Sputnik entrevista a Santiago Pérez Benítez, analista del Centro de Investigaciones de Política Internacional en La Habana.

https://mundo.sputniknews.com/entrevistas/201701221066401170-cuba-trump-ley-ajuste-obama/

Cuba en la era Trump

Entrevistas

19:07 22.01.2017(actualizada a las 22:10 22.01.2017) URL corto
Natasha Vázquez
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El escenario internacional en el que Cuba debe insertarse se caracteriza por múltiples y contradictorias tendencias, muchas de las cuales se han hecho más notorias a raíz del Brexit y de la victoria de Donald Trump en las elecciones de EEUU.

Santiago Pérez Benítez, analista del Centro de Investigaciones de Política Internacional (CIPI) en La Habana, reflexiona en exclusiva para Sputnik sobre las amenazas y oportunidades a las que se enfrentaría la política exterior de Cuba en el nuevo escenario.

— ¿Cómo valoraría usted el escenario global al comenzar la presidencia de Trump?

— De manera estructural, en el mundo continúa avanzando ‘objetivamente’ el proceso de globalización y se consolida el proceso ‘natural’ de concentración y centralización del capital; la conformación de un orden basado en cadenas globales y regionales de valor; el poder creciente de las transnacionales; la financiarización de la economía en detrimento de la inversión productiva; la deslocalización de empresas hacia países con mano de obra más barata; la importación de trabajadores extranjeros —legales o ilegales— hacia países centrales para reducir los costos de la producción y los salarios; el incremento de la desigualdad dentro y entre los países; la erosión del Estado de Bienestar donde existía; la imposición de medidas de ajuste estructural, entre otros rasgos.

Este modo de funcionamiento del capitalismo global, no obstante, ha develado serios problemas en su funcionamiento, y está generando conflictos y disfuncionalidades evidentes.

Se mantiene la crisis estructural y sistémica que eclosionó en 2007-2008 en EEUU y que se ha esparcido por todo el mundo con visos de permanecer en la perspectiva mediata. Simplemente la economía no crece como debiera, lo que —además de otras causas— repercute en el agravamiento sensible de las contradicciones económicas, sociales y políticas del capitalismo, tanto a nivel de las sociedades nacionales, como de los conflictos internacionales.

Específicamente a nivel de las élites y de los grupos dominantes de los países centrales, se percibe un ascenso de los sectores nacionalistas, capitalizados por la derecha, sobre todo en EEUU, Reino Unido, Francia, Alemania, Japón y en otros países, que claman por el ‘rescate’ de la soberanía, reaccionan alérgicamente al ascenso de China y otras potencias emergentes, y se oponen a la globalización y regionalización de la manera que ha funcionado en las últimas décadas.

No necesariamente en conflicto con los sectores globalizados, pero sí con matices diferentes, estos grupos buscan generar una mayor cuota de plusvalía al interior de las fronteras nacionales. Las nuevas fuerzas de la derecha, a nivel internacional, tienden a ideologizar menos que los sectores oligárquicos globalizadores los temas de la democracia liberal y la defensa de los derechos humanos, aunque los sigan empleando como herramientas para satanizar a países enemigos.

En este marco de ‘países first’, la competencia entre los centros de poder se agudiza, incluyendo la existente entre los propios países de la tríada (EEUU, Europa y Japón) y la que se libra con los llamados emergentes, principalmente Rusia, China y otros actores regionales que buscan obtener mejores posiciones en el marco del orden internacional vigente.

A nivel político-diplomático, las relaciones entre los centros de poder mencionados —por ahora— discurre entre la confrontación y la cooperación, dado el nivel de interdependencia existente, y la ausencia de paradigmas ideológicos alternativos.

En el caso de América Latina, donde primeramente se resquebrajó el andamiaje neoliberal ya a fines de los noventa, se percibe un debilitamiento de la respuesta que desde el centro-izquierda dieron los sectores progresistas a las fuerzas del imperialismo globalizador en los primeros 15 años del presente siglo. Este debilitamiento temporal se ha evidenciado en los cambios de gobierno hacia la derecha en Brasil, Argentina, el activismo opositor en Venezuela y el debilitamiento de las opciones integracionistas latinoamericanas. Está en curso una clara ofensiva de derecha impulsada desde Washington, aunque las fuerzas populares mantienen su resistencia y siguen en el poder las Revoluciones en Venezuela, Ecuador y Bolivia.

— ¿Cuál considera usted que será la posición de EEUU en este contexto a partir de la toma de posesión de Trump?

— EEUU continúa desempeñándose como actor clave del sistema internacional, aun cuando se ha reducido de forma relativa su superioridad global. En los primeros años de la Administración Trump probablemente se incremente su agresividad para recuperar posiciones perdidas y obtener ventajas en las negociaciones y conflictos internacionales, incluyendo la confrontación con el Estado Islámico en el Medio Oriente, el enfrentamiento con actores internacionales de mayor peso, sobre todo con China e Irán, a diferencia de Obama, que en su segundo mandato priorizó la confrontación con Rusia.

Washington continuará evitando el empantanamiento en operaciones bélicas a gran escala en el exterior, y las llamadas operaciones de ‘nation building’, pero al mismo tiempo, incrementará su política de rearme, subversión en los países no afines a sus proyecciones y hegemonía. Trump desarrollará una política unilateral y de imposición de condiciones, lo que generará divergencias con los aliados europeos y asiáticos, sin llegar a lacerar sensiblemente las alianzas estructurales existentes.

— ¿Qué puede esperar Cuba de la nueva administración de EEUU?

