Fidel ¿se fue? (Elsa Claro, Cubadebate).

http://www.cubadebate.cu/opinion/2016/11/26/fidel-8/#.WDuqFGd7YYw

Fidel ¿se fue?

26 noviembre 2016

Fidel Castro. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

Y ahora se piensa en las anchurosas madrugadas
de responsabilidad y angustia que has vivido,
en las tristezas insondables de ver partir,
antes de tiempo, a grandiosos camaradas.
Le exigimos tanto y tanto dio
que le creímos imbatible.
Posiblemente no nos equivocamos.
Seguirá, innumerable, en la latitud sin fronteras
de las semillas y los árboles llenitos de olor y vigores
que anduvo plantando
y le hacen inmenso y perpetuo.

Artículo de Fidel Castro: El Cumpleaños (Cubadebate).

Artículo de Fidel Castro: El Cumpleaños

13 agosto 2016 | 323 |

fidel-castro-ruzFidel habla durante una ceremonia en la Plaza de la Revolución, en febrero de 2006. Foto: Javier Galeano/ AP

Mañana cumpliré 90 años. Nací en un territorio llamado Birán, en la región oriental de Cuba. Con ese nombre se le conoce, aunque nunca haya aparecido en un mapa. Dado su buen comportamiento era conocido por amigos cercanos y, desde luego, por una plaza de representantes políticos e inspectores que se veían en torno a cualquier actividad comercial o productiva propias de los países neocolonizados del mundo.

En una ocasión acompañé a mi padre a Pinares de Mayarí. Yo tenía entonces ocho o nueve años. ¡Cómo le gustaba conversar cuando salía de la casa de Birán! Allí era el dueño de las tierras donde se plantaba caña, pastos y otros cultivos de la agricultura. Pero en los Pinares de Mayarí no era dueño, sino arrendatario, como muchos españoles, que fueron dueños de un continente en virtud de los derechos concedidos por una Bula Papal, de cuya existencia no conocía ninguno de los pueblos y seres humanos de este continente. Los conocimientos trasmitidos eran ya en gran parte tesoros de la humanidad.

La altura se eleva hasta los 500 metros aproximadamente, de lomas inclinadas, pedregosas, donde la vegetación es escasa y a veces hostil. Árboles y rocas obstruyen el tránsito; repentinamente, a una altura determinada, se inicia una meseta extensa que calculo se extiende aproximadamente sobre 200 kilómetros cuadrados, con ricos yacimientos de níquel, cromo, manganeso y otros minerales de gran valor económico. De aquella meseta se extraían diariamente decenas de camiones de pinos de gran tamaño y calidad.

Obsérvese que no he mencionado el oro, el platino, el paladio, los diamantes, el cobre, el estaño, y otros que paralelamente se han convertido en símbolos de los valores económicos que la sociedad humana, en su etapa actual de desarrollo, requiere.

Pocos años antes del triunfo de la Revolución mi padre murió. Antes, sufrió bastante.

De sus tres hijos varones, el segundo y el tercero estaban ausentes y distantes. En las actividades revolucionarias uno y otro cumplían su deber. Yo había dicho que sabía quien podía sustituirme si el adversario tenía éxito en sus planes de eliminación. Yo casi me reía con los planes maquiavélicos de los presidentes de Estados Unidos.

El 27 de enero de 1953, tras el golpe alevoso de Batista en 1952, se escribió una página de la historia de nuestra Revolución: los estudiantes universitarios y organizaciones juveniles, junto al pueblo, realizaron la primera Marcha de las Antorchas para conmemorar el centenario del natalicio de José Martí.

Ya había llegado a la convicción de que ninguna organización estaba preparada para la lucha que estábamos organizando. Había desconcierto total desde los partidos políticos que movilizaban masas de ciudadanos, desde la izquierda a la derecha y el centro, asqueados por la politiquería que reinaba en el país.

A los 6 años una maestra llena de ambiciones, que daba clases en la escuelita pública de Birán, convenció a la familia de que yo debía viajar a Santiago de Cuba para acompañar a mi hermana mayor que ingresaría en una escuela de monjas con buen prestigio. Incluirme a mí fue una habilidad de la propia maestra de la escuelita de Birán. Ella, espléndidamente tratada en la casa de Birán, donde se alimentaba en la misma mesa que la familia, la había convencido de la necesidad de mi presencia. En definitiva tenía mejor salud que mi hermano Ramón —quien falleció en meses recientes—, y durante mucho tiempo fue compañero de escuela. No quiero ser extenso, solo que fueron muy duros los años de aquella etapa de hambre para la mayoría de la población.

Me enviaron, después de tres años, al Colegio La Salle de Santiago de Cuba, donde me matricularon en primer grado. Pasaron casi tres años sin que me llevaran jamás a un cine.

Así comenzó mi vida. A lo mejor escribo, si tengo tiempo, sobre eso. Excúsenme que no lo haya hecho hasta ahora, solo que tengo ideas de lo que se puede y debe enseñar a un niño. Considero que la falta de educación es el mayor daño que se le puede hacer.

La especie humana se enfrenta hoy al mayor riesgo de su historia. Los especialistas en estos temas son los que más pueden hacer por los habitantes de este planeta, cuyo número se elevó, de mil millones a fines de 1800, a siete mil millones a principio de 2016. ¿Cuántos tendrá nuestro planeta dentro de unos años más?

Los científicos más brillantes, que ya suman varios miles, son los que pueden responder esta pregunta y otras muchas de gran trascendencia.

Deseo expresar mi más profunda gratitud por las muestras de respeto, los saludos y los obsequios que he recibido en estos días, que me dan fuerzas para reciprocar a través de ideas que trasmitiré a los militantes de nuestro Partido y a los organismos pertinentes.

Los medios técnicos modernos han permitido escrutar el universo. Grandes potencias como China y Rusia no pueden ser sometidas a las amenazas de imponerles el empleo de las armas nucleares. Son pueblos de gran valor e inteligencia. Considero que le faltó altura al discurso del Presidente de Estados Unidos cuando visitó Japón, y le faltaron palabras para excusarse por la matanza de cientos de miles de personas en Hiroshima, a pesar de que conocía los efectos de la bomba. Fue igualmente criminal el ataque a Nagasaki, ciudad que los dueños de la vida escogieron al azar. Es por eso que hay que martillar sobre la necesidad de preservar la paz, y que ninguna potencia se tome el derecho de matar a millones de seres humanos.

Fidel Castro Ruz

Agosto 12 de 2016

10 y 34 p.m.

Fidel Castro: El pueblo cubano vencerá (+ Fotos y Video) [Cubadebate].

http://www.cubadebate.cu/opinion/2016/04/19/fidel-castro-el-pueblo-cubano-vencera/#.Vy6FIflc_H0

Fidel Castro: El pueblo cubano vencerá

Fidel Castro en la clausura del VII Congreso del Partido Comunista Cuba. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

Discurso del líder de la Revolución cubana, Fidel Castro Ruz, en la clausura del 7mo Congreso.

Constituye un esfuerzo sobrehumano dirigir cualquier pueblo en tiempos de crisis. Sin ellos, los cambios serían imposibles. En una reunión como esta, en la que se congregan más de mil representantes escogidos por el propio pueblo revolucionario, que en ellos delegó su autoridad, significa para todos el honor más grande que han recibido en la vida, a este se suma el privilegio de ser revolucionario que es fruto de nuestra propia conciencia.

¿Por qué me hice socialista, más claramente, por qué me convertí en comunista? Esa palabra que expresa el concepto más distorsionado y calumniado de la historia por parte de aquellos que tuvieron el privilegio de explotar a los pobres, despojados desde que fueron privados de todos los bienes materiales que proveen el trabajo, el talento y la energía humana. Desde cuándo el hombre vive en ese dilema, a lo largo del tiempo sin límite. Sé que ustedes no necesitan esta explicación pero sí tal vez algunos oyentes.

