[Traducción] El Partido de los Trabajadores de Bélgica niega el carácter financiero de la actual crisis, respalda a China y defiende el socialismo: Contribución del PTB en el EIPCO-2013 y algunas observaciones a su intervención.

Traducción no oficial de la contribución del Partido de los Trabajadores de Bélgica (PTB) en el Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros celebrado en Lisboa entre el 8 y 10 de noviembre.

El PTB realiza en su intervención un balance principalmente positivo de la política exterior de China. En cuanto a su valoración de los BRICS habría que señalar la dificultad en considerarlos un grupo más de países imperialistas, como parece hacer el PTB -con excepción de China-, habida cuenta de que algunos de estos países, la propia China pero también Rusia, contribuyen a fortalecer de forma bastante evidente una alianza como el ALBA, que el PTB sí considera tiene un carácter antiimperialista y liberador. Al mismo tiempo, si no todos los países pertenecientes al grupo BRICS, algunos de ellos, de forma destacada Rusia y China, sí contribuyen a frenar el imperialismo hegemónico actualmente, que el PTB reconoce se corresponde con los EEUU -y los países pertenecientes a la OTAN, habría que añadir-, en los planos político y diplomático, económico y militar, como demuestran las alianzas estratégicas entre Rusia y China y entre estos dos países y los países socialistas (Cuba) y progresistas en América Latina (Venezuela, Bolivia, Ecuador, etc.) e incluso Europa -caso de Rusia y Bielorrusia. Una cosa parece bastante obvia: cuando Rusia -o China- coopera con un país socialista como Cuba, respetando su sistema político y económico, está ayudando a que Cuba se fortalezca y, por tanto, a que haga frente al que el PTB considera el imperialismo hegemónico. Lo mismo es aplicable a los restantes países de América Latina, África, etc.

En general, las características positivas en la esfera internacional que el PTB atribuye a China pueden ser atribuidas también a los otros BRICS, entre ellos Rusia, que en el área económica puede resumirse en el principio de establecer relaciones de beneficio mutuo con otros países y en el plano militar el hecho de no amenazar a otros países con una agresión -y esto es independiente del hecho de poseer o no bases militares fuera de su territorio. Si esto no es antiimperialismo, desde luego, se le parece mucho.

El PTB participó en el pasado Encuentro Comunista Europeo y firmó su declaración conjunta. El texto de su intervención:

http://www.solidnet.org/belgium-workers-party-of-belgium/15-imcwp-contribution-of-wp-of-belgium-en

El Capitalismo en crisis, nuevos tiempos para el socialismo

Partido de los Trabajadores de Bélgica

Contribución al 15º Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros, Lisboa 8-10 de noviembre 2013.

1.- El capitalismo ha conocido tres crisis globales y sistémicas. La primera, a finales del siglo XIX, fue contrarrestada mediante el imperialismo y la guerra para una nueva división del mundo -pero también estuvo seguida de la Revolución Bolchevique y del nacimiento de la Unión Soviética. La segunda, en los años 30, condujo a la 2ª Guerra Mundial y a la expansión del imperialismo norteamericano -pero también a la extensión del campo socialista y a una oleada de luchas de liberación nacional. La tercera y actual crisis de sobreproducción y sobre-acumulación de capital tiene sus orígenes en los primeros años de la década de los 70. Ha sido amortiguada mediante varias décadas de políticas neoliberales, de nuevas oportunidades para el gran capital a partir de la contrarrevolución en la Unión Soviética y en las democracias populares europeas, de una explotación intensificada del Tercer Mundo a través de Programas Estructurales de Ajuste y del peso de la deuda, y mediante un incremento artificial en el consumo a través de créditos baratos. Pero la crisis reventó en toda su extensión a partir de la explosión de las burbujas financiera e inmobiliaria en el 2008.

2.- Hoy nos enfrentamos a sus duras consecuencias en el terreno económico, social y ecológico. A la par de esta crisis económica tiene lugar una crisis democrática e ideológica en la sociedad burguesa. A nivel internacional, hay cambios importantes en la correlación de fuerzas y se han hecho aparentes nuevas amenazas de conflictos locales y guerras más extendidas.

3.- Cinco años después de la bancarrota de Lehman Brothers, que llevó el sistema financiero mundial al borde del colapso, persiste la falsa idea de que esto fue una crisis financiera. Lo cierto es justo lo contrario: el extendido dopaje financiero había enmascarado temporalmente el verdadero carácter de esta severa enfermedad del capitalismo, la enfermedad de la sobreproducción, que sólo salió a la luz con la explosión de la burbuja financiera. Pero la sobreproducción se sitúa por supuesto en el ámbito de la producción, en el corazón verdadero del sistema capitalista. Es esto por lo que ni una respuesta neoliberal ni keynesiana puede resolver la crisis actual ni erradicar las causas que la originan. Dos escenarios son posibles para el futuro próximo: o bien un nuevo hundimiento con un rápido declive adicional de la economía o un largo periodo de relativo estancamiento económico basado en una explotación incluso más intensiva de la mano de obra. Un factor importante en la constelación del mundo actual es la posición del poder imperialista hegemónico en el mundo, los Estados Unidos. Mientras que políticamente los EEUU pueden reivindicar ser el único superpoder, habiendo concluido la Guerra Fría a su favor y habiendo sacado ventaja del 11 de Septiembre para reafirmar su dominio militar, económicamente los EEUU están en una situación difícil. La economía de los EEUU continúa viviendo por encima de sus posibilidades gracias al crédito extranjero masivo y gracias al estatus del dolar como la primera moneda del mundo. Pero antes o después las enormemente negativas balanza comercial y balanza de pagos pasarán su factura y disminuirán la estatura de los EEUU en el mundo – o los empujarán hacia aventuras militares incluso más agresivas contra competidores ya existentes o que están recientemente emergiendo.

