Sobre el 1º de mayo: texto de Lenin (1904)

Leído en http://disidentedelcapital.blogspot.com.es , uno de los blogs seleccionados por José Luis Forneo. Como indica el autor del blog, el texto es de actualidad, con la única salvedad de que los trabajadores de entonces estaban posiblemente más concienciados -y desde luego más organizados- que los de ahora -al menos por estos lares- y tenían una visión más inteligente de lo que ocurría y de cómo había que enfrentar la cuestión, me da la sensación. El texto:

EL PRIMERO DE MAYO

¡Camaradas obreros! Se acerca el Primero de Mayo, día en que los obreros de todos los países conmemoran su despertar a una vida con conciencia de clase, su solidaridad en la lucha con­tra toda violencia y toda opresión del hombre por el hombre, en la lucha por liberar a millones de trabajadores del hambre, la miseria y la humillación. Dos mundos se alzan frente a frente, en esta grandiosa lucha: el mundo del capital y el del trabajo, el mundo de la explotación y la esclavitud, y el de la fraternidad y la libertad.

Por una parte, hay un puñado de ricos parásitos. En sus manos se concentran los talleres y las fábricas, las herramien­tas y las máquinas. Han convertido millones de desiatinas de tierra y montañas de dinero en su propiedad privada. Han hecho del gobierno y el ejército sus criados, fieles guardianes de la riqueza que han acumulado.

Por otra parte, hay millones de desheredados, obligados a su­plicar a los ricos el permiso de trabajar para ellos. Crean con su trabajo toda la riqueza, mientras ellos mismos tienen que luchar toda la vida por un pedazo de pan, mendigar el trabajo como una limosna, agotar sus fuerzas y arruinar su salud en trabajos insoportables, pasar hambre en las chozas de las aldeas y en los sótanos y buhardillas de las grandes ciudades.

Pues bien, estos millones de trabajadores desheredados han declarado la guerra a los ricos y explotadores. Los obreros de todos los países luchan por emancipar al trabajo de la esclavitud asalariada, de la miseria y la indigencia. Luchan por una orga­nización de la sociedad en la que las riquezas creadas por el trabajo común beneficien a todos los trabajadores, y no a un pu­ñado de ricos solamente. Quieren que las tierras, las fábricas, los talleres y las máquinas se conviertan en propiedad común de todos los que trabajan. Quieren que no haya ricos ni pobres, que los frutos del trabajo sean de los mismos trabajadores, que todas las conquistas de la inteligencia humana y todos los perfeccio­namientos en los métodos de trabajo sirvan para aliviar la vida del que trabaja, y no como instrumento de su opresión.

La grandiosa lucha del trabajo contra el capital ha costado ya inmensos sacrificios a los obreros de todos los países. Éstos han vertido ríos de sangre por defender su derecho a una vida mejor y a la verdadera libertad. Innumerables son las persecu­ciones que los gobiernos desencadenan contra los combatientes por la causa obrera. Pero la unidad de los obreros de todo el mundo crece y se fortalece, pese a todas las persecuciones. Los obreros se unen cada vez más estrechamente en sus partidos socialistas, el número de los que militan en sus filas suma ya millones, y avanzan paso a paso, inconteniblemente, hacia la victoria total sobre la clase de los capitalistas explotadores.

También el proletariado ruso ha despertado a una nueva vida. También él se ha incorporado a esta grandiosa lucha. Han pasado los tiempos en que nuestros obreros doblaban sumisa­mente el espinazo, sin ver una salida a su situación de sojuzgamiento ni un rayo de luz en su amarga vida. El socialismo les ha mostrado esa salida, y miles y miles de combatientes se agru­pan bajo la bandera roja, levantando los ojos hacia ella como hacia su estrella polar. Las huelgas han mostrado a los obreros la fuerza de la unidad, les han enseñado a oponer resistencia, han revelado qué amenaza puede representar para el capital los obreros organizados. Los trabajadores han comprobado cómo de su trabajo viven y se enriquecen los capitalistas y el gobierno. Se ha encendido en ellas el deseo de luchar unidos, la aspiración a la libertad y el socialismo. Comprenden qué fuerza tan funesta y sombría es la autocracia zarista. Los obreros necesitan libertad para su lucha, y el gobierno zarista los ata de pies y manos. Nece­sitan libertad de reunión, libertad de asociación, libertad para publicar periódicos y libros, y el gobierno zarista aplasta con la cárcel, el látigo y las bayonetas todas las aspiraciones de libertad. El grito “¡Abajo la autocracia!” resuena a lo largo y ancho de Rusia. Se repite cada vez con mayor frecuencia en las calles y en multitudinarias asambleas de obreros. En el verano pasado decenas de miles de trabajadores en todo el sur de Rusia, se pusieron en pie para luchar por su vida mejor, por liberarse del despotismo policíaco. La burguesía y el gobierno se estremecieron ante el formidable ejército obrero, que de un solo golpe paralizó toda la industria de enormes ciudades. Decenas de combatientes por la causa obrera cayeron bajo las balas de las tropas zaristas, movi­lizadas contra el enemigo interno.