— En el escenario brevemente comentado, se perciben claramente dos designios estratégicos de confrontación global por parte del imperialismo con Cuba:

Por un lado, hay una clara voluntad de los sectores más mundializados, representados por la Administración Obama y los países de la UE, para incluir a Cuba en el proceso de globalización en curso. Se desea promover los intereses de sus agentes económicos; evitar un mayor nivel de relaciones estratégicas de la isla con Rusia, China, Venezuela, y tratar de interactuar y de ser posible derrocar, o al menos modificar sustancialmente, al sistema cubano mediante el llamado ‘compromiso’ (engagement), y no la hostilidad o aislamiento total o parcial como fue la norma en los 55 años previos, aunque ninguno de los instrumentos de esta política se han eliminado completamente.

Un cambio del sistema socialista en Cuba —preferentemente por vía evolutiva— tendría una importancia ideológica, simbólica y política trascendental de cara a su esquema de dominación hegemónica mundial. Sería absurdo pensar que, sobre todo EEUU y las principales potencias europeas, no seguirán actuando para obtener tales objetivos.

La otra línea, que encarnaría la Administración Trump, sin desdecirse necesariamente de elementos de la anterior estrategia, y buscando los mismos objetivos, pero de manera más ‘impaciente’, privilegiaría un curso de mayor confrontación, de mayores presiones, hostilidad, injerencia, que detenga el ritmo de los avances en las relaciones bilaterales, y que de nuevo priorice la generación de inestabilidad y amplifique las críticas a Cuba a nivel internacional, desatando campañas de difamación y probables presiones multilaterales. Incrementaría las acciones de bloqueo, sobre todo en el ámbito financiero. Buscaría quitarle a Cuba los supuestos beneficios y ‘respiros’ que, en su lógica, le otorgó el deshielo con Obama en el 2015 y 2016.

Esto no excluye elementos de cooperación con el gobierno cubano como algunos de los actualmente existentes. No debe esperarse la ruptura de las relaciones diplomáticas, ni la afectación sensible de intereses económicos norteamericanos, aunque estos aún son incipientes y poco poderosos en comparación con el poder de la política probable de la ‘envalentonada’ Administración, y sobre todo del Congreso Republicano.

En este escenario de detenimiento del proceso de mejoría de las relaciones bilaterales Cuba-EEUU o empeoramiento de las mismas (aunque todavía es prematuro precisar mayores detalles), los países europeos, en sus políticas bilaterales, se dividirían entre los interesados en mantener sus posiciones e intereses en Cuba y los mayores aliados de EEUU que, con matices, secundarían el curso norteamericano, y que no tendrían grandes intereses en nuestro país. De manera general, no obstante, Bruselas seguirá abogando por la línea de confrontación más afín con la posición del Presidente Obama, sobre todo después de la firma del Acuerdo con Cuba de diciembre de este año

En general, los gobiernos de América Latina y el Caribe mantendrían la solidaridad con Cuba y el nivel de apoyo a nuestro país, aunque existirían matices en el nivel de involucramiento de algunos países.

Las políticas de Rusia y China en este escenario se mantendrían estables y mantendrían el compromiso con nuestro país, criticando el curso hostil de la Administración Trump, aunque los matices de su reacción y el grado de compromiso e incremento de su involucramiento en Cuba sería en dependencia del estado en que se encuentren para esos momentos las relaciones con EEUU y el bloque occidental en general.

Está claro que en el escenario que se avecina, Cuba como cualquier actor internacional, va a confrontar importantes amenazas, pero también se abren oportunidades para su interacción, lo que incluye el aprovechamiento de los conflictos al interior de las clases dominantes de EEUU; la interacción con los otros actores internacionales en competencia con Washington como Rusia, China; los nexos que mantiene Cuba con países europeos, Canadá, América Latina y el resto de los actores gubernamentales de otros continentes.

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Política exterior de Rusia: Natasha Vázquez entrevista al analista Santiago Pérez Benítez (Centro de Investigaciones de Política Internacional de Cuba) [Sputnik].

http://mundo.sputniknews.com/entrevistas/20160521/1059921484/rusia-claves-politica-exterior.html

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© Sputnik/ Vladimir Sergueev

“Rusia es esencial para la seguridad y la multipolaridad del mundo”

23:55 21.05.2016(actualizada a las 00:09 22.05.2016)
Natasha Vázquez

Para esclarecer algunas de las claves de la actual política exterior de Rusia, Sputnik entrevista en exclusiva desde La Habana al analista Santiago Pérez Benítez, del Centro de Investigaciones de Política Internacional de Cuba (CIPI) recién llegado de la capital rusa, donde participó en la V Conferencia Internacional de Seguridad.

Graduado por el Instituto de Relaciones Internacionales de Moscú y con una brillante carrera diplomática en Cuba, está considerado uno de los más importantes expertos en temas de política internacional en la isla.

¿Cuáles son las causas y razones históricas que han llevado a Rusia a actuar en el terreno internacional del modo en que lo hace hoy? ¿Cómo definiría la política rusa en este momento?

Como toda política exterior, la política rusa se explica por factores históricos, domésticos, intereses de sus sectores dominantes, el contexto internacional en que se desenvuelve, las características del liderazgo del país, su psicología, la percepción del poder propio y del de los demás, entre otros.

Pero me atrevo a señalar que la proyección actual de Moscú —sobre todo desde el 2014- se explica más que todo como una reacción frente a las tentativas de Occidente de detener, y si es posible revertir, el proceso observado desde mediados de los años 2000 de reemergencia de Rusia como una potencia global con intereses y proyección propios — no necesariamente antagónicos al sistema global imperante-.La acción ofensiva de Occidente en la crisis ucraniana en el 2014 desató todas las alarmas en Moscú respecto a los verdaderos motivos y posibles alcances, internos y externos, de la estrategia occidental, sobre todo norteamericana. En el debate geopolítico ruso hay consenso-finalmente- en que Occidente no pretende aceptar a Rusia como un actor capitalista global en igualdad de condiciones, sino que desea un Estado débil, subordinado, y cuyo sistema interno, además, pretende modificar.

