Granma: Economía china creció en el 2015 conforme con la meta gubernamental.

http://www.granma.cu/mundo/2016-01-19/economia-china-crecio-en-el-2015-conforme-con-la-meta-gubernamental-19-01-2016-22-01-53

la economía china mantuvo sus tasas de empleo alto
De acuerdo con el Buró Nacional de Estadísticas (BNE) uno de los rasgos positivos del 2015 fue la estabilidad del empleo. Foto: XINHUA

BEIJING.—La economía china creció un 6,9 % en el 2015, el au­men­to más lento en un cuarto de siglo, pero conforme con la meta oficial del Go­bierno, publicó ayer el Buró Na­cional de Estadísticas (BNE).

De acuerdo con la entidad, esta na­ción registró un crecimiento económico del 6,8 % en el cuarto trimestre del año pasado, el ritmo trimestral más bajo desde la crisis fi­nanciera global.

La Administración tenía previsto un crecimiento económico anual de cerca del 7 % para el 2015, por lo que ex­pertos consideran que estuvo den­tro de un rango razonable, reportó PL.

En opinión de Wang Baoan, di­rec­tor del BNE, en el 2015 se op­timizó la es­tructura económica, se aceleró la mo­dernización, se reforzaron los nuevos motores de crecimiento y se mejoraron las condiciones de vida del pueblo.

Sin embargo, reconoció la necesidad de profundizar el proceso de reformas y apertura en todos los te­rrenos.

Detalló el BNE en su informe que algunos de los principales indicadores económicos, tales como la producción industrial y el incremento anual de la inversión en activos fijos urbanos, se ralentizaron en el 2015, mientras que las ventas al por me­nor aumentaron.

Para Wang los principales factores que afectaron la economía fueron el débil comercio global, los crecientes riesgos financieros y las cambiantes condiciones del mercado do­méstico, sumado al debilitado sec­tor inmobiliario y las fluctuaciones del negocio bursátil, según refiere la agen­cia Xinhua.

Por otra parte consideró que un crecimiento del 6,9 % no fue una ta­sa baja en comparación con otras economías globales a las que superó este territorio.

Sobre ese asunto expuso que Chi­na contribuyó a más del 25 % del cre­cimiento económico global, pese a su desaceleración.

Como rasgo positivo resaltó que el empleo permaneció estable, en contraposición a la alta tasa de de­sempleo que ostentan las grandes ciudades, al tiempo que los ingresos también continuaron expandiéndose de manera estable.

Igualmente advirtió que se es­pera que algunos sectores continúen de­bilitándose este año con el im­pulso de las reformas dirigidas a re­du­cir el exceso de capacidad y los costos.

Sin embargo mostró su confianza en que el gigante asiático podrá al­canzar un crecimiento estable en el 2016, basado en incentivar las in­dus­trias emergentes y los nuevos mo­delos de negocio.

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Rusia: la estrategia de Putin (Granma).

http://www.granma.cu/mundo/2015-01-22/rusia-la-estrategia-de-putin

Rusia: la estrategia de Putin

Rusia. Kremlim con aviones IBTimes
Rusia ha asegurado que no cederá ante las presiones externas. Foto: Ria Novosti

Si se me permite comenzar por una conclusión personal, diría que el mayor logro de la Rusia actual como país y del presidente Vladimir Putin como estadista, es haber evitado una tercera guerra mundial aun cuando las amenazas, sanciones, provocaciones y cercos militares por parte de Occidente, pudieran conllevar a una respuesta bélica.

Serenidad, seguridad y sabiduría se han dado la mano justo en mo­mentos en que se ha pretendido do­blegar a una nación que ya supo de conflagraciones anteriores, en las que millones de sus hijos perdieron la vida y pudo levantarse de las ruinas causadas por el fascismo.

