Lecciones de historia: Harry Villegas (Pombo), excompañero del Che Guevara, llama a unirse frente al imperialismo (Prensa Latina).

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Excompañero del Che Guevara llama a unirse frente al imperialismo

Foto: Prensa Latina.

Quito, 14 sep (PL)

Harry Villegas (Pombo), integrante de la guerrilla boliviana comandada por Ernesto Che Guevara, dijo hoy que la unidad es un factor clave para la consolidación del movimiento progresista frente al imperialismo.

Es necesario que (las organizaciones de izquierda) tomen conciencia de la necesidad de la unidad, y de que hay un enemigo único, común para todos, que es el imperialismo yanqui, alertó el exguerrillero cubano en declaraciones a Prensa Latina.

Pombo, quien ostenta el grado de general de brigada retirado de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de su país, combatió bajo las órdenes del legendario comandante argentino-cubano en la selva boliviana en la década del 60 del siglo pasado, gesta que culminó con la muerte del Che Guevara y de la mayoría de sus compañeros de armas.

Al respecto, señaló que la decisión del Partido Comunista Boliviano de no apoyar la lucha armada fue un factor determinante en el fracaso de la guerrilla.

Esa decisión trajo aparejado que se traicionara al movimiento guerrillero, recordó Pombo, que fue el invitado de honor de la V Conferencia de Alfaro Vive Carajo (AVC), otrora grupo guerrillero ecuatoriano que ahora pretende convertirse en un partido político.

Consultado sobre esa decisión de los exguerrilleros ecuatorianos, Villegas consideró que se trata de un paso de avance, en tanto contribuirá, dijo, a la consolidación del movimiento progresista en el país suramericano.

Tenemos que estar al lado de estos movimientos progresistas, porque si no, vamos a ir siendo aniquilados uno a uno. Esa es la estrategia del imperialismo, advirtió.

Tras apuntar que la razón fundamente de su lucha siempre fue la justicia social, el sobreviviente de la guerrilla boliviana consideró loable que las fuerzas de izquierda puedan llegar ahora el poder por la vía electoral.

Recuerdo que el Che le dijo a Salvador Allende cuando le dedicó su libro Guerra de guerrillas que se lo dedicaba a un hombre que por otras vías había alcanzado los mismos objetivos, señaló.

Pero Pombo dice coincidir también con la advertencia que le hizo el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, al propio Allende después que ganó las elecciones en Chile en 1970, de que una vez tomado el poder por la vía pacífica, era necesario defenderlo.

Tenemos que estar claro, porque no los va diciendo la historia, de que independientemente de que se tome el poder por la vía pacifica hay que estar preparado para defenderlo, recalcó el exguerrillero cubano, quien también luchó contra el colonialismo africano junto al congolés Patricio Lumumba a principios de los años 60.

lb/nm

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Granma: Gades, cuando un amigo se va.

Recordar a este excepcional bailaor y coreógrafo es como un tributo, desde los aportes a nuestra nacionalidad, a España. No a la España de Velásquez ni Weyler, sino la de los milicianos de Miguel Hernández; la de Lorca; la que abrigó a Hemingway. La de Nicolás Guillén, alta, ancha, sencilla y limpia; la que hacía brotar él en su taconeo viril, cual consagración del arte y el carácter español.

Por su arte renovador, reconocida excepcionalidad como bailarín y coreógrafo, su amor por los que luchan, probada amistad y fidelidad a la Revolución, el Consejo de Estado de la República de Cuba le confirió el más alto reconocimiento del país, la Orden José Martí

En un asombroso derroche de humildad para un hombre mimado por la fama y el cariño popular, dijo a Fidel y Raúl en la íntima y familiar ceremonia: “nunca me sentí un artista sino un simple miliciano vestido de verde olivo, con un fusil en la mano para donde, cómo y cuándo, siempre estar a sus órdenes”

Lo que más me atrae en Gades es esa fidelidad a Cuba y a España. Desde 1975 hasta su muerte desdeñó las amenazas de que a causa de venir a La Habana no podría actuar en Estados Unidos. En Guantánamo, donde visitó en 1996 a los soldados que custodian las fronteras con la base naval ocupada por el gobierno de Washington, el flamenco unía a cubanos y españoles con soporte de guitarras y palmadas de lamento prematuro: Espontáneamente sus bailarines respondían al canto de reclutas trovadores de la unidad, convertían el pavimento en un tablao sinuosamente artístico en el movimiento de las manos, en ese cante jondo que debe ser la raíz del guaguancó; la rumba gitana, tan igual a la cubana, allí se puede cantar con bailaoras y bailaores: “Esa mulata, sentada en la butaca, pero qué piernas, tiene esa mulata”… Madrid es alegre y osado como La Habana, como Antonio Gades.