La política exterior rusa es activa, pragmática, defensora de los intereses de su Estado y de sus sectores dominantes. Goza de apoyo en la sociedad rusa, que mayoritariamente percibe a su país como amenazado, y que conserva una mentalidad de gran potencia.

Estamos presenciando una agresiva campaña desde Occidente, en particular desde Estados Unidos, que busca minimizar y demonizar a Rusia. ¿Por qué los EEUU están tan interesados en esto?

Durante el primer mandato de Obama, con su política del ‘reset’, EEUU buscó cambiar los métodos de enfrentamiento con Moscú que tuvo Bush, pero no los objetivos de debilitar y provocar inestabilidad interna en el país. Desde el segundo mandato, sin embargo, y con el ascenso de los republicanos en el Congreso, Washington ha estado empeñado en recuperar las posiciones globales que perdió por los desatinos de la Administración de Bush en los años 2000, la gran crisis del 2008-2009 y sus efectos en los años subsiguientes. La estrategia ha puesto en la mirilla a Moscú —único país que militarmente los puede destruir y con el cual no tienen una gran interdependencia- pues lo perciben debilitado por su economía vinculada a las materias primas y vulnerabilidades estructurales.La ofensiva contra Rusia es parte de una proyección más dura de enfrentamiento contra los actores que desafían el poder de EEUU a nivel global, lo que incluye a China, pero también a Brasil y a Venezuela en nuestra región. EEUU percibe que no tiene grandes costos con la guerra fría que ha desatado contra Moscú y sí determinadas ganancias.

Han demonizado a Rusia y a Putin, lo que les ha dado la imagen de “un nuevo enemigo” para justificar sus gastos militares, la revitalización de la OTAN, la histeria de la ‘seguridad’ en Europa y una búsqueda de la ‘protección’ norteamericana por parte de los países de Europa Oriental. También han debilitado la economía rusa con las sanciones y la disminución del precio del petróleo —la economía rusa decreció un 3,5% en el 2015- pero no previeron su fortalecimiento político doméstico, las enérgicas y asimétricas reacciones rusas en Ucrania, Siria, el llamado espacio postsoviético, y la mayor cohesión estratégica con China y otros actores no europeos.

 

Hablando de economía, ¿han tenido las sanciones europeas el resultado esperado? ¿Qué cree que ocurrirá en este sentido?

Lo que más ha influido en el decrecimiento de la economía ha sido la caída de los precios del petróleo y gas. Aunque por otro lado, ha hecho que el país desarrolle un proceso de sustitución de importaciones, diversifique su comercio exterior y desarrolle la agricultura. A los rusos se les ha hecho más claro que nunca la necesidad de hacer cambios estructurales en su economía y modernizarla.

A EEUU no le afectan tanto las sanciones, pero a los europeos, en cambio, sí les afectan mucho más, sobre todo por la interdependencia que tienen con el mercado ruso, importante para sus exportaciones, importaciones y acción de sus empresas. Las sanciones y las contrasanciones de Moscú llegan en un momento de crisis económica en Europa, lo que agrava la situación, sobre todo para determinados países. El mayor debilitamiento de la UE, entre otras consecuencias, la hace más vulnerable a las presiones de EEUU para que acepte un estratégico Tratado de Comercio e Inversión (TTIP) que favorece a Washington. Creo que en el mediano plazo, con un posible reacomodo en el Donbás por la ‘observancia’ de los Acuerdos de Minsk, la eventual mayor cooperación en otros temas de seguridad con Moscú, y otra Administración en EEUU, las sanciones deben tender a retirarse de manera paulatina. Es probable que para su levantamiento, tanto EEUU como la UE, pidan concesiones ulteriores a Rusia, quien ha dicho ya que no las haría.

El detonante o justificante de las sanciones fue la recuperación de Crimea por parte de Rusia. ¿Cómo piensa que va a evolucionar este tema?

La pertenencia de Crimea a Rusia es algo que llegó para quedarse. La población de la península es rusa, y el gobierno de Moscú ha fortalecido su posición militar en la región por su importancia geoestratégica en el mar Negro y frente a la OTAN. Si bien la devolución de Crimea continuará siendo un reclamo político, diplomático y propagandístico del gobierno ucraniano y de Occidente, no percibo que vayan a ir a una guerra para cambiar la situación.

Rusia se ha implicado activamente en la lucha contra el terrorismo. ¿Cuáles son los principales resultados de la operación rusa en Siria?

Pocos esperaban acciones militares directas de Rusia en la guerra en Siria. Es la primera acción bélica que Moscú acomete fuera del espacio de la CEI, desde la invasión soviética a Afganistán en 1979. Estas acciones han demostrado voluntad de ejercer el poderío ruso en función de lograr sus intereses, en este caso, evitar un descalabro del gobierno sirio, la toma del poder en Damasco por parte de los terroristas, y las pérdidas de sus bases militares en el país. Por otro lado, ha sido una demostración de la eficacia de su maquinaria militar. En pocos meses lograron en el terreno mucho más que la coalición internacional dirigida por EEUU en el enfrentamiento al Daesh. Hoy Rusia tiene un papel más importante en Siria y en el Oriente Medio del que tenía años atrás. Dígase lo que se diga, y con todas las dificultades que existen, está más cercana que antes la posibilidad de determinado acuerdo político-diplomático en Siria, y el gobierno de Asad está en mejores condiciones para enfrentar esta negociación, aunque Rusia ha dejado claro que no está en Siria para favorecer a una u otra fuerza política, sino para defender principios y luchar contra el terrorismo.

 

¿Cómo evalúa usted la amenaza del terrorismo para Rusia? ¿Cómo puede Rusia seguir ayudando a erradicarlo?

El terrorismo es una amenaza interna para Rusia. Ya enfrentaron este flagelo en períodos anteriores, sobre todo en el Cáucaso. A cada rato hay acciones terroristas contra determinados objetivos en Daguestán, Volgogrado, Moscú y otras ciudades, si bien han logrado controlar de manera eficaz estas amenazas. Hay miles de combatientes del Estado islámico provenientes de los países de la CEI, muchos de los cuales hablan ruso y pueden infiltrarse en sus países de origen y realizar acciones armadas.