4.- La crisis de la eurozona revela una construcción europea completamente desequilibrada, con un desarrollo del capitalismo desigual en los estados miembros de la UE y sin ningún mecanismo previsto para remediarlo mediante transferencias desde las regiones más desarrolladas hacia las menos desarrolladas. Al contrario, las economías capitalistas europeas principales están implicadas en una lucha entre ellas mismas para convertirse en el mayor exportador y, por tanto, en el mayor explotador. Esto implica una carrera hacia el fondo en lo que se refiere al desempleo, a las condiciones laborales, a la flexibilidad, a la contratación, a los derechos sociales y sindicales y, finalmente, también en lo que se refiere a los derechos democráticos. La crisis económica y social en la zona euro puede llevar a convulsiones sociales adicionales y a crisis políticas de envergadura, que pueden resultar en serios problemas a lo largo de la zona euro e incluso a su explosión.

5.- Pero aun así, la misma crisis de la zona euro ha empujado a la burguesía europea a acelerar la construcción del Estado europeo supranacional, la Unión Europea, en un modo más y más autoritario. Porque las corporaciones europeas transnacionales necesitan desesperadamente una infraestructura y una superestructura capaces de lanzar una guerra económica -y, posteriormente, posiblemente una guerra real – contra los EEUU, Japón y las economías emergentes, y contra su propia clase trabajadora. Desde el 2010, la UE ha avanzado mucho más rápidamente en la dirección de un Estado federal europeo centralizado, en particular mediante el acuerdo presupuestario (el Tratado para la Estabilidad, Coordinación y Gobernanza o TECG), que da a la Comisión Europea no sólo el derecho a intervenir en las políticas fiscales y económicas de sus Estados miembros, sino también en sus políticas sociales, imponiendo la competitividad en la esfera económica y la austeridad eterna en la esfera social.

6.- Debido a que la Unión Europea sólo sirve los intereses del gran capital europeo y está basada en la competencia y la desigualdad, debe ser desafiada en su centro y no en sus márgenes. Serán necesarios grandes movimientos populares con orientación revolucionaria a través del continente para que los trabajadores y los pueblos vuelvan la espalda a la construcción de este Estado burgués supranacional europeo y construyan una Europa basada en la solidaridad y la cooperación, una Europa socialista.

7.- En la correlación mundial de fuerzas han aparecido en escena nuevos jugadores, habiendo sido agrupados erróneamente los más importantes entre estos bajo el acrónimo de BRICS. Durante los últimos cinco años de crisis en el “viejo mundo”, éstos han actuado como motor de crecimiento fuerte y un contrapeso, una situación que es distinta de la que se dio en los años 30. Pero el motor de los BRICS también está comenzando a griparse. De forma más importante, el hecho de disputar la hegemonía económica a los EEUU y a los otros poderes imperialistas principales no convierten a las economías emergentes en antiimperialistas, puesto que el desarrollo desigual es una característica básica del capitalismo y del imperialismo. El desarrollo de la fuerza y de la influencia de los países del grupo BRICS podría solamente adquirir un carácter antiimperialista si desafiase los fundamentos del orden imperialista mundial, rompiese con la acumulación capitalista mundial y contribuyese a la liberación de los trabajadores y pueblos del mundo del yugo del gran capital. En lugar de eso, en la mayor parte de los casos, su éxito parece más bien basarse en una competición para obtener un posición mejor en el sistema capitalista mundial. En relación a las alianzas de países cuyo objetivo es romper de forma radical con la dominación imperialista, como fue el caso en los años 60 y 70, hoy día es difícil ver una alianza comparable y genuinamente antiimperialista, aparte del ALBA en América Latina y el Caribe, centrada en torno a Cuba y la República Bolivariana de Venezuela.

8.- La República Popular de China constituye una caso particular. Todavía afirma estar en el camino hacia el socialismo, y mientras que ha adoptado muchas características de una economía de mercado -y mientras que autodefine su economía como una “economía socialista de mercado”- permanece una fuerte intervención del Estado en la economía. Pero no puede ser negado que los elementos capitalistas en su economía nacional están ya creando problemas típicos tales como una burbuja inmobiliaria y una mini-crisis de créditos. A nivel internacional la economía de China está intensamente vinculada a las de los EEUU y Europa, y tiene que ajustarse a las leyes del mercado capitalista internacional, a menudo en detrimento de los trabajadores y los pueblos de los países implicados.

9.- Pero sería erróneo considerar a China por esta única razón un país imperialista. Los acuerdos internacionales que China concluye sobre energía, materias primas y productos agrícolas respetan el principio de beneficio mutuo. Su ayuda al desarrollo y sus acuerdos sobre comercio e inversiones ayudan por regla general a los países en desarrollo a construir una infraestructura, a desarrollar una base industrial y a acumular capital con el que puede ponerse en práctica un curso independiente de desarrollo. China no posee bases militares en el exterior y no amenaza a ningún país con la intervención o la agresión. Objetivamente ofrece a terceros países más posibilidades de seguir un camino antiimperialista.

10.- El carácter sistémico y prolongado de la crisis capitalista mundial, los cambios en la correlación internacional de fuerzas y los ejemplos de las luchas y revueltas de los trabajadores y los pueblos alrededor del mundo, apuntan crecientes oportunidades para el desarrollo de las fuerzas de la revolución contra las fuerzas de la reacción, y a una confianza creciente en que en el curso del s. XXI veremos el avance de la única alternativa social al capitalismo: el socialismo.

