Granma: Palabras de Homero Acosta Álvarez, Secretario del Consejo de Estado de la República de Cuba, y de Nicolás Maduro Moros en el acto de imposición de la Orden José Martí al Presidente de la República Bolivariana de Venezuela.

http://www.granma.cu/cuba/2016-03-18/palabras-de-homero-acosta-alvarez-18-03-2016-22-03-33

Foto: Estudios Revolución

(Versiones Taquigráficas – Consejo de Estado)

Compañero Nicolás Maduro Moros, presidente de la República Bolivariana de Venezuela;

Compañero General de Ejército Raúl Castro Ruz, presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba;

Distinguidos miembros de la delegación venezolana;

Compañeras y compañeros venezolanos y cubanos:

Le conocimos primero como líder sindical y activista en la defensa de los participantes de la insurrección militar en 1992, cuando abrazó para siempre los ideales del Líder de la Revolución Bolivariana, el querido y siempre presente Comandante Hugo Rafael Chávez Frías.

Luego se destacó como constituyente, parlamentario, Presidente de la Asamblea Nacional, Canciller, Vicepresidente Ejecutivo y ahora Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, responsabilidad desde la que continúa, con ejemplar consagración y en estrecha unidad con su pueblo y con la dirección cívico-militar de la Revolución, la inmensa obra de Chávez para hacer a su amada Venezuela una Patria digna, soberana, independiente, con equidad y justicia social, pacífica y solidaria; y a América Latina y el Caribe la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riqueza, que por su libertad y gloria, como soñó el Libertador Simón Bolívar.

En ese colosal empeño usted, junto a sus compañeras y compañeros y a su pueblo chavista, enfrenta con valor, inteligencia y fe inquebrantable en la victoria, incesantes acciones desestabilizadoras y violentas de la oposición, incluyendo una brutal guerra económica y mediática, apoyada desde el exterior, así como circunstancias económicas internacionales muy adversas y actos de injerencia en sus asuntos internos, como la arbitraria Orden Ejecutiva que califica injustificadamente a Venezuela como una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional de Estados Unidos.

La indestructible y excelente relación existente entre Venezuela y Cuba constituye un paradigma de vínculos fraternales, solidarios y mutuamente beneficiosos entre dos naciones indivisiblemente unidas por profundos lazos de amistad, afecto y respeto mutuo, forjados al fragor de los combates por la independencia en el siglo XIX y por la libertad definitiva en el siglo XX, así como por la comunión de ideas de nuestros líderes históricos.

En virtud de sus méritos, sus valores y compromiso con sus ideas y su pueblo, el Consejo de Estado de la República de Cuba, a propuesta de su Presidente, acordó otorgar la Orden “José Martí”, al compañero Nicolás Maduro Moros, primer Presidente chavista y obrero de la hermana República Bolivariana de Venezuela.

Reciba usted, Presidente Maduro, la más alta condecoración que otorga nuestra Patria, que lleva el nombre del Héroe Nacional de Cuba, apóstol de nuestra independencia y referente esencial de la libertad y el antimperialismo para Nuestra América.

Con este acto, el Gobierno y el pueblo cubanos reiteran su solidaridad incondicional con el Gobierno, el pueblo y la unión cívico-militar bajo su dirección; y la confianza en nuevas victorias de la Revolución Bolivariana, Chavista y antiimperialista, junto a la cual siempre estaremos.

Como en 1999, cuando el líder histórico de la Revolución Fidel Castro Ruz colocó esta Orden en el pecho del Presidente Hugo Chávez, le pedimos a usted, continuador de la histórica tradición de hermandad y solidaridad entre Venezuela y Cuba, que la acepte como un gesto sincero de respeto y amor de todos los cubanos a usted y a su entrañable y heroico pueblo, y le reiteramos, como Martí, que nos consideramos hijos de Venezuela y estaremos siempre dispuestos a servirla.

Muchas gracias (Aplausos).

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http://www.granma.cu/cuba/2016-03-18/palabras-de-nicolas-maduro-moros-18-03-2016-22-03-27

Foto: Marcelino Vázquez

(Versiones Taquigráficas – Consejo de Estado)

Querido compañero General de Ejército, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, Raúl Castro Ruz;

Querido Comandante Fidel Castro, que nos escucha;

Compañeros del Gobierno Bolivariano, del Gobierno Martiano:

Hemos venido a esta visita de trabajo. Como decíamos en la madrugada al llegar, nos sentimos en nuestra casa, nuestra casa común de pueblos hermanos que han gestado una historia común heroica.