Las fronteras de Rusia con los países de la antigua URSS son porosas, y hay un tráfico importante de mercancías y personas. Existen serias preocupaciones en Rusia y en los países vecinos por los nexos y ramificaciones que pueden incrementarse entre los terroristas que hoy combaten en el Medio Oriente y los talibanes en Afganistán. Pese a los conflictos con Occidente y EEUU en especial, es posible un incremento de la cooperación internacional en la lucha contra el terrorismo para enfrentarlos. En septiembre del 2015 Putin hizo un llamado a una coalición internacional contra el terrorismo, que no ha sido respondida adecuadamente por Washington y otros estados involucrados. De todos modos, los esfuerzos bilaterales y multilaterales continúan. Es fundamental, no obstante, el enfrentamiento armado y las acciones de los respectivos servicios de seguridad.

 

Ahora que se normalizan las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, ¿Cuáles son las perspectivas de los lazos bilaterales de la isla con Rusia?

Algunos medios han incluido la variable de la normalización con EEUU como si fuera a afectar la proyección y compromiso cubano con Moscú. La Habana siempre ha mantenido una política coherente con sus principios y ha sido “amiga de sus amigos” en las diferentes coyunturas. Esto es una posición inteligente, además de ética, pues de lo contrario pierdes legitimidad y confiabilidad frente a los otros actores en la arena internacional y en la perspectiva. Y un país pequeño como Cuba tiene que cuidar sus recursos de poder blandos y este es uno de ellos, como la autoridad moral y la confianza. Sería también absurdo para Cuba disminuir la intensidad de sus nexos con amigos internacionales probados como Rusia —independientemente de los vaivenes de la relación histórica- por una mejoría con un actor tan inestable y rapaz como EEUU, que por otro lado, persigue cambiar el ordenamiento interno cubano, lo que otros no hacen. Una relación no va en contra de la otra. En todos los planteamientos cubanos desde el 2014 no ha dejado de mencionarse la condena a EEUU y la OTAN por las estrategias de acercamiento de su accionar a las fronteras de Rusia, ni las condenas a las sanciones contra Moscú.

Las relaciones ruso-cubanas tienen su propia dinámica, se desarrollan al más alto nivel y tienen bases sólidas, aunque pueden fortalecerse mucho más. Además del diálogo político y la concertación internacional, son muy interesantes, por ejemplo, los proyectos de modernización de las termoeléctricas de Santa Cruz y Mariel por un monto de más de 1.000 millones de euros, y de Antillana de Acero por cerca de 100 millones de dólares. Además de otra colaboración en más de diez áreas y sectores como el transporte, la biotecnología, la ciencia, el turismo o posibles inversiones en la zona de Mariel. La colaboración con Rusia ha sido orientada a fortalecer y recuperar en lo posible la base industrial cubana, clave para el futuro de la isla, lo que otros actores no hacen.

 

¿Considera usted a Rusia como un factor clave para la seguridad y la multipolaridad del mundo?

Históricamente Rusia, excepto en determinados momentos de su historia, ha sido un actor esencial para la seguridad del mundo. Y creo que continuará siéndolo, no sólo por sus dimensiones, recursos, su poder militar y peso político, sino porque su clase dirigente tiene la voluntad y determinación de hacerlo, independientemente de sus actuales problemas económicos. El poderío de Rusia tiene muchas reservas internas que no han sido aún explotadas.

En cuanto al sistema internacional, creo que no será más unipolar como pasó después de la caída del campo socialista a inicios de los noventa, en buena medida gracias a la actuación de Rusia. Ya las modalidades de la multipolaridad, el nivel de poderío de los distintos actores, su dinámica, sus ascensos y descensos, sus conflictos, alianzas, cooperaciones, etc., serán variables en constante movimiento a las que hay que continuar prestando atención pormenorizadamente. Nada está escrito.

Rusia y Cuba reafirman su alianza (Natasha Vázquez, Sputnik).

http://mundo.sputniknews.com/firmas/20151027/1052956707/rusia-cuba-relaciones.html

Rusia y Cuba reafirman su alianza

Foto: Sputnik / Fotohost-agency

06:19 27.10.2015 (actualizada a las 06:50 27.10.2015) 
Natasha Vázquez

Mientras por un lado se normalizan las relaciones de Cuba con los Estados Unidos, por otro la isla no olvida a amigos de antaño y ha continuado reafirmando su alianza estratégica con Rusia.

Unos vínculos que se remontan a los tiempos soviéticos, mantenidos desde entonces con altas y bajas, pero en esencia importantes para ambas partes, más allá de la historia común y de los lazos humanos que logramos crear.

In crescendo desde mediados de los 2000, la relación bilateral se vio fortalecida en 2009 con la firma de un memorándum de colaboración estratégica con proyección a largo plazo y con la posterior condonación por parte del gobierno de Putin del noventa por ciento de la deuda histórica de la isla, de 35 mil millones de dólares.

Ahora, tras la reciente firma de seis convenios de cooperación bilateral en las áreas energética, financiera, metalúrgica y farmacéutica, Moscú se destaca otra vez como uno de los principales socios comerciales de La Habana.Catalogada como la más grande y voluminosa inyección en la economía cubana en los últimos 20 años, el acuerdo incluye dos créditos estatales del gobierno ruso a Cuba por un total de mil 300 millones de euros.

“Rusia concede a Cuba un préstamo público de exportación por un importe de hasta 1.200 millones de euros para financiar la construcción de un grupo generador de 200 MW de potencia en la central termoeléctrica Máximo Gómez y de tres grupos generadores de 200 MW de potencia cada uno en la central termoeléctrica del Este de La Habana”, dice el decreto firmado por el primer ministro Dmitri Medvédev.

