero pusieron en juego el suyo propio, porque más que con palabras —y no se puede decir que hablaran po­co— hablaron con hechos. Es el tipo de líder al que se acostumbraron los cubanos. Obama no pudo resistir la tentación de fotografiarse con la silueta del Che a sus espaldas; él nada tuvo que ver con su muerte, desde luego, pero es el Pre­sidente del imperio que la decretó. ¿In­ten­taba apoderarse del símbolo o solo se llevaba a casa un souvenir? La apropiación y la manipulación de los símbolos podría ser tema de otro artículo.

Que acepten nuestro socialismo pacífico no es un grave problema, Cuba no es una amenaza para los Estados Unidos. Pero si el imperialismo no se contiene, por naturaleza, en sus fronteras, ¿qué hacemos? Esta visita ya es histórica. Hacía 88 años que no venía un Pre­sidente de ese país; antes del 59, la colonia se administraba desde la Embajada. El puente de la confianza debe construirse desde las dos orillas.

Granma: Palabras de Homero Acosta Álvarez, Secretario del Consejo de Estado de la República de Cuba, y de Nicolás Maduro Moros en el acto de imposición de la Orden José Martí al Presidente de la República Bolivariana de Venezuela.

http://www.granma.cu/cuba/2016-03-18/palabras-de-homero-acosta-alvarez-18-03-2016-22-03-33

Foto: Estudios Revolución

(Versiones Taquigráficas – Consejo de Estado)

Compañero Nicolás Maduro Moros, presidente de la República Bolivariana de Venezuela;

Compañero General de Ejército Raúl Castro Ruz, presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba;

Distinguidos miembros de la delegación venezolana;

Compañeras y compañeros venezolanos y cubanos:

Le conocimos primero como líder sindical y activista en la defensa de los participantes de la insurrección militar en 1992, cuando abrazó para siempre los ideales del Líder de la Revolución Bolivariana, el querido y siempre presente Comandante Hugo Rafael Chávez Frías.

Luego se destacó como constituyente, parlamentario, Presidente de la Asamblea Nacional, Canciller, Vicepresidente Ejecutivo y ahora Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, responsabilidad desde la que continúa, con ejemplar consagración y en estrecha unidad con su pueblo y con la dirección cívico-militar de la Revolución, la inmensa obra de Chávez para hacer a su amada Venezuela una Patria digna, soberana, independiente, con equidad y justicia social, pacífica y solidaria; y a América Latina y el Caribe la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riqueza, que por su libertad y gloria, como soñó el Libertador Simón Bolívar.

En ese colosal empeño usted, junto a sus compañeras y compañeros y a su pueblo chavista, enfrenta con valor, inteligencia y fe inquebrantable en la victoria, incesantes acciones desestabilizadoras y violentas de la oposición, incluyendo una brutal guerra económica y mediática, apoyada desde el exterior, así como circunstancias económicas internacionales muy adversas y actos de injerencia en sus asuntos internos, como la arbitraria Orden Ejecutiva que califica injustificadamente a Venezuela como una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional de Estados Unidos.

La indestructible y excelente relación existente entre Venezuela y Cuba constituye un paradigma de vínculos fraternales, solidarios y mutuamente beneficiosos entre dos naciones indivisiblemente unidas por profundos lazos de amistad, afecto y respeto mutuo, forjados al fragor de los combates por la independencia en el siglo XIX y por la libertad definitiva en el siglo XX, así como por la comunión de ideas de nuestros líderes históricos.

En virtud de sus méritos, sus valores y compromiso con sus ideas y su pueblo, el Consejo de Estado de la República de Cuba, a propuesta de su Presidente, acordó otorgar la Orden “José Martí”, al compañero Nicolás Maduro Moros, primer Presidente chavista y obrero de la hermana República Bolivariana de Venezuela.

Reciba usted, Presidente Maduro, la más alta condecoración que otorga nuestra Patria, que lleva el nombre del Héroe Nacional de Cuba, apóstol de nuestra independencia y referente esencial de la libertad y el antimperialismo para Nuestra América.

Con este acto, el Gobierno y el pueblo cubanos reiteran su solidaridad incondicional con el Gobierno, el pueblo y la unión cívico-militar bajo su dirección; y la confianza en nuevas victorias de la Revolución Bolivariana, Chavista y antiimperialista, junto a la cual siempre estaremos.

Como en 1999, cuando el líder histórico de la Revolución Fidel Castro Ruz colocó esta Orden en el pecho del Presidente Hugo Chávez, le pedimos a usted, continuador de la histórica tradición de hermandad y solidaridad entre Venezuela y Cuba, que la acepte como un gesto sincero de respeto y amor de todos los cubanos a usted y a su entrañable y heroico pueblo, y le reiteramos, como Martí, que nos consideramos hijos de Venezuela y estaremos siempre dispuestos a servirla.

Muchas gracias (Aplausos).