Alfredo Guevara, fundador del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica y uno de los mejores y más antiguos amigos de Gades, resume su arte con penetrante vuelo: “Antonio, intérprete de danzas complejas, protagonista del frenesí, fue en sus creaciones ordenador de esencias y raíces, trastornador de códigos y, como tal, fabricante de inédita belleza.”

Guevara conoció a Antonio a fines de la década de los sesenta o inicios de los setenta, junto a un grupo de amigos antifranquistas activos en Madrid, entre ellos Antonio Eceiza y Muñoz Suai. En 1975 Guevara organizó la primera visita del bailaor a la isla antillana “su máxima aspiración durante muchos años”, para presentar Bodas de Sangre en La Habana, en Matanzas y en Santiago. Declaró que se sentía aquí como lo que es “el hijo de un combatiente del Ejercito Republicano que ve realizado el sueño de su padre.”, aquel sencillo albañil.

Alicia Alonso lo convenció para volver a bailar en 1978, después de un período de retiro en protesta por los desmanes del franquismo. Juntos montaron el pas de deux Ab Libitum “el encuentro del flamenco con la danza clásica, con la guitarra de Sergio Vitier y los tambores de Tata Guines”, expresó Guevara.

En 1979 realizó en la isla la primera gira del recién creado Ballet Nacional de España. “No es algo accidental que comience por aquí, sino porque siento un amor especial por Cuba”, aseguró Gades. Lejos de encumbrarse más con el cargo de director, su acreditada modestia lo llevó a combatir con hechos el vedettismo. Un año y medio después fue sustituido y muchos de los integrantes del Ballet lo siguieron en la formación del Grupo Independiente de Artistas de la Danza, que trajo para actuar en Santiago y La Habana.

Gades y Cristina Hoyos terminaron deliciosamente una función en el teatro Carlos Marx de La Habana, bailando una rumba. Entre las muchas visitas públicas y privadas a la isla se cuenta la presentación del ballet Carmen en el 87.

Cuando la desaparición de la Unión Soviética, Gades reiteró su identificación con Fidel y nombró a sus hijas Tamara y Celia, “por su amor a Celia Sánchez y Tamara Bunke”. Adicionalmente homenajeo a Cuba simbolizada en la inolvidable Celia, heroína de la Sierra, a quien dedicó el ballet Fuenteovejuna, que escenificó en la isla siempre sin cobrar nada. No es por azar que su última voluntad, desde su lecho de muerte y en una hoja timbrada del hospital fue que se enviasen sus cenizas a su amigo Raúl Castro:

“Madrid, 14 de julio del 2004

Querido compadre Raúl:

Quiero decirle que mi mujer Eugenia y mis hijas María, Tamara y Celia, según mi última voluntad le entregarán mis cenizas. Haga con ellas lo que usted crea conveniente.

Jamás pensé tener el honor de llegar a ser su Compadre, pero desde que le conocí siempre estuvo dentro de mí por su firmeza, su ejemplo de verdadero comunista y su fidelidad a nuestro Comandante.

Quiero que sepa que lo único que siento es no haber hecho más por la Revolución.

Viva nuestro Comandante, Viva Raúl, Viva nuestro Partido Comunista de Cuba.

Abrazos para Colomé y para toda la familia, en particular uno muy grande para Vilma y para Usted. Siempre a sus Ordenes”.

Cuando un amigo se va/algo se muere en el alma. Pero sus restos descansarán eternamente en la tierra que amó.

El vicepresidente primero de la Duma estatal de Rusia y diputado del PCFR, Iván Melnikov, resaltó hoy la labor de Prensa Latina en favor de los ideales del bien, la paz en el planeta y la justicia social (Prensa Latina).

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Dirigente ruso resalta labor de Prensa Latina por causas nobles

Imagen: Prensa Latina.

Por Odalys Buscarón Ochoa

Moscú, 12 jun (PL)

El vicepresidente primero de la Duma estatal de Rusia, Iván Melnikov, resaltó hoy la labor de Prensa Latina en favor de los ideales del bien, la paz en el planeta y la justicia social.