Nuestras delegaciones han revisado el camino de estos años y han diseñado la ruta y el camino de los próximos años y las próximas décadas. Por lo menos hemos visualizado los pasos que juntos vamos a dar desde el 2016 hasta el 2030, siempre viendo el siglo XXI como el siglo nuestro, ¡nuestro siglo!, como soñó Bolívar, como soñó Martí, el siglo de la independencia definitiva, de la identidad común americana, el siglo de la liberación de todas las formas de opresión que han existido, el siglo de la unión de nuestro Caribe y de nuestra América, el siglo de la felicidad y el derecho al futuro. Así lo vemos.

Han sido pasos que se han dado en todos estos años, recobrando la huella de los que nos fundaron. El primero de ellos Bolívar, quien siempre soñó con una Cuba libre. Fueron varias las oportunidades en que nuestro Libertador preparó los planes para venir a liberar a Cuba y a Puerto Rico, y quedó pendiente en la agenda del libertador Simón Bolívar, de las luchas futuras, luego de que él rindiera su vida, la agenda pendiente de la liberación de Cuba, Cuba, la amada Cuba de siempre.

Hemos retomado los caminos de Martí, quien logró sintetizar de manera única los anhelos de libertad, del derecho a la independencia del pueblo cubano y del pueblo de nuestra América de entonces. José Martí fue el más grande bolivariano del siglo XIX que haya conocido nuestras tierras. Fue el intérprete fiel del espíritu genuino del Libertador. Fue a buscar en 1881 su palabra, su espíritu, y llegó a Caracas —como todos sabemos— y antes de ir a descansar y aún conservando  —como dice el testimonio— los polvos de los caminos fue a rendirle honores a quien consideraba también su padre, Simón Bolívar. Símbolos de la historia que van marcando una ruta, que nos van obligando en la raíz de la profundidad de nuestra humanidad a andar juntos, como hemos andado en los años de este siglo.

Bolívar, Martí, los dos buscaron lo mismo: uno Libertador del inicio del siglo XIX, comandó ejércitos, hombre de guerra; Martí, hombre de letras, quien se fue también a la guerra y terminó en la posteridad como un inmortal libertador de nuestra América, así lo reconocemos los venezolanos. A Martí lo reconocemos como uno de nuestros libertadores del siglo XIX, fiel compañero del pueblo cubano, y decir Martí es decir Maceo, es decir Máximo Gómez, es decir el pueblo.

Recibir esta condecoración, la cual acepto, aunque personalmente no merezco todavía, la recibo como un compromiso, un compromiso de lealtad a los ideales de los fundadores, de lealtad a Fidel y a Chávez, de lealtad a las ideas gloriosas que han puesto de pie a nuestros pueblos para que sean pueblos dignos, respetados hoy por hoy por la humanidad entera. Cuba, la de Fidel, la de la Revolución, Cuba la de Siempre, y Venezuela, la de Chávez, la de Bolívar, dos caminos que nos encontramos siempre, nos buscamos durante mucho tiempo, todo el siglo XX, plagado de invasiones, de dictaduras imperiales en Cuba, en Venezuela.

Aún se recuerda cuando las campañas de la Sierra Maestra y la lucha revolucionaria del Movimiento 26 de Julio, de los ángeles barbudos que llegaron a la montaña y luego bajaron de la Sierra a llevar libertad, dignidad e independencia al pueblo de Cuba, aún se recuerda la campaña surgida de los barrios de Caracas, de los campos de Venezuela: “Un bolívar para la Sierra Maestra”. ¡Qué admiración tan grande!, se despertó de manera natural, genuina, espontánea en el pueblo venezolano, en la Fuerza Armada de entonces, que había despertado de una larga dictadura y tenía un liderazgo que buscaba encontrarse con el pueblo, en aquel año 1858.

Se encontraron nuevamente los caminos, aún se recuerda la llegada del Comandante victorioso Fidel Castro Ruz, aquel 23 de enero de 1959, y el recibimiento en las calles por parte de los habitantes entonces de los barrios de Caracas, de la juventud revolucionaria de entonces, y de cómo el discurso dado por Fidel Castro en la Plaza O’Leary del centro de Caracas, de El Silencio, como marcó a varias generaciones de revolucionarios, de patriotas entonces. Se recuerda a Fidel y su reivindicación de Bolívar y su visión clara siempre del papel que le iba a corresponder a Venezuela en la hora de la gloria, para despertar nuevamente el ímpetu independentista y la fuerza revolucionaria en nuestros tiempos. Como un profeta le habló al tiempo, 23 de enero de 1959.

