Pravda: Libia. Prólogo de una nueva aventura (Íñigo Aguirre, La República).

http://larepublica.es/2016/03/04/libia-prologo-de-una-nueva-aventura/

Libia. Prólogo de una nueva aventura

Serguei Kozhemyakin

Pravda

Traducido del ruso por Íñigo Aguirre

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Aisha Gadafi

Sobre la ya de por sí desangrada Libia, tras cinco años de guerra civil, se cierne una nueva prueba. Los países de la OTAN están dispuestos a una nueva intervención bajo la excusa de la lucha contra el DAESH. A pesar de los aparentemente loables objetivos, la intervención puede conducir a la definitiva división del país.

Cinco años de caída

Cuando se habla de Libia, los expertos, políticos y periodistas a menudo hacen referencia al peligro de que se convierta en una segunda Somalia. Pero ese tipo de advertencias ya han caducado. Tras los cinco años transcurridos desde la denominada revolución del 17 de febrero, que se convirtió en punto de partida de un gravísimo conflicto civil, la situación en Libia es mucho más dramática si cabe que la de su hermano africano en desgracia.

En primer lugar y pese a la ruptura en la práctica de Somalia, el norte del país está ocupado por un estado autoproclamado como Somaliland; una región relativamente tranquila con un sistema político estable. En Libia, a excepción de algunas ciudades con autogobierno, no existen esas “isletas de tranquilidad”: todo el país está sumido en una arena de enfrentamientos de distintos grupos y simples organizaciones criminales, dedicadas al robo, la extorsión y el secuestro de personas.

En segundo lugar, Somalia nunca fue el país más rico de África, con un sistema económico y político único que ejercía influencia sobre todo el continente. Desde esa perspectiva la caída de Libia al nivel de los países más pobres, representa una terrible tragedia. Y un crimen, por el que sin embargo, por ahora, nadie ha respondido.

Durante estos cinco años Libia ha sido abandonada a su suerte. Después de lograr el derrocamiento de Muammar Gadafi, Occidente se olvidó enseguida del “desgraciado pueblo libio” al que estaba “salvando” del “cruento dictador”. ¿Y además qué necesidad tenía de acordarse, si las nuevas autoridades comenzaron a suministrar obedientemente petróleo y gas al mercado europeo, y los fondos libios depositados en el extranjero, fueron arrestados (léase robados) y sufragaron sobradamente la operación militar?

Sin embargo la situación empezó después a alejarse más y más del guion. Con un gobierno privado de policía y ejército, que no tenía si quiera pleno control sobre la capital, y lo más importante: con decenas de bandas armadas sin ninguna intención de deponer las armas, Libia se vio sumida en un caos y comenzó a rasgarse como una manta hecha de retales mal cosidos. La situación llegó a un punto en el que esas bandas podían sin más presentarse en el salón de plenos del parlamento y secuestrar al primer ministro, como ocurriera en el 2013 con Alí Zeidan.

Finalmente, incluso ese gobierno nominal que oficialmente, sobre el papel, dirigía el país, se partió en dos. En Libia, a fecha de hoy, existen dos gobiernos y dos parlamentos. Unos sesionan en Trípoli y los otros en Tobruk, en el este del país. Comenzando desde el 2014 entre ellos existe una guerra civil, que tan pronto parece apagarse, como se vuelve a reavivar.

El vacío de poder tiene una consecuencia más: la conversión de Libia en un paraíso para los extremistas religiosos. A diferencia de Gadafi que cortaba con mano de hierro las acciones de los islamistas, los nuevos gobernantes no solo han cerrado los ojos ante el fortalecimiento de las posiciones de los radicales, sino que se encuentran en una  situación de fuerte dependencia de los mismos. Los grupos islamistas fueron la principal fuerza de choque de la rebelión. Como relataba recientemente el primo hermano del asesinado líder libio, Ahmed Gadaf ad-Dam, los extremistas eran trasportados al país en aviones desde todo el Próximo Oriente y se hacía con la bendición de Occidente.

