Granma: Recibe Kim Jong Un al Vicepresidente cubano Salvador Valdés Mesa.

http://www.granma.cu/mundo/2016-07-01/recibe-kim-jong-un-al-vicepresidente-cubano-salvador-valdes-mesa-01-07-2016-22-07-11

Kim Jong Un al Vicepresidente cubano Salvador Valdés Mesa
Foto: KCNA

PYONGYANG.—El Presidente del Partido del Trabajo de Corea (PTC), Mariscal Kim Jong Un, recibió el jueves al miembro del Buró Político del PCC y vicepresidente cubano, Salvador Valdés Mesa, junto a la delegación que lo acompaña, al con­­cluir su visita a la República Popular Democrática de Corea.

El líder del hermano país socialista asiático compartió con el dirigente cubano y su comitiva durante cerca de una hora, donde destacó la buena marcha de las relaciones in­­terpartidistas, identificó las vías para ampliar los intercambios de experiencias y expresó su deseo de profundizar la cooperación en todas las esferas posibles.

También enumeró las tareas in­mediatas del PTC, decididas en su recién concluido 7mo. Congreso y la prioridad estratégica otorgada al desarrollo económico para satisfacer las necesidades del pueblo coreano, conjuntamente con el perfeccionamiento del sector defensivo ante las constantes amenazas del imperialismo norteamericano y sus aliados.

Por su parte, Valdés Mesa ratificó al dirigente coreano el apoyo de Cuba a la reunificación pacífica e independiente de Corea y reiteró las posiciones de principios en el proceso de normalización de relaciones entre Cuba y EE.UU., entre otros te­mas de interés.

Anuncios

Granma: Cuba y Venezuela fortalecen convenios en materia de salud y educación.

http://www.granma.cu/mundo/2016-04-04/cuba-y-venezuela-fortalecen-convenios-en-materia-de-salud-y-educacion-04-04-2016-22-04-22

CARACAS.—El presidente de Ve­nezuela, Nicolás Maduro, aprobó es­­te lunes los fondos por más 1 400 millones de dólares para fortalecer el Plan de Cooperación 2016 suscrito con Cuba en materia de salud, educación, cultura y deporte.

El jefe de estado rubricó el documento durante la reunión de la Co­misión de alto nivel Cuba-Vene­zuela, que se realizó en el Palacio de Mi­raflores, reportó PL.

Maduro destacó el esfuerzo que realiza su Gobierno para garantizar una salud verdaderamente socialista. “Los medios de derecha se dedican a silenciar lo que se hace en bienestar de los venezolanos”, sostuvo.

El gobernante venezolano también aprobó el plan binacional Cu­ba-Venezuela para fortalecer la mi­sión social Barrio Adentro en el te­rritorio nacional.
Indicó que con ese plan de cooperación que cuenta con una in­versión de 1 428 millones de dólares y 6 954 millones de bolívares, en el caso de la salud, se fortalecerá y ampliará la asistencia médica que se brinda a través de la Misión Barrio Adentro.

Barrio Adentro, que es el eje central del Sistema Público Nacional de Salud, cuenta con una red de más de 10 000 módulos de atención primaria distribuidos en ba­rrios, urbanizaciones, caseríos y poblados ru­rales de todo el territorio nacional, detalló.

Además, agregó, esta primera área priorizada contempla también un programa de suministro de me­di­camentos, para lo cual se unirá la capacidad productiva, científica, tecnológica de Cuba y el motor pro­­ductivo farmacéutico, comprendido en la Agenda Econó­mica Boli­variana que adelanta el Go­bierno venezolano.

En el encuentro se evaluaron igualmente los acuerdos que fueron suscritos el pasado mes en La Habana para el periodo 2016-2030, durante una visita de trabajo a Cu­ba efectuada por Maduro y parte de su ga­binete ministerial.

El Presidente resaltó que son más de 15 años de cooperación mutua con el país caribeño, época en las que ambas naciones enfrentaron ataques del imperio y la derecha na­cional para socavar la hermandad entre ambos países.

Desde el 2000 se mantienen las alianzas estratégicas de hermandad entre los dos países, luego de que los líderes revolucionarios Hu­go Chávez y Fidel Castro suscribieran el Acuerdo de Cooperación Cu­ba-Venezuela.

Este 16 de abril del 2016 se cumplen 13 años de la creación de Ba­rrio Adentro, misión sin precedentes en América Latina que le permite a los sectores más populares de Venezuela tener acceso a los servicios de salud de alta tecnología de forma gratuita.

Gracias al convenio Cuba-Ve­ne­zuela, en los últimos 14 años más de 700 millones 958 813 consultas médicas se han ofrecido de manera gratuitas en todo el territorio ve­nezolano.

Actualmente, unos 46 000 cubanos prestan servicios en los 24 estados de Venezuela, en casi 20 programas sociales que benefician a mi­llo­­nes de ciudadanos.

Fidel Castro: El hermano Obama (Granma).

http://www.granma.cu/reflexiones-fidel/2016-03-28/el-hermano-obama-28-03-2016-01-03-16

Los reyes de España nos trajeron a los conquistadores y dueños, cuyas huellas quedaron en los hatos circulares de tierra asignados a los buscadores de oro en las arenas de los ríos, una forma abusiva y bochornosa de explotación cuyos vestigios se pueden divisar desde el aire en muchos lugares del país.

El turismo hoy, en gran parte, consiste en mostrar las delicias de los paisajes y saborear las exquisiteces alimentarias de nuestros mares, y siempre que se comparta con el capital privado de las grandes corporaciones extranjeras, cuyas ganancias si no alcanzan los miles de millones de dólares per cápita no son dignas de atención alguna.

Ya que me vi obligado a mencionar el tema, debo añadir, principalmente para los jóvenes, que pocas personas se percatan de la importancia de tal condición en este momento singular de la historia humana. No diré que el tiempo se ha perdido, pero no vacilo en afirmar que no estamos suficientemente informados, ni ustedes ni nosotros, de los conocimientos y las conciencias que debiéramos tener para enfrentar las realidades que nos desafían. Lo primero a tomar en cuenta es que nuestras vidas son una fracción histórica de segundo, que hay que compartir además con las necesidades vitales de todo ser humano. Una de las características de este es la tendencia a la sobrevaloración de su papel, lo cual contrasta por otro lado con el número extraordinario de personas que encarnan los sueños más elevados.

