Cuestión de lenguaje y de fondo: Mercenarios holandeses secuestran seis somalíes bajo la acusación de atacar atunero pirata vasco.

Porque, ¿qué pinta un atunero vasco -o francés, u otro- en las aguas del Índico? ¿No quedan atunes en el Cantábrico? ¿Tampoco en las aguas españolas o en las de la UE o circundantes? y si no quedan o hay pocos, ¿por qué?

Y el caso es que a los somalíes, según informa El País, los capturaron al día siguiente, de modo que ni está claro que tuviesen algo que ver con el atunero pirata. No obstante, se los traen a la cueva de los cuarenta ladrones -¿para conseguir qué?-. Y lo más lamentable es que después de destrozarles el país entre unos y otros y de echarles, unos y otros, toda la mierda del mundo en sus aguas, Rusia, a pesar de sus divergencias con respecto a Siria, acaba de ofrecer colaboración a Francia para combatir la “piratería” somalí, según informa Prensa Latina -no recuerdo haber leído, no obstante, que Rusia esté entre los países que han usado las costas somalíes como vertedero ni que pesquen en sus aguas o en las cercanas.

Un documental ilustrativo de Juan Falque y un par de artículos tomados de los comentarios en en su página:

Los verdaderos piratas

Los auténticos piratas de los mares