Simplemente hablo para que se comprenda mejor que no soy ignorante, extremista, ni ciego, ni adquirí mi ideología por mi propia cuenta estudiando economía.

No tuve preceptor cuando era un estudiante de leyes y ciencias políticas, en las que aquella tiene un gran peso. Desde luego que entonces tenía alrededor de 20 años y era aficionado al deporte y a escalar montañas. Sin preceptor que me ayudara en el estudio del marxismo-leninismo; no era más que un teórico y, desde luego, tenía una confianza total en la Unión Soviética. La obra de Lenin ultrajada tras 70 años de Revolución. ¡Que lección histórica! Se puede afirmar que no deberán transcurrir otros 70 años para que ocurra otro acontecimiento como la Revolución Rusa, para que la humanidad tenga otro ejemplo de una grandiosa Revolución Social que significó un enorme paso en la lucha contra el colonialismo y su inseparable compañero, el imperialismo.

Quizás, sin embargo, el peligro mayor que hoy se cierne sobre la tierra deriva del poder destructivo del armamento moderno que podría socavar la paz del planeta y hacer imposible la vidahumana sobre la superficie terrestre.

Desaparecería la especie como desaparecieron los dinosaurios, tal vez habría tiempo para nuevas formas de vida inteligente o tal vez el calor del sol crezca hasta fundir todos los planetas del sistema solar y sus satélites, como gran número de científicos reconocen. De ser ciertas las teorías de varios de ellos, las cuales los legos no ignoramos, el hombre práctico debe conocer más y adaptarse a la realidad. Si la especie sobrevive un espacio de tiempo mucho mayor las futuras generaciones conocerán mucho más que nosotros, aunque primero tendrán que resolver un gran problema. ¿Cómo alimentar los miles de millones de seres humanos cuyas realidades chocarían irremisiblemente con los límites de agua potable y recursos naturales que necesitan?

Algunos o tal vez muchos de ustedes se pregunten dónde está la política en este discurso. Créanme que me apena decirlo, pero la política está aquí en estas moderadas palabras. Ojalá muchos seres humanos nos preocupemos por estas realidades y no sigamos como en los tiempos de Adán y Eva comiendo manzanas prohibidas. ¿Quién va a alimentar a los pueblos sedientos de África sin tecnologías a su alcance, ni lluvias, ni embalses, ni más depósitos subterráneos que los cubiertos por arenas? Veremos que dicen los gobiernos que casien su totalidad suscribieron los compromisos climáticos.

Hay que martillar constantemente sobre estos temas y no quiero extenderme más allá de lo imprescindible.

Pronto deberé cumplir 90 años, nunca se me habría ocurrido tal idea y nunca fue fruto de un esfuerzo, fue capricho del azar. Pronto seré ya como todos los demás. A todos nos llegará nuestro turno, pero quedarán las ideas de los comunistas cubanos como prueba de que en este planeta, si se trabaja con fervor y dignidad, se pueden producir los bienes materiales y culturales que los seres humanos necesitan, y debemos luchar sin tregua para obtenerlos. A nuestros hermanos de América Latina y del mundo debemos trasmitirles que el pueblo cubano vencerá.

Tal vez sea de las últimas veces que hable en esta sala. He votado por todos los candidatos sometidos a consulta por el Congreso y agradezco la invitación y el honor de escucharme. Los felicito a todos, y en primer lugar, al compañero Raúl Castro por su magnífico esfuerzo.

Emprenderemos la marcha y perfeccionaremos lo que debamos perfeccionar, con lealtad meridiana y la fuerza unida, como Martí, Maceo y Gómez, en marcha indetenible.

Fidel Castro Ruz

Abril 19 de 2016, al cierre del Séptimo Congreso del Partido

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Discursos de Nicolás Maduro y Raúl Castro en la Cumbre del ALBA en respaldo a Venezuela frente al imperialismo de los EEUU (+ vídeos).

Textos de los discursos:

http://www.granma.cu/mundo/2015-03-17/intervencion-de-nicolas-maduro-moros-en-la-ix-cumbre-extraordinaria-del-alba-tcp

Intervención de Nicolás Maduro Moros, presidente de la República Bolivariana de Venezuela, en la IX Cumbre Extraordinaria del ALBA-TCP, Caracas, Venezuela, el 17 de marzo de 2015.

(Versiones Taquigráficas – Consejo de Estado)

Primeros ministros;

Cancilleres de nuestros hermanos y hermanas del ALBA:

La bienvenida más sentida, más amorosa que se le puede dar a un hermano que viene a visitarnos con su apoyo, con su solidaridad. Siéntanse ustedes, como siempre, aquí en su casa, en Venezuela, en esta tierra de libertadores, en esta Caracas histórica de tantas batallas por la independencia durante siglos ya.

Queridos hermanos de Bolivia, Cuba, Nicaragua, Dominica, San Vicente y las Granadinas, Antigua y Barbuda, Granada, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, Ecuador, y hemos invitado de manera muy especial a nuestra hermana Haití; Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA).

Hace apenas unos 10 días tuvimos una extraordinaria reunión en otras condiciones con la participación de 18 Estados de nuestra América caribeña, de nuestro Caribe americano se pudiera decir o de nuestra América caribeña. Ahí estuvimos en PETROCARIBE, 10 días apenas, y allí se aprobó un plan de consolidación, expansión, crecimiento de PETROCARIBE hacia programas diversos: el desarrollo energético, económico, social.

La palabra clave les decía yo a nuestros hermanos, cuando los recibí aquí en la puerta del Palacio Presidencial de Miraflores, la palabra clave es solidaridad. Es la palabra clave de la construcción de la nueva unión, de la nueva integración, de la nueva independencia de América Latina y el Caribe: la solidaridad, la hermandad verdadera, el trabajo conjunto, las relaciones en base a la igualdad, a la cooperación, a la hermandad, al respeto mutuo.

América Latina y el Caribe está escribiendo una historia gigantesca, gloriosa en las nuevas relaciones, en el marco del ALBA, de PETROCARIBE, de la UNASUR, de la CELAC. Una nueva historia se ha abierto para América y es una historia que tiene como centro salir de las cadenas de los viejos colonialismos, de los nuevos neocolonialismos que llenaron de esclavitud, atraso y pobreza a nuestra región durante 500 años y más, y es una historia que tiene como centro la felicidad de nuestros pueblos, la paz.

Siempre digo aquí en nuestra patria, a nuestros conciudadanos, a nuestros compatriotas, para nosotros siempre la gran victoria es la paz; la paz con igualdad, con educación, con salud, con trabajo, con ingresos dignos del pueblo, con distribución de las riquezas de manera justa y equitativa; la paz con justicia, la paz con derechos políticos, Poder Popular, la paz intrarregional. Ese es el centro de nuestra búsqueda.

Por eso estamos muy felices de recibirlos hoy, y, además, bueno, en medio de una batalla ineludible, inevitable. Si queremos de verdad transitar el siglo XXI y consolidar todos unidos y solo unidos, la independencia de toda una región: América Latina y el Caribe. Solo unidos podremos nosotros consolidarnos.

Si vemos la historia de 200 años de búsqueda de independencia, de república, de identidad propia, y cómo la división entre nuestros gobiernos, nuestros pueblos nos llevaron a largas décadas de dictaduras en algunos países, de regímenes neocoloniales que saqueaban nuestras riquezas en otros países, de intervenciones armadas brutales en otros países hermanos.