Con evidente capacidad como es­tratega político y militar, Putin y su equipo de gobierno no solo han frenado el impulso occidental de llevar la pólvora hasta sus fronteras a través de una OTAN ávida de guerras, sino que han desarrollado el po­tencial militar del país con los más mo­dernos medios y equipos y han cam­peado las sanciones, los bajos precios del petróleo y otras dificultades, sin grandes afectaciones sociales pa­ra su población.

Occidente ha apostado por debilitar a Rusia, hacerla fracasar en su desarrollo económico; ha estimulado inconformidades y ha exacerbado tendencias minoritarias en quienes jugaron siempre al oportunismo, unas veces con el disfraz de socialistas y otras con evidente añoranza capitalista.

Fueron tendencias que encontraron abono en los primeros años luego del derrumbe de la Unión So­viética y que, en algunos casos, no han sido arrancadas de raíz to­davía.

Rusia, sin embargo, se ha fortalecido y desarrollado, y su población es beneficiada incuestionablemente. A su vez, el gran país ha ganado respeto y cariño internacionalmente, y no ha descuidado para nada su potencial militar que, unido al pa­triotismo, pueden hacer fracasar cual­quier intento de acciones bélicas contra su territorio.

El acercamiento mayor a Amé­rica Latina; el fortalecimiento de las relaciones con China; la colaboración en aumento con el resto de los países del Brics; la consecución de espacios económicos con naciones vecinas del Asia central, entre otros aspectos, han servido para afianzar su papel en la arena internacional.

También lo es su posición respecto al conflicto en Siria, que evi­tó ma­les mayores cuando todo es­taba de­cidido en Occidente para una agresión directa a esa nación árabe.

Sabido esto —¡y bien sabido!—, Occidente encontró en la vecina Ucrania, el campo propicio para provocar a Moscú. Allí se dio un golpe de estado preparado y financiado desde Washington y se aupó a grupos fascistas que han sembrado el odio y la muerte entre habitantes de una misma nación.

Estalló Ucrania y la población de las regiones más identificadas con Rusia por sus vínculos sanguíneos, idioma, cultura y hasta simpatías políticas, fundamentalmente en Do­netsk, Górlovka y Lugansk, ha buscado en la vecina nación un espacio que le garantice protección y hasta territorio ruso han emigrado cientos de miles de ucranianos que huyen de los ataques emprendidos por un ejército pro occidental.

Rusia ha respondido con ayuda humanitaria millonaria trasladada hasta las poblaciones más vulnerables a las acciones militares y los cercos de las autoridades de Kiev.

También el gobierno ruso ha im­pulsado internacionalmente la realización de negociaciones entre las autoridades ucranianas y las de los territorios rebeldes controlados por milicias locales.

A la par con la guerra, los grandes medios de prensa han encabezado una campaña sin precedentes para culpar a Moscú de todo lo que ocurre en Ucrania, y los líderes occidentales han satanizado —y de qué manera— al presidente Putin, con el fin de debilitar su prestigio en ascenso dentro y fuera de su país. Dicho golpe tuvo el objetivo principal de convertir a Kiev en plataforma para instalar los misiles de la OTAN apuntando hacia Rusia.

A su vez, tanto Estados Unidos como la Unión Europea han aplicado un grupo de sanciones a Moscú, cuyo impacto acumulativo ha provocado afectaciones que van desde la caída de su moneda, el rublo, hasta la imposibilidad de acceder a modernas tecnologías para la explotación petrolera, y otras.

Súmese a esto, la depreciación del precio del petróleo —fundamental fuente de ingresos del país—acción provocada por la superproducción del crudo extraído por Es­tados Unidos usando el método de fractura hidráulica para sacar el gas esquisto existente en las rocas, costosa tecnología que provoca daños ecológicos.

De acuerdo con especialistas en el mercado internacional del petróleo, esta vez no fue la crisis financiera asiática la responsable del desplome de los precios del crudo, sino una acción orquestada desde Washing­ton con la intención de convertir el petróleo en un arma para doblegar a Moscú.