Hace más de un año los destacamentos armados que han jurado fidelidad al DAESH, ocuparon la ciudad de Sirte. En la actualidad, el DAESH controla completamente un territorio con una superficie superior a la de Bélgica y amenaza a los principales yacimientos petrolíferos y puertos libios donde cargan los buques petroleros. Además las posiciones del DAESH en las principales ciudades del país son fuertes.

Las palancas de la intervención

Durante mucho tiempo ni los EE.UU. ni la UE parecían prestar al tema mayor atención. La situación empezó a cambiar únicamente a finales del año pasado. Las principales publicaciones norteamericanas y europeas comenzaron a prodigarse con titulares donde se asustaba al ciudadano medio con la perspectiva de que el DAESH pudiera ocupar la totalidad de Libia y la posterior invasión de Europa. Una serie de medios incluso informaron de que el líder del califato Abu Baqr al-Bagdadi se había trasladado a Libia para dirigir desde allí la actividad de los islamistas por todo el mundo.

Ese tipo de informaciones, para nada casuales, se acompañaron con la intromisión de Occidente en la política interna de Libia. Comenzaron a exigir a los dos gobiernos del país el cese de las discrepancias y la unidad.

Las negociaciones interlibias organizadas bajo la égida de la ONU en Marruecos, finalizaron con la firma de un acuerdo. El plan de paz contemplaba la formación de un gobierno de unidad nacional y la celebración en el transcurso de dos años de nuevas elecciones parlamentarias.

Sin embargo sería ingenuo considerar estos pasos como la manifestación de la preocupación por Libia. Los países occidentales se mueven únicamente por intereses estrictamente egoístas. En primer lugar, los principales perjudicados de esa inestabilidad son los intereses de las compañías occidentales, que han echado la zarpa en los yacimientos de petróleo y gas. La extracción de crudo no supera hoy los 360 mil barriles al día, cinco veces menos que en tiempos de Gadafi. En segundo lugar, Libia se ha convertido en una de las principales plataformas para la emigración a Europa. Como informaron a finales de febrero los medios occidentales con fuentes en los servicios de inteligencia, cerca de 200 mil refugiados de todo el norte de África esperan que mejoren las condiciones climatológicas para zarpar desde las costas libias rumbo a Europa. Esta nueva ola de inmigración espontánea puede suponer un golpe sensible a los regímenes gobernantes del Viejo mundo, que ya de por sí se ven sometidos a una crítica creciente por parte de la sociedad.

Y finalmente, la situación en Libia se ha visto en el centro de la carrera electoral en los EE.UU. Para criticar a Hilary Clinton, como representante mejor posicionado para convertirse en probable candidato del Partido Demócrata, los republicanos han elegido su gestión al frente de la Secretaría de Estado. Especial hincapié se hace en la aventura libia. “Derrocando el gobierno de Libia, entregamos ese país a los terroristas islamistas radicales”, declaró por ejemplo el senador republicano de Texas, Ted Cruz.

No debe sorprendernos que la administración demócrata de la Casa Blanca intente arrebatar ese as de la manga de los oponentes. El proceder del gobierno norteamericano revela los desesperados intentos de cerrar el “caso libio” por todos los medios, y en unos meses contados antes de las elecciones, conseguir revertir el parecer de la opinión pública. Para ello los EE.UU. están dispuestos a una nueva intervención militar. En enero el secretario de prensa de la Casa Blanca, Josh Earnest declaró que en Washington no excluyen la puesta en marcha de una operación militar. Posteriormente, con ese plan de expandir la campaña antiterrorista a Libia, intervino el Pentágono. Joseph Dunford, presidente del Comité de Jefes del Estado Mayor de las FF.AA. de los EE.UU, declaró la necesidad de adoptar “medidas decididas en la esfera militar, para reducir la expansión del DAESH. La posibilidad de una intervención militar también la confirmaron en el Departamento de Estado. “Los golpes contra los terroristas pueden ser asestados en cualquier lugar, si ello fuese necesario para la seguridad de los EE.UU. y sus aliados”, recordó el representante oficial de la institución, Mark Toner.