Son dos siglos que hemos visto pasar la historia y, por fin, como dijera nuestro amado y querido comandante Hugo Chávez: “El siglo XXI será el siglo de nuestra emancipación” —nos decía ya en el año 1992, 1993, 1994—, “el siglo XXI será nuestro siglo. Ahora sí no podemos dejar perder esta oportunidad, ahora sí será nuestro siglo.” Alguna gente lo escuchaba y decía: “Nuestro siglo”, y veíamos de pronto que se instalaba en Miami la Cumbre de las Américas y se firmaba el ALCA: “Nuestro siglo.” Alguna gente podía decir: “Bueno, es emocionante el planteamiento, pero es una utopía más.” Y él empezó a hablar de la utopía concreta, los sueños hacerlos realidad a través de proyectos políticos viables que se correspondan a la conciencia, a la identidad y a las necesidades de nuestro pueblo, y, además, a través de una voluntad política férrea.

Todos ustedes conocieron al comandante Hugo Chávez, bien lo conocieron y saben que era un hombre que salía a la defensa de las ideas justas con su cuerpo, con su pensamiento, con todo lo que tuviera. Le gustaba a él repetir mucho la frase de Bolívar: “Donde estoy yo, estoy completo”, y agregaba: “Y voy con todo.” Así estamos nosotros también: Donde estamos nosotros, queridos hermanos del Caribe, de Centroamérica, de Suramérica, donde estamos nosotros estamos completos en nuestra lucha.

Saben ustedes que Venezuela es un país que está haciendo una revolución. La Revolución Bolivariana surgió de nuestra propia raíz, no surgió de la nada; surgió de un largo proceso histórico, largo en la raíz fundacional, Bolívar, y tuvo su desenlace por allá en el agotamiento de un modelo nefasto de saqueo del país. El primer paso que se dio en nuestro país, que dio nuestro Comandante Fundador, nuestro Comandante Infinito, fue convocar la soberanía popular para construir el nuevo marco de la nueva patria que se iba a construir.

Así fue, hemos transitado diversos caminos de lucha, conspiraciones de diversos signos durante un año, el otro, el otro, y todas las adversidades inducidas o creadas por las conspiraciones lo que han hecho es fortalecer y acrecentar la conciencia de un pueblo que no ha dudado en batallar por su dignidad, por su derecho a la autodeterminación y a la independencia jamás, el pueblo de Venezuela no lo ha dudado ni un segundo. ¡Milagros se han vivido aquí!

Cuando nos tomábamos la Foto Oficial, yo les decía a nuestros hermanos del ALBA que en esa colina que ustedes ven ahí en el frente, donde tomamos la Foto Oficial, allí llegó el helicóptero a las 3:00 de la mañana el 14 de abril del año 2002 con el Comandante Chávez. El pueblo lo había rescatado, como un milagro, cuando lo tuvieron secuestrado y casi lo fusilaron.

Hemos pasado y escrito con nuestro pueblo páginas verdaderamente mágicas, para no decir heroicas, porque sí son heroicas, pero casi mágicas, y nuestro pueblo ha ganado respeto por la idea de la revolución democrática, protagónica, constitucional, bolivariana, antimperialista, anticolonialista, antirracista, socialista del siglo XXI.

El siglo XXI nos encontró en medio de esta batalla tan importante, y en medio de esas circunstancias fue naciendo, fue brotando la nueva organización del continente. El primer paso lo dieron Fidel, Cuba, y Chávez, Venezuela, por allá, por el año 2000, 2001. Soñaban. Frente al ALCA surgió un día un nombre: el ALBA, Alternativa Bolivariana de los Pueblos de la América. Y luego, el 14 de diciembre del año 2004, en La Habana nace la idea. Veníamos nosotros de una gran batalla y una gran victoria del referendo revocatorio.

Luego, en el 2005, nace PETROCARIBE con seis o siete Estados, hoy son 18 Estados los que componen PETROCARIBE, una gran alianza energética, económica, humana.

Luego, el 17 de abril de 2007 nace UNASUR en Margarita. Y luego creo que la mayoría de los jefes de Estado y de Gobierno presentes fueron protagonistas del nacimiento de la CELAC, el 2 y 3 de diciembre del año 2011, ya casi nuestro Comandante despidiéndose de esta vida. En corto tiempo de vida le tocó jugar un papel clave, estelar en la construcción de la nueva América, de Nuestra América, como dijo José Martí, el Apóstol de América, ¡Nuestra América!, en su concepto de las dos América, Nuestra América.

Venezuela en su historia —pido disculpas por hablar de esta forma, pero tengo que decirlo— jamás, nunca ha agredido a ningún pueblo ni de nuestra América, ni del Caribe ni del mundo. Jamás ni nunca ha participado en ejércitos para bombardear ni ocupar pueblos en ningún lugar del planeta. Jamás ni nunca ha aprobado invasiones ni agresiones contra pueblos. Y en la época de la Revolución Bolivariana, si algo hizo el Comandante Chávez fue reforzar la vocación que está en la Constitución de un pueblo de paz. Venezuela es un pueblo de paz, es un pueblo de guerreros. Estamos en el Salón Sol del Perú, en homenaje a la Batalla de Ayacucho. Aquí está nuestro Gran Mariscal de Ayacucho, que nació en Cumaná, en las costas del Caribe oriental venezolano. Aquí está nuestro libertador Simón Bolívar, por allá en las cumbres más altas de Sudamérica, por allá por Junín, por Bomboná, por Pichincha, por allá. Son nuestros fundadores, y fueron desde aquí, desde las costas del Caribe marcharon los negros que eran esclavos y se liberaron en la guerra de independencia, marcharon los indios, los mestizos, los pardos, los zambos, los blancos pobres, y casi a pie y desnudos llegaron hasta las más altas cumbres a liberar pueblos, a unir ejércitos. Le correspondió a Bolívar ser el Comandante del Ejército Unido del Sur que unió a las tropas de San Martín, de O’Higins y las tropas que venían de la Nueva Granada, victoriosas en Boyacá, y venían de Carabobo, victoriosas de aquí de nuestra tierra amada. Les correspondió en su momento ir a expulsar al último soldado del imperio español de tierras americanas, a unir ejércitos y a fundar repúblicas. Jamás, jamás ha salido de esta tierra venezolana, ni de palabra, ni de acción, ni saldrá jamás, y si algo hemos ayudado a construir desde Venezuela es la unión para que nuestra región sea una zona de paz de verdad.

Por eso es desproporcionada la declaratoria del presidente Barack Obama del 9 de marzo, aquí la tengo, todos ya la conocemos, cuando declara a la República Bolivariana de Venezuela una amenaza a la seguridad nacional, a la seguridad de los Estados Unidos de Norteamérica y declara la emergencia nacional de los Estados Unidos, una desproporción vergonzosa que ha sido ya denunciada y rechazada por pueblos, gobiernos y organismos del mundo, ya ha sido rechazada.

UNASUR, de manera unánime, en la mitad del mundo, allá en Quito, los 12 gobiernos de Suramérica aprobaron una declaración histórica rechazando, denunciando este documento de amenaza a Venezuela y llamando a que se derogue este decreto, sumando voces, y nosotros nos sumamos a las voces que desde Suramérica, desde América Latina y el mundo exigen, demandan que se derogue este decreto ejecutivo, imperial, que agrede al pueblo venezolano. Es la declaratoria más grave de toda la historia de nuestro país que se haya hecho por parte de cualquier país del mundo, particularmente de una potencia, contra Venezuela; además de que es falsa, absolutamente falsa. Venezuela no tiene planes, no ha tenido ni tendrá jamás planes para agredir a Estados Unidos, para hacerle daño a nadie de Estados Unidos o en Estados Unidos. Al contrario, queridos hermanos, presidentes, primeros ministros, jefes de delegación, Venezuela tiene en Estados Unidos —no sé si ustedes lo saben completamente— un programa especial llamado Jitinoide, donde les damos combustible de calefacción a más de 200 000 familias. Más de       2 millones de personas se salvan de morir congelas en el frío por el apoyo solitario que inició el Comandante Chávez como si fuera un ALBA allá en Estados Unidos, para decir una de las iniciativas permanentes, de todos los años.