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http://www.granma.cu/cuba/2016-03-18/palabras-de-nicolas-maduro-moros-18-03-2016-22-03-27

Foto: Marcelino Vázquez

(Versiones Taquigráficas – Consejo de Estado)

Querido compañero General de Ejército, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, Raúl Castro Ruz;

Querido Comandante Fidel Castro, que nos escucha;

Compañeros del Gobierno Bolivariano, del Gobierno Martiano:

Hemos venido a esta visita de trabajo. Como decíamos en la madrugada al llegar, nos sentimos en nuestra casa, nuestra casa común de pueblos hermanos que han gestado una historia común heroica.

Nuestras delegaciones han revisado el camino de estos años y han diseñado la ruta y el camino de los próximos años y las próximas décadas. Por lo menos hemos visualizado los pasos que juntos vamos a dar desde el 2016 hasta el 2030, siempre viendo el siglo XXI como el siglo nuestro, ¡nuestro siglo!, como soñó Bolívar, como soñó Martí, el siglo de la independencia definitiva, de la identidad común americana, el siglo de la liberación de todas las formas de opresión que han existido, el siglo de la unión de nuestro Caribe y de nuestra América, el siglo de la felicidad y el derecho al futuro. Así lo vemos.

Han sido pasos que se han dado en todos estos años, recobrando la huella de los que nos fundaron. El primero de ellos Bolívar, quien siempre soñó con una Cuba libre. Fueron varias las oportunidades en que nuestro Libertador preparó los planes para venir a liberar a Cuba y a Puerto Rico, y quedó pendiente en la agenda del libertador Simón Bolívar, de las luchas futuras, luego de que él rindiera su vida, la agenda pendiente de la liberación de Cuba, Cuba, la amada Cuba de siempre.

Hemos retomado los caminos de Martí, quien logró sintetizar de manera única los anhelos de libertad, del derecho a la independencia del pueblo cubano y del pueblo de nuestra América de entonces. José Martí fue el más grande bolivariano del siglo XIX que haya conocido nuestras tierras. Fue el intérprete fiel del espíritu genuino del Libertador. Fue a buscar en 1881 su palabra, su espíritu, y llegó a Caracas —como todos sabemos— y antes de ir a descansar y aún conservando  —como dice el testimonio— los polvos de los caminos fue a rendirle honores a quien consideraba también su padre, Simón Bolívar. Símbolos de la historia que van marcando una ruta, que nos van obligando en la raíz de la profundidad de nuestra humanidad a andar juntos, como hemos andado en los años de este siglo.

Bolívar, Martí, los dos buscaron lo mismo: uno Libertador del inicio del siglo XIX, comandó ejércitos, hombre de guerra; Martí, hombre de letras, quien se fue también a la guerra y terminó en la posteridad como un inmortal libertador de nuestra América, así lo reconocemos los venezolanos. A Martí lo reconocemos como uno de nuestros libertadores del siglo XIX, fiel compañero del pueblo cubano, y decir Martí es decir Maceo, es decir Máximo Gómez, es decir el pueblo.

Recibir esta condecoración, la cual acepto, aunque personalmente no merezco todavía, la recibo como un compromiso, un compromiso de lealtad a los ideales de los fundadores, de lealtad a Fidel y a Chávez, de lealtad a las ideas gloriosas que han puesto de pie a nuestros pueblos para que sean pueblos dignos, respetados hoy por hoy por la humanidad entera. Cuba, la de Fidel, la de la Revolución, Cuba la de Siempre, y Venezuela, la de Chávez, la de Bolívar, dos caminos que nos encontramos siempre, nos buscamos durante mucho tiempo, todo el siglo XX, plagado de invasiones, de dictaduras imperiales en Cuba, en Venezuela.

Aún se recuerda cuando las campañas de la Sierra Maestra y la lucha revolucionaria del Movimiento 26 de Julio, de los ángeles barbudos que llegaron a la montaña y luego bajaron de la Sierra a llevar libertad, dignidad e independencia al pueblo de Cuba, aún se recuerda la campaña surgida de los barrios de Caracas, de los campos de Venezuela: “Un bolívar para la Sierra Maestra”. ¡Qué admiración tan grande!, se despertó de manera natural, genuina, espontánea en el pueblo venezolano, en la Fuerza Armada de entonces, que había despertado de una larga dictadura y tenía un liderazgo que buscaba encontrarse con el pueblo, en aquel año 1858.

Se encontraron nuevamente los caminos, aún se recuerda la llegada del Comandante victorioso Fidel Castro Ruz, aquel 23 de enero de 1959, y el recibimiento en las calles por parte de los habitantes entonces de los barrios de Caracas, de la juventud revolucionaria de entonces, y de cómo el discurso dado por Fidel Castro en la Plaza O’Leary del centro de Caracas, de El Silencio, como marcó a varias generaciones de revolucionarios, de patriotas entonces. Se recuerda a Fidel y su reivindicación de Bolívar y su visión clara siempre del papel que le iba a corresponder a Venezuela en la hora de la gloria, para despertar nuevamente el ímpetu independentista y la fuerza revolucionaria en nuestros tiempos. Como un profeta le habló al tiempo, 23 de enero de 1959.