Nadie, sin embargo, es bueno o es malo por sí mismo. Ninguno de nosotros está diseñado para el papel que debe asumir en la sociedad revolucionaria. En parte, los cubanos tuvimos el privilegio de contar con el ejemplo de José Martí. Me pregunto incluso si tenía que caer o no en Dos Ríos, cuando dijo “para mí es hora”, y cargó contra las fuerzas españolas atrincheradas en una sólida línea de fuego. No quería regresar a Estados Unidos y no había quién lo hiciera regresar. Alguien arrancó algunas hojas de su diario. ¿Quién cargó con esa pérfida culpa, que fue sin duda obra de algún intrigante inescrupuloso? Se conocen diferencias entre los Jefes, pero jamás indisciplinas. “Quien intente apropiarse de Cuba recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre, si no perece en la lucha”, declaró el glorioso líder negro Antonio Maceo. Se reconoce igualmente en Máximo Gómez, el jefe militar más disciplinado y discreto de nuestra historia.

Mirándolo desde otro ángulo, cómo no admirarse de la indignación de Bonifacio Byrne cuando, desde la distante embarcación que lo traía de regreso a Cuba, al divisar otra bandera junto a la de la estrella solitaria, declaró: “Mi bandera es aquella que no ha sido jamás mercenaria…”, para añadir de inmediato una de las más bellas frases que escuché nunca: “Si deshecha en menudos pedazos llega a ser mi bandera algún día… ¡nuestros muertos alzando los brazos la sabrán defender todavía!…”. Tampoco olvidaré las encendidas palabras de Camilo Cienfuegos aquella noche, cuando a varias decenas de metros bazucas y ametralladoras de origen norteamericano, en manos contrarrevolucionarias, apuntaban hacia la terraza donde estábamos parados. Obama había nacido en agosto de 1961, como él mismo explicó. Más de medio siglo transcurriría desde aquel momento.

Veamos sin embargo cómo piensa hoy nuestro ilustre visitante:

“Vine aquí para dejar atrás los últimos vestigios de la guerra fría en las Américas. Vine aquí extendiendo la mano de amistad al pueblo cubano”.

De inmediato un diluvio de conceptos, enteramente novedosos para la mayoría de nosotros:

“Ambos vivimos en un nuevo mundo colonizado por europeos”. Prosiguió el Presidente norteamericano. “Cuba, al igual que Estados Unidos, fue constituida por esclavos traídos de África; al igual que Estados Unidos, el pueblo cubano tiene herencias en esclavos y esclavistas”.

Las poblaciones nativas no existen para nada en la mente de Obama. Tampoco dice que la discriminación racial fue barrida por la Revolución; que el retiro y el salario de todos los cubanos fueron decretados por esta antes de que el señor Barack Obama cumpliera 10 años. La odiosa costumbre burguesa y racista de contratar esbirros para que los ciudadanos negros fuesen expulsados de centros de recreación fue barrida por la Revolución Cubana. Esta pasaría a la historia por la batalla que libró en Angola contra el apartheid, poniendo fin a la presencia de armas nucleares en un continente de más de mil millones de habitantes. No era ese el objetivo de nuestra solidaridad, sino ayudar a los pueblos de Angola, Mozambique, Guinea Bissau y otros del dominio colonial fascista de Portugal.

En 1961, apenas dos años y tres meses después del Triunfo de la Revolución, una fuerza mercenaria con cañones e infantería blindada, equipada con aviones, fue entrenada y acompañada por buques de guerra y portaviones de Estados Unidos, atacando por sorpresa a nuestro país. Nada podrá justificar aquel alevoso ataque que costó a nuestro país cientos de bajas entre muertos y heridos. De la brigada de asalto proyanki, en ninguna parte consta que se hubiese podido evacuar un solo mercenario. Aviones yankis de combate fueron presentados ante Naciones Unidas como equipos cubanos sublevados.

Es de sobra conocida la experiencia militar y el poderío de ese país. En África creyeron igualmente que la Cuba revolucionaria sería puesta fácilmente fuera de combate. El ataque por el Sur de Angola por parte de las brigadas motorizadas de Sudáfrica racista los lleva hasta las proximidades de Luanda, la capital de este país. Ahí se inicia una lucha que se prolongó no menos de 15 años. No hablaría siquiera de esto, a menos que tuviera el deber elemental de responder al discurso de Obama en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso.

No intentaré tampoco dar detalles, solo enfatizar que allí se escribió una página honrosa de la lucha por la liberación del ser humano. De cierta forma yo deseaba que la conducta de Obama fuese correcta. Su origen humilde y su inteligencia natural eran evidentes. Mandela estaba preso de por vida y se había convertido en un gigante de la lucha por la dignidad humana. Un día llegó a mis manos una copia del libro en que se narra parte de la vida de Mandela y ¡oh, sorpresa!: estaba prologado por Barack Obama. Lo ojeé rápidamente. Era increíble el tamaño de la minúscula letra de Mandela precisando datos. Vale la pena haber conocido hombres como aquel.

Sobre el episodio de Sudáfrica debo señalar otra experiencia. Yo estaba realmente interesado en conocer más detalles sobre la forma en que los sudafricanos habían adquirido las armas nucleares. Solo tenía la información muy precisa de que no pasaban de 10 o 12 bombas. Una fuente segura sería el profesor e investigador Piero Gleijeses, quien había redactado el texto de “Misiones en conflicto: La Habana, Washington y África 1959-1976”; un trabajo excelente. Yo sabía que él era la fuente más segura de lo ocurrido y así se lo comuniqué; me respondió que él no había hablado más del asunto, porque en el texto había respondido a las preguntas del compañero Jorge Risquet, quien había sido embajador o colaborador cubano en Angola, muy amigo suyo. Localicé a Risquet; ya en otras importantes ocupaciones estaba terminando un curso del que le faltaban varias semanas. Esa tarea coincidió con un viaje bastante reciente de Piero a nuestro país; le había advertido a este que Risquet tenía ya algunos años y su salud no era óptima. A los pocos días ocurrió lo que yo temía. Risquet empeoró y falleció. Cuando Piero llegó no había nada que hacer excepto promesas, pero ya yo había logrado información sobre lo que se relacionaba con esa arma y la ayuda que Sudáfrica racista había recibido de Reagan e Israel.