Tenemos las mejores relaciones con universidades, intelectuales, sindicatos, movimientos afroamericanos, movimientos indígenas, movimientos comunales, movimientos de lucha por los derechos civiles. Estamos, siempre lo hemos dicho, en el mejor momento de nuestras relaciones con el pueblo de Estados Unidos, y ese es el camino que nosotros tenemos y vamos a mantener.

He dicho, como jefe de Estado y de Gobierno, queridos hermanos y hermanas de los pueblos y gobiernos del ALBA, que Venezuela siempre estará dispuesta a conversar con el gobierno de Estados Unidos para entablar relaciones de respeto, de amistad, en clima franco y de igualdad. Una tras otra iniciativa he tomado desde que me tocó la responsabilidad que me dejara el Comandante Chávez y que me diera el pueblo venezolano.

Hace un año designé un embajador, licenciado Maximilien Arveláiz, ¡un año!, y no le han dado el beneplácito. Yo lo tuve que nombrar encargado de negocios de la embajada en Washington para que se fuera a trabajar, y allá está, conversando a todo nivel y llevando la verdad de Venezuela frente a las conspiraciones, la conjura, la mentira y la manipulación que hay en los pasillos del Congreso y en los medios de comunicación estadounidenses.

Hace un año decidió conformar una comisión de Estado y coloqué al presidente de la Asamblea Nacional, a Diosdado Cabello, como jefe de esa delegación para hablar con los Estados Unidos de Norteamérica donde quisieran, cuando quisieran y lo que quisieran. Y de allá para acá lo que ha habido es prepotencia, arrogancia, porque hay un plan para desestabilizar, derrumbar, derrocar y destruir la Revolución Bolivariana y recolonizar a Venezuela.

¿Las razones? Uno, una razón de carácter político, nuestra posición de dignidad antiimperial, nuestra posición de construir un mundo pluriplural, de construir el socialismo y lo que emana de este esfuerzo y, ¿por qué no decirlo?, de ese ejemplo.

Y dos, una razón poderosísima, algunos analistas en el mundo dicen que es más poderosa que la primera: Venezuela tiene las reservas de petróleo certificadas más grandes del planeta Tierra, y las élites de Estados Unidos y sus trasnacionales quieren apoderarse del petróleo venezolano para torcerle el brazo al mundo entero e imponer la dictadura económica a partir del chantaje y el control de las reservas de petróleo más grandes del planeta. Y no han logrado ni lograrán, ni lo uno ni lo otro.

Así que son temas vitales de este tiempo.

Ya hemos sostenido una conversación en privado donde amplié, y bilateralmente con diversas delegaciones, toda la información que hay sobre esta situación, sobre estas circunstancias, sobre la lucha que estamos dando.

El pueblo venezolano está crecido en fervor patriótico, millones de hombres y mujeres están en las calles todos los días ratificando nuestro carácter de patria soberana, independiente, y de patria de paz. ¡Millones! Ha crecido así, miren, la fuerza de un pueblo y su espíritu patriótico, porque es una agresión a toda Venezuela.

Hemos recibido diversas manifestaciones de solidaridad. Hoy en la madrugada nos llegó un mensaje que yo quisiera compartir con ustedes, breve y contundente, del Comandante Fidel Castro Ruz. Desde allá escribió un mensaje que ha circulado hoy por las redes sociales, publicado en la prensa de Cuba y de otras partes del mundo. Dice Fidel:

“Honorable Señor Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro:

“Como ha publicado la prensa, mañana martes” —hoy—, “17 de marzo, tendrá lugar en Caracas la Cumbre del ALBA para analizar la insólita política del gobierno de Estados Unidos contra Venezuela y el ALBA.

“La idea de crear esa organización fue del propio Chávez, deseoso de compartir con sus hermanos caribeños los enormes recursos económicos con que la naturaleza había dotado a su Patria de nacimiento, pero sus beneficios habían ido a parar a manos de poderosas empresas norteamericanas y a unos pocos millonarios venezolanos.

“La corrupción y el despilfarro fueron el estímulo fundamental de la primera oligarquía de tendencia fascista, adicta a la violencia y al crimen. Tan intolerable para el pueblo heroico de Venezuela es la violencia y el crimen que se cometió contra él que no puede olvidarse, y jamás admitirá un regreso al pasado vergonzoso de la época prerrevolucionaria que dio origen al asalto de los centros comerciales y el asesinato de miles de personas, de las cuales nadie puede asegurar hoy la cifra”. Se refiere Fidel aquí al 27 y 28 de febrero de 1989, que fue llamado El Caracazo.

“Simón Bolívar se entregó de lleno a la colosal tarea de liberar el continente. Más de la mitad de lo mejor de su pueblo luchó y murió en largos años de ininterrumpida lucha. Con menos del 1% de la superficie del planeta, posee las mayores reservas de hidrocarburos del mundo. Durante un siglo completo fue obligada a producir todo el combustible que las potencias europeas y Estados Unidos necesitaban. Aun cuando hoy los hidrocarburos, formados en millones de años, se consumirían en no más de un siglo, y los seres humanos que hoy alcanzamos los 7 200 millones en 100 años más se duplicarán, y en 200 sumarán 21 000 millones, solo los prodigios de la más avanzada tecnología tal vez permitirían la supervivencia de la especie humana un poco más de tiempo.

“¿Por qué no se utilizan los fabulosos medios de divulgación para informar y educar sobre estas realidades, en vez de promover engaños, que cada persona en su sano juicio debe conocer?” Se pregunta Fidel. Y continúa:

“Una Cumbre del ALBA no puede transcurrir sin tomar en cuenta estas realidades que nos tocan tan de cerca.

“La República Bolivariana de Venezuela ha declarado de forma precisa que siempre ha estado dispuesta a discutir de forma pacífica y civilizada con el gobierno de Estados Unidos, pero nunca aceptará amenazas e imposiciones de ese país.

“Añado que he podido observar la actitud, no solo del pueblo heroico de Bolívar y Chávez, sino también una circunstancia especial: la disciplina ejemplar y el espíritu de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Haga lo que haga el imperialismo de Estados Unidos, no podrá contar jamás con ellas para hacer lo que hizo durante tantos años” en nuestro continente. “Hoy Venezuela cuenta con los soldados y oficiales mejor equipados de América Latina.

“Cuando te reuniste” —se dirige a mí— “con los oficiales en días recientes se podía apreciar que estaban listos para dar hasta la última gota de sangre por su país.

“Un abrazo fraternal para todos los venezolanos, los pueblos del ALBA, y para ti.

“Fidel Castro Ruz

“Marzo 16 de 2015

“11 y 14 p.m.”

Fidel presente y siempre consecuente en la Cumbre (Aplausos).

Bueno, queridos hermanos y hermanas, se ha venido trabajando una importante declaración. Hemos tenido algunas conversaciones en privado antes de entrar a esta sala; hay temas muy importantes como la Cumbre de las Américas, llamada así, las dos Américas, en Panamá, qué posición se va a asumir y a llevar de aquí hasta la Cumbre y en la Cumbre misma; una Cumbre que va a tener como elemento vital histórico la victoria de los pueblos de América Latina y el Caribe con la presencia de Cuba, donde siempre debió haber estado y donde siempre, a partir de hoy, va a estar Cuba, en la silla de dignidad en la Cumbre de las Américas. Gran victoria, sin lugar a dudas, de la nueva conciencia, de la nueva fuerza, del nuevo tiempo histórico.