Luego los caminos se separaron nuevamente. Cuba hizo su auténtica Revolución, con sus aciertos y con su fuerza propia. Cuba construyó su propio camino, su propio modelo. Cuba rescató su identidad, esa hermosa cubanía que hoy llevan con orgullo a cualquier lugar del mundo los cubanos, sintiéndose auténticamente miembros de esta tierra sagrada. A Venezuela le tocó un camino tortuoso, difícil, muy complejo, hasta que surgió esa fuerza inaudita de la historia del liderazgo que abrió el camino del siglo XXI venezolano: Comandante Hugo Chávez y el Movimiento Bolivariano Revolucionario-200.

No es casualidad, dirían algunos, que precisamente con el surgimiento del liderazgo bolivariano del Comandante Chávez, el proyecto revolucionario y el Proyecto Nacional Simón Bolívar, avanzáramos hacia un reencuentro de la historia, hacia una retoma de la huella fresca, de la huella original que fundó nuestra identidad y nuestro derecho a ser: Bolívar y Martí.

Llegó el día, luego de los tiempos de rebelión de 1992, un 14 de diciembre de 1994 tocó tierra cubana el Comandante Hugo Chávez Frías, lo esperaba en la escalerilla del avión otro Comandante que había pasado por todas las batallas del siglo XX y que había levantado a Cuba con su dignidad en la primera línea de la verdad del mundo: Fidel Castro Ruz; se dieron un abrazo. Era un anoche fresca del 14 de diciembre de 1994, y ese día se reencontraron todos los caminos de las luchas, de los sueños, de los anhelos, de las esperanzas; ese día sellaron el comienzo de un nuevo pacto que hoy llevamos, un pacto de sangre, de amor, de vida y de verdad, que es el pacto de la unión de Cuba y de Venezuela y que yo llevo ahora en esta medalla (Aplausos); que llevo ahora aquí (Señala).

No son dos días, nuestra unión viene del amor, de la hermandad, de los sueños de grandeza, por la igualdad, por la justicia, por la independencia. Nuestro amor viene de la identidad, del encuentro de dos pueblos que tenemos dos historias heroicas; nuestro amor viene de la verdad. Nosotros no andamos fingiendo conductas, ni sonrisas ni saludos, nosotros nos abrazamos de verdad, con confianza porque somos hermanos, y sabemos que detrás de un abrazo lo que viene es la sonrisa y no un puñal.

Nosotros, Cuba y Venezuela, con Fidel y con Chávez, logramos construir este camino que ya se va haciendo extenso, intenso, largo; 1994, cuántas cosas han pasado desde entonces, cuántas luchas hemos dado. Cuba perseguida por un bloqueo infernal; Venezuela sometida a todas las formas de amenazas internas y externas, y aquí estamos, de pie, como siempre vamos a estar en los años que están por venir. Ya no podrán desaparecernos, como dijo Lula en estos días ante la persecución a la que están siendo sometidos él y la presidenta Dilma; ya no podrán de desaparecernos, ya no habrá Plan Cóndor que pueda con nosotros, somos una realidad, una hermosa realidad.

Diez años después, 14 de diciembre del año 2004, aquel Comandante que llegó y abrazó en unión a la Cuba revolucionaria y el período especial de 1994, ya vino Hugo Chávez, junto a Fidel Castro a fundar un sueño quijotesco: la Alianza Bolivariana para los Pueblos de nuestra América. Semanas después se fundó PETROCARIBE, dos motores        —ALBA-PETROCARIBE— para lo que vino después, un proceso histórico de surgimiento, consolidación de nuevos liderazgos, un proceso histórico de surgimiento de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, del UNASUR; un proceso histórico del surgimiento de una nueva realidad, de una nueva geopolítica que nadie podrá desconocer, pero que tenemos nosotros, los pueblos de Cuba, de Venezuela, la juventud de Cuba y de Venezuela conocer, reconocer y defender, nos toca a nosotros, y les toca sobre todo a las generaciones del futuro, estar claros de los caminos andados por todas las generaciones y los héroes que han acumulado nuestras luchas, los mártires que han acumulado nuestras luchas y tomar siempre firmes esa bandera hermosa que ondea, estas banderas de Cuba y Venezuela que están ondeando unitarias, esperanzadas en los tiempos por construir.

Tengo que agradecer, a nombre de la delegación del gobierno bolivariano y revolucionario, a nombre del pueblo de Venezuela esta condecoración que de verdad es para el pueblo heroico de Venezuela que ha batallado, que no se rinde, que no descansa y que enfrenta mil formas de guerra no convencionales.