No sé qué tendrá que decir ahora Obama sobre esta historia. Ignoro qué sabía o no, aunque es muy dudoso que no supiera absolutamente nada. Mi modesta sugerencia es que reflexione y no trate ahora de elaborar teorías sobre la política cubana.

Hay una cuestión importante:

Obama pronunció un discurso en el que utiliza las palabras más almibaradas para expresar: “Es hora ya de olvidarnos del pasado, dejemos el pasado, miremos el futuro, mirémoslo juntos, un futuro de esperanza. Y no va a ser fácil, va a haber retos, y a esos vamos a darle tiempo; pero mi estadía aquí me da más esperanzas de lo que podemos hacer juntos como amigos, como familia, como vecinos, juntos”.

Se supone que cada uno de nosotros corría el riesgo de un infarto al escuchar estas palabras del Presidente de Estados Unidos. Tras un bloqueo despiadado que ha durado ya casi 60 años, ¿y los que han muerto en los ataques mercenarios a barcos y puertos cubanos, un avión de línea repleto de pasajeros hecho estallar en pleno vuelo, invasiones mercenarias, múltiples actos de violencia y de fuerza?

Nadie se haga la ilusión de que el pueblo de este noble y abnegado país renunciará a la gloria y los derechos, y a la riqueza espiritual que ha ganado con el desarrollo de la educación, la ciencia y la cultura.

Advierto además que somos capaces de producir los alimentos y las riquezas materiales que necesitamos con el esfuerzo y la inteligencia de nuestro pueblo. No necesitamos que el imperio nos regale nada. Nuestros esfuerzos serán legales y pacíficos, porque es nuestro compromiso con la paz y la fraternidad de todos los seres humanos que vivimos en este planeta.

Fidel Castro Ruz

Marzo 27 de 2016

10 y 25 p.m.

Enrique Ubieta Gómez (Granma) II: Lo que dice y no dice Obama.

http://www.granma.cu/obama-en-cuba/2016-03-23/lo-que-dice-y-no-dice-obama-23-03-2016-00-03-32

El Presidente Obama es un buen comunicador. Significa que sabe colocar las palabras, los gestos, la mirada. Parece como si improvisara, pero tiene frente a sí un “teleprompter” que el público no percibe. Su lógica discursiva va de­jando espacios de aire que eluden, minimizan o manipulan los hechos. El pueblo cubano no alberga sentimientos de odio hacia el pueblo estadounidense, y escucha al Presidente que propició el reinicio de relaciones diplomáticas con disposición amistosa. Ello no significa que no perciba los saltos. Quizá, en una de esas frases dichas sin demasiado énfasis, radica la primera confusión: si bien es cierto que el go­bierno estadounidense y el cubano fueron ad­versarios y no sus pueblos, este último y su pue­blo compartieron durante estas décadas de confrontación similares ideales y propósitos. No podría entenderse la sostenibilidad de esa Revolución y la ineficacia de un bloqueo que ocasiona enormes dificultades en la vida cotidiana de sus ciudadanos, si no se parte de esa premisa. No podría entenderse la legitimidad de cada conquista revolucionaria, si no se co­no­ce además la historia de las relaciones entre los dos países.

El Presidente Obama introduce esa historia con una alusión simbólica a las aguas del Estre­cho de la Florida, a los que van y vienen de un lado al otro. Habla de los sufrimientos del “exiliado” cubano —término que obvia el hecho de que este suele pasar sus vacaciones, sin peligro alguno, en Cuba, o incluso, como se ha puesto de moda, sus años finales de vida al am­paro del sistema estatal cubano de salud—, que se­gún el discurso oficial de su gobierno, va en busca de “libertad y oportunidades”, pe­ro no aclara si se refiere a los torturadores, asesinos y ladrones del ejército batistiano que hu­yeron a los Estados Unidos en los primeros me­ses de la Revolución, a los niños que fueron separados de sus padres en virtud de una propaganda mentirosa y un criminal Programa de­nominado Peter Pan, a los médicos o deportistas incitados a desertar de sus misiones de solidaridad o de eventos internacionales, con la promesa de una vida material más holgada o jugosos contratos, o a los que, cansados del blo­queo, o de vivir en un país digno pero pobre, saltan en balsas hacia el llamado Primer Mundo, al amparo de la política de pies secos-pies mojados y de la Ley de Ajuste Cubano, que politiza la decisión de todo inmigrante.

Cuando expresaba sus sentidas condolencias y su solidaridad hacia el pueblo belga por los atentados terroristas que acaban de producirse en Bruselas, con el lamentable saldo de más de 30 muertos, los cubanos sentimos esa he­rida como propia: en estas décadas de aco­so, el terrorismo con base en territorio norteamericano ocasionó 3 478 muertos y 2 099 in­capacitados. Algunos de esos “exiliados”, cu­yos sufrimientos dice comprender, han ejercido o ejercen el terrorismo, en Cuba y en los Es­tados Unidos. Posada Carriles, coautor intelectual de la voladura de un avión civil cubano en pleno vuelo y responsable de la muerte de to­dos sus pasajeros y tripulantes, vive tranquilamente en Miami. Por eso nos pareció un acto de justicia imprescindible que liberara a los tres cubanos que aún permanecían presos en aquel país por combatir el terrorismo, el mis­mo día que ambos presidentes anunciaban la intención de reanudar relaciones.

Sin embargo, reconozco que avanza un po­co más cuando reconoce que “antes de 1959 al­gunos estadounidenses consideraban que Cu­ba era algo a ser explotado, no prestaban atención a la pobreza, permitían la corrupción”, y agrega, “yo sé la historia, pero no voy a estar atrapado por la misma”. Entonces, recita el ver­so de José Martí, “cultivo una rosa blanca” y declara: “como Presidente de los Estados Uni­dos de América, yo le ofrezco al pueblo cu­bano el saludo de paz”.

Eso, lo apreciamos. No citaré a José Martí, aunque podría traer a colación sus muchas observaciones críticas y ad­verten­cias sobre la “democracia” estadounidense. Solo diré que el camino que quería para Cuba no era ese.