Pero por ahora en Washington, no se han decido a acometer una intervención abierta. Se apuesta por “golpes calculados”, que tienen como objetivo a los cabecillas del DAESH. Uno de esos golpes fue acometido el 19 de febrero en el campamento de los terroristas junto a la ciudad de Sabrat en el oeste de Libia. Aunque el golpe dista de ser “quirúrgico”: como resultado murieron como mínimo 46 personas, entre los que se encontraban dos diplomáticos serbios, secuestrados por los extremistas. Y pasados cuatro días, el DAESH consiguió conquistar la parte central de Sabrat…Los EE.UU. planean también recurrir al uso de drones de combate, que se encuentran en la base de Sigonella en Sicilia.

Todo parece indicar que el gobierno norteamericano se inclina, al igual que sucediera en el 2011, por repartir la responsabilidad con sus aliados europeos. A finales de febrero, el diario francés “Le Monde” informaba de una “acción militar no oficial” en Libia. Según sus fuentes el presidente Hollande habría autorizado una operación terrestre con la participación de las tropas especiales. Al poco, la participación de comandos francés en operaciones militares en Bengasi fue confirmada por el Jefe del gobierno de “Trípoli” Halifa al-Ghawi. Finalmente en el palacio del Eliseo también se vieron obligados a reconocer el hecho.

No cabe esperar de las tropas occidentales que vayan a restablecer la paz y el orden en Libia. La intervención va más bien dirigida a poner la cruz de una vez por todas sobre el Estado libio, más aún si tenemos en cuenta que las lecciones de las catástrofes libia, afgana e iraquí no han sido tenidas en cuenta por Occidente. Esa seguridad en su propia exclusividad los convierte en un elefante en una cacharrería, incapaz de tomar en consideración las particularidades de otra cultura, de otra sociedad.

La sombra de Gadafi

Los esfuerzos diplomáticos de los estados occidentales, también parecen condenados al fracaso. Los intentos por reconciliar a los dos gobiernos libios de momento solo han servido por dividirlos más. El nuevo gobierno renovado del gobierno de unidad nacional incluía…32 ministerios. Por ejemplo, el Ministerio de Exteriores fue dividido en tres secciones: asuntos exteriores, cooperación internacional y ministerio de asuntos árabes y africanos. En Tobruk se negaron a reconocer las competencias de este “superministerio”, aduciendo que se había conformado de acuerdo a los intereses de los líderes de clanes concretos y de formaciones armadas, que habrían recibido al fin y a la postre las carteras más jugosas.

Pasado un mes se repitió el intento. El número de ministerios se redujo a 18, pero la nueva votación condujo a la división  dentro ya del propio “parlamento de Tobruk”. La mitad de los diputados se negaron a tomar parte en la votación. Sus argumentos merecen atención: Se da la circunstancia de que la mayoría de asientos en el nuevo gobierno se han concedido al gabinete que gobierna en Trípoli, y en primer ministro se ha convertido el miembro del parlamento de Trípoli, Fayez  al-Sarraj. Sin embargo dichos órganos de gobierno se asientan en los partidos y grupos islamistas que han tenido una postura de plena condescendencia en lo relativo al fortalecimiento en Libia de organizaciones extremistas. También provoca alarma en Tobruk, el que en el nuevo gobierno no se haya hallado sitio para Halifa Haftar, Comandante en Jefe de las fuerzas armadas leales al gobierno de Tobruk. Además fue precisamente él quien encabezó la resistencia frente a los islamistas.

Occidente no escatima esfuerzos en apartar a todos los disconformes del proceso político. A pesar del fracaso de la votación en Tobruk, el gobierno de los EE.UU. se apresuró en reconocer la legitimidad del gobierno de al-Sarraj e incluso, según ciertas fuentes, amenazaron con una intervención militar directa, en el caso de que las negociaciones para formar un nuevo gabinete fracasasen.