Me resulta fácil hablar sobre ello, pues durante largos años soy testigo de vuestro trabajo en beneficio del bienestar del pueblo cubano, la paz en la Tierra y los nobles ideales, destacó Melnikov en una entrevista.

Consideró que el trabajo operativo, profesional y la excelente organización permitieron a la agencia conquistar una gran autoridad en todo el planeta.

Ustedes, subrayó, con orgullo llevan en estos 55 años la bandera que levantaron Ernesto Che Guevara y Jorge Ricardo Masseti, los principales precursores de este proyecto junto al líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro.

Dijo el diputado por el Partido Comunista de la Federación de Rusia (PCFR) que distintas generaciones de periodistas han llevado la verdad a las personas sobre la Revolución cubana.

Fueron no solo corresponsales, sino combatientes frente al monopolio informativo de los medios de comunicación masiva capitalistas en América Latina, expresó.

En su opinión, hoy a ello se añade un nuevo frente en la batalla de ideas y por la verdad, la ayuda en la causa por la construcción de un mundo multipolar balanceado en el planeta, donde se respeten las tradiciones y la cultura de cada Estado.

Un mundo, significó el parlamentario, donde ningún país intente imponer su comprensión sobre valores fundamentales como lo han intentado hacer durante muchos años Estados Unidos y una serie de aliados en Europa.

Estamos muy agradecidos a Prensa Latina por el hecho de que la agencia con regularidad levanta en la tribuna los puntos de vista de Rusia en Latinoamérica, dijo.

Puntualizó que ha sido no solo en una situación normal de estabilidad con el propósito de fortalecer la cooperación y el entendimiento mutuo, sino también en circunstancias muy complejas y alarmantes. Como se dice en nuestro país: “los amigos se reconocen en la desgracia”.

Consideró Melnikov que en ese plano Prensa Latina ayudó mucho a Rusia en su explicación al mundo de su punto de vista acerca de los acontecimientos en torno a Osetia del Sur y Abjasia, en 2008, y ahora lo hace asociado a los sucesos en Ucrania, resaltó el dirigente parlamentario.

A su juicio, ello tiene un enorme valor porque prácticamente todos los medios de prensa occidentales, entonces y ahora, arremetieron contra nuestro país y lanzaron una total guerra informativa.

Ellos, en Occidente, admiten solo sus intereses, no desean escuchar nada más sobre los intereses nacionales de otros estados, ya sea Cuba, Rusia u otro país, expuso.

El segundo al mando del PCFR recalcó que en esas condiciones Prensa Latina no solo nos extendió la mano de la amistad, sino que de manera efectiva contribuyó a difundir el punto de vista correcto para una comprensión exacta de nuestras posiciones.

Estimo que en cierta medida Prensa Latina influyó en los resultados de la votación en la ONU en relación con temas vinculados al referendo en Crimea, acotó.

Recordó que entonces Cuba, Bolivia, Nicaragua y Venezuela, junto a Rusia, votaron en contra de la resolución, en la cual se hablaba que el referendo era ilegítimo. Mientras que Argentina, Brasil, Ecuador, Paraguay y otros países de esa región se abstuvieron, agregó Melnikov.

Valoramos con creces la labor de Prensa Latina toda vez que es una agencia que nos permite la posibilidad de completar consultas que realizamos a nivel diplomático, en pláticas directas y abiertas con pueblos de los países de ese inmenso continente, explicó el parlamentario.

mgt/oda

Discurso de Nelson Mandela pronunciado en Cuba el 26 de julio de 1991 en el acto central por el 38 Aniversario del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes (Juventud Rebelde).

El blog La Pupila Insomne publicó el pasado día 5 el discurso de Fidel Castro que continuaba y respondía al de Nelson Mandela en la conmemoración del asalto al cuartel Moncada en el año 1991. Reproducimos a continuación el discurso de Mandela, publicado en Juventud Rebelde:

http://www.juventudrebelde.cu/internacionales/2010-07-17/discurso-de-nelson-mandela-el-26-de-julio-de-1991/

Juventud Rebelde
digital@juventudrebelde.cu
17 de Julio del 2010 14:27:42 CDT

Discurso de Nelson Mandela el 26 de julio de 1991

Discurso de Nelson Mandela pronunciado el 26 de julio de 1991 en el acto central por el 38 Aniversario del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, celebrado en la provincia de Matanzas.