Puede resumirse entonces que el tema Ucrania, las sanciones económicas y el desplome en los precios del petróleo, en su conjunto, son usados por Estados Unidos y Eu­ropa, con el único fin de desestabilizar a Rusia, y entonces, con el cerco de la OTAN y su escudo antimisiles, hacerla presa fácil en una posible confrontación.

Pero Moscú no solo resiste todo ese andamiaje occidental, sino que ha diseñado y lleva adelante una estrategia que de seguro la hará in­vulnerable a los apetitos occidentales, y más fuerte desde todos los puntos de vista.

Su presidente, Vladimir Putin, al ti­món de este gran país, cuenta con un pueblo patriota que lo apoya. De eso dan fe las últimas encuestas en las que el mandatario tiene una ac­ep­tación superior del 80% de los ciudadanos.

Únase a este apoyo interno, la elevada simpatía que tiene en la es­fera internacional y los pasos dados que crean una fortaleza económica, militar y ciudadana, que convierte a Rusia en una nación de presente y de futuro.

El Presidente de Siria, Bashar Al-Assad, apoya la política de Rusia en Ucrania. Rusia y Siria afianzan relaciones bilaterales políticas y económicas (RIA Novosti).

http://sp.ria.ru/revista_de_prensa/20140526/160208081.html

Un Asad “seguro de sí mismo” apoya la política de Rusia en Ucrania

Foto: Kommersant / RIA Novosti.

Moscú, 26 may (Nóvosti).

El presidente sirio Bashar Asad “está seguro de sí mismo” y apoya la actuación de Rusia en Ucrania porque su pueblo “sabe muy bien” como Occidente puede desatar una guerra civil en un país, relató a Kommersant el viceprimer ministro de Rusia, Dmitri Rogozin, tras reunirse con el líder sirio en Damasco.

“Conocí a Asad en diciembre de 2000, cuando llevaba pocos meses al frente del Estado sirio. Yo entonces encabezaba una delegación parlamentaria rusa que viajó a Damasco. Así nos conocimos personalmente. Ahora no ha cambiado mucho, sigue seguro de sí mismo”, dijo Rogozin en una entrevista al diario ruso.

Agregó que durante el presente encuentro Asad estaba de buen humor, pues el Ejército sirio logró victorias importantes sobre milicianos de Al Qaeda y la oposición armada. El mandatario sirio habló con Rogozin de asuntos actuales y proyectos que pueden implementarse en Siria en un futuro.

“Por ejemplo, mencionó la posibilidad de atraer a empresarios rusos para que participen en grandes proyectos en el territorio sirio”, indicó.

Según el político ruso, Asad está “en buena forma”.

Subrayó que los preparativos para las elecciones presidenciales en el país transcurren con normalidad y los argumentos de Occidente de que Asad es un “tirano” y los próximos comicios carecen de legitimidad no son más que “especulaciones” que tanto gustan a los países occidentales.

Asad, prosiguió Rogozin, comenzó el encuentro entre los dos con palabras de agradecimiento a Rusia por su postura en el Consejo de Seguridad de la ONU y destacó el creciente entendimiento entre Rusia y China.

“También apoyó la política de Rusia en Ucrania e hizo hincapié en que el pueblo sirio comprende como la actuación de Occidente puede llevar a una guerra civil”, afirmó.

Las partes abordaron la posibilidad de ampliar la cooperación bilateral. Según Rogozin, Siria tiene planes de “solicitar la creación de una zona de libre comercio con la Unión Aduanera (de Rusia, Bielorrusia y Kazajstán)”.