Agradezco la presencia de todos ustedes, queridos hermanos, y doy por iniciada la Cumbre Extraordinaria de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América. Siéntanse ustedes en su casa y vamos a iniciar las deliberaciones.

¡Bienvenidos! ¡Welcome! (Aplausos).

Vamos a iniciar las intervenciones. Se está trabajando el documento central de esta importante, histórica reunión, de esta Cumbre, y me está pidiendo el derecho de palabra el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz, de Cuba.

__________

http://www.cubadebate.cu/opinion/2015/03/17/raul-castro-respaldamos-la-posicion-digna-valiente-y-constructiva-del-presidente-nicolas-maduro/#.VQoVqXSRu1E

Discurso del General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la IX Cumbre Extraordinaria del ALBA-TCP, convocada en solidaridad con el hermano pueblo de Venezuela, efectuada en Caracas, República Bolivariana de Venezuela, el 17 de marzo de 2015. (Versiones Taquigráficas-Consejo de Estado)

Estimados Jefes de Estado y de Gobierno de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América;

Estimados Jefes de delegaciones e invitados;

Compañeras y compañeros:

El ALBA nos convoca hoy para ratificar nuestro más firme respaldo al pueblo y gobierno bolivarianos ante las últimas acciones injerencistas y amenazas del gobierno norteamericano contra Venezuela.

Los hechos demuestran que la historia no se puede ignorar. Las relaciones de Estados Unidos con América Latina y el Caribe han estado marcadas por la “Doctrina Monroe” y el objetivo de ejercer dominación y hegemonía sobre nuestras naciones.

Bolívar había anticipado que los Estados Unidos “parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miserias a nombre de la Libertad” y Martí había caído en combate sin concluir la carta en que explicaba el “deber de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América”.

Después vinieron las intervenciones militares, los golpes de Estado, las maniobras para derrocar gobiernos nacionalistas o progresistas, el respaldo a sangrientas dictaduras militares, las operaciones encubiertas, el amparo al terrorismo y la subversión, así como la apropiación y el saqueo de nuestros recursos para perpetuar la dependencia y el subdesarrollo.

La osadía victoriosa de llevar adelante una Revolución Socialista a solo 90 millas de Estados Unidos, ha supuesto inmensos sacrificios, sufrimientos, pérdidas humanas y privaciones materiales para el pueblo cubano, sometido desde el mismo triunfo revolucionario, hace 56 años, a todo tipo de hostilidad, incluyendo el apoyo y la organización de bandas armadas en las montañas desde finales del propio año 1959 —o sea, desde el mismo año del triunfo de la Revolución—, la invasión de Playa Girón en 1961 y la oficialización del bloqueo en 1962, todo ello con la intención declarada de derrotar la Revolución y cambiar el orden político, económico y social que decidimos libremente y luego confirmamos en referendo constitucional.

El resultado ha sido el rotundo fracaso, el daño a nuestro pueblo y el completo aislamiento de Estados Unidos en sus propósitos, como ha reconocido recientemente el Presidente Barack Obama al anunciar una nueva política y proponerse abrir otro capítulo. Sin embargo, los voceros de su gobierno se empeñan en aclarar que los objetivos persisten y solo cambian los métodos.

El triunfo de la Revolución Bolivariana fue un extraordinario hito en la historia de Venezuela y de toda la región, que comenzó a despertar de la larga noche neoliberal. Una época de cambios se inició en el continente y otras naciones decidieron emprender el camino de la plena independencia e integración y retomar las banderas de nuestros próceres.

Nacieron el ALBA, UNASUR, la CELAC, que se unieron, en su diversidad, a anteriores agrupaciones e iniciativas de genuina vocación latinoamericanista y caribeña, fundadas en principios de solidaridad, cooperación, justicia social y defensa de su soberanía.

PETROCARIBE fue una extraordinaria, generosa y humanista contribución del Presidente Hugo Chávez Frías. Ahora se pretende destruir a PETROCARIBE para amenazar a sus Estados miembros, someterlos a las trasnacionales petroleras y separarlos de Venezuela. No se percatan de que nuestros pueblos han decidido, de manera irrevocable, continuar su indetenible avance y batallar por un mundo multipolar y justo, donde tengan voz, esperanza y dignidad los que fueron históricamente excluidos.

El imperialismo estadounidense ha ensayado, sin éxito, prácticamente todas las fórmulas de desestabilización y subversión contra la revolución bolivariana y chavista, para recuperar el control de la mayor reserva petrolera del planeta y asestar un golpe al proceso integrador y emancipador que tiene lugar en Nuestra América.

La arbitraria, agresiva e infundada Orden Ejecutiva emitida por el Presidente de Estados Unidos contra el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, calificándolo como una amenaza a su seguridad nacional, demuestra que Estados Unidos puede sacrificar la paz y el rumbo de las relaciones hemisféricas y con nuestra región por razones de dominación y de política doméstica.

Resulta insostenible la idea de que un país solidario como Venezuela, que jamás ha invadido ni agredido a ningún otro y que contribuye de manera sustancial y altruista a la seguridad energética y a la estabilidad económica de un considerable número de naciones del continente, pueda representar una amenaza para la seguridad de la potencia más poderosa de la historia.

Respaldamos la posición digna, valiente y constructiva del Presidente Nicolás Maduro (Aplausos), quien no obstante la gravedad de la amenaza ha tendido la mano al Presidente de Estados Unidos para iniciar un diálogo basado en el derecho internacional y el respeto mutuo, que conduzca a la derogación incondicional de la Orden Ejecutiva del Presidente Obama y a la normalización de sus relaciones (Aplausos). El ALBA y la CELAC deberían acompañar esa propuesta.

Hoy Venezuela no está sola, ni nuestra región es la misma de hace 20 años. No toleraremos que se vulnere la soberanía o se quebrante impunemente la paz en la región.

Como hemos afirmado, las amenazas contra la paz y la estabilidad en Venezuela representan también amenazas contra la estabilidad y la paz regionales.

La paz que hoy reclama Venezuela y necesitamos todos, una “paz con justicia, con igualdad, la paz de pie, no la paz de rodillas, es la paz con dignidad y desarrollo”, como dijo Maduro, es a la que nos comprometimos en la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, adoptada en la II Cumbre de la CELAC en La Habana.

La posición de nuestro país en estas circunstancias permanece invariable. Reitero la firme solidaridad de la Revolución Cubana con la Revolución Bolivariana, con el Presidente constitucional Nicolás Maduro y con la unión cívico-militar que este encabeza (Aplausos). Reitero la absoluta lealtad a la memoria del Comandante Hugo Chávez Frías, el mejor amigo de la Revolución Cubana (Aplausos).

Como se ha declarado, ratificamos “una vez más, que los colaboradores cubanos presentes en la hermana Nación, continuarán cumpliendo con su deber bajo cualquier circunstancia, en beneficio del hermano, solidario y noble pueblo venezolano”.

Estados Unidos debería entender de una vez que es imposible seducir o comprar a Cuba ni intimidar a Venezuela. Nuestra unidad es indestructible (Aplausos).

Tampoco cederemos ni un ápice en la defensa de la soberanía e independencia, ni toleraremos ningún tipo de injerencia, ni condicionamiento en nuestros asuntos internos.

No cejaremos en la defensa de las causas justas en Nuestra América y en el mundo, ni dejaremos nunca solos a nuestros hermanos de lucha. Hemos venido aquí a cerrar filas con Venezuela y con el ALBA y a ratificar que los principios no son negociables (Aplausos).

Para defender estas convicciones, asistiremos a la VII Cumbre de las Américas. Expondremos nuestras posiciones, con firmeza, claridad y respeto. Rechazaremos con determinación toda tentativa de aislar y amenazar a Venezuela y reclamaremos el cese definitivo del bloqueo a Cuba.