Primer secretario del Partido Comunista, Presidente del Consejo de Estado y del Gobierno de Cuba, Presidente de la República Socialista de Cuba, Comandante en Jefe Fidel Castro;

Internacionalistas cubanos que tanto han hecho por la liberación de nuestro continente;

Pueblo cubano; camaradas y amigos:

Para mí es un gran placer y un honor encontrarme hoy aquí, especialmente en un día tan importante en la historia revolucionaria del pueblo cubano. Hoy Cuba conmemora el trigésimo octavo aniversario del asalto al cuartel Moncada. Sin el Moncada, la expedición del Granma, la lucha en la Sierra Maestra y la extraordinaria victoria del 1ro de Enero de 1959 nunca habrían tenido lugar.

Hoy esta es la Cuba revolucionaria, la Cuba internacionalista, el país que tanto ha hecho por los pueblos de África.

Hace mucho tiempo que queríamos visitar su país y expresarles nuestros sentimientos acerca de la Revolución Cubana, y el papel desempeñado por Cuba en África, en el África austral y en el mundo.

El pueblo cubano ocupa un lugar especial en el corazón de los pueblos de África. Los internacionalistas cubanos hicieron una contribución a la independencia, la libertad y la justicia en África que no tiene paralelo por los principios y el desinterés que la caracterizan.

Desde sus días iníciales, la Revolución Cubana ha sido una fuente de inspiración para todos los pueblos amantes de la libertad.

Admiramos los sacrificios del pueblo cubano por mantener su independencia y soberanía ante la pérfida campaña imperialista orquestada para destruir los impresionantes logros alcanzados por la Revolución Cubana.

Nosotros también queremos ser dueños de nuestro propio destino. Estamos decididos a lograr que el pueblo de Sudáfrica forje su futuro y que continúe ejerciendo sus derechos democráticos a plenitud después de la liberación del apartheid. No queremos que la participación popular cese cuando el apartheid haya desaparecido. Queremos que el momento mismo de la liberación abra el camino a una democracia cada vez mayor.

Admiramos los logros de la Revolución Cubana en la esfera de la asistencia social. Apreciamos cómo se ha transformado de un país al que se le había impuesto el atraso a uno de cultura universal. Reconocemos los avances en los campos de la salud, la educación y la ciencia.

Es mucho lo que podemos aprender de su experiencia. De modo particular nos conmueve la afirmación del vínculo histórico con el continente africano y sus pueblos. Su invariable compromiso con la erradicación sistemática del racismo no tiene paralelo.

Pero la lección más importante que ustedes pueden ofrecemos es que no importa cuáles sean las adversidades, no importa cuáles sean las dificultades contra las que haya que luchar, ¡no puede haber jamás claudicación!

¡Es un caso de libertad o muerte!

Yo sé que su país atraviesa actualmente muchas dificultades, pero tenemos confianza en que el indoblegable pueblo cubano las vencerá en la misma forma en que ha ayudado a otros pueblos a vencer las que afrontaban.

Sabemos que el espíritu revolucionario de hoy se inició hace mucho, y que ese espíritu se fue nutriendo del esfuerzo de los primeros combatientes por la libertad de Cuba y de hecho por la libertad de todos aquellos que sufren bajo el dominio imperialista.

Nosotros también hallamos inspiración en la vida y ejemplo de José Martí, quien no es solo un héroe cubano y latinoamericano sino una figura justamente venerada por todos los que luchan por la libertad.

También honramos al gran Che Guevara, cuyas hazañas revolucionarias —incluso en nuestro continente— fueron de tal magnitud que ningún encargado de censura en la prisión nos las pudo ocultar. La vida del Che es una inspiración para todo ser humano que ame la libertad. Siempre honraremos su memoria.

África tiene una gran deuda con Cuba

Hemos venido aquí con gran humildad. Hemos venido aquí con gran emoción. Hemos venido aquí conscientes de la gran deuda que hay con el pueblo de Cuba. ¿Qué otro país puede mostrar una historia de mayor desinterés que la que ha exhibido Cuba en sus relaciones con África?

¿Cuántos países del mundo se benefician de la obra de los trabajadores de la salud y los educadores cubanos?

¿Cuántos de ellos se encuentran en África?

¿Dónde está el país que haya solicitado la ayuda de Cuba y que le haya sido negada?