Jean-Paul Pougala: “Otra visión sobre China”

Ofrecemos a continuación un artículo sobre China de Jean-Paul Pougala, director del Instituto de Estudios Geoestratégicos de Génova, en traducción al castellano de Albert Escusa y publicado el pasado 25 de enero, que ofrece una visión positiva de la intervención del Estado en ese país y contribuye al debate sobre si China sigue siendo socialista o si el socialismo chino es sólo una fachada para un sistema capitalista en la práctica. Lo cierto es que a nivel internacional países en desarrollo se están beneficiando de los créditos e inversiones chinas, es el caso, por ejemplo, de Venezuela, y esto a pesar de la mala fama que pretende creársele a China en relación a sus actividades económicas en países en vías de desarrollo -en África, por ejemplo. En cualquier caso, el “milagro” chino, según Pougala, no tiene nada que ver con los salarios bajos, idea que se repite con frecuencia por aquí, posiblemente para convencernos de que en el mundo globalizado en el que estamos si queremos competir con países como China los trabajadores tenemos que apretarnos el cinturón, o sea, bajarnos los salarios, entre otras cosas. Desde luego y como punto de partida, no se trata de competir ni con China ni con nadie, evidentemente, sino de buscar relaciones económicas internacionales de beneficio mutuo, pero, en cualquier caso, lo cierto es que los salarios de hambre parece que no son garantía de nada y sí, por el contrario, la planificación SOCIALISTA de la economía, que se materializa en el caso de China en la existencia de grandes empresas estatales que gestionan la adquisición de materias primas y energía, la fabricación por empresas del Estado de componentes de los distintos productos que comercializan las empresas chinas o la concepción de lo que debe ser el beneficio de una empresa, entre otras cuestiones. El artículo:

Traducción: Albert Escusa.

Fuente: http://ciutadansperlarepublica.blogspot.com.es/2012/03/otra-vision-sobre-china_19.html

En China hay un Estado fuerte que está presente en casi todos los procesos económicos con un objetivo bien preciso y bien visible: hacer salir a millones de chinos de la miseria. En China la redistribución de la riqueza creada se debe reflejar en términos de millones de personas que escaparon de la pobreza, no en la celebración de la fama de los nombres de pocos multimillonarios que aparecen en la lista anual de Forbes.


Esto es lo que los occidentales no han comprendido de economía moderna

El dumping social, la infravaloración de la moneda china (el yuan), la competencia desleal, etc. Aquí tenemos algunas de las acusaciones antológicas que hacen llover sobre China la mayoría de los economistas y políticos occidentales. ¿Y si este bello pequeño mundo estuviera fuera de lugar?

El crecimiento de China y su posicionamiento estratégico en el rango de la primera potencia mundial ascendente ha creado un caos sin precedentes entre las viejas potencias de ayer y ha hecho naufragar entre los políticos y economistas occidentales los referentes que parecían incontestables para un modelo económico de éxito. China, que ha impuesto un nuevo modelo económico, disfruta de un desarrollo total, y diez años después, los políticos y economistas occidentales han perdido la brújula para orientar mejor sus ideas y comprender que en el siglo XXI el Norte se encuentra ya en el Este.

A) ¿Y si la competitividad tuviera un nuevo rostro?

Es desconcertante contemplar a los economistas occidentales aferrarse a consideraciones infantiles para explicar su falta de competitividad respecto a China y la consiguiente desertificación industrial que parece haberse domiciliado establemente en occidente, invocando los bajos salarios en China, lo cual es falso: es falso porque en materia de salarios, éstos son dos veces más bajos en África y en América del Sur que en China, lo cual no hace que estas dos regiones obtengan más inversiones. Las verdaderas razones son otras:

  1. En China hay un Estado fuerte que está presente en casi todos los procesos económicos con un objetivo bien preciso y bien visible, el de hacer salir a millones de chinos de la miseria.
  2. En la formación de los costes de un producto, la mano de obra sólo cuenta entre un 2% y un 4% del coste, como máximo hasta un 10%. Por lo tanto, es absurdo que occidente utilice la cuestión de sus salarios pretendidamente elevados para justificar la no competitividad de las empresas. Si un fabricante italiano pone un artículo en el mercado a un precio de 100 euros, mientras que su competidor chino es capaz de ofrecerlo a 25 euros, la diferencia del 200% no puede ser justificada por el 10% del coste de la mano de obra. Incluso si se hubiera ofrecido el coste de los salarios gratuitamente al fabricante europeo, todavía quedaría una diferencia del 190% a cubrir y quizás si occidente se concentrara sobre este valor, podría comenzar a solucionar una crisis que desgraciadamente sólo está en sus inicios. Se trata sobre todo de elementos que veremos más abajo: los costes ligados a la arquitectura industrial del país que adquiere materias primas, la calidad de la formación profesional y el tipo de logística para llegar a clientes en todo el mundo.
  3. El Estado es el que compra las materias primas en el extranjero. Contrariamente a occidente, donde cada industrial debe luchar en solitario para encontrar las materias primas en todo el mundo, China utiliza otros métodos: posee empresas mastodónticas del Estado que se encargan de agrupar sus compras y por tanto tienen éxito en conseguir las mejores condiciones que un comprador privado de occidente sólo puede conseguir raramente o gracias a una guerra humanitaria.
  4. Productos semi-elaborados por el Estado. De forma contraria a occidente, donde, por ejemplo, una industria de automóviles se instala y se provee a partir de subcontrataciones, en China el Estado produce lo esencial: un fabricante de bicicletas compra las piezas fabricadas por el Estado, al igual que los fabricantes de climatizadores, y de muchos otros sectores claves. Allí donde el competidor italiano debe arreglárselas frecuentemente él solo para asegurar su producción desde la A hasta la Z, su competidor chino con el que debe luchar en el mercado, no tiene más que ocuparse de fabricar la parte de la S a la Z, y a veces sólo se ocupa del embalaje y la venta. Además, los precios de las piezas que ensambla no proceden de un Estado que desea divisas para acumular, sino de divisas que las cede para crear empleos y estimular su economía.
  5. Para los chinos, una empresa no se vende. En términos de capitalización bursátil, según las informaciones proporcionadas por la revista Fortune Global 500 en el año 2010, de las 7 mayores sociedades en el mundo, 6 son sociedades que se ocupan de la energía, de las cuales una es americana, una británica, una holandesa y tres son chinas. Pero lo más interesante es constatar una fractura entre las empresas occidentales y las chinas respecto los beneficios obtenidos, que son mucho mayores en las primeras. Por ejemplo, la Shell con 97.000 empleados, obtiene 20,116 mil millones de dólares de beneficios, la Exxon Mobile con 103.000 empleados ha obtenido un beneficio de 30,40 mil millones de dólares, mientras que las chinas parecen atrasadas: la Sinopec, con 640.000 empleados obtiene sólo 7,63 mil millones de dólares de beneficios, mientras que su hermana la China National Petroleum, con 1,5 millones de empleados obtuvo sólo 14,37 mil millones de dólares en ganancias.

De acuerdo con las evaluaciones tradicionales de Occidente, Shell y Exxon deberían ser felicitadas porque han hecho un buen trabajo. Sin embargo, de acuerdo con la visión pragmática de China, la gran cantidad de beneficios es un indicador del freno en la competitividad de una nación. Para China, la competitividad de sus empresas comienza con el costo de la energía. Las empresas del sector sólo deben obtener beneficios para su propia investigación y desarrollo con el objetivo de cubrir las necesidades de la exploración de nuevos yacimientos, mientras que en Occidente, los beneficios colosales provocan la felicidad para los accionistas, que figurarán de esta manera en la lista de personas más ricas del mundo.

Esta concepción diferente del mundo de la economía fue aún más llamativa en 2008, cuando durante la crisis económica, con el despegue en el precio de los mercados de crudo, todas las compañías petroleras occidentales anunciaron ganancias históricamente elevadas. Exxon Mobil, por ejemplo, anunció 45 mil millones de euros (un 11% más que en 2007); en Francia, Total anunció que tendría 22 mil millones dólares de beneficios (17 mil millones de euros). Mientras, el mismo año, Petrochina, su competidor chino, que es la primera en términos de cantidad de petróleo extraído, está perdiendo dinero debido a una decisión política muy inteligente (en mi opinión) tomada por el gobierno de Pekín para congelar los precios del combustible. Esto se relaciona con una drástica caída del 22% de los ingresos netos, para permitir que las compañías chinas sigan siendo las más competitivas en el mundo. Es obvio que si el 90% de todos los productos derivados del petróleo tales como juguetes de plástico, accesorios de automóviles, embalajes, etc., proceden de China, no se debe a que allí la mano de obra sea más barata.