¿Por qué ahora?”, pregunta Obama, y se res­ponde con naturalidad: “Lo que estaba ha­ciendo Estados Unidos no funcionaba”. Pero, ¿no funcionaba?, ¿no sería mejor decir que era inmoral?, ¿que causaba sufrimientos, e incluso muertes? “El embargo hería a los cubanos en vez de ayudarlos”. Nos hería en nuestros sentimientos de pueblo digno, sí, pero también afectaba nuestras vidas. El bloqueo es criminal. ¿No debía acaso pedir perdón, en nombre del Estado que representa, a todos los cubanos? La expresión “no funcionaba”, alu­de, aunque no lo exprese de manera directa, a la heroica resistencia del pueblo cubano, a su decisión de preservar su independencia y su soberanía, y también a la perversa razón del cambio: si no funcionaba, hay que hacer algo que funcione (algo que los obligue o los conduzca a hacer lo que queremos que hagan). Me parece que el sentido del cambio se esconde en esa expresión.

Hay un problema adicional con ese efectista ofrecimiento del saludo de paz: la Ley de Ajuste Cubano, la política de pies secos-pies mojados, la política de estímulo a la deserción de médicos y deportistas, y el bloqueo económico, comercial y financiero, siguen vigentes. Del territorio ocupado en Guantánamo durante una centuria contra nuestra voluntad, ni una sola palabra. Entonces, ¿cuál es la rama de oli­vo?, ¿dónde está la rosa blanca? Obama ha abierto un camino que se inicia con el restablecimiento de relaciones, y que pasa por muchas disposiciones ejecutivas antes de que el Con­greso se disponga a cancelar las leyes del bloqueo. En ese camino, todavía puede hacer mucho más.

“Vine aquí para dejar atrás los últimos vestigios de la guerra fría en las Américas”, declara de manera solemne.

Entonces, ¿acepta la con­vivencia civilizada que Cuba propone, con un Estado socialista a 90 millas de sus costas?, ¿dejará que Venezuela, Ecuador, Bolivia, Bra­sil, y todos los pueblos latinoamericanos decidan sin injerencia alguna sus destinos? “He­mos desempeñado diferentes papeles en el mundo”, dice con honestidad, aunque no creo que comprenda o acepte el papel asumido por el imperialismo, que pese a todo representa. “Hemos estado en diferentes lados en diferentes conflictos en el hemisferio”, agrega. Es un tema delicado, porque los sucesivos gobiernos estadounidenses apoyaron a Batista, a los So­moza, a Trujillo, a Pérez Jiménez, a Stroessner, a Hugo Bánzer, a Pinochet, a Videla, etc. Y com­batieron a  Cárdenas, a Arbenz, a Torrijos, a Velazco Alvarado, a Salvador Allende, a Chá­vez, a Evo… “Tomamos diferentes caminos para apoyar al pueblo de Sudáfrica para que erradicara el apartheid, pero el presidente Cas­tro y yo, ambos, estuvimos en Johannesburgo pagándole un tributo al legado de Nelson Man­dela”, afirma y no sé a qué apoyo se refiere, porque el gobierno que encarceló a Man­dela fue un aliado estratégico de Washington, aunque él era apenas un niño en aquellos años. Cuba pagó su tributo a Mandela con la sangre derramada por sus hombres y mujeres en la selva africana, mientras rechazaba junto a los combatientes angolanos la invasión de la Sudáfrica racista.

El Presidente Obama sabe que el pueblo cubano aprecia y defiende la independencia conquistada, por eso reitera que “Estados Uni­dos no tiene ni la capacidad ni la intención de imponer cambios en Cuba, los cambios de­penden del pueblo cubano (…) conocemos que cada país, cada pueblo debe forjar su propio destino, su propio modelo”. Sin embargo, la “nueva era” presupone “sus” cambios… en Cuba. Primero enumera los “valores” que todo país debe compartir, y algunas medidas que Cuba en particular debe aplicar. Luego, no tan veladamente, establece condiciones: “aunque levantemos el embargo mañana —dice— los cubanos no van a alcanzar su potencial sin ha­cer cambios aquí en Cuba”. Cree que puede ga­narse la voluntad de los jóvenes: “estoy apelando a los jóvenes de Cuba que tienen que construir algo nuevo, elevarse.

¡El futuro de Cuba tiene que estar en las manos del pueblo cubano!”, como si no lo estuviera desde 1959. Y afirma: “yo sé que el pueblo cubano va a tomar las decisiones correctas”. También yo lo sé. La diferencia estará sin dudas en el criterio de corrección o de conveniencia que establezcamos. El modelo de sociedad al que aspiramos, no es la corrupta Miami, como propone Obama con insólita candidez.

“El pueblo no tiene que ser definido como opositor a los Estados Unidos, o viceversa”, di­ce, y utiliza un vocabulario ajeno a nuestra edu­cación política. No somos opositores a los Estados Unidos, somos hermanos de su gente de bien, sencilla y creadora, y le tendemos la mano a su gobierno, siempre que esté dispuesto a respetar el camino elegido por Cuba, que tanta sangre y sacrificios costara. “Amamos a la patria de Lincoln, tanto como tememos a la patria de Cutting”, sentenciaba José Martí. Ese es el enigma: ¿quién de los dos nos tiende la mano?

Enrique Ubieta Gómez (Granma): Dudas y certezas de una visita.

http://www.granma.cu/cuba/2016-03-22/dudas-y-certezas-de-una-visita-22-03-2016-03-03-12

El General de Ejército Raúl Castro Ruz, presidente de los Consejos de Estado y de Ministros recibe en ceremonia oficial a Barack Obama, presidente de los Estados Unidos de América.
Foto: Yaimí Ravelo

Que alguien nos lo recuerde, por favor. Han pasado 57 años y yo acababa de nacer. El Pre­sidente Obama no había nacido. ¿Cuál fue el punto de ruptura de Cuba y los Estados Uni­dos?, ¿por qué, apenas un año después de iniciada la Revolución, en diciembre de 1960, el Gobierno estadounidense suprimía la cuota azucarera que cada año reservaba al principal producto cubano de exportación?, ¿acaso porque se violaban los derechos humanos? No lo creo. La Revolución había derribado una dictadura que los violaba impunemente, que asesinaba a los jóvenes en las calles. Aquel ejército asesino y corrupto combatía a los insurgentes en las montañas orientales, con armas estadounidenses. ¿Por qué, si no habían roto con Batista, rompían con el recién estrenado go­bier­no revolucionario? Ah, la doctrina imperial de seguridad nacional: el país no termina donde termina, se extiende hasta las torres de petróleo del Medio Oriente o de Venezuela, has­ta cualquier lugar donde operen o pretendan operar las trasnacionales. Se le impuso el bloqueo económico, comercial y financiero a una semicolonia que se insubordinaba; algo que, ciertamente, afectaba sus intereses económicos trasnacionales.