Luego los caminos se separaron nuevamente. Cuba hizo su auténtica Revolución, con sus aciertos y con su fuerza propia. Cuba construyó su propio camino, su propio modelo. Cuba rescató su identidad, esa hermosa cubanía que hoy llevan con orgullo a cualquier lugar del mundo los cubanos, sintiéndose auténticamente miembros de esta tierra sagrada. A Venezuela le tocó un camino tortuoso, difícil, muy complejo, hasta que surgió esa fuerza inaudita de la historia del liderazgo que abrió el camino del siglo XXI venezolano: Comandante Hugo Chávez y el Movimiento Bolivariano Revolucionario-200.

No es casualidad, dirían algunos, que precisamente con el surgimiento del liderazgo bolivariano del Comandante Chávez, el proyecto revolucionario y el Proyecto Nacional Simón Bolívar, avanzáramos hacia un reencuentro de la historia, hacia una retoma de la huella fresca, de la huella original que fundó nuestra identidad y nuestro derecho a ser: Bolívar y Martí.

Llegó el día, luego de los tiempos de rebelión de 1992, un 14 de diciembre de 1994 tocó tierra cubana el Comandante Hugo Chávez Frías, lo esperaba en la escalerilla del avión otro Comandante que había pasado por todas las batallas del siglo XX y que había levantado a Cuba con su dignidad en la primera línea de la verdad del mundo: Fidel Castro Ruz; se dieron un abrazo. Era un anoche fresca del 14 de diciembre de 1994, y ese día se reencontraron todos los caminos de las luchas, de los sueños, de los anhelos, de las esperanzas; ese día sellaron el comienzo de un nuevo pacto que hoy llevamos, un pacto de sangre, de amor, de vida y de verdad, que es el pacto de la unión de Cuba y de Venezuela y que yo llevo ahora en esta medalla (Aplausos); que llevo ahora aquí (Señala).

No son dos días, nuestra unión viene del amor, de la hermandad, de los sueños de grandeza, por la igualdad, por la justicia, por la independencia. Nuestro amor viene de la identidad, del encuentro de dos pueblos que tenemos dos historias heroicas; nuestro amor viene de la verdad. Nosotros no andamos fingiendo conductas, ni sonrisas ni saludos, nosotros nos abrazamos de verdad, con confianza porque somos hermanos, y sabemos que detrás de un abrazo lo que viene es la sonrisa y no un puñal.

Nosotros, Cuba y Venezuela, con Fidel y con Chávez, logramos construir este camino que ya se va haciendo extenso, intenso, largo; 1994, cuántas cosas han pasado desde entonces, cuántas luchas hemos dado. Cuba perseguida por un bloqueo infernal; Venezuela sometida a todas las formas de amenazas internas y externas, y aquí estamos, de pie, como siempre vamos a estar en los años que están por venir. Ya no podrán desaparecernos, como dijo Lula en estos días ante la persecución a la que están siendo sometidos él y la presidenta Dilma; ya no podrán de desaparecernos, ya no habrá Plan Cóndor que pueda con nosotros, somos una realidad, una hermosa realidad.

Diez años después, 14 de diciembre del año 2004, aquel Comandante que llegó y abrazó en unión a la Cuba revolucionaria y el período especial de 1994, ya vino Hugo Chávez, junto a Fidel Castro a fundar un sueño quijotesco: la Alianza Bolivariana para los Pueblos de nuestra América. Semanas después se fundó PETROCARIBE, dos motores        —ALBA-PETROCARIBE— para lo que vino después, un proceso histórico de surgimiento, consolidación de nuevos liderazgos, un proceso histórico de surgimiento de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, del UNASUR; un proceso histórico del surgimiento de una nueva realidad, de una nueva geopolítica que nadie podrá desconocer, pero que tenemos nosotros, los pueblos de Cuba, de Venezuela, la juventud de Cuba y de Venezuela conocer, reconocer y defender, nos toca a nosotros, y les toca sobre todo a las generaciones del futuro, estar claros de los caminos andados por todas las generaciones y los héroes que han acumulado nuestras luchas, los mártires que han acumulado nuestras luchas y tomar siempre firmes esa bandera hermosa que ondea, estas banderas de Cuba y Venezuela que están ondeando unitarias, esperanzadas en los tiempos por construir.