Pero no hay fuerza que pueda vencer a este enemigo interno, porque su trabajo es lo único que sostiene a las clases gobernantes y al gobierno. No hay en el mundo fuerza capaz de aplastar a millones de obreros, cada vez más concientes, unidos y organiza­dos. Cada derrota de los obreros incorpora a nuevos destacamen­tos de combatientes, despierta a masas cada vez más amplias a la nueva vida y las impulsa a prepararse para nuevas luchas.

Y Rusia vive ahora acontecimientos en los que este desper­tar de las masas obreras tendrá que cobrar inevitablemente un ritmo más rápido y mayores proporciones, en que debemos concentrar todos nuestros esfuerzos para unir las filas del proletaria­do y prepararlo para una lucha todavía más decisiva. La guerra hace que aun las capas más atrasadas del proletariado se intere­sen por los asuntos y los problemas políticos. Pone al descubierto con creciente claridad y profundidad toda la podredumbre del régimen autocrático, la absoluta criminalidad de la banda po­licíaca y palaciega que gobierna a Rusia. Nuestro pueblo se hunde en la miseria y muere de hambre en su país, y lo arras­tran a una guerra devastadora e insensata por la conquista de nuevas tierras extranjeras, pobladas por razas extrañas y situados a miles de verstas de distancia. Nuestro pueblo vive aplastado bajo la esclavitud política, y lo arrastran a la guerra para esclavizar a otros pueblos. Nuestro pueblo exige la trasformación del orden político interno, y se procura desviar su atención con el estampido de los cañones en el otro confín de la tierra. Pero el gobierno zarista ha ido demasiado lejos en su juego de azar, en su criminal despilfarro del patrimonio nacional y de las fuer­zas de la juventud, que perecen en las playas del Océano Pacífico. Toda guerra pone en tensión las fuerzas del pueblo, y la difícil guerra contra el culto y libre Japón exige de Rusia una gigantesca tensión de fuerzas. Y esto, en un momento en que el edificio del despotismo policíaco ha comenzado ya a vacilar bajo los golpes del proletariado que despierta. La guerra descubre los puntos débiles del gobierno, desgarra los rótulos mentirosos, revela toda, la podredumbre interior, hace que lo absurdo de la autocracia zarista resulte evidente para todos, pone de relieve ante todo el mundo la agonía de la vieja Rusia, de la Rusia cuyo pueblo carece de derechos y está sumido en la ignorancia y el temor, de la Rusia reducida por el gobierno policíaco al sojuzgamiento de la servidumbre.

La vieja Rusia agoniza. Una Rusia libre viene a ocupar su lugar. Las fuerzas oscuras que sostenían a la autocracia zarista, se hunden. Pero sólo el proletariado conciente y organizado podrá asestarles el golpe de muerte. Sólo el proletariado conciente y organizado podrá conquistar para el pueblo la verdadera liber­tad, no una libertad falsificada. Sólo el proletariado conciente y organizado podrá desbaratar todo intento de engañar al pue­blo, de coartar sus derechos, de convertirlo en mero instrumento en manos de la burguesía.