Esto es simplemente porque el Estado ha puesto el beneficio real al final de la cadena, en términos de puestos de trabajo creados, de divisas extranjeras acumuladas, de superávit en la balanza comercial y de no especular de manera tan idiota sobre todo lo que se mueve, llegando incluso a la auto-flagelación (dándose golpes a uno mismo) como es el caso de occidente. En China, hay un objetivo claro: la redistribución de la riqueza creada se debe reflejar en términos de millones de personas que lograron escapar de la pobreza, no en la celebración de la fama de los nombres de pocos multimillonarios que aparecen en la lista anual de Forbes.

En cuanto a los productos derivados del petróleo en Europa, los gobiernos parecen querer el pastel y la mantequilla a la vez. Quieren la competitividad empresarial, pero, al mismo tiempo, elevan hasta el 77% los impuestos sobre los productos energéticos, que representan casi el 40% en el costo de la formación de un producto acabado, transportado y entregado a la tienda e incluso el coste del desplazamiento del comprador para adquirirlo puede ser tomado en cuenta.

Lo que acabamos de ver para el petróleo es igual o incluso peor en el sector de la electricidad, que en China es casi gratis. El mismo año 2010, la principal compañía eléctrica del mundo, State Grid Corporation de Pekín, con 1.564.000 empleados y cientos de millones de abonados, alcanza sólo 4.560 millones de dólares de beneficios, es decir, menos de 5 mil millones de dólares que EDF (Electricidad de Francia) un año antes, en 2009 (antes de su caída del 74% en 2010 a causa de los retrocesos en los mercados extranjeros) y con sus 158.000 empleados, es decir, diez veces menos que su competidor chino y 20 veces menos de abonados. La verdad es que para EDF, empresa pública, los abonados son palomas que hay que abatir con aumentos cada comienzo de año con los pretextos más variados, como la homologación al precio del petróleo cuando éste aumenta.

B) La logística como instrumento de potencia estratégica

China posee mastodontes marinos que muy frecuentemente practican precios políticos. No se trata de dumping, sino de que los operadores facturan al precio de coste. Un ejemplo es la COSCO (China Ocean Shipping Company), propietaria de 201 barcos portacontenedores de 900.000 EVP (Equivalente Veinte Pies, el tamaño medio de un contenedor) permite a los transitarios facturar un contenedor de 20-40 pies de China para entregarlo en cualquier parte del mundo a precios increíblemente bajos, en función de los objetivos que el Estado chino quiere conseguir en términos de exportación. Es decir, debido a que COSCO es una empresa pública que no busca un beneficio para sí misma, sino para la nación china, se convierte en un instrumento muy poderoso de geoestrategia que participa en el objetivo de conquistar todos los mercados potenciales, acercando a las costas chinas todas las costas del resto del mundo. Se llega así a la paradoja de que el coste de transporte terrestre en el interior de la propia Europa es frecuentemente 4 veces más caro que el coste del transporte marítimo de 30 días del mar de China hasta Europa. Y considerando que el 75% del comercio europeo se realiza entre los propios países europeos, se puede imaginar qué bendiciones representa para China el futuro si los economistas europeos no encuentran una solución a largo plazo.

El 7 de junio de 2010, esta misma COSCO compró por 1,90 mil millones de yuanes los lotes inmobiliarios vendidos por el municipio de Shangai, es decir, lo que se convertirá dentro de diez años en el primer centro financiero del mundo, donde el sector inmobiliario todavía se encuentra bajo el control del Estado chino. En efecto, de los 11 lotes puestos a la venta, 9 han sido comprados en subasta por las empresas públicas y solamente 2 por los privados chinos.