Este doble juego con los islamistas “buenos” y las amenazas de castigar a los “malos” ya ha resultado funesto en el caso sirio e iraquí. En Libia vuelven a tropezar en la misma piedra. Hay otro hecho que ejemplifica el extremadamente particular modo que tiene la diplomacia estadounidense de abordar el caso. El 23 de febrero Barack Obama declaró que la situación en Libia “sigue representando una excepcional amenaza para la seguridad nacional de los EE.UU.” y prorrogó el régimen de sanciones contra los familiares de M.Gadafi, que rige desde 2011. La sombra del líder asesinado asusta más a Washington que los islamistas vivos.

Claro que es posible que esa extraña decisión tenga un trasfondo razonable. Poco antes de la decisión de mantener las sanciones, en internet apareció un llamamiento de la hija de Gadafi, Aisha. Esta mujer se convirtió en uno de los símbolos de la resistencia, y tras la caída de la Yamahiriya Libia fue obligada a refugiarse en el extranjero. En su carta, Aisha Gadafi llama a los libios a oponer resistencia a la nueva conquista y anuncia la creación de un gobierno clandestino.

No cabe duda de que muchos de los libios, que han tenido la oportunidad de probar el amargo regusto de esa libertad calada en las bayonetas, pueden agruparse en torno a su figura. De ello da buena fe por ejemplo la postura de la tribu mayoritaria en Libia, la de los Warfalla, que desconoce tanto al gobierno de Trípoli como al de Tobruk, así como al nuevo “gobierno de unidad nacional”. En palabras del jefe del Consejo de la tribu, Saleh Mayefa, el 80% de la población no respalda a esas “marionetas”.

La única posibilidad para Libia de conservarse como Estado es la unidad de esa mayoría para resolver de un modo independiente, no impuesto desde el exterior, los problemas que tiene planteados el país.

Continúa afianzándose la “democracia” en Libia: ONU alerta sobre nefastas consecuencias de violencia en Libia (Prensa Latina).

http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&idioma=1&id=2769011&Itemid=1

ONU alerta sobre nefastas consecuencias de violencia en Libia

Naciones Unidas, 9 jun (PL)

La escalada de la violencia que azota a Libia desde hace varios meses amenaza con convertirse en un conflicto de devastadoras consecuencias, advirtió hoy el representante especial de la ONU para el país africano, Tarek Mitri.

En una sesión del Consejo de Seguridad para analizar la situación libia, el diplomático informó del complejo escenario existente, sobre todo en el este de la nación, en particular la ciudad de Bengasi, marcada por los combates entre milicias islamistas y fuerzas leales al general retirado Khalifa Haftar.

Según Mitri, la población muestra una permanente preocupación por la violencia, un panorama de inestabilidad presente en el estado petrolero desde 2011, cuando una intervención militar de la OTAN propició el derrocamiento y el asesinato del líder Muamar el Gadafi.

Hemos redoblado los esfuerzos para crear un escenario que permita la solución pacífica de las diferencias, explicando a los actores que los enfrentamientos solo pueden traer consecuencias desastrosas, expuso en el órgano de 15 miembros.

Mitri señaló que “pronto convocará una reunión con las partes involucradas en la crisis, para buscar acuerdos destinados al diálogo político sobre los problemas del país”.

Asesinatos de civiles, atentados y ataques a fuerzas de seguridad, parlamentarios y miembros del sistema judicial afectan a Libia.

El pasado viernes, el portavoz de la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Rupert Colville, expresó preocupación por la violencia y la pérdida de libertades.