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[Traducción] Los comunistas húngaros defienden el socialismo y el internacionalismo: Intervención del Partido de los Trabajadores de Hungría en el EIPCO-2013.

Traducción no oficial del texto en inglés de la intervención del Partido de los Trabajadores de Hungría en el EIPCO-2013. El Partido Comunista de Hungría se vio obligado recientemente a cambiar su denominación a Partido de los Trabajadores de Hungría (“Hungarian Worker’s Party” / “Partido dos Trabalhadores da Hungria”, según su denominación en portugués en el pasado EIPCO), como única forma de poder seguir operando legalmente en Hungría debido a una ley aprobada en noviembre de 2012 por el parlamento húngaro que prohíbe la utilización de términos como “comunista” o “socialista” entre otros, según explicaron en dos notas de prensa en su momento (léanse sus notas de prensa en inglés aquí y aquí). Una peculiaridad más de la “democracia” en la Unión Europea. El Partido de los Trabajadores de Hungría participó en el pasado Encuentro Comunista Europeo y firmó su declaración conjunta. El texto de su intervención:

http://www.solidnet.org/hungary-hungarian-communist-workers-party/15-imcwp-contribution-of-hungarian-wp-ru

Intervención del Partido de los Trabajadores de Hungría en el EIPCO-2013
15º Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros

Lisboa 8-10 de noviembre 2013

Queridos camaradas,

Expreso nuestro agradecimiento al Partido Comunista de Portugal por organizar este encuentro de parte del Partido de los Trabajadores de Hungría.

Hasta 1990 Hungría fue un país Socialista. Ustedes recuerdan que hace 25 años una contrarrevolución capitalista tuvo lugar en nuestro país. No fue porque el socialismo fuese malo. El socialismo era bueno para la mayoría. El socialismo ofrecía a todo el mundo una vida normal -pleno empleo, educación y sanidad gratuitas, y antes que ninguna otra cosa garantizaba un futuro seguro. No permitía hacerse muy rico, pero tampoco permitía volverse muy pobre.

La contrarrevolución tuvo lugar por otro motivo. La realidad es que el capital internacional fue forzado a tolerar el socialismo pero no lo aceptó nunca, nunca perdonó el socialismo. Intentaron derrocar el socialismo en 1956 pero no pudieron lograr su objetivo. Lo hicieron en 1990. Para lograrlo crearon una oposición interna. La mayoría de los líderes más destacados de Hungría se formaron en los EEUU.

Hubo otro factor más – la actividad de los elementos socialdemócratas y liberales dentro del gobernante partido comunista. Fueron el revisionismo y el oportunismo los que paralizaron al partido comunista.

Esta es nuestra experiencia histórica. Es por esto por lo que nuestro partido considera el revisionismo el mayor enemigo de los comunistas. El comunismo izquierdista es una enfermedad infantil que se supera. El revisionismo es un cáncer que se puede expandir a otras partes de nuestra existencia si no lo combatimos. Consideramos absolutamente necesario también hoy luchar contra todas las formas de revisionismo.

Hace 25 años la oposición húngara ganó las elecciones, tomó el poder político e inmediatamente cambió las bases económicas de la sociedad. Privatizaron prácticamente todo. El capitalismo significa una economía de mercado basada en la propiedad privada y en un sistema parlamentario multipartidista. Como pueden observar, no ha habido una transición al capitalismo paso a paso. ¡No! Tomaron el poder político y liquidaron las bases políticas y económicas del socialismo.

Tampoco hay ninguna revolución socialista paso a paso. El poder o nos pertenece a nosotros o a los capitalistas. Si los partidos comunistas toman el poder deberían transformar la sociedad de una sola vez.

Hoy nosotros luchamos contra el capitalismo. Luchamos por un salario mejor, por mejores condiciones de vida, por una ley electoral más democrática. Dicho en otras palabras, luchamos por alguna reforma del capitalismo. Pero sabemos que las fuerzas capitalistas pueden deshacer sus reformas a la primera oportunidad. Es por esto por lo que la solución real a los problemas de los trabajadores es el socialismo.

¿Podemos cooperar con otras fuerzas políticas? Sí, podemos. En Hungría hay ahora muchas personas que pierden sus pisos y casas porque no pueden pagar sus deudas. Nosotros cooperamos con ellos.

Hay otras fuerzas luchando contra la pobreza y la injusticia. Nosotros cooperamos con ellos. Estas fuerzas provienen en parte de las masas trabajadoras, en parte de la pequeña burguesía. Nosotros cooperamos con ellos.

Nosotros no podemos cooperar con la llamada burguesía nacional. Es verdad que ellos intentan limitar de algún modo al capital foráneo, pero no están interesados en cambiar el sistema capitalista, quieren dejarlo intacto, de modo que al final, sus intereses coinciden con los intereses del gran capital extranjero y húngaro.

No podemos cooperar tampoco con la socialdemocracia. No se trata de la socialdemocracia de la época de Marx. La actual socialdemocracia no quiere hacer nada en favor de los trabajadores. Su único deseo es fortalecer el capitalismo. Ellos contribuyeron a la contrarrevolución hace 25 años. El anticomunismo es también hoy su bandera.

Las fuerzas capitalistas quieren destruir el movimiento comunista en Hungría. Política, financiera, ¡físicamente! Saben muy bien que nosotros ahora somos débiles. Pero no obstante todavía tienen miedo de nosotros. Tienen miedo porque no han olvidado la era del socialismo, cuando fueron derrotados en una parte del mundo y fueron obligados a realizar concesiones en otros lugares.