Aunque éste es ya el más importante de los proyectos conjuntos de las últimas décadas, no fue lo único que se trajo a casa el vicepresidente del Consejo de Ministros de Cuba, Ricardo Cabrisas, tras su visita a Moscú.

Otro préstamo, en esta ocasión de 100 millones de dólares, se aprobó para las obras de modernización y ampliación de la planta siderúrgica José Martí (Antillana de Acero).La ampliación de las capacidades de la termoeléctrica de Mariel también estuvo en la mesa de negociaciones, con saldo de un contrato entre las empresas cubana Energoimport y la rusa Inter RAO Export.

En la esfera de la biotecnología, en la que Cuba ha conseguido resultados notables, se rubricó un acuerdo de cooperación entre las empresas HEBER BIOTEC y PHARMACO. Además se valoraron perspectivas de modernización del amplio parque de camiones KAMAZ que existe en Cuba desde los tiempos soviéticos, así como la colaboración técnico-militar y bancaria, entre otras esferas.

“La firma de estos documentos crea nuevos mecanismos de cooperación en la esfera económica e inversionista que pueden ser modelo para el desarrollo de nuestra cooperación de largo plazo”, aseguró la presidenta de la cámara alta del Parlamento ruso, Valentina Matvienko.

Más allá, se trata además de un salto cualitativo en la cooperación bilateral, pasando de las esferas tradicionales a las más modernas tecnologías, como reconoció el propio vicepresidente ruso Dmitri Rogozin. “Estamos hablando de la colaboración en el cosmos, aviación, la creación de un hub de transporte aéreo, la renovación de la energética cubana, modernización del sector metalúrgico, la colaboración en la esfera petrogasífera, y la salida con una producción conjunta a mercados de terceros países”, dijo tras la firma de los convenios.

Rusia ha tendido nuevamente la mano y nos toca ahora a los cubanos corresponder a esa confianza respetando plazos y condiciones,  con resultados económicos palpables para ambas partes que se reviertan en beneficio de la gente común.Porque más allá de acuerdos puntuales, rusos y cubanos hemos aprendido de los errores del pasado y recuperado la confianza estratégica, como valoró en entrevista reciente para Sputnik Mundo el investigador y diplomático Santiago Pérez.

“Independientemente de coyunturas internacionales, para Cuba es importante tener ese vínculo con una potencia internacional del nivel de Rusia y para Rusia es importante tener como socio principal a Cuba, no solo por nuestra historia común sino como parte de su política hacia América Latina, donde una vez más Cuba es  un puente”.

Una relación madura que pasa por la identidad de visión global y se convierte en un pilar importante para un mundo multipolar.

N. Vázquez / D.L. Piñeiro (Sputnik): El amanecer de los pueblos, diez años del ALBA.

http://mundo.sputniknews.com/ensayos/20141221/1032623051.html

El amanecer de los pueblos, diez años del ALBA

17:23 21.12.2014(actualizada a las 17:25 21.12.2014)
Natasha Vázquez, Duber Luis Piñeiro
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Promovida inicialmente por Cuba y Venezuela como la Alternativa Bolivariana para América Latina y el Caribe, el ALBA es una propuesta de integración de los países latinoamericanos y caribeños.

Cuando Fidel Castro y Hugo Chávez soñaban con ganarle la partida al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), impulsada por Estados Unidos, muchos lo creyeron una ilusión histórica más. Pero de esa pelea bolivariana de David contra Goliat nació entonces un proyecto de colaboración y complementación política, social y económica que ya cumple su primera década.

Promovida inicialmente por Cuba y Venezuela como la Alternativa Bolivariana para América Latina y el Caribe, el ALBA es una propuesta de integración enfocada en los países latinoamericanos y caribeños.

La idea fue presentada por Chávez en diciembre de 2001 durante la III Cumbre de Jefes de Estado y Gobierno de la Asociación de Estados del Caribe y concretada por ambos mandatarios en la capital cubana el 14 de diciembre de 2004.

Lo cierto es que diez años después, la hoy conocida como Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), es más que unas siglas para los millones de personas que se han visto beneficiados por sus proyectos de lucha contra la pobreza y la exclusión social, a través de acuerdos de cooperación concretos entre países de la región.

Desde su propia fundación, el ALBA ha defendido la idea de que “el comercio y la inversión no deben ser fines en sí mismos sino instrumentos para alcanzar un desarrollo justo y sustentable”. Principios que han vuelto a ratificar hoy los jefes de estado reunidos en La Habana, durante la XIII Cumbre, celebrada el pasado 14 de diciembre.

“Debemos plantearnos metas concretas y realistas de cara al futuro, definir y concertar acciones alcanzables que permitan fortalecer la complementariedad entre nuestras economías, bajo principios de racionalidad y eficiencia,” aseguró el presidente cubano Raúl Castro durante su discurso inaugural.

Y no es poco lo logrado hasta ahora. Si no, que le pregunten a los más de tres millones de latinoamericanos y caribeños que han recuperado la visión gracias a la Operación Milagro; o a los cinco millones de alfabetizados con el programa “Yo sí puedo”; o a los favorecidos con el estudio clínico-genético y psicosocial para personas con discapacidad, por solo poner algunos ejemplos.

El ALBA trabaja también de cara al futuro, graduando a más de 23 mil nuevos médicos para la región.

Los avances en materia económica, como la creación del Sistema Único de Compensación Regional (SUCRE) y del Banco del ALBA también comienzan a hacerse notar. Entre 2004 y 2014 la economía de la Alianza, (conformada por Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Ecuador, Dominica, San Vicente y las Granadinas, Antigua y Barbuda y Santa Lucía, a los que se unen ahora Granada y San Cristóbal y Nieves) experimentó un incremento del 25 por ciento en su Producto Interno Bruto (PIB).