Realmente, esta fuerza de Martí, de una Cuba digna, firme y de pie, se la llevo al pueblo de Venezuela como condecoración a su heroicidad, a su lucha, a su amor, a la lealtad compartida por todos estos años históricos, hermosos y heroicos que hemos vivido.

Recientemente revisábamos algunos documentos históricos del Libertador y encontrábamos una carta —camarada Alí Rodríguez, embajador, comandante Alí—, fechada el 13 de abril de 1823, estaba el Libertador en el sur, en Guayaquil, y le escribe una carta al entonces Presidente del Perú, al pasar los meses sería llamado el Libertador a Lima con sus tropas, para echar los reductos del ejército imperialista de la colonia española entonces, y el Libertador le escribe al Presidente de entonces, Riva Agüero y le dice: He enviado delante a Sucre —Antonio José de Sucre—, el Libertador había pensado años antes mandar a Sucre al frente de las tropas que iban a venir a Cuba. Seguramente Sucre soñó con llegar a La Habana en esta misión libertadora. Y le dice el Libertador Simón Bolívar el 13 de abril de 1823 al Presidente del Perú entonces: He enviado a Sucre que es el mejor general que jamás ha parido Venezuela, hombre forjado en la Revolución, en la guerra, pero hombre experto en la paz. Yo quisiera —le dice el Libertador— que lo emplearan a fondo para ver si por medios pacíficos podemos lograr el retiro definitivo, sin más guerras, de las tropas españolas, pero previendo que no fuera así, mandamos 4 000 hombres y tengo preparados 4 000 más a la espera de pertrechos y caballos para andar sobre Lima y expulsar al imperio español.

Bolívar, con gran sentimiento y sentido aportaba a la paz y a que el imperio de entonces reconociera la fortaleza de lo que ha éramos, hombres libres, mujeres libres, patrias nacientes. Para entonces, bueno, el imperio español, quizás la lejanía, si hubiera tenido Internet quizás hubiera entendido más rápido qué estaba sucediendo en Suramérica. No fue así, pero entonces Bolívar le dice: En cualquier circunstancia y si fuéramos obligados a utilizar la fuerza, en cualquier circunstancia el amor por la patria vencerá.

Yo creo, lo siento y sé que nuestro pueblo también lo siente, sobre todo al frente de un hombre como Raúl, General de Ejército, combatiente de tantas batallas de dignidad de nuestra América, en cualquier circunstancia el amor por la patria vencerá, el amor por nuestra América vencerá, el amor por Cuba vencerá, el amor por Chávez vencerá, el amor por Fidel vencerá, el amor por Venezuela vencerá; en cualquier circunstancia nuestros pueblos llevarán esta marca heroica de Bolívar y de Martí y en cualquier circunstancia nuestra causa vencerá. Así lo creo.

Muchas gracias, Cuba.

¡Viva Cuba! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Viva Venezuela! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Viva Bolívar! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Viva Martí! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Viva Fidel! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Viva Chávez! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Hasta la victoria siempre! (Aplausos.)

Declaración conjunta de Partidos Comunistas y Obreros sobre las guerras imperialistas (Solidnet).

http://www.solidnet.org/2015-joint-statements/joint-statement-of-communist-and-workers-parties-we-must-confront-the-exploitative-system-which-gives-rises-to-wars-refugees-immigration-and-poverty-solidarity-now-with-the-refugees-and-immigrants-en-ru-ar-fr-sq#Es

15 de marzo, 2016

Declaración conjunta de Partidos Comunistas y Obreros

Debemos de confrontar contra el sistema explotador, que solo crea guerras,

refugiados, inmigración y pobreza. ¡Solidaridad con los refugiados y los inmigrantes!

Nosotros, partidos comunistas y obreros firmantes de este texto:

Denunciamos la agresividad imperialista, las intervenciones y las guerras de los Estados Unidos, la OTAN y la Unión Europea y sus aliados, tales como Turquía, Arabia Saudí y Qatar. La actividad criminal de estas potencias ha causado que millones de personas  pasen a ser refugiados e inmigrantes.

Todos los gobiernos burgueses que han estado participando todos estos años con ejércitos, proveyendo de todo tipo de asistencia o reproduciendo todos los pretextos utilizados para justificar el desencadenamiento de estas intervenciones imperialistas también tienen una grave responsabilidad.

Denunciamos a la Unión Europea y a los gobiernos burgueses, que siguen una línea de represión policial y militar contra los refugiados, quienes tratan de escapar de la guerra, la miseria y las redes de tráfico de personas.

Llamamos al reforzamiento de la unidad de clase y de la solidaridad popular con los pueblos que son victimas de las intervenciones imperialistas y de la explotación capitalista.