¡Camaradas obreros! ¡Preparémonos con redoblada energía para el combate decisivo que se acerca! ¡Que se estrechen las filas de los proletarios socialdemócratas! ¡Que su voz se propa­gue con amplitud cada vez mayor! ¡Que la agitación en torno de las reivindicaciones obreras se despliegue cada vez con mayor audacia! ¡Que la celebración del Primero de Mayo atraiga a nuestra causa miles de nuevos combatientes y engrosé nuestras fuerzas en las grandiosa lucha por la libertad de todo el pueblo, por la emancipación de todos los trabajadores del yugo del capital!

¡Viva la jornada de trabajo de ocho horas!
¡Viva la socialdemocracia revolucionaria internacional!
¡Abajo la criminal y bandidesca autocracia zarista!

Escrito el 2 (15) de abril de 1904.        Se  publica  de  acuerdo  con
Corregido y publicado en abril            
el manuscrito.
de 1904, en forma de manifiesto.

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Por el Socialismo: Comunicado Conjunto de Partidos Comunistas y Obreros para el Primero de Mayo de 2012

http://es.kke.gr/news/news2012/2012-04-27-joint-statement-1mai

Protestamos contra la explotación capitalista y las guerras imperialistas.

¡Por la satisfacción de las necesidades contemporáneas

de la clase obrera y del pueblo!

Por el derrocamiento del sistema capitalista.

Por el poder obrero-popular, el socialismo-comunismo.

Obreras y obreros:

Trabajadores de todo el mundo:

Los partidos comunistas y obreros abajo firmantes, emiten este mensaje conjunto con motivo de este crucial Primero de Mayo de 2012, el cual reviste particular importancia en ésta hora en que los trabajadores de muchos países sufren las consecuencias de la crisis capitalista, las consecuencias de las guerras e intervenciones imperialistas, y la intensificación de la explotación capitalista.

Nuestro mensaje es claro: La clase obrera tiene el poder de revertir la situación actual. Desde cada rincón del planeta, millones deben gritar: Ningún sacrificio por nuestros explotadores. Consciencia, unidad y organización clasista alrededor del mundo. Lucha por el derrocamiento de la política antipopular, por la defensa de la vida de la familia obrera contra la pobreza y el desempleo. Todos a luchar por una nueva forma de vida, a la altura de nuestro esfuerzo y de nuestras necesidades. Que la clase obrera se convierta en fuerza de derrocamiento y de poder.

Nuestros partidos consideran que:

En oposición a las teorías burguesas y oportunistas, la realidad demuestra que la clase obrera no sólo no ha desaparecido, sino que se está desarrollando y creciendo cuantitativa y cualitativamente como la fuerza básica de producción, independientemente de los cambios que han tenido lugar en su estructura y composición debido a los cambios en el proceso de producción causados por el progreso tecnológico. La clase obrera es la fuerza motriz del desarrollo social y su misión histórica es la abolición de la propiedad privada de los medios de producción y de la explotación del hombre por el hombre, la erradicación total de la división de la sociedad en clases. No hay otra fuerza social que pueda desempeñar este papel.

La realidad actual de la crisis económica capitalista, que se ha manifestado de forma sincronizada en varios países capitalistas, demuestra una vez más que el capitalismo se encuentra en la etapa superior de su desarrollo, la etapa imperialista, que trae consigo el sufrimiento de millones de trabajadores en todo el mundo, generando pobreza y desempleo, pues sus incurables contradicciones se manifiestan mediante crisis cíclicas y guerras cuya verdadera finalidad es la expansión de los negocios de los monopolios, la división de los mercados, el control de las fuentes de riqueza.

La crisis del capitalismo evidencia sus límites históricos, al tiempo que la clase obrera, que no tiene a su disposición los medios de producción, se convierte en el “sepulturero” del modo de producción capitalista. El cumplimiento de este revolucionario papel histórico de la clase obrera, tiene como precondición su organización como clase para sí. La formación y el fortalecimiento del Partido revolucionario son necesarios para que la clase obrera tome conciencia de su misión, para delinear una estrategia revolucionaria que guíe la implacable lucha de clases contra el capital.

La clase obrera no puede tener éxito con una política de “consenso social” y “paz” social, como pregonan las fuerzas reformistas y oportunistas. Largos años de experiencias negativas demuestran que esta política ha llevado solamente a la asimilación del movimiento sindical, asimilación de la que la socialdemocracia y las fuerzas del oportunismo son principales responsables. Hoy en día, es un imperativo para el capitalismo desmantelar incluso las más elementales conquistas laborales, logradas en décadas anteriores como resultado de arduas luchas obreras a nivel nacional e internacional.