Colville lamentó en particular la constante pérdida de espacios en el país árabe para el trabajo de los defensores de los derechos humanos, los trabajadores humanitarios y los profesionales de la prensa.

mgt/wmr

Vicky Peláez: Un respiro para Siria pero EEUU sigue con sus planes (Opinión, RIA Novosti).

http://sp.rian.ru/opinion_analysis/20130913/158078424.html

Un respiro para Siria pero EEUU sigue con sus planes

18:59 13/09/2013
Columna semanal por Vicky Peláez

La moderación y la prudencia pueden hacer y corregir muchas cosas (Carl Friedrich Zelter, 1758-1832)

Cuando ya el presidente de los Estados Unidos Barack Obama estaba por desatar su descabellado “ataque limitado” contra Siria, poniendo en peligro no solamente al Medio Oriente sino la paz en el mundo entero, apareció como por milagro la propuesta del presidente de Rusia, Vladimir Putin de desmantelar el arsenal químico de Siria y así acabar con los pretextos para una nueva guerra inminente en la región.

El problema con los milagros es que son muy raros en este Siglo XXI de arrogancia y vanidad  pues duran muy poco. Mientras la propuesta de Putin ofrecía una salida honorable a Barack Obama del serio enredo en que se metió  bajo la influencia de sus halcones iluminados, la Casa Blanca anunciaba el inicio del suministro de  armamento a los “rebeldes” sirios y por supuesto a sus carniceros de al Qaeda.

A la vez el presidente de Siria, Bashar al-Assad, quien aceptó la propuesta de Rusia de poner su arsenal químico bajo el control internacional para evitar así el ataque norteamericano, puso también sus condiciones, diciendo que el desarme químico de Siria podría llevarse a término y ser aceptable “cuando EE.UU. deje de amenazar, buscar una agresión y cuando cese el suministro de armamento a los terroristas”.

Por supuesto, Washington jamás aceptará estas condiciones pues tiene un plan preconcebido desde hace más de 10 años de no dejar independiente ningún país en el Medio Oriente para evitar el surgimiento de  nuevos nacionalistas y populistas en la región,  así como fue el ex presidente de Egipto Gamal Abdel Nasser entre 1952 y 1970. En realidad, solamente así podrán tener un control absoluto de los enormes recursos energéticos que poseen la mayoría de los países árabes.

El respiro que ofreció el presidente Putin le llegó a Washington como un salvavidas, pues Estados Unidos no está listo para esta aventura bélica contra Siria. Primero, la clase política norteamericana no está convencida de la necesidad de una nueva guerra de impredecibles resultados. Segundo, La Cámara de Representantes no habría tenido quórum para autorizar una acción bélica contra Siria. Tercero, casi un setenta por ciento de los norteamericanos se han pronunciado en contra el nuevo plan bélico de Barack Obama. Cuarto, excepto a su fiel servidor, el presidente de Francia Francoise Holland, Washington no ha sido capaz de formar una fuerte coalición para iniciar su “ataque limitado”. Quinto, la cumbre del G-20 en San Petersburgo mostró un gran desacuerdo entre los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) opuestos al ataque militar norteamericano contra Siria y el G-7 (Estados Unidos, Canadá, Francia, Reino Unido, Alemania, Italia, Japón). Sin embargo, Alemania, Italia y el Japón no mostraron un gran entusiasmo por la guerra y el parlamento británico prohibió al gobierno participar en la nueva empresa bélica de Barack Obama.

Sexto, Washington no ha logrado convencer a la opinión pública mundial sobre la culpabilidad del régimen de Siria por el uso del gas sarín en un suburbio de Damasco. Séptimo, las fuerzas de oposición, que Washington bautizó como “rebeldes”, no están unidas y están envueltas en permanente rivalidad en términos étnicos, religiosos e intereses locales. Octavo, en contraste a la oposición, el gobierno de Assad goza del apoyo de la mayoría de la población y de sus Fuerzas Armadas que cuentan con 250.000 militares bien entrenados y armados. Noveno, Damasco tiene asegurada la ayuda de Irán, Líbano, Rusia y posiblemente la de China.