La sociedad civil cubana será la voz de los sin voz y desenmascarará a los mercenarios que presentarán allí como sociedad civil de Cuba y a sus patrones.

Debemos convocar a todos los pueblos y gobiernos de Nuestra América a movilizarnos y estar alertas en defensa de Venezuela. La solidaridad es el cimiento de la unidad y la integración regional.

Muchas gracias (Aplausos).

Fidel Castro: Los héroes de nuestra época (Cubadebate).

http://www.cubadebate.cu/especiales/2014/10/04/articulo-de-fidel-los-heroes-de-nuestra-epoca/#.VDsbJ1PvsaY

Los héroes de nuestra época

Mucho hay que decir de estos tiempos difíciles para la humanidad. Hoy, sin embargo, es un día de especial interés para nosotros y quizá también para mu­chas personas.

A lo largo de nuestra breve historia revolucionaria, desde el golpe artero del 10 de marzo de 1952 promovido por el imperio contra nuestro pequeño país, no pocas veces nos vimos en la necesidad de tomar importantes decisiones.

Cuando ya no quedaba alternativa alguna, otros jóvenes, de cualquier otra nación en nuestra compleja situación, hacían o se proponían hacer lo mismo que nosotros, aunque en el caso particular de Cuba el azar, como tantas veces en la historia, jugó un papel decisivo.

A partir del drama creado en nuestro país por Estados Unidos en aquella fecha, sin otro objetivo que frenar el riesgo de limitados avances sociales que pudieran alentar futuros de cambios radicales en la propiedad yanki en que había sido convertida Cuba, se engendró nuestra Revo­lución Socialista.

La Segunda Guerra Mundial, finalizada en 1945, consolidó el poder de Estados Unidos como principal potencia económica y militar, y convirtió ese país —cuyo territorio estaba distante de los campos de batalla— en el más poderoso del planeta.

La aplastante victoria de 1959, podemos afirmarlo sin sombra de chovinismo, se convirtió en ejemplo de lo que una pequeña nación, luchando por sí misma, puede hacer también por los demás.

Los países latinoamericanos, con un mínimo de honrosas excepciones, se lanzaron tras las migajas ofrecidas por Estados Unidos; por ejemplo, la cuota azucarera de Cuba, que durante casi un siglo y medio abasteció a ese país en sus años críticos, fue repartida entre productores ansiosos de mercados en el mundo.

El ilustre general norteamericano que presidía entonces ese país, Dwight D. Eisenhower, había dirigido las tropas coaligadas en la guerra en que liberaron, a pesar de contar con poderosos medios, solo una pequeña parte de la Europa ocupada por los nazis. El sustituto del presidente  Roosevelt, Harry S. Truman, resultó ser el conservador tradicional que en Estados Unidos suele asumir tales responsabilidades políticas en los años difíciles.

La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas —que constituyó hasta fines del pasado siglo XX, la más grandiosa nación de la historia en la lucha contra la explotación despiadada de los seres humanos— fue disuelta y sustituida por una Federación que redujo la superficie de aquel gran Estado multinacional en no menos de cinco millones 500 mil kilómetros cuadrados.

Algo, sin embargo, no pudo ser disuelto: el espíritu heroico del pueblo ruso, que unido a sus hermanos del resto de la URSS ha sido capaz de preservar una fuerza tan poderosa que junto a la República Popular China y países como Brasil, India y Sudáfrica, constituyen un grupo con el poder necesario para frenar el intento de recolonizar el planeta.

Dos ejemplos ilustrativos de estas realidades los vivimos en la República Popular de Angola. Cuba, como otros mu­chos países socialistas y movimientos de liberación, colaboró con ella y con otros que luchaban contra el dominio portugués en África. Este se ejercía de forma administrativa directa con el apoyo de sus aliados.

La solidaridad con Angola era uno de los puntos esenciales del Movimiento de Países No Alineados y del Campo So­cialista. La independencia de ese país se hizo inevitable y era aceptada por la co­munidad mundial.

El Estado racista de Sudáfrica y el Go­bierno corrupto del antiguo Congo Belga, con el apoyo de aliados europeos, se preparaban esmeradamente para la conquista y el reparto de Angola. Cuba, que desde hacía años cooperaba con la lucha de ese pueblo, recibió la solicitud de Agostinho Neto para el entrenamiento de sus fuerzas armadas que, instaladas en Luanda, la capital del país, debían estar listas para su toma de posesión oficialmente establecida para el 11 de noviembre de 1975. Los soviéticos, fieles a sus compromisos, les habían suministrado equipos militares y esperaban solo el día de la independencia para enviar a los instructores. Cuba, por su parte, acordó el envío de los instructores solicitados por Neto.

El régimen racista de Sudáfrica, condenado y despreciado por la opinión mundial, decide adelantar sus planes y envía fuerzas motorizadas en vehículos blindados, dotados de potente artillería que, tras un avance de cientos de kilómetros a partir de su frontera, atacó el primer campamento de instrucción, donde varios instructores cubanos murieron en heroica resistencia. Tras varios días de combates sostenidos por aquellos valerosos instructores junto a los angolanos, lograron detener el avance de los sudafricanos hacia Luanda, la capital de Angola, adonde había sido enviado por aire un batallón de Tropas Especiales del Ministerio del Interior, transportado desde La Habana en los viejos aviones Britannia de nuestra línea aérea.

Así comenzó aquella épica lucha en aquel país de África negra, tiranizado por los racistas blancos, en la que batallones de infantería motorizada y brigadas de tanques, artillería blindada y medios adecuados de lucha, rechazaron a las fuerzas racistas de Sudáfrica y las obligaron a retroceder hasta la misma frontera de donde habían partido.

No fue únicamente ese año 1975 la etapa más peligrosa de aquella contienda. Esta tuvo lugar, aproximadamente 12 años más tarde, en el sur de Angola.

Así lo que parecía el fin de la aventura racista en el sur de Angola era solo el comienzo, pero al menos habían podido comprender que aquellas fuerzas revolucionarias de cubanos blancos, mulatos y negros, junto a los soldados angolanos, eran capaces de hacer tragar el polvo de la derrota a los supuestamente invencibles racistas. Tal vez confiaron entonces en su tecnología, sus riquezas y el apoyo del imperio dominante.

Aunque no fuese nunca nuestra intención, la actitud soberana de nuestro país no dejaba de tener contradicciones con la propia URSS, que tanto hizo por nosotros en días realmente difíciles, cuando el corte de los suministros de combustible a Cuba desde Estados Unidos nos habría llevado a un prolongado y costoso conflicto con la poderosa potencia del Norte. De­sa­parecido ese peligro o no, el dilema era decidirse a ser libres o resignarse a ser esclavos del poderoso imperio vecino.

En situación tan complicada como el acceso de Angola a la independencia, en lucha frontal contra el neocolonialismo, era imposible que no surgieran diferencias en algunos aspectos de los que po­dían derivarse consecuencias graves para los objetivos trazados, que en el caso de Cuba, como parte en esa lucha, tenía el derecho y el deber de conducirla al éxito. Siempre que a nuestro juicio cualquier aspecto de nuestra política internacional podía chocar con la política estratégica de la URSS, hacíamos lo posible por evitarlo. Los objetivos comunes exigían de cada cual el respeto a los méritos y experiencias de cada uno de ellos. La modestia no está reñida con el análisis serio de la complejidad e importancia de cada situación, aunque en nuestra política siempre fuimos muy estrictos con todo lo que se refería a la solidaridad con la Unión Soviética.