Las fuerzas capitalistas saben que el pueblo no ha olvidado el socialismo y que comienza a recordarlo cuando se enfrentan a las crueldades reales de las sociedades capitalistas. Tiene miedo de nosotros porque saben que las cosas pueden ir a peor en la Unión Europea. Y en ese caso, los comunistas podemos obtener el apoyo de las masas, y podemos cambiar Hungría.

Uno puede leer en el Manifiesto del Partido Comunista: La historia de todas las sociedades existentes hasta el momento es la historia de la lucha de clases. Es cierto de nuestra época y también del futuro. Si queremos vencer al capitalismo, debemos luchar conforme a las reglas de la lucha de clases.

Camaradas,

El Partido de los Trabajadores de Hungría participa en los encuentros internacionales de los partidos comunistas y obreros porque pensamos que todos nosotros tenemos un enemigo común, el capitalismo, y que si queremos ganar, debemos luchar juntos contra nuestro enemigo común. Cada partido debe decidir qué quiere: luchar contra los capitalistas o llegar a un compromiso con ellos. Nosotros, los comunistas húngaros, no queremos ningún compromiso con el capital. Cuando llegue el momento y la gente realmente nos necesite debemos estar preparados para ayudarles. Podemos hacerlo únicamente si conocemos el camino correcto. Nuestro camino es la revolución.

Nuestro partido ha estado participando en los encuentros internacionales desde su mismo comienzo. No puedo decir que esta cooperación haya ofrecido mucho a los comunistas húngaros o a los trabajadores húngaros en general. ¡No! Pero había algo muy importante. Podíamos sentir que no estábamos solos. Podíamos usar la experiencia de otros partidos. Y de este modo nos sentíamos más fuertes.

Nuestra cooperación podría ser mejor. Durante el periodo socialista los comunistas húngaros apoyaron a otros partidos no sólo con palabras sino también con dinero y otras formas esenciales de ayuda. Ahora, países tales como China, Cuba, Vietnam y Corea se colocan al margen del camino y observan la lucha a vida o muerte del movimiento comunista en Hungría.

¡Gracias a aquellos partidos que no abandonaron el internacionalismo! Ellos son nuestros amigos reales.

Nuestra cooperación en su forma actual no puede resolver los problemas reales que los diferentes partidos enfrentan en la vida diaria. Pero esta cooperación es nuestro logro. La hemos parido. Y deberíamos cuidarla y protegerla.

El Partido de los Trabajadores de Hungría recomienda no publicar ninguna declaración en común. En primer lugar seamos realistas. La inmensa mayoría de la clase trabajadora no lee estos largos documentos. En segundo lugar, este documento contiene muchos posicionamientos que no se corresponden con el programa o la política de nuestro partido ni de otros muchos partidos. Deberíamos continuar la discusión, deberíamos crear nuevos foros para discutir nuestros problemas, pero no debemos poner en peligro la unidad del movimiento comunista incluso en esta limitada forma presente.

Sugerimos publicar un comunicado para la prensa y nada más. Si alguien desea publicar posicionamientos específicos, peticiones de solidaridad, que lo haga en forma de una moción que puede ser apoyada por aquellos partidos que lo deseen.

El Partido de los Trabajadores de Hungría no acepta el borrador de propuesta referente al Grupo de Trabajo. La limitación del Grupo de Trabajo a 15 partidos crearía un monopolio de los así llamados partidos grandes. No debemos dividir el movimiento comunista entre partidos pequeños y grandes. Eso viola nuestros principios. Por otra parte, ¿quién puede decidir qué es pequeño y qué es grande? Los partidos pequeños que organizan manifestaciones en las calles, huelgas en las fábricas, pueden tener mucha más influencia política que aquellos partidos que concentran su actividad en los parlamentos burgueses.

La introducción de un sistema de votación dividiría nuestro movimiento entre mayoría y minoría. No lo necesitamos.

Es por completo inaceptable que el Grupo de Trabajo pueda tener reuniones a puerta cerrada. ¿Cerrada a quién? ¿a otros comunistas? Vamos a pensar seriamente, camaradas: ¡Qué consecuencias tendría tal paso!

Nosotros sugeriríamos la siguiente solución: todos aquellos partidos que lo deseen, tengan cuadros que hablen inglés y tengan dinero para pagar su viaje y los costes de estancia, pueden ser miembros del Grupo de Trabajo. Los partidos implicados deberían informar sobre su interés al encuentro plenario anual de partidos comunistas y obreros y el encuentro puede declararlos miembros por un año sin necesidad de votación.

Recomendamos añadir un punto más a las sugerencias para acciones comunes y convergentes. Organicemos acciones comunes en el 25º aniversario de la transición capitalista en los países de la Europa del Este.

¡Gracias, camaradas, adelante hacia la revolución!

Intervención del Partido Comunista de Cuba en el 15º Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros.

http://www.solidnet.org/cuba-communist-party-of-cuba/15-imcwp-contribution-of-cp-of-cuba-en

INTERVENCION DEL REPRESENTANTE DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA EN LA REUNIÓN DE LOS PARTIDOS COMUNISTAS Y OBREROS EN PORTUGAL. Noviembre de 2013.

Estimados compañeros y compañeras:

Ante todo queremos agradecer al Partido Comunista Portugués por acoger la organización y celebración de esta XV Reunión Internacional de los Partidos Comunistas y Obreros, que ha significado un esfuerzo adicional en sus labores cotidianas en medio de las difíciles condiciones que impone la justa lucha por los derechos del pueblo y de  los trabajadores ante la profundización de la crisis capitalista que los afecta. A ustedes,  nuestro reconocimiento y apoyo solidario.