COSCO es la imagen de la polivalencia de los gigantes públicos chinos, controlando todo o casi todo en su sector, desde la gestión de los puertos (3,4 mil millones de dólares por la concesión de la gestión de contenedores en el puerto del Pireo en Grecia en 2008) hasta el inmobiliario, pasando por la construcción de los barcos y la fabricación de los contenedores. Esto le da una ventaja increíble al servicio de la competitividad de las empresas chinas sobre todas sus competidoras que según el modelo de desarrollo del capitalismo occidental, se dice que pecan de una excesiva especialización para obtener el máximo de beneficios.

Por ejemplo, su sucursal francesa COSCO FRANCE que tiene su sede en París, está presente en todas las ciudades portuarias francesas y trabaja sobre todo como una sociedad de transporte de mercancías, operando en los dominios del envío, de la reparación de barcos y también el envío de carga por avión, con el mismo objetivo de que el producto surgido de la empresa china debe arribar a no importa dónde y sin sufrir ninguna penalización ligada al transporte y a la logística.

En junio de 2011, se fabricaron 52 aviones Airbus A320 de la nueva fábrica de Tianjin en China. También allí COSCO se ha convertido en indispensable como contratista general en los programas de la sociedad Airbus de Tianjin y responsable del transporte de las piezas grandes desde Europa a Tianjin, incluyendo el transporte por barcaza, el transporte terrestre y el transporte oceánico de contenedores en la sección europea, así como transporte interior y aéreo en la sección de Tianjin.

Nuevamente, la elección de una sociedad pública china no es por azar, sino el resultado de una decisión geoestratégica bien pensada. En efecto, ha sido COSCO la elegida para desarrollar próximamente la misma operación pero en sentido contrario, desde China a África, para el ensamblaje del avión chino denominado XIAN MA-60 sobre el que China ha hecho una apuesta para reemplazar la mala costumbre africana de no comprar más que los viejos aviones de occidente (que paradójicamente son más caros que los nuevos aviones chinos) y que no son más que féretros volando sobre el continente africano. La Xian MA-60 ya está equipando a las compañías Air Zimbabwe, Air Burkina, Air Burundi, South African Express, British Caledonian, Laos Airlines, Sri Lanka Air-Force, pero según el periódico chino People’s Daily del 25 de mayo de 2011, también a las compañías de muchos otros países en Asia, África y América del Sur, en total prestan servicio a un centenar de compañías aéreas. Según algunas indiscreciones en Pekín, COSCO efectuará pronto el mismo transporte de piezas de aviones desde las costas chinas hacia las costas africanas, en la ciudad portuaria de Kribi (Camerún), donde se está construyendo un puerto de aguas profundas para acoger este tipo de barcos.

Desde que la sociedad EADS (Airbus) se instaló en ese país, estaba obligada a utilizar COSCO como condición que puso China para la compra de un número importante de sus aviones. Pero desde que China ha previsto construir sus aviones destinados a África directamente sobre el suelo africano, sus economistas y estrategas demuestran haber comprendido lo que los economistas occidentales todavía están luchando por entender: en la economía moderna, uno no puede obstinarse a ser prospero sólo él, y mientras todo va de maravillas es el mejor momento para ayudar a surgir nuevas contrapartes que estarán dispuestas a ayudar cuando los momentos difíciles lleguen, porque les habrán dado los medios y la posibilidad de convertirse en una puerta de emergencia, en una salida de socorro.

C) La debilidad democrática

Si la democracia del sufragio universal fuera algo maravilloso, nadie duda de que occidente preferiría conservarla e incluso esconderla como un secreto militar, con el fin de utilizarla como ventaja sobre los otros pueblos del planeta. Si la democracia del sufragio universal pudiera permitir el desarrollo de una nación, es perfectamente evidente que occidente no se animaría a financiar a oposiciones creadas expresamente para tal o cual país, que las convertiría en peligrosas competidoras en el plano de la producción industrial y en el plano de la producción intelectual. La verdad es muy diferente y mucho más amarga: occidente ha comprendido que una de las razones de su declive es la democracia del sufragio universal, que ha llevado al poder a las personalidades más mediocres, a condición de que estén apoyadas por las potencias del dinero, que raramente están por el interés general.