¿Cuántos países amenazados por el imperialismo o que luchan por su liberación nacional han podido contar con el apoyo de Cuba?

Yo me encontraba en prisión cuando por primera vez me enteré de la ayuda masiva que las fuerzas internacionalistas cubanas le estaban dando al pueblo de Angola —en una escala tal que nos era difícil creerlo— cuando los angolanos se vieron atacados en forma combinada por las tropas sudafricanas, el FNLA financiado por la CIA, los mercenarios y las fuerzas de la UNITA y de Zaire en 1975.

Nosotros en África estamos acostumbrados a ser víctimas de otros países que quieren desgajar nuestro territorio o subvertir nuestra soberanía. En la historia de África no existe otro caso de un pueblo que se haya alzado en defensa de uno de nosotros.

Sabemos también que esta fue una acción popular en Cuba. Sabemos que aquellos que lucharon y murieron en Angola fueron solo una pequeña parte de los que se ofrecieron como voluntarios. Para el pueblo cubano, el internacionalismo no es simplemente una palabra, sino algo que hemos visto puesto en práctica en beneficio de grandes sectores de la humanidad.

Sabemos que las fuerzas cubanas estaban dispuestas a retirarse poco después de repeler la invasión de 1975, pero las continuas agresiones de Pretoria hicieron que esto fuera imposible.

La presencia de ustedes y el refuerzo enviado para la batalla de Cuito Cuanavale tienen una importancia verdaderamente histórica.

¡La aplastante derrota del ejército racista en Cuito Cuanavale constituyó una victoria para toda África!

¡Esa contundente derrota del ejército racista en Cuito Cuanavale dio la posibilidad a Angola de disfrutar de la paz y consolidar su propia soberanía!

¡La derrota del ejército racista le permitió al pueblo combatiente de Namibia alcanzar finalmente su independencia!

¡La decisiva derrota de las fuerzas agresoras del apartheid destruyó el mito de la invencibilidad del opresor blanco!

¡La derrota del ejército del apartheid sirvió de inspiración al pueblo combatiente de Sudáfrica!

¡Sin la derrota infligida en Cuito Cuanavale nuestras organizaciones no hubieran sido legalizadas!

¡La derrota del ejército racista en Cuito Cuanavale hizo posible que hoy yo pueda estar aquí con ustedes!

¡Cuito Cuanavale marca un hito en la historia de la lucha por la liberación del África austral!

¡Cuito Cuanavale marca el viraje en la lucha para librar al continente y a nuestro país del azote del apartheid!

Visión del ANC de la situación en Sudáfrica

El apartheid no es algo que haya comenzado ayer. Los orígenes de la dominación racista blanca se remontan tres siglos y medio, al momento en que los primeros colonos blancos iniciaron el proceso de división y posterior conquista de los Khoi, los San y otros pueblos africanos: los habitantes originarios de nuestro país.

El proceso de conquista, desde su comienzo, engendró una serie de guerras de resistencia, las que a su vez generaron nuestra guerra de liberación nacional. Luchando con grandes desventajas, los pueblos africanos trataron de defender sus tierras. Pero la base material y la resultante fuerza militar de los agresores coloniales llevaron a los divididos reinos y jefes tribales a la derrota.

Esta tradición de resistencia aún pervive y sirve de inspiración a nuestra lucha actual. Nosotros honramos la figura del gran profeta y guerrero Makana, que murió tratando de escapar de la prisión de la Isla Robben en 1819; de Hintsa, Sekhukhune, Dingane, Moshoeshoe, Bambatha y otros héroes de la resistencia ante la conquista colonial.

Fue con estos antecedentes de captura de territorios y conquistas que se creó la Unión Sudafricana en 1910. Para apariencias externas, Sudáfrica se convirtió en un estado independiente, pero en realidad los conquistadores británicos entregaron el poder a los blancos que se habían establecido en el país. Así la nueva Unión Sudafricana pudo formalizar la opresión racial y la explotación económica de los negros.

Después de creada la Unión, la adopción de la Ley de Territorios —encaminada a legalizar las apropiaciones del siglo XIX— aceleró el proceso que conduciría a la constitución del Congreso Nacional Africano el 8 de junio de 1912.