Llamamos  a los pueblos a intensificar la lucha contra las causas del desarraigo de millones de personas de sus hogares, y al mismo tiempo a levantarse hombro con hombro junto a los inmigrantes y los refugiados, quienes están experimentando condiciones inhumanas. Los pueblos deben exigir a sus gobiernos que tomen las medidas necesarias para recibir y dar cobijo a los inmigrantes y refugiados de una manera digna, y también exigir la abolición de los mecanismos represivos de la Unión Europea, incluyendo el reglamento Dublin III.

Los Partidos Comunistas y Obreros luchan contra los intentos de la clase burguesa y de los gobiernos burgueses de utilizar la inmigración y la cuestión de los refugiados como un medio para abolir los derechos laborales y para intensificar la explotación de los refugiados e inmigrantes, de la clase obrera en su conjunto, en los países receptores.

En los intereses de los trabajadores debemos unir nuestra fuerza e intensificar la lucha contra los EE.UU., la OTAN y la Unión Europea, las intervenciones imperialistas y las guerras, contra todo intento de los imperialistas de manipular a los pueblos. Debemos de organizar y entrar en conflicto con el sistema explotador que genera guerras, refugiados, inmigración y pobreza. Así, podrán ser creadas las condiciones que permitirán a los refugiados y a los inmigrantes volver a sus respectivos países de origen, con los pueblos a cargo de su propio destino.

Partidos de la lista SolidNet

  1. CP of Albania
  2. PADS
  3. CP of Australia
  4. Party of Labour of Austria
  5. CP of Bangladesh
  6. Brazilian CP
  7. CP of Brazil
  8. CP of Britain
  9. CP of Canada
  10. AKEL
  11. CP in Denmark
  12. CP of Denmark
  13. CP of Finland
  14. Unified CP of Georgia
  15. German CP
  16. CP of Greece
  17. People’s Progressive Party of Guyana
  18. Tudeh Party of Iran
  19. CP of Ireland
  20. Workers’ Party of Ireland
  21. Socialist Party of Latvia
  22. CP of Malta
  23. CP of Mexico
  24. Popular Socialist Party of Mexico
  25. CP of Norway
  26. CP of Pakistan
  27. Palestinian CP
  28. Palestinian Peoples’ Party
  29. Philippines CP [PKP-1930]
  30. Russian CWP
  31. CP of the Soviet Union
  32. CP of the Russian Federation
  33. NCP of Yugoslavia
  34. Party of the Communists of Serbia
  35. CP of Slovakia
  36. CP of the Peoples of Spain
  37. CP of Sweden
  38. Communist Party, Sweden
  39. Syrian CP
  40. CP of Tadjikistan
  41. CP, Turkey
  42. CP of Ukraine
  43. Union of Communists of Ukraine

Otros Partidos

  1. CP of the Workers of Belarus
  2. Union of Communists in Bulgaria
  3. Communist Workers`Party for Peace and Socialism (Finland)
  4. CP, Italy
  5. Socialist Movement Kazakhstan
  6. Party of Communists USA
  7. Freedom Road Socialist Organization [USA]
  8. Party for Socialism and Liberation [USA]

Venezuela: Ministro Marco Torres anuncia creación del Sistema Popular de Distribución de Alimentos (Tribuna Popular/PCV).

https://prensapcv.wordpress.com/2016/03/10/ministro-marco-torres-anuncia-creacion-del-sistema-popular-de-distribucion-de-alimentos/

Ministro Marco Torres anuncia creación del Sistema Popular de Distribución de Alimentos como parte del proceso de reestructuración de la Misión Alimentación

Marco-Torres,-Alimentación

 

El ministro informó durante una reunión con trabajadores de la Misión Alimentación que a través del nuevo plan la fuerza obrera, los consejos comunales y las mujeres garantizarán al pueblo venezolano la transparencia y confiabilidad en la cadena alimentaria

Caracas, 10 mar. 2016, Tribuna Popular TP.- Este jueves el Ministro del Poder Popular para la Alimentación anunció la creación del Sistema Popular de Distribución de Alimentos, el cual se desplegará el próximo sábado 12 de marzo en los veintitrés estados y el Distrito Capital.

Luego de una reunión con los trabajadores de la Misión Alimentación, Marco Torres informó que el nuevo mecanismo  tiene como objetivo articular el Estado con el Poder Popular para asegurar la distribución de artículos de primera necesidad a los hogares venezolanos y de esta manera potenciar la participación del pueblo en todos los niveles de la cadena alimentaria.

Estuvieron presentes representantes de Unamujer, ministerio del Poder Popular para las Comunas y de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

El titular de la cartera de Alimentación además mencionó que el sistema responde a los lineamientos estratégicos ordenados por el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, entre los que se destacan: Refundación de la Misión Alimentación; la reestructuración y reorganización de la red Mercal y Pdval, reestructuración de Abastos Bicentenario, así como el fortalecimiento de la red de bodegueros comunales.

Igualmente comentó que durante el despliegue del sistema en cada estado del país participarán los gobernadores, alcaldes, comunas, trabajadoras de Unamujer y Fuerza Armada Nacional.