En momentos decisivos de la lucha en Angola contra el imperialismo y el racismo se produjo una de esas contradicciones, que se derivó de nuestra participación directa en aquella contienda y del hecho de que nuestras fuerzas no solo luchaban, sino que también instruían cada año a miles de combatientes angolanos, a los cuales apoyábamos en su lucha contra las fuerzas pro yankis y pro racistas de Sudáfrica. Un militar soviético era el asesor del gobierno y planificaba el empleo de las fuerzas angolanas. Discrepábamos, sin embargo, en un punto y por cierto importante: la reiterada frecuencia con que se defendía el criterio erróneo de emplear en aquel país las tropas angolanas mejor entrenadas a casi mil quinientos kilómetros de distancia de Luanda, la capital, por la concepción propia de otro tipo de guerra, nada parecida a la de carácter subversivo y guerrillera de los contrarrevolucionarios angolanos. En realidad no existía una capital de la UNITA, ni Savimbi tenía un punto donde resistir, se trataba de un señuelo de la Sudáfrica racista que servía solo para atraer hacia allí las mejores y más suministradas tropas angolanas para golpearlas a su antojo. Nos oponíamos por tanto a tal concepto que más de una vez se aplicó, hasta la última en la que se demandó golpear al enemigo con nuestras propias fuerzas lo que dio lugar a la batalla de Cuito Cuanavale. Diré que aquel prolongado enfrentamiento militar contra el ejército sudafricano se produjo a raíz de la última ofensiva contra la supuesta “capital de Savimbi” —en un lejano rincón de la frontera de Angola, Sudáfrica y la Namibia ocupada—, hacia donde las valientes fuerzas angolanas, partiendo de Cuito Cuanavale, antigua base militar desactivada de la OTAN, aunque bien equipadas con los más nuevos carros blindados, tanques y otros medios de combate, iniciaban su marcha de cientos de kilómetros hacia la supuesta capital contrarrevolucionaria. Nuestros audaces pilotos de combate los apoyaban con los Mig-23 cuando estaban todavía dentro de su radio de acción.

Cuando rebasaban aquellos límites, el enemigo golpeaba fuertemente a los valerosos soldados de las FAPLA con sus aviones de combate, su artillería pesada y sus bien equipadas fuerzas terrestres, ocasionando cuantiosas bajas en muertos y heridos. Pero esta vez se dirigían, en su persecución de las golpeadas brigadas angolanas, hacia la antigua base militar de la OTAN.

Las unidades angolanas retrocedían en un frente de varios kilómetros de ancho con brechas de kilómetros de separación entre ellas. Dada la gravedad de las pérdidas y el peligro que podía derivarse de ellas, con seguridad se produciría la solicitud habitual del asesoramiento al Presidente de Angola para que apelara al apoyo cubano, y así ocurrió. La respuesta firme esta vez fue que tal solicitud se aceptaría solo si todas las fuerzas y medios de combate angolanos en el Frente Sur se subordinaban al mando militar cubano. El resultado inmediato fue que se aceptaba aquella condición.

Con rapidez se movilizaron las fuerzas en función de la batalla de Cuito Cuanavale, donde los invasores sudafricanos y sus armas sofisticadas se estrellaron contra las unidades blindadas, la artillería convencional y los Mig-23 tripulados por los audaces pilotos de nuestra aviación. La artillería, tanques y otros medios angolanos ubicados en aquel punto que carecían de personal fueron puestos en disposición combativa por personal cubano. Los tanques angolanos que en su retirada no podían vencer el obstáculo del caudaloso río Queve, al Este de la antigua base de la OTAN —cuyo puente había sido destruido semanas antes por un avión sudafricano sin piloto, cargado de explosivos— fueron enterrados y rodeados de minas antipersonal y antitanques. Las tropas sudafricanas que avanzaban se toparon a poca distancia con una barrera infranqueable contra la cual se estrellaron. De esa forma con un mínimo de bajas y ventajosas condiciones, las fuerzas sudafricanas fueron contundentemente derrotadas en aquel territorio angolano.

Pero la lucha no había concluido, el imperialismo con la complicidad de Israel había convertido a Sudáfrica en un país nuclear. A nuestro ejército le tocaba por segunda vez el riesgo de convertirse en un blanco de tal arma. Pero ese punto, con todos los elementos de juicio pertinentes, está por elaborarse y tal vez se pueda escribir en los meses venideros.

¿Qué sucesos ocurrieron anoche que dieron lugar a este prolongado análisis? Dos hechos, a mi juicio, de especial trascendencia:

La partida de la primera Brigada Mé­dica Cubana hacia África a luchar contra el Ébola.

El brutal asesinato en Caracas, Vene­zuela, del joven diputado revolucionario Robert Serra.

Ambos hechos reflejan el espíritu heroico y la capacidad de los procesos revolucionarios que tienen lugar en la Patria de José Martí y en la cuna de la libertad de América, la Venezuela heroica de Simón Bolívar y Hugo Chávez.

¡Cuántas asombrosas lecciones encierran estos acontecimientos! Apenas las palabras alcanzan para expresar el valor moral de tales hechos, ocurridos casi simultáneamente.

No podría jamás creer que el crimen del joven diputado venezolano sea obra de la casualidad. Sería tan increí­ble, y de tal modo ajustado a la práctica de los peores organismos yankis de inteligencia, que la verdadera casualidad fuera que el repugnante hecho no hubiera sido realizado intencionalmente, más aún cuando se ajusta absolutamente a lo previsto y anunciado por los enemigos de la Revolución Venezolana.

De todas formas me parece absolutamente correcta la posición de las autoridades venezolanas de plantear la necesidad de investigar cuidadosamente el carácter del crimen. El pueblo, sin embargo, expresa conmovido su profunda convicción sobre la naturaleza del brutal hecho de sangre.

El envío de la primera Brigada Médica a Sierra Leona, señalado como uno de los puntos de mayor presencia de la cruel epidemia de Ébola, es un ejemplo del cual un país puede enorgullecerse, pues no es posible alcanzar en este instante un sitial de mayor honor y gloria. Si nadie tuvo la menor duda de que los cientos de miles de combatientes que fueron a An­gola y a otros países de África o América, prestaron a la humanidad un ejemplo que no podrá borrarse nunca de la historia humana; menos dudaría que la acción heroica del ejército de batas blancas ocupará un altísimo lugar de honor en esa historia.

No serán los fabricantes de armas letales los que alcancen merecido honor. Ojalá el ejemplo de los cubanos que marchan al África prenda también en la mente y el corazón de otros médicos en el mundo, especialmente de aquellos que poseen más recursos, practiquen una religión u otra, o la convicción más profunda del deber de la solidaridad humana.

Es dura la tarea de los que marchan al combate contra el Ébola y por la supervivencia de otros seres humanos, aun al riesgo de su propia vida. No por ello debemos dejar de hacer lo imposible por garantizarle, a los que tales deberes cumplan, el máximo de seguridad en las ta­reas que desempeñen y en las medidas a tomar para protegerlos a ellos y a nuestro propio pueblo, de esta u otras enfermedades y epidemias.

El personal que marcha al África nos está protegiendo también a los que aquí quedamos, porque lo peor que puede ocurrir es que tal epidemia u otras peores se extiendan por nuestro continente, o en el seno del pueblo de cualquier país del mundo, donde un niño, una madre o un ser humano pueda morir. Hay suficientes médicos en el planeta para que nadie tenga que morir por falta de asistencia. Es lo que deseo expresar.

¡Honor y gloria para nuestros valerosos combatientes por la salud y la vida!

¡Honor y gloria para el joven revolucionario venezolano Robert Serra junto a la compañera María Herrera!

Estas ideas las escribí el dos de octubre cuando supe ambas noticias, pero preferí esperar un día más para que la opinión internacional se informara bien y pedirle a Granma que lo publicara el sábado.