No voy a recontarles la historia del ANC. Baste decir que los 80 años de nuestra existencia han sido testigos de la evolución del ANC desde sus inicios, cuando procuraba unir a los pueblos africanos, hasta convertirse en la fuerza principal en la lucha de las masas oprimidas por acabar con el racismo y fundar un estado no racial, no sexista y democrático.

Su militancia se ha transformado de un pequeño grupo inicial de profesionales y jefes, etcétera, a una verdadera organización de masas populares.

Sus objetivos han evolucionado de la simple búsqueda de mejoras para la población africana, a buscar en cambio la transformación fundamental de toda Sudáfrica en un estado democrático para todos.

Los métodos para lograr sus objetivos de mayor alcance han adquirido a través de los años un mayor carácter de masas, lo que se refleja en la creciente participación popular dentro del ANC y en las campañas encabezadas por el ANC.

En ocasiones, algunos señalan que los propósitos iniciales del ANC y su composición original eran los de una organización reformista. La verdad es que desde su nacimiento el ANC era portador de profundas implicaciones revolucionarias. La formación del ANC fue el primer paso hacia la creación de una nueva nación sudafricana. Con el tiempo ese concepto se desarrolló hasta encontrar una clara expresión hace 36 años en la declaración de la Carta de la Libertad, donde se expresa que «Sudáfrica pertenece a todos los que en ella viven, tanto negros como blancos». Esta constituyó un rechazo inequívoco al estado racista que existía y la afirmación de la única alternativa que nos resulta aceptable, una donde el racismo y sus estructuras sean finalmente liquidados.

Es bien sabido que la respuesta del estado a nuestras legítimas demandas democráticas fue, entre otras, la de acusar a nuestra dirigencia de traición y realizar a comienzos de los años 60 masacres indiscriminadas. Estos hechos y la proscripción de nuestra organización nos dejó sin otro camino que el de hacer lo que ha hecho cualquier pueblo que se respete a sí mismo —incluido el cubano—, es decir, levantarnos en armas para reconquistar nuestro país de manos de los racistas.

Debo decir que cuando quisimos alzamos en armas nos acercamos a numerosos gobiernos occidentales en busca de ayuda y solo obtuvimos audiencia con ministros de muy bajo rango. Cuando visitamos Cuba fuimos recibidos por los más altos funcionarios, quienes de inmediato nos ofrecieron todo lo que queríamos y necesitábamos. Esa fue nuestra primera experiencia con el internacionalismo de Cuba.

Aunque nos alzamos en armas, no fue esa la opción de nuestra preferencia. Fue el régimen del apartheid el que nos obligó a tomar las armas. Nuestra opción preferida siempre ha sido la de encontrar una solución pacífica al conflicto del apartheid.

La lucha combinada de nuestro pueblo dentro del país, así como la creciente batalla internacional contra el apartheid durante la década del 80 abrieron la posibilidad de una solución negociada a dicho conflicto. La decisiva derrota infligida en Cuito Cuanavale alteró la correlación de fuerzas en la región y redujo considerablemente la capacidad del régimen de Pretoria de desestabilizar a sus vecinos. Este hecho, conjuntamente con la lucha de nuestro pueblo dentro del país, fue crucial para hacer entender a Pretoria que tenía que sentarse a la mesa de negociaciones.

El ANC obligó al régimen a negociar

Fue el ANC el que inició el actual proceso de paz que esperamos conduzca a una transferencia negociada del poder al pueblo.

No hemos iniciado este proceso con objetivos distintos de los que buscábamos obtener mediante la lucha armada. Nuestras metas continúan siendo las de alcanzar las demandas contenidas en la Carta de la Libertad y no nos vamos a conformar con menos.

Ningún proceso de negociación puede tener éxito hasta que el régimen del apartheid comprenda que no habrá paz a menos que haya libertad y que no vamos a ceder en una sola de nuestras justas demandas. Deben comprender que no aceptaremos ningún proyecto constitucional que pretenda mantener los privilegios de los blancos.

Tenemos motivos para pensar que aún no hemos logrado que el gobierno entienda esta posición y les advertimos que si no escuchan tendremos que usar nuestra fuerza para convencerlos.

Esa fuerza es la fuerza del pueblo y en última instancia sabemos que las masas no solo exigirán sino que ganarán sus plenos derechos en una Sudáfrica no racista, no sexista y democrática.

Pero nosotros no buscamos solamente una meta en particular, proponemos una vía específica para lograr esa meta, una vía que supone la participación del pueblo en todo momento. No queremos un proceso que conduzca a un acuerdo ajeno al pueblo y donde su papel sea meramente el de aplaudir.