Se tiene previsto, que el sábado 12 de marzo, sean distribuidas unas 3 mil toneladas métricas de alimentos, en 588 parroquias a través de 525 bodegas comunales.

En tal sentido, mencionó que de ahora en adelante serán los Comités Locales de Abastecimiento y Producción, los encargados de organizar el proceso de colocación de los productos en las diferentes localidades.

El ministro también resaltó el rol protagónico de las mujeres venezolanas que tendrán en la distribución y comercialización de alimentos a través de los consejos comunales a nivel nacional.

Por su parte, Marcelo Resende, representante de la FAO en Venezuela, felicitó al Gobierno Bolivariano por la implementación de una red pública única de distribución de alimentos así como la excelente organización y participación social del pueblo venezolano en el tema alimenticio.“Este nuevo sistema permitirá de forma transparente y confiable la distribución de los alimentos”.

Pravda: Libia. Prólogo de una nueva aventura (Íñigo Aguirre, La República).

http://larepublica.es/2016/03/04/libia-prologo-de-una-nueva-aventura/

Libia. Prólogo de una nueva aventura

Serguei Kozhemyakin

Pravda

Traducido del ruso por Íñigo Aguirre

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Aisha Gadafi

Sobre la ya de por sí desangrada Libia, tras cinco años de guerra civil, se cierne una nueva prueba. Los países de la OTAN están dispuestos a una nueva intervención bajo la excusa de la lucha contra el DAESH. A pesar de los aparentemente loables objetivos, la intervención puede conducir a la definitiva división del país.

Cinco años de caída

Cuando se habla de Libia, los expertos, políticos y periodistas a menudo hacen referencia al peligro de que se convierta en una segunda Somalia. Pero ese tipo de advertencias ya han caducado. Tras los cinco años transcurridos desde la denominada revolución del 17 de febrero, que se convirtió en punto de partida de un gravísimo conflicto civil, la situación en Libia es mucho más dramática si cabe que la de su hermano africano en desgracia.

En primer lugar y pese a la ruptura en la práctica de Somalia, el norte del país está ocupado por un estado autoproclamado como Somaliland; una región relativamente tranquila con un sistema político estable. En Libia, a excepción de algunas ciudades con autogobierno, no existen esas “isletas de tranquilidad”: todo el país está sumido en una arena de enfrentamientos de distintos grupos y simples organizaciones criminales, dedicadas al robo, la extorsión y el secuestro de personas.

En segundo lugar, Somalia nunca fue el país más rico de África, con un sistema económico y político único que ejercía influencia sobre todo el continente. Desde esa perspectiva la caída de Libia al nivel de los países más pobres, representa una terrible tragedia. Y un crimen, por el que sin embargo, por ahora, nadie ha respondido.

Durante estos cinco años Libia ha sido abandonada a su suerte. Después de lograr el derrocamiento de Muammar Gadafi, Occidente se olvidó enseguida del “desgraciado pueblo libio” al que estaba “salvando” del “cruento dictador”. ¿Y además qué necesidad tenía de acordarse, si las nuevas autoridades comenzaron a suministrar obedientemente petróleo y gas al mercado europeo, y los fondos libios depositados en el extranjero, fueron arrestados (léase robados) y sufragaron sobradamente la operación militar?

Sin embargo la situación empezó después a alejarse más y más del guion. Con un gobierno privado de policía y ejército, que no tenía si quiera pleno control sobre la capital, y lo más importante: con decenas de bandas armadas sin ninguna intención de deponer las armas, Libia se vio sumida en un caos y comenzó a rasgarse como una manta hecha de retales mal cosidos. La situación llegó a un punto en el que esas bandas podían sin más presentarse en el salón de plenos del parlamento y secuestrar al primer ministro, como ocurriera en el 2013 con Alí Zeidan.

Finalmente, incluso ese gobierno nominal que oficialmente, sobre el papel, dirigía el país, se partió en dos. En Libia, a fecha de hoy, existen dos gobiernos y dos parlamentos. Unos sesionan en Trípoli y los otros en Tobruk, en el este del país. Comenzando desde el 2014 entre ellos existe una guerra civil, que tan pronto parece apagarse, como se vuelve a reavivar.

El vacío de poder tiene una consecuencia más: la conversión de Libia en un paraíso para los extremistas religiosos. A diferencia de Gadafi que cortaba con mano de hierro las acciones de los islamistas, los nuevos gobernantes no solo han cerrado los ojos ante el fortalecimiento de las posiciones de los radicales, sino que se encuentran en una  situación de fuerte dependencia de los mismos. Los grupos islamistas fueron la principal fuerza de choque de la rebelión. Como relataba recientemente el primo hermano del asesinado líder libio, Ahmed Gadaf ad-Dam, los extremistas eran trasportados al país en aviones desde todo el Próximo Oriente y se hacía con la bendición de Occidente.