Artículo Los héroes de nuetra época

Fidel Castro Ruz Octubre 2 de 2014 8 y 47 p.m.

Un certero artículo de Ricardo Alarcón de Quesada: La venganza de la historia (Cubadebate).

http://www.cubadebate.cu/opinion/2014/08/01/la-venganza-de-la-historia/#.U9vB7dbRuCw

La venganza de la historia

1 agosto 2014 |

Capitalismo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Francis Fukuyama irrumpió a la fama, de un salto, con su ensayo “¿El fin de la Historia?” publicado en el verano de 1989 en la revista norteamericana de raigambre conservadora The National Interest de la que fue uno de los fundadores. De inmediato el texto fue objeto de numerosos comentarios y reseñas que convirtieron a su autor, hasta entonces apenas conocido por sus colegas en la Rand Corporation y en la Dirección de Planificación política del Departamento de Estado de la administración Reagan, en una estrella ascendente de la intelectualidad postmoderna.

Tres años después, reproducido en forma de libro, ya sin los signos de interrogación, acentuaba sus pretensiones pseudo-hegelianas: “el fin de la Historia y el último hombre”. Favorecido con varias ediciones y traducido a más de veinte idiomas fue un sonado éxito de ventas y devino en una suerte de Evangelio para el movimiento neoconservador, alimentado entonces, 1992, con el derrumbe del proyecto soviético que, para muchos, era la prueba definitiva, inapelable, de la tesis expuesta por Fukuyama.

Esa tesis, sin embargo, no era nueva. Había florecido antes y deslumbrado a no pocos en la generación anterior. La había expuesto sobre todo Daniel Bell en su libro “The end of Ideology” (El fin de la Ideología) que inundó las librerías de la Década de los años Sesenta del pasado siglo impulsado por los círculos vinculados al llamado Congreso por la Libertad de la Cultura (institución que, según reveló más tarde un famoso escándalo, era una fachada de la CIA que la dirigía y financiaba) en el que Bell era un miembro destacado.

Era, la de Fukuyama, en esencia, una redición de aquella teoría y su propósito, idéntico: desarmar en el plano de las ideas, a las víctimas del capitalismo, lograrlo mediante la imposición de un dogma, el de la superioridad indiscutible del orden social capitalista.

La bancarrota de la experiencia soviética le daba ahora un aura de certeza. A diferencia del intento anterior, el de Fukuyama encontró muchos adeptos y seguidores que creían ver en el fracaso del “socialismo real” la corroboración científica de una elucubración que nada tenía de novedosa.

Pero el objetivo era el mismo: imponer la ideología neoconservadora y maniatar el pensamiento crítico, contestatario.

“Lo que estamos contemplando –escribió hace un cuarto de siglo- no es sólo el fin de la guerra fría, o la superación de un período particular de la historia de la postguerra, pero el fin de la historia como tal: es decir el punto final de la evolución ideológica de la humanidad y la universalización de la democracia liberal occidental como la forma final del gobierno humano”. Precisando el sentido político concreto de su pretendida elaboración académica Fukuyama aclaraba: “Al final de la historia no es necesario que todas las sociedades se conviertan en sociedades liberales exitosas, solamente que ellas pongan fin a sus pretensiones ideológicas de representar formas diferentes y superiores de sociedad humana”.

Se había alcanzado, en otras palabras, el triunfo definitivo del modelo capitalista occidental y su hegemonía sobre todo el planeta. Era, finalmente, el mundo unipolar. Esa visión ideológica venía como anillo al dedo a George W. Bush y a los neoconservadores que se imaginaron todopoderosos.

El último cuarto de siglo, sin embargo, parece probar que las cosas no son tan sencillas.

Embriagados con la caída del Muro de Berlín, apenas fue noticia en los grandes medios el Caracazo, que ocurría al mismo tiempo y abriría el camino a la Revolución Bolivariana y a una época nueva en América Latina, de integración y unidad en la diversidad que busca dar forma al arcoíris de un socialismo autóctono, plural y creador.

La desaparición de la Unión Soviética no condujo al fin de los movimientos sociales sino a su desarrollo en nuevas circunstancias, complejas, riesgosas, pero también portadoras de nuevas posibilidades, antes insospechadas.

El capitalismo, jubiloso al proclamarla, no supo después qué hacer con su victoria. Disuelto el Pacto de Varsovia, la OTAN, sin embargo, no ha dejado de crecer y se ha embarcado en intervenciones militares, en Europa y más allá, usando armas que mantuvo silentes y nunca empleó contra sus adversarios de antaño. Washington aun forcejea para salir de la guerra más larga de su historia. La supuesta lucha contra el terrorismo ha recaído sobre sus propios ciudadanos y cada vez más reduce la “democracia liberal” a una quimera. Las sucesivas crisis financieras y el estancamiento económico desplazaron al ingenuo optimismo de ayer.

El propio Fukuyama, espantado ante las torpezas de W. Bush en Afganistán y en Iraq, repudió al noconservatismo, en 2006, en otro libro titulado “América at the crossroads” (“América en la encrucijada”) aunque al hacerlo se mantuvo aferrado a su “descubrimiento”. ¿Qué dirá ahora que esos dos países se hunden en el caos provocado por “la democracia liberal occidental”?

Y ¿cuál es su mensaje hoy a los millones de desempleados en Europa y Estados Unidos? ¿Les dirá que las suyas son “sociedades liberales exitosas”? ¿O a los que proclaman en todas partes que un mundo mejor es posible?

A veinticinco años de su muy publicitado entierro parece que la Historia, entonces, se negó a morir. Y que además es vengativa.

El socialismo funciona: Premian en Cuba novedosa vacuna contra el cáncer de pulmón (Cubadebate).

http://www.cubadebate.cu/noticias/2014/03/09/premian-en-cuba-novedosa-vacuna-contra-el-cancer-de-pulmon/

Premian en Cuba novedosa vacuna contra el cáncer de pulmón

Imagen: Cubadebate.

9 marzo 2014

Una vacuna contra el cáncer de pulmón de células no pequeñas ganó uno de los Premios Nacionales por los resultados de la investigación científica en 2013, seleccionados en esta capital por la comunidad científica cubana.

La VAXIRA anti-idiotípica, surgida a partir de la creación de un anticuerpo secundario contra otro, recibió la aprobación unánime de los académicos cubanos asistentes al Pleno de la Academia de Ciencias de Cuba (ACC), que sesionó este sábado en el teatro “Manuel Sanguily”, de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana.

Expertos del Centro de Inmunología Molecular (CIM) son los autores principales del medicamento para tratar de contrarrestar los efectos de los tumores malignos de esa naturaleza, que constituyen la principal causa de muerte en Cuba y en el mundo, según se informó en el encuentro.

Agustín Lage Dávila, director del CIM, comentó que ya posee su registro por el Centro para el Control Estatal de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos, e incluso es el primero de su tipo en el mundo que se pone a disposición de los pacientes a fin de incrementar sus expectativas de supervivencia.

El Pleno de la institución es su máximo órgano de dirección y sus integrantes escogieron, tras un riguroso debate de alto rigor científico, 87 logros que próximamente serán premiados, anunció Ismael Clark Arxer, presidente de la Academia de la ACC.

Las deliberaciones incluyeron un análisis sobre la continuidad del trabajo en apoyo a la implementación de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución.

En una intervención especial, Marcelo Sánchez Orondo, Académico correspondiente de la ACC, y obispo canciller de la Pontificia Academia de Ciencias del Vaticano, afirmó que son fundamentales las ideas sobre las ciencias del líder histórico de la Revolución, Fidel Castro, para el presente y futuro de la sociedad.

(Con información de Radio Cadena Agramonte)