Tampoco puede la lucha obrera contra las medidas antipopulares del capitalismo, por las reivindicaciones y conquistas económicas y sociales, separarse de la lucha por la nueva sociedad socialista-comunista.

La lucha por reivindicaciones económicas, sociales y políticas, basada en las necesidades actuales del pueblo y de la clase obrera, con la meta de agrupar, concentrar y preparar a las fuerzas obreras para duras confrontaciones con el sistema de explotación, no se limita solamente a obtener algunos logros inmediatos. Está vinculada al objetivo de derrocar la barbarie capitalista. La clase obrera produce la riqueza y debe reclamarla en la lucha por su propio poder.

Esta batalla se está dando hoy en condiciones aún más difíciles, pues la contrarrevolución en la URSS y los demás países de Europa Central y del Este llevó, temporalmente, al retroceso del movimiento; a la propagación de la falsa idea -fomentada por la burguesía- de que el capitalismo es, supuestamente, “el fin de la historia”. Veinte años después, el callejón sin salida del capitalismo muestra claramente la necesidad y oportunidad del socialismo. Hemos estudiado la experiencia de la construcción socialista en el siglo XX, sin negatividad y sin menospreciar su positiva e insustituible contribución. Buscamos obtener conclusiones que harán a nuestros partidos más capaces, y que darán a los hombres y mujeres trabajadores de todo el mundo una consciencia y confianza revitalizadas en el triunfo del poder obrero, en el socialismo-comunismo.


¡Obreras y obreros!

¡Trabajadores de todo el mundo!


Rendimos homenaje al Primero de Mayo, a los sacrificios y las luchas de la clase obrera mundial, enviando alrededor del mundo un mensaje militante de solidaridad con las manifestaciones del Primero de Mayo. Nos comprometemos a contribuir aún más decididamente en la organización del proletariado y en la lucha de clases en nuestros países, a nivel regional e internacional, para derrotar el poder de los monopolios, para derrocar la barbarie capitalista, por el socialismo.

Levantamos enérgicamente nuestras voces y llamamos a todos los obreros, los jóvenes, las mujeres, los radicales, y personas progresistas a unir sus fuerzas contra el anticomunismo y la imposición de dobles estándares y medidas contra los Partidos Comunistas por parte de la UE y otras alianzas imperialistas.

Protestamos en todo el mundo contra la explotación capitalista, las intervenciones y las guerras imperialistas a expensas del sufrimiento de los pueblos. Por el derecho de cada pueblo a elegir su futuro sin la intervención imperialista extranjera.

¡Viva la clase obrera mundial!

¡Viva la ideología comunista revolucionaria, el marxismo-leninismo, la lucha científica por el derrocamiento del sistema capitalista en cada país, en todo el mundo. Este es el camino para que los pueblos vivan en paz, sin la barbarie del capitalismo, sin guerras.

¡PROLETARIOS DE TODOS LOS PAÍSES, UNÍOS!

  1. PADS, Argelia
  2. Partido Comunista de Australia
  3. Partido Comunista de Bangladesh
  4. Partido Comunista Brasileño
  5. Nuevo Partido Comunista de Bretaña
  6. Partido Comunista de Bulgaria
  7. Partido Comunista en Dinamarca
  8. Partido Comunista de los Pueblos de España
  9. Partido Comunista Filipino – PKP–1930
  10. Partido Comunista Unificado de Georgia
  11. Partido Comunista de Grecia
  12. Partido Comunista Obrero Húngaro
  13. Partido Socialista de Letonia
  14. Partido Comunista Libanés
  15. Partido Comunista de Luxemburgo
  16. Partido Comunista de México
  17. Partido Comunista de los Países Bajos
  18. Partido Comunista de Pakistán
  19. Partido Comunista de la Federación Rusa
  20. Partido Comunista Obrero de Rusia-Partido Revolucionario de los comunistas
  21. Partido Comunista de la Unión Soviética
  22. Partido de los Comunistas de Serbia
  23. Partido Comunista Sirio
  24. Partido Comunista de Turquía
  25. Unión de los comunistas de Ucrania
  26. Workers’ Party of Ireland