Este evento se celebra precisamente en el marco del Centenario del  Natalicio del líder histórico del Partido Comunista Portugués, compañero Alvaro Cunhal, comunista intachable, consecuente con sus principios, defensor de los intereses nacionales y de los derechos de los trabajadores lusos, y un verdadero amigo de la Revolución Cubana. A él,  nuestro eterno homenaje.

Esperamos que este encuentro sea un fructífero espacio de reflexión y debate sobre temas medulares, que nos permita articular esfuerzos en la búsqueda de alternativas para que nuestros partidos contribuyan de manera resuelta, a enfrentar y transformar la realidad de nuestros pueblos.

El Partido Comunista de Cuba considera que en momentos de una difícil y compleja coyuntura internacional;  caracterizada por la crisis económica, financiera y global del capitalismo, la desestabilización del orden internacional, una política agresiva del imperialismo norteamericano y de la OTAN, que ha conducido a guerras y conflictos por un nuevo  reparto  de  las  riquezas;  se requiere  hoy más que nunca del intercambio y de la cooperación, en primer lugar   entre los partidos comunistas y obreros;  pero  también con otras fuerzas políticas,  movimientos sociales y partidos progresistas y de izquierda.

Los comunistas debemos tener la capacidad necesaria para enfrentar la ofensiva del imperialismo a nivel global, y aprovechar lo que nos une para avanzar  con celeridad y solidez en la identificación de nuestros verdaderos  enemigos principales  y de los objetivos comunes que nos proponemos;  así como en la concertación de estrategias y alianzas que permitan convocar a las grandes masas descontentas y conducirlas en su lucha frente al imperialismo. Se ha demostrado que con voluntad política se superan grandes obstáculos y se alcanzan importantes transformaciones.

Consideramos que deberíamos desterrar el análisis cuestionador y excluyente que nos daña y divide. El enemigo perfecciona sus métodos y enfrentarlo exige no perder un minuto en debates estériles cuando nuestros pueblos esperan alternativas creíbles, realistas y sobre todo, urgentes frente a las políticas de ajuste y terapias de choque trayendo el desamparo de millones de personas.

La experiencia en los 55 años de la Revolución Cubana, enfrentada resueltamente  a la mayor potencia mundial de todos los tiempos, nos confirma, que gracias a la unidad entre los revolucionarios es posible enfrentar los grandes desafíos y conducirnos a la victoria.

En el contexto latinoamericano y caribeño, el Foro de Sao Paulo constituye un espacio privilegiado de convergencia de las fuerzas políticas de izquierda y progresistas, muy disímiles  entre  sí;  pero  unidas  en  el  empeño  de  lograr sociedades con mayor justicia social. Esta experiencia puede resultar alentadora y útil para nuestro movimiento comunista y obrero

Hoy,  nuestro país enfrenta un proceso trascendental para la continuidad de la Revolución. El VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, celebrado en abril del 2011 y la Primera Conferencia Nacional del Partido, en enero del 2012, imprimieron continuidad y a la vez impulso transformador al desarrollo del socialismo cubano.

La decisión de construir un socialismo próspero y sostenible, donde prevalezca la propiedad social sobre los principales medios de producción y la necesidad del desarrollo, como fundamento para lograr un estado de bienestar y prosperidad, constituye uno de los postulados del proceso de conceptualización del modelo económico social, que señala el rumbo de Cuba hoy y para el futuro.

Se trata de conducir la economía con fórmulas que desarrollen las fuerzas productivas y donde la planificación sea el instrumento por excelencia en la búsqueda del equilibrio de la macroeconomía y la empresa estatal socialista sea  la esencia  del modelo económico cubano, por lo que se proyecta ajustar sus reglas de funcionamiento, dotándola de mayores libertades y autonomías.

La elevación de la eficiencia económica interna implica  ante todo,  la elevación de la productividad del trabajo y en ese contexto se inserta también el reordenamiento de la fuerza laboral en el sector estatal y al mismo tiempo,  se amplían las posibilidades en el sector no estatal y cooperativista, dándose acogida a otros componentes económicos.

Para Cuba,  solo el socialismo es condición de desarrollo, por lo que considera continuar preservando los principales logros sociales que convirtieron al modelo cubano en un referente para muchos en el mundo.

Asumimos los cambios de hoy sin extrapolar otros, pero sí  teniendo en cuenta las experiencias positivas de otros modelos; sobre todo considerando nuestras propias experiencias y circunstancias histórico-culturales; así como el entorno que como país pequeño y subdesarrollado de 11,2 millones de habitantes, sin apenas recursos naturales y sometido por más de medio siglo al más férreo y brutal bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos, no ceja en sus empeños de propiciar una vida mejor a su pueblo.

Asimismo la región de América Latina y el Caribe vive hoy un momento único en su historia en la lucha contra el neoliberalismo. Enfrenta una contraofensiva del Imperio y la derecha de la región,  dirigida a derrotar los procesos progresistas y de izquierda y hacer fracasar los esfuerzos integracionistas expresados en la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC), organización llamada a impulsar la integración regional y consolidar un espacio de concertación al margen de Estados Unidos, acontecimiento de gran relevancia para las fuerzas progresistas.

La reciente  creación de la Alianza del Pacífico resulta en la práctica un rediseño del ALCA, ya que promueve  una gran área de Libre Comercio en América Latina y el Caribe para facilitar mayor penetración y dominio de las transnacionales, especialmente  norteamericanas, lo  que  supondría mayor pérdida de soberanía. Es una herramienta para revertir los procesos de cambios en esta parte del mundo que se presenta con una cara de nobles propósitos,  sobre lo cual debemos alertar.