El gobierno resiste esto a toda costa porque la cuestión de cómo se hace una constitución y cómo se llevan a cabo las negociaciones está íntimamente vinculada a si el resultado es o no es democrático.

El actual gobierno quiere permanecer en el poder durante todo el proceso de transición. Nuestra opinión es que eso es inaceptable. Los propósitos del gobierno en las negociaciones son claros. No podemos permitirle que utilice sus poderes como gobierno para favorecer su propia causa y la de sus aliados ni que utilice esos mismos poderes para debilitar al ANC.

Y esto es exactamente lo que están haciendo. Legalizaron al ANC, pero tenemos que trabajar en condiciones muy diferentes a las de otras organizaciones. No disfrutamos de la misma libertad de organizaciones como el Inkatha y otras organizaciones aliadas al régimen del apartheid. Nuestros miembros se ven hostigados y son incluso asesinados. A menudo se nos impide efectuar reuniones y manifestaciones.

Creemos que el proceso de transición debe ser controlado por un gobierno capaz y que tenga además la voluntad de crear y mantener las condiciones propicias para la libre actividad política. Un gobierno que actúe con vistas a asegurar que la transición sea para crear una verdadera democracia y nada menos.

El actual gobierno se ha mostrado bastante renuente o incapaz de crear un clima propicio para las negociaciones. Se retracta de los acuerdos tomados para la liberación de los prisioneros políticos y para permitir el regreso de los exiliados. Recientemente ha permitido que se dé una situación en la que un verdadero reino de terror y violencia se desata contra las comunidades africanas y contra el ANC como organización.

En esa ola de violencia han sido asesinadas 10 mil personas desde 1984, 2 mil de ellas solo en lo que va del año. Siempre hemos dicho que este gobierno que se vanagloria de sus fuerzas policiales profesionales es perfectamente capaz de poner fin a la violencia y juzgar a los culpables. Pero no solo no muestra ninguna voluntad de hacerlo sino que ahora tenemos pruebas irrefutables —que han sido publicadas en la prensa independiente— de su complicidad con la violencia.

La violencia se ha utilizado en un intento sistemático de fortalecer a Inkatha como un aliado potencial del Partido Nacional. Ahora contamos con pruebas que evidencian la entrega de fondos por el gobierno a Inkatha, dinero que proviene de los contribuyentes.

Todo esto indica la necesidad de crear un gobierno interino de unidad nacional que presida la transición. Necesitamos un gobierno que goce de la confianza de amplios sectores populares para que gobierne durante ese delicado período, para asegurar que los contrarrevolucionarios no puedan alterar el proceso y garantizar que la elaboración de la constitución se lleve adelante en un clima libre de represión, intimidación y miedo.

Creemos que la constitución misma debe ser elaborada en la forma más democrática posible. En nuestra opinión la mejor forma de lograrlo es a través de la elección de representantes a una asamblea constituyente con mandato para elaborar un proyecto de constitución. Hay organizaciones que retan al ANC cuando afirma ser la organización más representativa del país. Si no es cierto, que demuestren su apoyo popular en las urnas electorales.

Para asegurar que las masas populares queden incluidas en este proceso estamos distribuyendo y discutiendo nuestras propias propuestas constitucionales y un proyecto de carta de derechos. Queremos que estas sean discutidas en todas las estructuras de nuestra alianza, es decir, el ANC, el Partido Comunista Sudafricano y el Congreso de Sindicatos Sudafricanos, así como por el pueblo en general. De ese modo cuando el pueblo vote por el ANC para que lo represente en una asamblea constituyente, sabrá no solo lo que el ANC defiende en líneas generales, sino qué tipo de constitución queremos. Naturalmente estas propuestas constitucionales están sujetas a revisión sobre la base de consultas con nuestros miembros, con el resto de la alianza y con el pueblo en general. Queremos lograr una constitución que reciba amplio apoyo, lealtad y respeto. Eso solo puede lograrse si vamos realmente a las masas populares.

A fin de impedir estas justas demandas, se han hecho varios intentos para minar y desestabilizar al ANC. La violencia es el más grave de esos intentos, pero hay otros métodos más insidiosos. En la actualidad, tanto en la prensa como entre nuestros adversarios políticos y muchos gobiernos occidentales, existe una obsesión con nuestra alianza al Partido Comunista Sudafricano.