Teniendo en cuenta todas estas condiciones y el fracaso de su show mediático,  acusando a Siria ser culpable por “el uso de armas químicas contra la indefensa población civil”,  Washington ha tenido que aceptar por el momento el Plan de Putin. En realidad esta idea fue discutida durante el encuentro privado entre los dos líderes que asistieron a la reunión del G-20 en San Petersburgo. Después fue lanzada a la opinión mundial como una iniciativa propia del secretario de Estado, John Kerry y posteriormente presentada por el presidente Putin, usando el diario New York Times a  fin de “dirigirse directamente a los ciudadanos y personalidades políticas estadounidenses”. Dijo que “Partimos del principio que en el mundo actual, complejo y lleno de turbulencias, mantener el orden legales uno de los pocos métodos para evitar que las relaciones internacionales se hundan en caos”.

Afirmó también que “No defendemos al gobierno sirio  sino el derecho internacional” haciendo advertencia que utilizar la fuerza por fuera de la legítima defensa o del marco de una decisión de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) “es inaceptable” y “constituiría un acto de agresión”. También advirtió al pueblo norteamericano que “En la cabeza de millones de personas del planeta  Estados Unidos no es  un ejemplo de democracia sino  un jugador que apuesta exclusivamente a la fuerza brutal”.

Sin duda alguna fue una buena jugada del presidente Putin que proyectó a Rusia como un importante actor geopolítico en el actual laberinto internacional y al mismo tiempo hizo tranquilizar a las elites rusas – abiertamente pro norteamericanas, que tenían miedo a un brusco enfriamiento de las relaciones con Norteamérica.

También Vladimir Putin dio una lección a la prensa rusa, la mayoría de cuyos representantes nunca han ocultado su admiración por los Estados Unidos. Ellos anunciaban que Rusia iba a entregar Siria igual como lo hizo con Libia debido a la incuestionable superioridad norteamericana. Para muchos medios de comunicación rusos al servicio de los globalizadores, Putin es considerado como débil mientras que Obama es muy fuerte. Resultó algo diferente. Por algo Winston Churchill dijo en 1939 que “Rusia es un acertijo envuelto en un misterio dentro de un enigma”.

A primera vista, la propuesta de Rusia de poner armas químicas que posee Siria bajo el control internacional y previa adherencia del gobierno de Bashar al-Assad a la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPCW) es razonable y viable. Pero inmediatamente surge un serio problema para Siria: al deshacerse de sus armas químicas, el país perderá su poder disuasivo que haga contrapeso a las armas nucleares y químicas que posee Israel lo que podría alentar el belicismo de Tel Aviv. Para restaurar el actual muy precario equilibrio militar en el Medio Oriente, Irán se vería obligado a obtener sus armas nucleares.

Hace varios años antes de su muerte, el líder libio Omar Gaddafi para congraciarse con la OTAN, es decir Estados Unidos, desmanteló su programa nuclear y su sistema de  defensa antiaérea. Lo que pasó después ya lo saben todos, su país fue bombardeado y Gaddafi  fue horriblemente linchado frente a los ojos del mundo. Actualmente, de acuerdo al Boletín de los Científicos Nucleares, Israel posee alrededor de 400 bombas atómicas y tiene un abundante depósito de armas químicas que usó en 2006 durante la invasión a Líbano.

El 17 de enero del 2009 cuando atacó Gaza usó fósforo blanco que es un arma química prohibida para atacar zonas pobladas. Según un documento desclasificado de la CIA, Israel posee su arsenal químico y biológico junto con el nuclear en un área del desierto de Negev. Teniendo en cuenta que el país nunca ratificó la Convención sobre la prohibición del Desarrollo, Producción, Almacenaje y Uso de Armas Químicas y sobre su Destrucción, existe un peligro latente para Siria, Palestina, Irán o Líbano.

Y ni que hablar del protector e incondicional aliado de Israel, Estados Unidos. El cinismo de Barack Obama ya superó a definición académica sobre “desvergüenza, imprudencia” cuando hace declaraciones como la reciente referente a Siria:”El uso de armas químicas viola las leyes de guerra”. Parece que el Premio Nobel de la Paz se olvida que Norteamérica lanzó entre 1962 y 1971 más de 20 millones de galones del agente naranja (75.708236 litros) sobre Vietnam, Cambodia y Laos. En informe del Senado estadounidense de 1970 se decía que cada vietnamita fue expuesto a 2,7 kilos de dioxin.