Venezuela resulta un claro exponente del despliegue de esta contraofensiva, donde se desarrolla un plan de desestabilización a gran escala, que acentuado tras la desaparición física de su Presidente  Hugo Chávez Frías, apuesta al descalabro de la Revolución Bolivariana. Su propósito estratégico no se limita al fracaso del gobierno legítimo de Nicolás Maduro, sino apunta contra los procesos progresistas y de izquierda de la región, para lo cual emplea todo tipo de campañas diversionistas, manipuladoras y mentiras utilizando las modernas tecnologías de las comunicaciones, ante lo cual debemos estar alertas para no dejarnos confundir.

Por  último, aprovecho esta ocasión para agradecer a los partidos comunistas y obreros aquí presentes, por la solidaridad militante en nuestra lucha contra el bloqueo,  hoy recrudecido, desoyendo el clamor de la inmensa mayoría de la opinión pública internacional.  Precisamente  hace  apenas  una semana Cuba logró nuevamente por 21 ocasión sucesiva una contundente condena a la agresión económica, tras la votación en la Asamblea General de las Naciones Unidas en la que Estados Unidos volvió a quedarse prácticamente solo con Israel.

Queridos amigos y amigas:

Le reiteramos que Cuba continuará su lucha por perfeccionar su socialismo, seguirá exigiendo el levantamiento del bloqueo y la política de hostilidad y subversión contra su Revolución; así como proseguirá su lucha hasta el regreso de los Cinco Cubanos presos injustamente en cárceles norteamericanas, para lo cual contamos con nuestra razón y vuestra solidaridad.

Muchas gracias.

Carta abierta del Partido Comunista de Grecia (KKE) a los Partidos Comunistas y Obreros sobre la acción anticomunista de Die Linke en el Parlamento Europeo.

http://www.solidnet.org/greece-communist-party-of-greece/cp-of-greece-open-letter-of-the-kke-to-the-communist-and-workers-parties-on-the-anti-communist-activity-of-die-linke-in-the-eu-parliament-en-ru-sp-ar

Carta abierta del KKE a los Partidos Comunistas y Obreros

sobre la acción anticomunista de Die Linke en el Parlamento Europeo

Estimados camaradas:

En los Encuentros Internacionales de Partidos Comunistas y Obreros así como en los demás encuentros de Partidos Comunistas denunciamos el anticomunismo, combatimos las posiciones anticomunistas de la Unión Europea y la equiparación antihistórica de la contribución del socialismo con la monstruosidad del fascismo.

Destacamos la contribución insustituible de la Unión Soviética a la lucha de los pueblos y nos referimos a los 20 millones que dieron su vida para la derrota del nazismo.

Desvelamos la lógica peligrosa de los “dos extremos” y el marco respectivo de la Unión Europea y de los gobiernos burgueses, un marco que ha llevado a la persecución y prohibición de Partidos Comunistas.

Todos somos conscientes de que la lucha contra el anticomunismo y contra la distorsión de la contribución histórica del socialismo es una tarea muy seria y es imperativo condenar decisivamente la postura anticomunista.

Por lo tanto, queremos informales que recientemente el eurodiputado Helmut Scholz, dirigente del Partido Alemán “Die Linke”, miembro del presidium del Partido de la Izquierda Europea (PIE), organizó en el Parlamento Europeo, los días 12 y 13 de noviembre de 2013, un evento titulado “Viajé a su país como invitado – Alemanes oponentes de Hitler, víctimas del terror estalinista: historias familiares 1933-1956”.

Como denunció el grupo europarlamentario del KKE: “Se trata de un intento miserable de presentar a algunos antinazis alemanes como víctimas del Estado obrero soviético, una versión aun peor de la política oficial de la Unión Europea, que equipara el fascismo-nazismo con el comunismo y promueve la “teoría de los dos extremos”. Es un insulto a los miles de alemanes comunistas y otros antifascistas que resistieron, pagando con su vida, a la barbarie de Hitler. Es un insulto flagrante a los millones de soviéticos, de comunistas y de luchadores en la URSS y en todos los países de Europa que dieron su vida para aplastar la monstruosidad fascista. Se trata de una calumnia vulgar a expensas del primer Estado obrero en la historia de la humanidad, a expensas de las conquistas sin precedentes logradas por los trabajadores en el Socialismo”.

Consideramos que este tema es muy grave y que refleja el papel peligroso del oportunismo como vehículo para la promoción de la ideología y la política burguesa, como una fuerza que defiende y promueve las posiciones anticomunistas de la Unión Europea.

Los y las comunistas están obligados a dar una respuesta decisiva.

15.11.2013

Sección de Relaciones Internacionales del CC del KKE

Saludo del Secretario Gral. del Partido Comunista de Portugal, Jerónimo de Sousa, al 15º Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros (Lisboa, 8-10 noviembre 2013).

http://pcp.pt/eipco/index.html#0001

Saudação do Partido Comunista Português

8 de Novembro de 2013

Prezados camaradas

Em nome do Comité Central do Partido Comunista Português dou-vos as boas-vindas a Portugal e transmito-vos as fraternais saudações dos comunistas portugueses.

Alegra-nos muito a presença de um tão grande número de delegações, sinal evidente da importância que o processo dos Encontros Internacionais de Partidos Comunistas e Operários adquiriu no movimento comunista e revolucionário internacional.

Entre os presentes há partidos que estão no poder e que colocam como objectivo a construção do socialismo mas a esmagadora maioria veio de países onde, como em Portugal, se travam duras lutas de classe que exigem muito dos comunistas, de países onde o anticomunismo é política de Estado e onde cruéis ditaduras forçam os revolucionários aos perigos e rigores da clandestinidade, de regiões onde o imperialismo semeia a guerra, a morte e a destruição, vieram mesmo quando tarefas internas de grande importância reclamavam também a sua presença.