Nuestro Presidente ha propuesto al Go­bierno de los Estados Unidos una convivencia civilizada que acepte y respete las diferencias. Pero cuando el Presidente Obama habla de que el bloqueo no produjo los resultados esperados y que ha decidido por ello cambiar de estrategia (no de fin), dudo. ¿Será posible?, ¿querrán, de verdad, ellos? ¿No será que el multipartidismo que exigen y el desarrollo de la propiedad privada que desean se asocia no a la Carta de los Derechos Humanos, sino al De­cálogo de una soñada Reconquista económica y política?

Creo que la visita de Obama es un paso positivo. Es un hombre carismático. Con su sonrisa y su inteligencia natural, conquista corazones. Nosotros, quiero decir, los cubanos de las últimas décadas, conocimos a otro tipo de líder. El candidato a un cargo político en aquella sociedad debe ser un producto apetecible para el potencial consumidor: debe saber reír con los humoristas de turno, y si es posible, hasta bailar. Los electores-consumidores lo tendrán en cuenta —se supone—, si es simpático, y parece seguro de sí. Su programa de gobierno recogerá dos o tres tópicos de gran demanda para el sector que representa y mantendrá el orden establecido. Yo agradezco que venga, y que intente capturar mis sentimientos. Pero los cubanos hemos estudiado, y eso sirve de algo: las medidas que ha tomado para desestructurar el bloqueo, en lo posible, eluden la colaboración con el Estado, que es por cierto quien asegura la salud y la educación gratuita de todos los cubanos, y la seguridad social de niños, ancianos y desvalidos. Su propósito, insiste en ello, es estimular el éxito de los llamados “emprendedores”, los pequeños y medianos propietarios. Cree que ellos abrirán el camino hacia el capitalismo cubano. El capitalismo cubano, desde luego, no sería muy cubano. Y aquí está la bola escondida; porque si las trasnacionales regresan y se apoderan del país como antes, los pequeños y medianos propietarios serían barridos. Resulta que, paradójicamente, los cuentapropistas cubanos se­rán exitosos mientras vivan en una sociedad socialista.

A pesar de estas cavilaciones incómodas, me sentí satisfecho cuando dijo: “el destino de Cuba no va a ser decidido ni por Estados Unidos ni por otra nación, el futuro de Cuba —es soberana y tiene todo el derecho de tener el orgullo que tiene— será decidido por los cubanos y por nadie más.”

¿Entenderá lo que para noso­tros significa, en términos de soberanía na­cional, que ocupen ilegalmente por más de cien años parte de  nuestro territorio en Guan­tánamo?

Si la idea es que nuestros pueblos se en­cuentren y compartan con libertad sus criterios, aceptamos el reto. Nosotros también tenemos cosas que aportar y criterios que defender; no es gratuito el interés mutuo por desarrollar investigaciones médicas conjuntas, y por colaborar en el control de epidemias que afectan por igual a todos los pueblos del mundo, como las del cólera en Haití, el ébola en África o el zika, más recientemente. Entonces, no entiendo por qué Obama, si elogia la actitud de Cuba en África, mantiene el programa que estimula la deserción de los médicos y enfermeros que colaboran en otras naciones.

La lógica de la convivencia civilizada conduce a la eliminación incondicional del bloqueo. Y descarta frases como esta: “hay mayor interés en el Congreso para eliminar el embargo. Como dije anteriormente, la rapidez con que ello suceda, en parte va a depender de que podamos solventar ciertas diferencias sobre asuntos relacionados con derechos humanos.” La no aceptación del sistema político cubano, digámoslo de una vez, nada tiene que ver con principios o convicciones humanistas, sino con intereses económicos imperialistas. Fidel y Raúl —tanto como Camilo y el Che, entre otros— conquistaron el corazón de los cubanos en 1959, no por un estudiado carisma eleccionario, sino porque primero pusieron en juego el suyo propio, porque más que con palabras —y no se puede decir que hablaran po­co— hablaron con hechos. Es el tipo de líder al que se acostumbraron los cubanos. Obama no pudo resistir la tentación de fotografiarse con la silueta del Che a sus espaldas; él nada tuvo que ver con su muerte, desde luego, pero es el Pre­sidente del imperio que la decretó. ¿In­ten­taba apoderarse del símbolo o solo se llevaba a casa un souvenir? La apropiación y la manipulación de los símbolos podría ser tema de otro artículo.

Que acepten nuestro socialismo pacífico no es un grave problema, Cuba no es una amenaza para los Estados Unidos. Pero si el imperialismo no se contiene, por naturaleza, en sus fronteras, ¿qué hacemos? Esta visita ya es histórica. Hacía 88 años que no venía un Pre­sidente de ese país; antes del 59, la colonia se administraba desde la Embajada. El puente de la confianza debe construirse desde las dos orillas.

Granma: Palabras de Homero Acosta Álvarez, Secretario del Consejo de Estado de la República de Cuba, y de Nicolás Maduro Moros en el acto de imposición de la Orden José Martí al Presidente de la República Bolivariana de Venezuela.

http://www.granma.cu/cuba/2016-03-18/palabras-de-homero-acosta-alvarez-18-03-2016-22-03-33

Foto: Estudios Revolución

(Versiones Taquigráficas – Consejo de Estado)

Compañero Nicolás Maduro Moros, presidente de la República Bolivariana de Venezuela;

Compañero General de Ejército Raúl Castro Ruz, presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba;

Distinguidos miembros de la delegación venezolana;

Compañeras y compañeros venezolanos y cubanos:

Le conocimos primero como líder sindical y activista en la defensa de los participantes de la insurrección militar en 1992, cuando abrazó para siempre los ideales del Líder de la Revolución Bolivariana, el querido y siempre presente Comandante Hugo Rafael Chávez Frías.