La mediocridad de los políticos viene acompañada de economistas atrapados por la pretendida superioridad sin culpa del ultraliberalismo. Se ha visto de esta manera a economistas de renombre en España, Grecia, Portugal, Francia e Italia sostener una de las tesis más grotescas: la de que Alemania tenía el deber de ayudar financieramente a los países europeos en crisis porque, según ellos, el dinero alemán procedía de la venta de grandes berlinas en estos países. Este género de razonamiento traduce el estado de colapso de estos economistas, que no están ya en condiciones de comprender que Alemania no tiene ni los medios de salvarse ella misma y que la crisis alemana es cuestión de tiempo al igual que el resto de países occidentales que a primera vista parecen a salvo, porque todos ellos están regidos por los mismos modelos económicos. Todavía peor, son los mismos que proyectan competir con China. ¿Cómo es posible que puedan tener éxito si rechazan un ejercicio mucho más fácil?: no repartir los beneficios alemanes, sino preguntarse cómo tener éxito ellos también en vender en Alemania, el primer mercado de la Unión europea.

La verdad es que estos economistas ya se han rendido y han renunciado a luchar, faltos de ideas. Y han decidido pasar a un plan B, el de un occidente que se convertirá en un destino turístico de los nuevos países emergentes. Fue el presidente Obama el que hizo sonar el silbato el 18 de enero de 2012, presentando en un parque de atracciones turísticas en Florida su deseo de hacer de los Estados Unidos el primer destino turístico del mundo, en nombre del relanzamiento del empleo. Lo que el señor Obama no sabe es que el turismo jamás ha ayudado a un país a desarrollarse. Francia, a la que él quiere disputar el primer lugar con sus 77 millones de turistas en 2010 (contra 59 para los Estados Unidos, el segundo), no tendría los problemas financieros que tiene si el turismo fuera una varita mágica. Los economistas occidentales que creen haber encontrado el plan milagroso para salir de la crisis, preparando las infraestructuras para acoger a los nuevos ricos de China, India y Brasil, deberían preguntarse por qué el destino francés que atrae a los turistas más ricos, la prestigiosa Côte d’Azur, es paradójicamente la región con la mayor tasa de pobreza de toda Francia (fuente: Insée).

Ningún país puede tener éxito alejándose de la esfera de la producción. Un turista, aunque sea el más rico del mundo, no consumirá jamás la comida de cinco personas y si es necesario importar para satisfacer sus necesidades, se vuelve al punto de partida, sin contar los problemas que comporta el hecho de especializarse sobre los turistas ricos. La isla Mauricio creía evitar los problemas del turismo sexual de los pederastas occidentales en Tailandia especializándose sobre el turismo de lujo. 30 años después, el país se ha convertido en la capital africana de la droga, introducida por los yates de lujo y los aviones privados, que no están sometidos a ningún control para no molestar a estos ricos.

No importa que la crisis pueda transformar el racismo institucional de los Estados Unidos, que permitía que sólo las poblaciones de raza blanca pudieran entrar en este país sin necesidad de visas, la locura turística del presidente americano sería así un progreso para la humanidad. Y su aliado de siempre, Taiwan, sería el primero en beneficiarse. La verdad es que el Norte del mundo en crisis ya no atrae a mucha gente, ni siquiera incluso a los pobres del Sur.

Jean-Paul Pougala, director del Instituto de Estudios Geoestratégicos de Génova, Suiza

http://www.lanouvelleexpression.info/regard/6594-voici-ce-que-les-occidentaux-nont-pas-compris-de-leconomie-moderne.html