El aporte del ALBA ha sido fundamental en situaciones extremas, como tras el terremoto en Haití, que aunque no forma parte de la alianza, más de tres mil familias haitianas recibieron cobijo y unas seis mil, fueron vacunadas.
Punta de lanza en la lucha contra el Ébola, el ALBA adoptó acuerdos para ayudar a frenar la epidemia y evitar su llegada a la región, durante una Cumbre extraordinaria.

A pesar de lo alcanzado, sobran los desafíos, que solo serán resueltos con el perfeccionamiento de los programas en todas las áreas de cooperación, así como con el fortalecimiento de la concertación política y la unidad entre el ALBA-TCP y otros organismos regionales como la CELAC, CARICOM, UNASUR y MERCOSUR.

“Esta no es solamente una organización de estados sino de pueblos”, afirmaba el presidente de Bolivia, Evo Morales, mientras recordaba que la Alianza se ha convertido en una referencia mundial.

“Los países de la ALBA construyen su futuro con la estrategia del caracol: con lentitud, pero siempre avanzando y ese proceso es un ejemplo para la construcción de un modelo de cooperación y desarrollo solidario”, asegura el profesor italiano Luciano Vasapollo, citado por Prensa Latina. El docente de la universidad La Sapienza de Roma, aseguró recientemente que si Europa quiere cambiar, debe mirar lo hecho por la Alianza.

Desde Rusia, el propio presidente Vladímir Putin ha valorado el papel del ALBA. “En los años de su existencia, la Alianza se ha ganado un merecido prestigio internacional como organización eficaz y de perspectivas para la cooperación regional. Sus participantes ponen en la práctica las ideas de Simón Bolívar acerca de la integración de los países de América Latina y el Caribe, sobre la base de su comunidad histórica, étnica y cultural y la proximidad de sus intereses políticos y económicos”, destacó Putin en un mensaje dirigido a su homólogo cubano, Raúl Castro, con motivo del décimo aniversario de la creación del bloque.

El mandatario ruso ratificó el interés de ampliar el diálogo e interacción práctica entre Rusia y el ALBA, tanto sobre bases bilaterales como multilaterales. “Estoy seguro que esto corresponde con los intereses fundamentales de nuestros pueblos y avanza por el cauce de asegurar la paz, la estabilidad y la seguridad en América Latina y el mundo entero”, destaca el texto.

Y es que, tras diez años, el sueño bolivariano del ALBA se ha convertido en el despertar de la conciencia, o como dijera Chávez, en el amanecer de los pueblos latinoamericanos.

Natasha Vázquez, periodista y realizadora audiovisual cubana. Graduada del Instituto de Relaciones Internacionales de Moscú (MGIMO). Ha trabajado para medios de prensa de Cuba, España y otros países. Autora de varios documentales, todos multipremiados. Su trabajo ha recibido decenas de reconocimientos, entre ellos, el Premio Internacional de Periodismo “Rey de España”.

LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

Natasha Vázquez (Opinión, Sputnik): Latinoamérica sigue por la senda izquierda.

http://mundo.sputniknews.com/opinion/20141208/163518263.html

Foto: Reuters / Carlos Pázos / Sputnik.

15:42 08.12.2014 (actualizada a las 21:41 10.12.2014)
Natasha Vázquez
 

Con la victoria la semana pasada en Uruguay del gobernante Frente Amplio (FA) con Tabaré Vázquez a la cabeza, América Latina ratifica una vez más que continúa su rumbo a la izquierda

Con la victoria la semana pasada en Uruguay del gobernante Frente Amplio (FA) con Tabaré Vázquez a la cabeza, América Latina ratifica una vez más que continúa su rumbo a la izquierda.

Esta es la tercera victoria en las urnas en poco más de un mes para la izquierda de la región, que ha visto también a Bolivia y Brasil revalidar sus proyectos. Los uruguayos debieron esperar una segunda ocasión para confirmar en la presidencia al oncólogo Tabaré Vázquez, quien aventajó con el 53, 9 % de los votos a Luis Lacalle Pou, del opositor Partido Nacional.

Poco antes, en Brasil, Dilma Rousseff logró imponerse en una apretadísima segunda vuelta, demostrando el apoyo al proyecto del Partido de los Trabajadores (PT), a pesar de una agresiva campaña mediática de la derecha que incluyó todo tipo de acusaciones.

Más fácil lo tuvo Evo Morales en Bolivia, que logró cómodamente el 61% de los votos, convirtiéndose en el primer presidente de su país que cumple tres mandatos continuos, y en 2020 será el que más años ha ejercido la condición de presidente democrático.

Pero si algo parece estar claro, es que el camino no termina en las urnas, y que cada uno de ellos tiene sus propios retos que afrontar en este nuevo período.

Volviendo al caso uruguayo, Vázquez recibe de su predecesor y compañero de fórmula José Mujica una economía sólida, con un crecimiento anual en torno al 3%, desempleo del 6,7% y 11 años seguidos de expansión, siendo el país de América Latina con la mejor distribución de ingresos. La aceptación popular a la gestión del ex tupamaro llega a seis de cada diez uruguayos, de acuerdo con consultoras de opinión.

Sin embargo, la educación y la seguridad siguen siendo asignaturas pendientes, al punto de dominar la campaña electoral. Quedan irresueltos aún otros temas impostergables en la agenda, como el avance hacia una ley de medios y en más políticas sociales, específicamente mejorando la calidad del empleo y transformando la estructura productiva.

Tabaré es consciente de que para avanzar necesita de todos y busca ampliar la participación política cotidiana. “No puedo, no debo, ni quiero trabajar solo. Quiero contar con todos los uruguayos para que me acompañen”, dijo en su discurso.