Luego se destacó como constituyente, parlamentario, Presidente de la Asamblea Nacional, Canciller, Vicepresidente Ejecutivo y ahora Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, responsabilidad desde la que continúa, con ejemplar consagración y en estrecha unidad con su pueblo y con la dirección cívico-militar de la Revolución, la inmensa obra de Chávez para hacer a su amada Venezuela una Patria digna, soberana, independiente, con equidad y justicia social, pacífica y solidaria; y a América Latina y el Caribe la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riqueza, que por su libertad y gloria, como soñó el Libertador Simón Bolívar.

En ese colosal empeño usted, junto a sus compañeras y compañeros y a su pueblo chavista, enfrenta con valor, inteligencia y fe inquebrantable en la victoria, incesantes acciones desestabilizadoras y violentas de la oposición, incluyendo una brutal guerra económica y mediática, apoyada desde el exterior, así como circunstancias económicas internacionales muy adversas y actos de injerencia en sus asuntos internos, como la arbitraria Orden Ejecutiva que califica injustificadamente a Venezuela como una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional de Estados Unidos.

La indestructible y excelente relación existente entre Venezuela y Cuba constituye un paradigma de vínculos fraternales, solidarios y mutuamente beneficiosos entre dos naciones indivisiblemente unidas por profundos lazos de amistad, afecto y respeto mutuo, forjados al fragor de los combates por la independencia en el siglo XIX y por la libertad definitiva en el siglo XX, así como por la comunión de ideas de nuestros líderes históricos.

En virtud de sus méritos, sus valores y compromiso con sus ideas y su pueblo, el Consejo de Estado de la República de Cuba, a propuesta de su Presidente, acordó otorgar la Orden “José Martí”, al compañero Nicolás Maduro Moros, primer Presidente chavista y obrero de la hermana República Bolivariana de Venezuela.

Reciba usted, Presidente Maduro, la más alta condecoración que otorga nuestra Patria, que lleva el nombre del Héroe Nacional de Cuba, apóstol de nuestra independencia y referente esencial de la libertad y el antimperialismo para Nuestra América.

Con este acto, el Gobierno y el pueblo cubanos reiteran su solidaridad incondicional con el Gobierno, el pueblo y la unión cívico-militar bajo su dirección; y la confianza en nuevas victorias de la Revolución Bolivariana, Chavista y antiimperialista, junto a la cual siempre estaremos.

Como en 1999, cuando el líder histórico de la Revolución Fidel Castro Ruz colocó esta Orden en el pecho del Presidente Hugo Chávez, le pedimos a usted, continuador de la histórica tradición de hermandad y solidaridad entre Venezuela y Cuba, que la acepte como un gesto sincero de respeto y amor de todos los cubanos a usted y a su entrañable y heroico pueblo, y le reiteramos, como Martí, que nos consideramos hijos de Venezuela y estaremos siempre dispuestos a servirla.

Muchas gracias (Aplausos).

_______

http://www.granma.cu/cuba/2016-03-18/palabras-de-nicolas-maduro-moros-18-03-2016-22-03-27

Foto: Marcelino Vázquez

(Versiones Taquigráficas – Consejo de Estado)

Querido compañero General de Ejército, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, Raúl Castro Ruz;

Querido Comandante Fidel Castro, que nos escucha;

Compañeros del Gobierno Bolivariano, del Gobierno Martiano:

Hemos venido a esta visita de trabajo. Como decíamos en la madrugada al llegar, nos sentimos en nuestra casa, nuestra casa común de pueblos hermanos que han gestado una historia común heroica.

Nuestras delegaciones han revisado el camino de estos años y han diseñado la ruta y el camino de los próximos años y las próximas décadas. Por lo menos hemos visualizado los pasos que juntos vamos a dar desde el 2016 hasta el 2030, siempre viendo el siglo XXI como el siglo nuestro, ¡nuestro siglo!, como soñó Bolívar, como soñó Martí, el siglo de la independencia definitiva, de la identidad común americana, el siglo de la liberación de todas las formas de opresión que han existido, el siglo de la unión de nuestro Caribe y de nuestra América, el siglo de la felicidad y el derecho al futuro. Así lo vemos.

Han sido pasos que se han dado en todos estos años, recobrando la huella de los que nos fundaron. El primero de ellos Bolívar, quien siempre soñó con una Cuba libre. Fueron varias las oportunidades en que nuestro Libertador preparó los planes para venir a liberar a Cuba y a Puerto Rico, y quedó pendiente en la agenda del libertador Simón Bolívar, de las luchas futuras, luego de que él rindiera su vida, la agenda pendiente de la liberación de Cuba, Cuba, la amada Cuba de siempre.

Hemos retomado los caminos de Martí, quien logró sintetizar de manera única los anhelos de libertad, del derecho a la independencia del pueblo cubano y del pueblo de nuestra América de entonces. José Martí fue el más grande bolivariano del siglo XIX que haya conocido nuestras tierras. Fue el intérprete fiel del espíritu genuino del Libertador. Fue a buscar en 1881 su palabra, su espíritu, y llegó a Caracas —como todos sabemos— y antes de ir a descansar y aún conservando  —como dice el testimonio— los polvos de los caminos fue a rendirle honores a quien consideraba también su padre, Simón Bolívar. Símbolos de la historia que van marcando una ruta, que nos van obligando en la raíz de la profundidad de nuestra humanidad a andar juntos, como hemos andado en los años de este siglo.

Bolívar, Martí, los dos buscaron lo mismo: uno Libertador del inicio del siglo XIX, comandó ejércitos, hombre de guerra; Martí, hombre de letras, quien se fue también a la guerra y terminó en la posteridad como un inmortal libertador de nuestra América, así lo reconocemos los venezolanos. A Martí lo reconocemos como uno de nuestros libertadores del siglo XIX, fiel compañero del pueblo cubano, y decir Martí es decir Maceo, es decir Máximo Gómez, es decir el pueblo.