La prensa constantemente publica especulaciones sobre el número de comunistas que integran nuestro ejecutiva nacional y aducen que estamos siendo dirigidos por el Partido Comunista.

El ANC no es un partido comunista sino un amplio movimiento de liberación que entre sus miembros incluye a comunistas y a otros que no lo son. Cualquier persona que sea miembro leal del ANC, y que acepte la disciplina y los principios de la organización, tiene el derecho de pertenecer a sus filas.

Nuestra relación con el Partido Comunista Sudafricano como organización se basa en el respeto mutuo. Nos unimos con el Partido Comunista Sudafricano en torno a aquellos objetivos que nos son comunes, pero respetamos la independencia de cada uno y su identidad individual. No ha habido intento alguno por parte del Partido Comunista Sudafricano de subvertir al ANC. Por el contrario, derivamos fuerza de esa alianza.

No tenemos la más mínima intención de hacerles caso a aquellos que nos sugieren y aconsejan que rompamos esa alianza. ¿Quiénes son los que ofrecen estos consejos no solicitados? Provienen mayormente de los que nunca nos han dado ayuda alguna. Ninguno de esos consejeros ha hecho jamás los sacrificios que han hecho los comunistas por nuestra lucha. Esa alianza nos ha fortalecido y la haremos aún más estrecha.

Nos encontramos en una fase de nuestra lucha en la que ya se avizora la victoria. Pero tenemos que asegurar que esa victoria no nos sea arrebatada. Tenemos que asegurar que el régimen racista sienta el máximo de presión hasta el final para que comprenda que tiene que ceder, que el camino hacia la paz, la libertad y la democracia es irresistible.

Por eso deben mantenerse las sanciones. No es este el momento de premiar al régimen del apartheid. ¿Por qué habría de premiársele por derogar leyes reconocidas como un delito internacional? El apartheid aún existe. Hay que obligar al régimen a que lo elimine. Y solo cuando ese proceso sea irreversible podremos comenzar a pensar en disminuir las presiones.

Estamos hondamente preocupados por la actitud que la administración Bush ha adoptado con respecto a este asunto. Ese fue uno de los pocos gobiernos que estuvo en contacto habitual con nosotros para examinar la cuestión de las sanciones y le hicimos ver claramente que eliminar las sanciones sería prematuro. Sin embargo esa administración, sin siquiera consultarnos, sencillamente nos informó que las sanciones norteamericanas iban a ser anuladas. Consideramos que eso es totalmente inaceptable.

Es en este contexto que valoramos muy, muy hondamente nuestra amistad con Cuba. Cuando usted, compañero Fidel, dijo ayer que nuestra causa es la causa de ustedes, yo sé que ese sentimiento surge del fondo de su corazón y que es el sentimiento de todo el pueblo de Cuba revolucionaria.

Estamos unidos porque nuestras organizaciones, el Partido Comunista de Cuba y el ANC, luchan en defensa de las masas oprimidas, para que aquellos que crean las riquezas obtengan sus frutos. Su gran apóstol José Martí dijo: «Con los pobres de la tierra quiero yo mi suerte echar».

Nosotros en el ANC siempre estaremos del lado de los pobres y sin derechos. No solamente estaremos junto a ellos. Vamos a asegurarnos de que más temprano que tarde los pobres y sin derechos rijan la tierra en que nacieron y que —como expresa la Carta de la Libertad— sea el pueblo el que gobierne. Y cuando ese momento llegue, habrá llegado no solamente por nuestros propios esfuerzos, sino también gracias a la solidaridad, al apoyo y al estímulo del gran pueblo cubano.

Debo concluir mis palabras refiriéndome a un hecho del cual todos ustedes son testigos. El Comandante Fidel Castro me impuso a mí la orden más alta que este país puede conceder. Me siento indigno de esta condecoración porque pienso que no la merezco.

Es un premio que debe otorgársele a aquellos que ya han logrado la independencia de su pueblo. Pero es fuente de inspiración y de renovada fuerza el ver que esta condecoración se confiere al pueblo de Sudáfrica como reconocimiento de que está erguido y lucha por su libertad.

Esperamos sinceramente que en los días venideros seamos dignos de la confianza en nosotros que se ve expresada en esta condecoración.

¡Viva la Revolución Cubana!

¡Viva el compañero Fidel Castro!