Hace más de un año los destacamentos armados que han jurado fidelidad al DAESH, ocuparon la ciudad de Sirte. En la actualidad, el DAESH controla completamente un territorio con una superficie superior a la de Bélgica y amenaza a los principales yacimientos petrolíferos y puertos libios donde cargan los buques petroleros. Además las posiciones del DAESH en las principales ciudades del país son fuertes.

Las palancas de la intervención

Durante mucho tiempo ni los EE.UU. ni la UE parecían prestar al tema mayor atención. La situación empezó a cambiar únicamente a finales del año pasado. Las principales publicaciones norteamericanas y europeas comenzaron a prodigarse con titulares donde se asustaba al ciudadano medio con la perspectiva de que el DAESH pudiera ocupar la totalidad de Libia y la posterior invasión de Europa. Una serie de medios incluso informaron de que el líder del califato Abu Baqr al-Bagdadi se había trasladado a Libia para dirigir desde allí la actividad de los islamistas por todo el mundo.

Ese tipo de informaciones, para nada casuales, se acompañaron con la intromisión de Occidente en la política interna de Libia. Comenzaron a exigir a los dos gobiernos del país el cese de las discrepancias y la unidad.

Las negociaciones interlibias organizadas bajo la égida de la ONU en Marruecos, finalizaron con la firma de un acuerdo. El plan de paz contemplaba la formación de un gobierno de unidad nacional y la celebración en el transcurso de dos años de nuevas elecciones parlamentarias.

Sin embargo sería ingenuo considerar estos pasos como la manifestación de la preocupación por Libia. Los países occidentales se mueven únicamente por intereses estrictamente egoístas. En primer lugar, los principales perjudicados de esa inestabilidad son los intereses de las compañías occidentales, que han echado la zarpa en los yacimientos de petróleo y gas. La extracción de crudo no supera hoy los 360 mil barriles al día, cinco veces menos que en tiempos de Gadafi. En segundo lugar, Libia se ha convertido en una de las principales plataformas para la emigración a Europa. Como informaron a finales de febrero los medios occidentales con fuentes en los servicios de inteligencia, cerca de 200 mil refugiados de todo el norte de África esperan que mejoren las condiciones climatológicas para zarpar desde las costas libias rumbo a Europa. Esta nueva ola de inmigración espontánea puede suponer un golpe sensible a los regímenes gobernantes del Viejo mundo, que ya de por sí se ven sometidos a una crítica creciente por parte de la sociedad.

Y finalmente, la situación en Libia se ha visto en el centro de la carrera electoral en los EE.UU. Para criticar a Hilary Clinton, como representante mejor posicionado para convertirse en probable candidato del Partido Demócrata, los republicanos han elegido su gestión al frente de la Secretaría de Estado. Especial hincapié se hace en la aventura libia. “Derrocando el gobierno de Libia, entregamos ese país a los terroristas islamistas radicales”, declaró por ejemplo el senador republicano de Texas, Ted Cruz.

No debe sorprendernos que la administración demócrata de la Casa Blanca intente arrebatar ese as de la manga de los oponentes. El proceder del gobierno norteamericano revela los desesperados intentos de cerrar el “caso libio” por todos los medios, y en unos meses contados antes de las elecciones, conseguir revertir el parecer de la opinión pública. Para ello los EE.UU. están dispuestos a una nueva intervención militar. En enero el secretario de prensa de la Casa Blanca, Josh Earnest declaró que en Washington no excluyen la puesta en marcha de una operación militar. Posteriormente, con ese plan de expandir la campaña antiterrorista a Libia, intervino el Pentágono. Joseph Dunford, presidente del Comité de Jefes del Estado Mayor de las FF.AA. de los EE.UU, declaró la necesidad de adoptar “medidas decididas en la esfera militar, para reducir la expansión del DAESH. La posibilidad de una intervención militar también la confirmaron en el Departamento de Estado. “Los golpes contra los terroristas pueden ser asestados en cualquier lugar, si ello fuese necesario para la seguridad de los EE.UU. y sus aliados”, recordó el representante oficial de la institución, Mark Toner.

Pero por ahora en Washington, no se han decido a acometer una intervención abierta. Se apuesta por “golpes calculados”, que tienen como objetivo a los cabecillas del DAESH. Uno de esos golpes fue acometido el 19 de febrero en el campamento de los terroristas junto a la ciudad de Sabrat en el oeste de Libia. Aunque el golpe dista de ser “quirúrgico”: como resultado murieron como mínimo 46 personas, entre los que se encontraban dos diplomáticos serbios, secuestrados por los extremistas. Y pasados cuatro días, el DAESH consiguió conquistar la parte central de Sabrat…Los EE.UU. planean también recurrir al uso de drones de combate, que se encuentran en la base de Sigonella en Sicilia.