Aqui estamos neste 15º Encontro, unidos pelos mesmos ideais libertadores, pela mesma convicção de que a alternativa à barbárie capitalista é o socialismo e que a luta quotidiana em defesa dos interesses dos trabalhadores e dos povos e pela transformação progressista e revolucionária da sociedade, exige o reforço dos partidos comunistas e da sua cooperação internacionalista tendo como núcleo a solidariedade de classe, o internacionalismo proletário.

Aqui estamos para trocar informações e experiências, para actualizar a nossa visão da complexa realidade internacional e das principais tendências do desenvolvimento mundial, para aprofundar o conhecimento e compreensão recíprocos e estreitar relações de amizade e solidariedade entre os nossos partidos, para decidir linhas e iniciativas de cooperação e acção comum ou convergente.

Em tempos de globalização imperialista, quando, perante o desaparecimento do socialismo como sistema mundial o sistema capitalista estende os seus tentáculos a todo o mundo e acentua a sua natureza exploradora, opressora, predadora e agressiva, quando o grande capital e as grandes potências imperialistas, apesar de rivalidades e contradições que a crise está a agudizar, articulam estreitamente a sua ofensiva de classe contra os trabalhadores e povos de todo o mundo, mais necessária se torna a cooperação dos partidos comunistas e operários e a cooperação destes com outras forças revolucionárias e anti-imperialistas para a construção de uma ampla e combativa frente anti-imperialista.

Este processo dos Encontros Internacionais de Partidos Comunistas e Operários, não sendo nem devendo ser uma estrutura nem obedecendo a qualquer ilusória tentação de homogeneização é, sem dúvida, o mais importante instrumento facilitador dessa cooperação internacionalista. Um processo que é desejável e possível aperfeiçoar como está previsto considerar neste Encontro, mas que é necessário defender e preservar, consolidando o que a experiência prática já mostrou ser útil e procurando resolver problemas resultantes da evolução do próprio processo e da necessidade de o adequar sempre melhor às exigências da luta.

Cada um dos nossos partidos tem os seus próprios percursos históricos, luta em condições económicas e sociais muito diferentes, definem Programas que respondem às suas condições específicas de luta e propôem-se tarefas imediatas diferenciadas. Perante os complexos desafios que se colocam aos comunistas o aparecimento de diferenças de opinião e divergências é praticamente inevitável. Não ignoramos aliás a diversidade de posições existente no nosso movimento sobre questões da história, da teoria e da prática revolucionária. Mas é profunda convicção do PCP que o que nos une é bem mais forte do que aquilo que, em tal questão ou em tal momento, possa separar-nos. E que, com respeito mútuo e esforço de compreensão recíproca não há dificuldade que não possamos ultrapassar através do trabalho colectivo, da discussão franca e fraternal, e sobretudo, da cooperação para a acção comum voltada para as massas. É daí que vem o principal impulso para a desejável aproximação de posições e para o fortalecimento da unidade do movimento comunista e revolucionário internacional.

Em Portugal vivemos a mais violenta ofensiva contra as condições de vida e os direitos dos trabalhadores e do povo desde o tempo do fascismo. Uma ofensiva em que o grande capital nacional aliado e submetido ao capital transnacional, com a intervenção do FMI e da União Europeia e do “memorando de entendimento” ( que justamente designamos por Pacto de Agressão) assinado pelo PS e os partidos do Governo com a troika estrangeira, está a agravar a exploração, a empobrecer os portugueses, a destruir a economia do país, a liquidar a soberania nacional, a atacar o regime democrático e a Constituição que o consagra.

É uma ofensiva que, nas suas linhas fundamentais, se inscreve na resposta do sistema capitalista à crise em que se debate com a intensificação brutal da exploração dos trabalhadores e dos povos e a acentuação da tendência rentista predadora com que o capital financeiro procura compensar a baixa tendencial da taxa de lucro. Mas que, em comparação com outros países capitalistas, apresenta particularidades que resultam de que o nosso país conheceu uma revolução que destruiu o capitalismo monopolista de Estado e realizou transformações profundas da estrutura socio-económica que colocaram Portugal no caminho do socialismo. Embora as grandes conquistas tenham sido destruídas ao longo de 37 de anos de processo contra-revolucionário, esta revolução “inacabada” vive ainda em realizações, experiências e valores que, como a Constituição da República, a classe dominante tenta a todo o custo destruir, mas que o PCP procura defender e projectar no futuro de Portugal incorporando-os no seu Programa.

A Democracia Avançada que o PCP propõe ao povo português, etapa actual da revolução em Portugal, situa-se na continuidade histórica da revolução democrática e nacional, tem uma natureza de classe antimonopolista e anti-imperialista e é parte integrante e indissociável da luta pelo socialismo e o comunismo em Portugal. Muitas das suas tarefas fundamentais são já tarefas da sociedade socialista.

É com esta perspectiva que o PCP desenvolve a luta quotodiana em defesa dos interesses dos trabalhadores e do povo, pela ruptura com mais de 37 anos de políticas de direita e com o processo de integração capitalista europeu, pela demissão do governo e a realização de eleições legislativas antecipadas, condição necessária para interromper o actual rumo de rapina e desastre nacional e abrir caminho a uma política e a um governo patrióticos e de esquerda.