Por su parte, Rousseff en Brasil tiene a su favor los programas sociales desarrollados desde 2003, cuando el PT llegó por primera vez al poder con Luiz Inácio Lula da Silva. Desde entonces, cerca de 40 millones de personas salieron de la pobreza y las tasas de desempleo se han mantenido en torno al cinco por ciento en plena crisis mundial. Sin embargo, el descontento con su gobierno podría crecer si no logra ampliar su base de apoyo, algo que, según analistas, solo es posible si se radicalizan algunas posiciones en el gigante sudamericano, alejándose aún más de posturas neoliberales.

Bolivia, por su parte, ha conseguido en poco tiempo pasar de ser uno de los países más empobrecidos a la segunda economía de la región en 2013 por su ritmo de crecimiento. Bajo el mandato de Evo, el PIB casi se ha quintuplicado, llegando a 32 mil millones de dólares. Ahora, según el analista Hugo Moldiz, se trata principalmente de lograr equilibrio entre gestión y política, “pues no toda buena gestión significa revolución, aunque toda revolución en el siglo XXI necesita una buena gestión”, aseguró el también periodista y escritor boliviano.

Con mayor o menor dificultad, lo cierto es que las urnas han vuelto a reflejar el apoyo a las fuerzas de izquierda en un continente donde los gobiernos considerados progresistas se han convertido en mayoría.

Aunque se pudiera considerar un avance en la lucha de los pueblos, no es momento de dormirse en los laureles, sino de hacer sostenibles estos proyectos sociales. Estos triunfos no solo contribuyen a consolidar los programas de beneficio social implementados en la última década, sino que además deben impulsar la integración y unidad continental.

Por este camino tal vez estemos dando pasos hacia un proyecto común, de hondas raíces bolivarianas y martianas, que refuerce aún más el papel de Latinoamérica en un mundo multipolar.

 

Natasha Vázquez, periodista y realizadora audiovisual cubana. Graduada del Instituto de Relaciones Internacionales de Moscú (MGIMO). Ha trabajado para medios de prensa de Cuba, España y otros países. Autora de varios documentales, todos multipremiados. Su trabajo ha recibido decenas de reconocimientos, entre ellos, el Premio Internacional de Periodismo “Rey de España”.

 

LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

RIA Novosti: La industria cubana, esperando la bonanza. / Rusia cooperará con Cuba en el desarrollo de un campo petrolero en la plataforma marina.

http://sp.ria.ru/opinion_analysis/20140707/160684621.html

La industria cubana, esperando la bonanza

Natasha Vázquez

En el justo momento en que estaba a punto de entrar en vigor la nueva Ley de Inversión Extranjera, Cuba  mostró sus credenciales y expectativas en materia industrial  ante empresarios del mundo.

A consecuencia de décadas de bloqueo norteamericano y políticas internas  erróneas, a las que se suma el poco acceso a fuentes de financiamiento y  obligados cambios de tecnología, la industria cubana parece haber tocado fondo y se van creando las condiciones ahora para una etapa de despegue.

Algo urgente para la maltrecha economía del país, pues mientras tanto esto no ocurra, las compras en el mercado internacional de productos, maquinarias y piezas que podrían producirse aquí, suman cifras millonarias cada año.

Vivian Herrera, directora general  del Ministerio de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, lo resumió así en el Semanario de la Industria cubana: “El quid del tema está en la producción, en las propias capacidades para generar riqueza”.

Pero las dificultades actuales para lograrlo son grandes y han sido reconocidas por el propio Ministro de Industrias, Salvador Pardo, quien identificó las principales como  “la subutilización de capacidades productivas, la desactualización tecnológica y el déficit de capital de trabajo”.

La inversión extranjera podría ser el salvavidas que necesita ahora mismo la industria cubana. Algo que quedó claro en la reciente  Convención Internacional CUBAINDUSTRIA, que convocó en La Habana a más de mil empresarios de una veintena de países. En la propia inauguración, el titular del ramo insistió en que Cuba cuenta en la actualidad con un ambiente propicio para los inversionistas,  ya que dispone de una legislación segura y transparente, así como el capital humano necesario y una infraestructura portuaria, vial, ferroviaria y de comunicaciones que se renueva.

La industria alimentaria, la azucarera, la electrónica, la  sideromecánica, la  farmacéutica,  y las del reciclaje, son algunos de los rubros priorizados por el país y  que le darían la bienvenida a la inversión foránea.

Según Eloy Álvarez, viceministro cubano de Industrias, la nueva legislación multiplica las posibilidades en ese sector:  “No menos importante serán los negocios que se logren para reactivar o impulsar la rama automotriz, herrajes sanitarios, económicos y de lujo, electrodomésticos, productos y equipos vinculados a la informática y las comunicaciones, acumuladores de plomo y ampolletas y bulbos de vidrios, entre otros”, acotó.

La recientemente inaugurada Zona Especial de Desarrollo del Mariel –donde se encuentra el primer megapuerto de la región– tendrá  un protagonismo  singular en este proceso.  Según se dio a conocer, ya hay unos veinte proyectos con capital extranjero en fase de aprobación, de empresas de España, Francia, Brasil, China,  y Rusia, entre otras.

Hasta donde trascendió a raíz de CUBAINDUSTRIA,  para los próximos meses está previsto que países como China inviertan en la producción de electrodomésticos y la industria automotriz; Brasil valora posibles producciones de recipientes de aluminio y plástico;  Francia debe incursionar en la industria del  vidrio; Italia y España en el sector de los neumáticos; mientras que con Vietnam, Rusia y Bielorrusia podrían concretarse negocios relacionados con máquinas y herramientas.

Rusia en concreto, podría volver a ser uno de los principales motores externos de la economía cubana, si tal como está previsto, se invierte en la isla  los 3 mil millones de dólares que aún Cuba debe pagar tras la reducción de un 90% de la deuda de la época soviética.

Un nuevo rumbo podría tomar la economía  –y en particular la industria– si se consigue captar entre los 2000 y los 2500 millones anuales de inversión extranjera directa necesarios para renovarse y  llevar el PIB  al 5% de crecimiento, considerado aceptable.  De momento, apenas ha llegado 0,6 por ciento en el primer semestre de este año y los cubanos de a pie siguen esperando que la bonanza  pueda llegar pronto a  sus desfondados bolsillos.