Tampoco se acuerda el presidente Obama que en 1997 Estados Unidos se comprometió a decomisar 31.000 toneladas del gas sarín, VX (agente nervioso), gas mostaza, y otros agentes químicos en 10 años. En 2007 pidió una extensión de cinco años a la Convención sobre la Prohibición de las Armas Químicas y en 2012 declaró que recién en 2021 cumplirá con su compromiso. Mientras tanto el Pentágono puso en marcha su proyecto de armas biológicas que podrían borrar de la faz de la tierra pueblos enteros. No hay que olvidar que había sido el occidente y en particular Estados Unidos y la Gran Bretaña eran los que entregaron a Siria armas químicas en contrapeso a las armas nucleares de Israel. Todo esto se quedó en el olvido debido a los cambiantes intereses nacionales de Norteamérica y de sus globalizadores iluminados.

Groucho Marx tenía razón cuando dijo que “La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”.

LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE RIA NOVOSTI

Un artículo de Leonor Massanet sobre el cuarteto EEUU-UE-OTAN-General Electric y Libia (Ojos Para la Paz).

http://www.ojosparalapaz.org/2013/07/aumenta-la-presion-de-eeuu-sobre-las.html

EEUU ya se impone en Libia

Autor : Leonor Massanet
Fecha: 14 de julio 2013

La Compañía General Electric que sabemos que ha montado su empresa de electricidad en Libia, una vez que la OTAN ha destruido las instalaciones eléctricas libias.

Ahora General Electric amenaza con cortar el suministro eléctrico a los libios.

El gerente del departamento de servicios al consumidor dijo que todos los usuarios que usan electricidad en sus casas deberán facturar por mes.

La amenaza ha sido como consecuencia de que muchas familias no han pagado.

Las compañía ha declarado que la próxima semana cortará la luz a los libios que se han atrasado en sus pagos y deberán pagar una multa para poder volver a conectar.

Es importante recordar que en Libia la luz era gratuita y los libios consumen muchísima electricidad debido a las altas temperaturas y todos tienen aire acondicionado, TV, lavadoras, y grandes neveras y congeladores para conservar los alimentos.

Va la OTAN a Libia, desaparece TODO el dinero Libio, les quitan el petróleo y sus beneficios y ahora les obligan a pagar los gastos básicos que el petróleo propiedad de los libios pagaba…lo siguiente que oiremos es que Libia está en crisis económica y que debe mucho dinero a EEUU…

Recordemos que en estos momentos los libios están en el mes de Ramadán, lo que significa ayuno total a lo largo del día y sin aire acondicionado es muy difícil de soportar. No creo que el gobierno de la Jamahiriyah jamás cortara la luz a NADIE, fuera libio o inmigrante porque la humanidad era antes que el dinero. ha llegado occidente y hay que destruir, robar, dañar, crear crisis, mal estar y todo el sufrimiento posible.

¿Quienes son realmente los terroristas?

Prensa Latina: Denuncian torturas contra ex primer ministro libio.

Hay que felicitarse, sin duda, por el asesinato del “tirano” y por la llegada de la “democracia” a Libia. La nota de Prensa Latina:

http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&idioma=1&id=1153751&Itemid=1

Baghdadi al Mahmudi. Foto: Prensa Latina.

Trípoli, 27 feb (PL)

Baghdadi al Mahmudi, ex primer ministro libio, se encuentra grave después de ser torturado en la prisión, afirmó hoy su abogado defensor. El letrado, de nacionalidad tunecina, se abstuvo de proveer el nombre de la persona que lo puso al tanto de la situación para protegerla de posibles represalias.

En septiembre de 2011 al Mahmoudi, el último primer ministro del asesinado líder Muammar Gadafi, fue extraditado desde Túnez en junio pasado y juzgado en noviembre siguiente por actos perjudiciales contra la seguridad del Estado y delitos financieros.

rmh/msl