Todo parece indicar que el gobierno norteamericano se inclina, al igual que sucediera en el 2011, por repartir la responsabilidad con sus aliados europeos. A finales de febrero, el diario francés “Le Monde” informaba de una “acción militar no oficial” en Libia. Según sus fuentes el presidente Hollande habría autorizado una operación terrestre con la participación de las tropas especiales. Al poco, la participación de comandos francés en operaciones militares en Bengasi fue confirmada por el Jefe del gobierno de “Trípoli” Halifa al-Ghawi. Finalmente en el palacio del Eliseo también se vieron obligados a reconocer el hecho.

No cabe esperar de las tropas occidentales que vayan a restablecer la paz y el orden en Libia. La intervención va más bien dirigida a poner la cruz de una vez por todas sobre el Estado libio, más aún si tenemos en cuenta que las lecciones de las catástrofes libia, afgana e iraquí no han sido tenidas en cuenta por Occidente. Esa seguridad en su propia exclusividad los convierte en un elefante en una cacharrería, incapaz de tomar en consideración las particularidades de otra cultura, de otra sociedad.

La sombra de Gadafi

Los esfuerzos diplomáticos de los estados occidentales, también parecen condenados al fracaso. Los intentos por reconciliar a los dos gobiernos libios de momento solo han servido por dividirlos más. El nuevo gobierno renovado del gobierno de unidad nacional incluía…32 ministerios. Por ejemplo, el Ministerio de Exteriores fue dividido en tres secciones: asuntos exteriores, cooperación internacional y ministerio de asuntos árabes y africanos. En Tobruk se negaron a reconocer las competencias de este “superministerio”, aduciendo que se había conformado de acuerdo a los intereses de los líderes de clanes concretos y de formaciones armadas, que habrían recibido al fin y a la postre las carteras más jugosas.

Pasado un mes se repitió el intento. El número de ministerios se redujo a 18, pero la nueva votación condujo a la división  dentro ya del propio “parlamento de Tobruk”. La mitad de los diputados se negaron a tomar parte en la votación. Sus argumentos merecen atención: Se da la circunstancia de que la mayoría de asientos en el nuevo gobierno se han concedido al gabinete que gobierna en Trípoli, y en primer ministro se ha convertido el miembro del parlamento de Trípoli, Fayez  al-Sarraj. Sin embargo dichos órganos de gobierno se asientan en los partidos y grupos islamistas que han tenido una postura de plena condescendencia en lo relativo al fortalecimiento en Libia de organizaciones extremistas. También provoca alarma en Tobruk, el que en el nuevo gobierno no se haya hallado sitio para Halifa Haftar, Comandante en Jefe de las fuerzas armadas leales al gobierno de Tobruk. Además fue precisamente él quien encabezó la resistencia frente a los islamistas.

Occidente no escatima esfuerzos en apartar a todos los disconformes del proceso político. A pesar del fracaso de la votación en Tobruk, el gobierno de los EE.UU. se apresuró en reconocer la legitimidad del gobierno de al-Sarraj e incluso, según ciertas fuentes, amenazaron con una intervención militar directa, en el caso de que las negociaciones para formar un nuevo gabinete fracasasen.

Este doble juego con los islamistas “buenos” y las amenazas de castigar a los “malos” ya ha resultado funesto en el caso sirio e iraquí. En Libia vuelven a tropezar en la misma piedra. Hay otro hecho que ejemplifica el extremadamente particular modo que tiene la diplomacia estadounidense de abordar el caso. El 23 de febrero Barack Obama declaró que la situación en Libia “sigue representando una excepcional amenaza para la seguridad nacional de los EE.UU.” y prorrogó el régimen de sanciones contra los familiares de M.Gadafi, que rige desde 2011. La sombra del líder asesinado asusta más a Washington que los islamistas vivos.

Claro que es posible que esa extraña decisión tenga un trasfondo razonable. Poco antes de la decisión de mantener las sanciones, en internet apareció un llamamiento de la hija de Gadafi, Aisha. Esta mujer se convirtió en uno de los símbolos de la resistencia, y tras la caída de la Yamahiriya Libia fue obligada a refugiarse en el extranjero. En su carta, Aisha Gadafi llama a los libios a oponer resistencia a la nueva conquista y anuncia la creación de un gobierno clandestino.

No cabe duda de que muchos de los libios, que han tenido la oportunidad de probar el amargo regusto de esa libertad calada en las bayonetas, pueden agruparse en torno a su figura. De ello da buena fe por ejemplo la postura de la tribu mayoritaria en Libia, la de los Warfalla, que desconoce tanto al gobierno de Trípoli como al de Tobruk, así como al nuevo “gobierno de unidad nacional”. En palabras del jefe del Consejo de la tribu, Saleh Mayefa, el 80% de la población no respalda a esas “marionetas”.

La única posibilidad para Libia de conservarse como Estado es la unidad de esa mayoría para resolver de un modo independiente, no impuesto desde el exterior, los problemas que tiene planteados el país.