*Natasha Vázquez, periodista y realizadora audiovisual cubana. Graduada del Instituto de Relaciones Internacionales de Moscú (MGIMO). Ha trabajado para medios de prensa de Cuba, España y otros países.  Autora de varios documentales, todos multipremiados. Su trabajo ha recibido decenas de reconocimientos, entre ellos, el Premio Internacional de Periodismo “Rey de España”.

LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE RIA NOVOSTI

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http://sp.ria.ru/economy/20140710/160741480.html

Rusia cooperará con Cuba en el desarrollo de un campo petrolero en la plataforma marina

Moscú, 10 jul (Nóvosti).

Las petroleras rusas Rosneft y Zarubezhneft firmarán el próximo viernes con la cubana Unión Cuba Petróleo (Cupet) un acuerdo para cooperar en el desarrollo de un yacimiento de hidrocarburos en la plataforma marina de Cuba, comunicó hoy un asesor de Vladímir Putin.

“El documento, aún está por definir si un acuerdo de intenciones o de participación en la producción, prevé la cooperación de Rosneft y Zarubezhneft con la petrolera estatal cubana Cupet en el bloque 37 de la plataforma marina”, declaró el asesor del líder ruso para asuntos internacionales, Yuri Ushakov, al comentar la próxima visita de Putin a La Habana.

Ambas partes firmaron en mayo pasado, en el marco del Foro Económico Internacional de San Petersburgo (SPIEF, por sus siglas en inglés), varios documentos de cooperación que estipulan proyectos de exploración de crudo y la creación de una base logística de Rosneft en la Zona de Desarrollo Económico Mariel, según la prensa cubana.

En 2008, un funcionario de Cupet dijo que Cuba podría tener almacenados hasta 20.000 millones de barriles del crudo en su fondo marino.

El Servicio Geológico de EEUU estima las reservas potenciales de la isla entre 4.000 y 9.000 millones de barriles.

Anteriormente, Cupet firmó acuerdos de cooperación con empresas de Brasil, Canadá, China, España, India, Malasia, Noruega, Venezuela y Vietnam.

 

El “oro negro” a debate: Cuba y Rusia en la búsqueda del tesoro (RIA Novosti).

http://sp.ria.ru/opinion_analysis/20140619/160496211.html

El “oro negro” a debate: Cuba y Rusia en la búsqueda del tesoro

16:31 19/06/2014
Natasha Vázquez

Empresas y gobiernos de todo el orbe se han dado cita en Moscú para debatir sobre uno de los más preciados recursos naturales, en el XXI Congreso Mundial de Petróleo.

Aunque el “oro negro” sigue siendo el rey, en los últimos tiempos ha ido perdiendo terreno entre otras fuentes de energía.  El pasado año, ocupó apenas un 33 % entre los hidrocarburos. Pero lo cierto es que pasarán aún varios decenios antes de que se agoten las reservas mundiales (poco más de medio siglo, según vaticinan los especialistas) y mientras tanto, son muchos los que se interesan en encontrar nuevos yacimientos, en el uso de tecnologías modernas para su extracción, o en ampliar sus mercados.

Rusia –uno de los países líderes del sector, con el 12.9 % de la producción mundial– ha aprovechado este marco del Congreso para reforzar la cooperación bilateral con naciones como Venezuela y Cuba.

Eulogio del Pino, Vicepresidente de Exploración y Producción de Petróleos de Venezuela (PDVSA), quien se encuentra de visita en Moscú, no dudó en calificar de estratégica la colaboración técnica y financiera de Rusia con el país sudamericano, a través de las empresas Gazprom y Rosneft, que tienen inversiones allí. Más de un millón de barriles de petróleo deben ser producidos de forma conjunta en los próximos años.

Cuba, por su parte, sostiene desde hace un tiempo negociaciones con Rosneft y Zarubezhneft para continuar la prospección de las áreas ubicadas frente a las costas de Pinar del Río, donde se estima que  hay más de 6 mil millones de barriles de petróleo, que podrían llegar incluso a 20 mil millones.

Las compañías petroleras rusas firmaron recientemente dos acuerdos de cooperación con su homóloga cubana Cubapetróleo (CUPET), en el Foro Económico Internacional de San Petersburgo, y en presencia del mismo presidente ruso Vladimir Putin.

Unos meses atrás, el presidente cubano Raúl Castro recibió en La Habana al presidente de Rosneft, Igor Ivánovich Sechin, durante su visita de trabajo a Cuba, en la que se sentaron las pautas para la construcción de una base logística en Zona Especial de Desarrollo del Mariel.

Preparando las maletas para el encuentro moscovita, Rafael Tenreyro Pérez, jefe de Grupo de Exploración de la Unión Cubapetróleo (CUPET), anunció que nuevas zonas de exploración se abrirán ahora a la inversión extranjera,  en la parte central y oriental de los mares al norte del país hasta la frontera con Haití. Estas posibilidades han despertado el interés de unos cuantos entre los 5000 participantes procedentes de 80 países que asisten al más importante encuentro de la industria petrolera mundial.

Pero los rusos parecen llevar ventaja, con un camino ya andado en décadas de relaciones con La Habana. Podrían tener a su favor los 3 mil millones de dólares que aún Cuba debe pagar tras la reducción de un 90% de la deuda de la época soviética, cifra  que –según algunas fuentes– debe ser invertida en la Isla, pero a nombre de Rusia.

Aunque de momento las perforaciones realizadas no han arrojado resultados tangibles, si por fin las petroleras rusas encuentran  el “tesoro escondido”, Rusia volvería –de otra manera– a ocupar un lugar preponderante en la economía cubana.

LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE RIA NOVOSTI