A situação que enfrentamos é difícil e muito perigosa para os direitos dos trabalhadores, para o regime democrático, para a independência nacional. Mas o governo reaccionário está crescentemente desacreditado e isolado. Contra a ofensiva antipopular e anti-nacional desenvolve-se uma ampla frente de resistência e luta que se exprime nestes dias em lutas muito diversificadas nas empresas e nas ruas e que tem passado por Greves Gerais e outras acções de massas de grande dimensão como as Manifestações do passado dia 19 de Outubro nas pontes de Lisboa e Porto, frente em que a classe operária e o movimento sindical de classe protagonizado pela CGTP-IN desempenha um papel fundamental, mas em que participam de modo crescente outras classes e camadas anti-monopolistas também elas atingidas duramente pelo grande capital. E nas recentes eleições autárquicas, em que o PCP e seus aliados da Coligação Democrática Unitária registaram um bom resultado, os partidos do governo sofreram uma séria derrota. A prática está a confirmar que, como noutros momentos da luta do povo português pela sua emancipação, a intensificação e alargamento da luta popular de massas é o caminho da vitória.

Simultâneamente, é fundamental o reforço do Partido com o aumento dos seus efectivos, o seu enraizamento nas empresas e locais de trabalho, o estreitamento da sua ligação às massas. Não há alternativa sem o PCP e muito menos contra o PCP. E quanto mais enraizado na realidade nacional estiver o nosso partido e mais empenhado nas tarefas de classe e nacionais, inseparáveis no processo da revolução portuguesa, maior será a sua contribuição internacionalista.

Um Partido que afirma e defende com convicção a sua natureza de classe; a sua base teórica marxista-leninista, concepção do mundo necessariamente criadora, contrária à dogmatização assim como à revisão oportunista dos seus princípios e conceitos fundamentais; a sua democracia interna assente no desenvolvimento criativo do centralismo democrático; a sua linha de massas; o seu projecto de uma sociedade socialista; o seu patriotismo e internacionalismo; um partido que, com legítimo orgulho, toma nas suas mãos o rico legado revolucionário do camarada Álvaro Cunhal cujo Centenário este ano comemoramos.

Um Partido que, sendo produto do desenvolvimento do movimento operário português, se orgulha de ter nascido sob o impacto internacional desse extraordinário acontecimento histórico que foi a Revolução Socialista de Outubro, quando o proletariado russo sob a direcção do Partido bolchevique de Lénine conquistou o poder e se lançou com heroísmo e criatividade na construção da nova sociedade socialista. Ao saudarmos o 96º aniversário desses “dez dias que abalaram o mundo” estamos convictos de que o caminho desde então percorrido, com as suas extraordinárias realizações e conquistas e apesar das suas dramáticas derrotas, confirma a necessidade e a superioridade do novo sistema económico e social, e que é justa e invencível a causa por que lutamos.

Acolhendo em Lisboa este nosso 15º Encontro de Partidos Comunistas e Operários queremos contribuir para o reforço do movimento comunista e revolucionário internacional, considerando com grande convicção que o que melhor serve a sua unidade é o respeito pelos princípios da igualdade, respeito mútuo, não ingerência nos assuntos internos e solidariedade recíproca. Fizemos e continuaremos a fazer o que estiver ao nosso alcance para o êxito do nosso Encontro e para a consolidação, avanço e aperfeiçoamento do processo dos EIPCO.

Do mesmo modo, a vossa presença aqui, em feliz coincidência com um momento marcante das comemorações do Centenário de Álvaro Cunhal, o Comício Comemorativo do próximo dia 10 para o qual todos vós estão convidados, vêmo-la como um gesto de solidariedade para com o nosso Partido e a sua luta.

Camaradas

O capitalismo debate-se com contradições que são insolúveis no quadro do sistema e exigem a sua superação revolucionária. A crise de sobreprodução e sobreacumulação de capital que explodiu com a falência do Lehman Brothers continua sem fim à vista. Uma centralização e concentração de capital e de poder sem precedentes é acompanhada do brutal agravamento da exploração, do ataque a salários e rendimentos do trabalho, do crescimento da pobreza, do desemprego, do trabalho precário, do desmantelamento, lá onde existam, das funções sociais do Estado. O grande capital e as grandes potências imperialistas, a começar pelos EUA que não desistiram ainda de tentar impor ao mundo a sua hegemonia, todos os dias semeiam a morte, a destruição e o terror pelos quatro cantos do mundo.

Mas o imperialismo não tem as mãos inteiramente livres. Embora desigual e irregular, prossegue por toda a parte a resistência e a luta dos trabalhadores e dos povos, que se exprime por vezes em grandes lutas populares como em Portugal e noutros países da Europa, em processos inéditos de afirmação de soberania e progresso social, como na América Latina, em valiosas expressões de luta contra as agressões imperialistas. E enquanto a base social de apoio do capitalismo se estreita cada vez mais, amplia-se na consciência dos povos a rejeição do capitalismo e a necessidade de alternativa, do socialismo.

A situação que vivemos no plano mundial é uma situação extraordinariamente complexa, que comporta riscos de uma dramática regressão civilizacional e mesmo de catástrofe para a Humanidade mas que, simultâneamente, encerra grandes potencialidades de desenvolvimentos progressistas e revolucionários.

É uma situação que coloca os comunistas perante grandes responsabilidades, tanto perante a classe operária e o povo dos países respectivos, em que o seu enraizamento é indispensável e insubstituível, como no plano internacional com o necessário estreitamento da sua amizade, cooperação e solidariedade. O que os trabalhadores e os povos esperam, e têm o direito de obter dos comunistas, é uma mensagem de unidade, de luta organizada, de confiança revolucionária.

Esta mensagem ninguém a dará por nós. Podeis estar certos camaradas que, pela sua parte, o PCP fará o que estiver ao seu alcance para ir ao encontro desta responsabilidade.