Recibir esta condecoración, la cual acepto, aunque personalmente no merezco todavía, la recibo como un compromiso, un compromiso de lealtad a los ideales de los fundadores, de lealtad a Fidel y a Chávez, de lealtad a las ideas gloriosas que han puesto de pie a nuestros pueblos para que sean pueblos dignos, respetados hoy por hoy por la humanidad entera. Cuba, la de Fidel, la de la Revolución, Cuba la de Siempre, y Venezuela, la de Chávez, la de Bolívar, dos caminos que nos encontramos siempre, nos buscamos durante mucho tiempo, todo el siglo XX, plagado de invasiones, de dictaduras imperiales en Cuba, en Venezuela.

Aún se recuerda cuando las campañas de la Sierra Maestra y la lucha revolucionaria del Movimiento 26 de Julio, de los ángeles barbudos que llegaron a la montaña y luego bajaron de la Sierra a llevar libertad, dignidad e independencia al pueblo de Cuba, aún se recuerda la campaña surgida de los barrios de Caracas, de los campos de Venezuela: “Un bolívar para la Sierra Maestra”. ¡Qué admiración tan grande!, se despertó de manera natural, genuina, espontánea en el pueblo venezolano, en la Fuerza Armada de entonces, que había despertado de una larga dictadura y tenía un liderazgo que buscaba encontrarse con el pueblo, en aquel año 1858.

Se encontraron nuevamente los caminos, aún se recuerda la llegada del Comandante victorioso Fidel Castro Ruz, aquel 23 de enero de 1959, y el recibimiento en las calles por parte de los habitantes entonces de los barrios de Caracas, de la juventud revolucionaria de entonces, y de cómo el discurso dado por Fidel Castro en la Plaza O’Leary del centro de Caracas, de El Silencio, como marcó a varias generaciones de revolucionarios, de patriotas entonces. Se recuerda a Fidel y su reivindicación de Bolívar y su visión clara siempre del papel que le iba a corresponder a Venezuela en la hora de la gloria, para despertar nuevamente el ímpetu independentista y la fuerza revolucionaria en nuestros tiempos. Como un profeta le habló al tiempo, 23 de enero de 1959.

Luego los caminos se separaron nuevamente. Cuba hizo su auténtica Revolución, con sus aciertos y con su fuerza propia. Cuba construyó su propio camino, su propio modelo. Cuba rescató su identidad, esa hermosa cubanía que hoy llevan con orgullo a cualquier lugar del mundo los cubanos, sintiéndose auténticamente miembros de esta tierra sagrada. A Venezuela le tocó un camino tortuoso, difícil, muy complejo, hasta que surgió esa fuerza inaudita de la historia del liderazgo que abrió el camino del siglo XXI venezolano: Comandante Hugo Chávez y el Movimiento Bolivariano Revolucionario-200.

No es casualidad, dirían algunos, que precisamente con el surgimiento del liderazgo bolivariano del Comandante Chávez, el proyecto revolucionario y el Proyecto Nacional Simón Bolívar, avanzáramos hacia un reencuentro de la historia, hacia una retoma de la huella fresca, de la huella original que fundó nuestra identidad y nuestro derecho a ser: Bolívar y Martí.

Llegó el día, luego de los tiempos de rebelión de 1992, un 14 de diciembre de 1994 tocó tierra cubana el Comandante Hugo Chávez Frías, lo esperaba en la escalerilla del avión otro Comandante que había pasado por todas las batallas del siglo XX y que había levantado a Cuba con su dignidad en la primera línea de la verdad del mundo: Fidel Castro Ruz; se dieron un abrazo. Era un anoche fresca del 14 de diciembre de 1994, y ese día se reencontraron todos los caminos de las luchas, de los sueños, de los anhelos, de las esperanzas; ese día sellaron el comienzo de un nuevo pacto que hoy llevamos, un pacto de sangre, de amor, de vida y de verdad, que es el pacto de la unión de Cuba y de Venezuela y que yo llevo ahora en esta medalla (Aplausos); que llevo ahora aquí (Señala).

No son dos días, nuestra unión viene del amor, de la hermandad, de los sueños de grandeza, por la igualdad, por la justicia, por la independencia. Nuestro amor viene de la identidad, del encuentro de dos pueblos que tenemos dos historias heroicas; nuestro amor viene de la verdad. Nosotros no andamos fingiendo conductas, ni sonrisas ni saludos, nosotros nos abrazamos de verdad, con confianza porque somos hermanos, y sabemos que detrás de un abrazo lo que viene es la sonrisa y no un puñal.

Nosotros, Cuba y Venezuela, con Fidel y con Chávez, logramos construir este camino que ya se va haciendo extenso, intenso, largo; 1994, cuántas cosas han pasado desde entonces, cuántas luchas hemos dado. Cuba perseguida por un bloqueo infernal; Venezuela sometida a todas las formas de amenazas internas y externas, y aquí estamos, de pie, como siempre vamos a estar en los años que están por venir. Ya no podrán desaparecernos, como dijo Lula en estos días ante la persecución a la que están siendo sometidos él y la presidenta Dilma; ya no podrán de desaparecernos, ya no habrá Plan Cóndor que pueda con nosotros, somos una realidad, una hermosa realidad.

Diez años después, 14 de diciembre del año 2004, aquel Comandante que llegó y abrazó en unión a la Cuba revolucionaria y el período especial de 1994, ya vino Hugo Chávez, junto a Fidel Castro a fundar un sueño quijotesco: la Alianza Bolivariana para los Pueblos de nuestra América. Semanas después se fundó PETROCARIBE, dos motores        —ALBA-PETROCARIBE— para lo que vino después, un proceso histórico de surgimiento, consolidación de nuevos liderazgos, un proceso histórico de surgimiento de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, del UNASUR; un proceso histórico del surgimiento de una nueva realidad, de una nueva geopolítica que nadie podrá desconocer, pero que tenemos nosotros, los pueblos de Cuba, de Venezuela, la juventud de Cuba y de Venezuela conocer, reconocer y defender, nos toca a nosotros, y les toca sobre todo a las generaciones del futuro, estar claros de los caminos andados por todas las generaciones y los héroes que han acumulado nuestras luchas, los mártires que han acumulado nuestras luchas y tomar siempre firmes esa bandera hermosa que ondea, estas banderas de Cuba y Venezuela que están ondeando unitarias, esperanzadas en los tiempos por construir.

Tengo que agradecer, a nombre de la delegación del gobierno bolivariano y revolucionario, a nombre del pueblo de Venezuela esta condecoración que de verdad es para el pueblo heroico de Venezuela que ha batallado, que no se rinde, que no descansa y que enfrenta mil formas de guerra no convencionales.

Realmente, esta fuerza de Martí, de una Cuba digna, firme y de pie, se la llevo al pueblo de Venezuela como condecoración a su heroicidad, a su lucha, a su amor, a la lealtad compartida por todos estos años históricos, hermosos y heroicos que hemos vivido.

Recientemente revisábamos algunos documentos históricos del Libertador y encontrábamos una carta —camarada Alí Rodríguez, embajador, comandante Alí—, fechada el 13 de abril de 1823, estaba el Libertador en el sur, en Guayaquil, y le escribe una carta al entonces Presidente del Perú, al pasar los meses sería llamado el Libertador a Lima con sus tropas, para echar los reductos del ejército imperialista de la colonia española entonces, y el Libertador le escribe al Presidente de entonces, Riva Agüero y le dice: He enviado delante a Sucre —Antonio José de Sucre—, el Libertador había pensado años antes mandar a Sucre al frente de las tropas que iban a venir a Cuba. Seguramente Sucre soñó con llegar a La Habana en esta misión libertadora. Y le dice el Libertador Simón Bolívar el 13 de abril de 1823 al Presidente del Perú entonces: He enviado a Sucre que es el mejor general que jamás ha parido Venezuela, hombre forjado en la Revolución, en la guerra, pero hombre experto en la paz. Yo quisiera —le dice el Libertador— que lo emplearan a fondo para ver si por medios pacíficos podemos lograr el retiro definitivo, sin más guerras, de las tropas españolas, pero previendo que no fuera así, mandamos 4 000 hombres y tengo preparados 4 000 más a la espera de pertrechos y caballos para andar sobre Lima y expulsar al imperio español.

Bolívar, con gran sentimiento y sentido aportaba a la paz y a que el imperio de entonces reconociera la fortaleza de lo que ha éramos, hombres libres, mujeres libres, patrias nacientes. Para entonces, bueno, el imperio español, quizás la lejanía, si hubiera tenido Internet quizás hubiera entendido más rápido qué estaba sucediendo en Suramérica. No fue así, pero entonces Bolívar le dice: En cualquier circunstancia y si fuéramos obligados a utilizar la fuerza, en cualquier circunstancia el amor por la patria vencerá.

Yo creo, lo siento y sé que nuestro pueblo también lo siente, sobre todo al frente de un hombre como Raúl, General de Ejército, combatiente de tantas batallas de dignidad de nuestra América, en cualquier circunstancia el amor por la patria vencerá, el amor por nuestra América vencerá, el amor por Cuba vencerá, el amor por Chávez vencerá, el amor por Fidel vencerá, el amor por Venezuela vencerá; en cualquier circunstancia nuestros pueblos llevarán esta marca heroica de Bolívar y de Martí y en cualquier circunstancia nuestra causa vencerá. Así lo creo.

Muchas gracias, Cuba.

¡Viva Cuba! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Viva Venezuela! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Viva Bolívar! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Viva Martí! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Viva Fidel! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Viva Chávez! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Hasta la victoria siempre! (Aplausos.)

Granma: Economía china creció en el 2015 conforme con la meta gubernamental.

http://www.granma.cu/mundo/2016-01-19/economia-china-crecio-en-el-2015-conforme-con-la-meta-gubernamental-19-01-2016-22-01-53

la economía china mantuvo sus tasas de empleo alto
De acuerdo con el Buró Nacional de Estadísticas (BNE) uno de los rasgos positivos del 2015 fue la estabilidad del empleo. Foto: XINHUA

BEIJING.—La economía china creció un 6,9 % en el 2015, el au­men­to más lento en un cuarto de siglo, pero conforme con la meta oficial del Go­bierno, publicó ayer el Buró Na­cional de Estadísticas (BNE).

De acuerdo con la entidad, esta na­ción registró un crecimiento económico del 6,8 % en el cuarto trimestre del año pasado, el ritmo trimestral más bajo desde la crisis fi­nanciera global.

La Administración tenía previsto un crecimiento económico anual de cerca del 7 % para el 2015, por lo que ex­pertos consideran que estuvo den­tro de un rango razonable, reportó PL.

En opinión de Wang Baoan, di­rec­tor del BNE, en el 2015 se op­timizó la es­tructura económica, se aceleró la mo­dernización, se reforzaron los nuevos motores de crecimiento y se mejoraron las condiciones de vida del pueblo.

Sin embargo, reconoció la necesidad de profundizar el proceso de reformas y apertura en todos los te­rrenos.

Detalló el BNE en su informe que algunos de los principales indicadores económicos, tales como la producción industrial y el incremento anual de la inversión en activos fijos urbanos, se ralentizaron en el 2015, mientras que las ventas al por me­nor aumentaron.

Para Wang los principales factores que afectaron la economía fueron el débil comercio global, los crecientes riesgos financieros y las cambiantes condiciones del mercado do­méstico, sumado al debilitado sec­tor inmobiliario y las fluctuaciones del negocio bursátil, según refiere la agen­cia Xinhua.

Por otra parte consideró que un crecimiento del 6,9 % no fue una ta­sa baja en comparación con otras economías globales a las que superó este territorio.

Sobre ese asunto expuso que Chi­na contribuyó a más del 25 % del cre­cimiento económico global, pese a su desaceleración.

Como rasgo positivo resaltó que el empleo permaneció estable, en contraposición a la alta tasa de de­sempleo que ostentan las grandes ciudades, al tiempo que los ingresos también continuaron expandiéndose de manera estable.

Igualmente advirtió que se es­pera que algunos sectores continúen de­bilitándose este año con el im­pulso de las reformas dirigidas a re­du­cir el exceso de capacidad y los costos.

Sin embargo mostró su confianza en que el gigante asiático podrá al­canzar un crecimiento estable en el 2016, basado en incentivar las in­dus­trias emergentes y los nuevos mo­delos de negocio.