Tengo que agradecer, a nombre de la delegación del gobierno bolivariano y revolucionario, a nombre del pueblo de Venezuela esta condecoración que de verdad es para el pueblo heroico de Venezuela que ha batallado, que no se rinde, que no descansa y que enfrenta mil formas de guerra no convencionales.

Realmente, esta fuerza de Martí, de una Cuba digna, firme y de pie, se la llevo al pueblo de Venezuela como condecoración a su heroicidad, a su lucha, a su amor, a la lealtad compartida por todos estos años históricos, hermosos y heroicos que hemos vivido.

Recientemente revisábamos algunos documentos históricos del Libertador y encontrábamos una carta —camarada Alí Rodríguez, embajador, comandante Alí—, fechada el 13 de abril de 1823, estaba el Libertador en el sur, en Guayaquil, y le escribe una carta al entonces Presidente del Perú, al pasar los meses sería llamado el Libertador a Lima con sus tropas, para echar los reductos del ejército imperialista de la colonia española entonces, y el Libertador le escribe al Presidente de entonces, Riva Agüero y le dice: He enviado delante a Sucre —Antonio José de Sucre—, el Libertador había pensado años antes mandar a Sucre al frente de las tropas que iban a venir a Cuba. Seguramente Sucre soñó con llegar a La Habana en esta misión libertadora. Y le dice el Libertador Simón Bolívar el 13 de abril de 1823 al Presidente del Perú entonces: He enviado a Sucre que es el mejor general que jamás ha parido Venezuela, hombre forjado en la Revolución, en la guerra, pero hombre experto en la paz. Yo quisiera —le dice el Libertador— que lo emplearan a fondo para ver si por medios pacíficos podemos lograr el retiro definitivo, sin más guerras, de las tropas españolas, pero previendo que no fuera así, mandamos 4 000 hombres y tengo preparados 4 000 más a la espera de pertrechos y caballos para andar sobre Lima y expulsar al imperio español.

Bolívar, con gran sentimiento y sentido aportaba a la paz y a que el imperio de entonces reconociera la fortaleza de lo que ha éramos, hombres libres, mujeres libres, patrias nacientes. Para entonces, bueno, el imperio español, quizás la lejanía, si hubiera tenido Internet quizás hubiera entendido más rápido qué estaba sucediendo en Suramérica. No fue así, pero entonces Bolívar le dice: En cualquier circunstancia y si fuéramos obligados a utilizar la fuerza, en cualquier circunstancia el amor por la patria vencerá.

Yo creo, lo siento y sé que nuestro pueblo también lo siente, sobre todo al frente de un hombre como Raúl, General de Ejército, combatiente de tantas batallas de dignidad de nuestra América, en cualquier circunstancia el amor por la patria vencerá, el amor por nuestra América vencerá, el amor por Cuba vencerá, el amor por Chávez vencerá, el amor por Fidel vencerá, el amor por Venezuela vencerá; en cualquier circunstancia nuestros pueblos llevarán esta marca heroica de Bolívar y de Martí y en cualquier circunstancia nuestra causa vencerá. Así lo creo.

Muchas gracias, Cuba.

¡Viva Cuba! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Viva Venezuela! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Viva Bolívar! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Viva Martí! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Viva Fidel! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Viva Chávez! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Hasta la victoria siempre! (Aplausos.)

Fidel y Raúl Castro recibieron al Presidente de China. Palabras de Xi Jinping al ser condecorado con la Orden “José Martí” (Granma).

http://www.granma.cu/cuba/2014-07-22/recibio-fidel-al-presidente-de-la-republica-popular-china

Recibió Fidel al Presidente de la República Popular China

Fidel Castro
Foto: Alex Castro

El líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, sostuvo en la mañana de este martes un fraternal encuentro con el Presidente de la República Popular China, compañero Xi Jinping, quien encabeza una numerosa delegación que realiza una visita oficial a nuestro país.

El intercambio sostenido se caracterizó por un clima de amistad, expresivo de lazos históricos entre nuestros Partidos, gobiernos y pueblos.

Fidel y Xi Jinping reflexionaron acerca de diversos temas de interés internacional y, en particular, los enormes peligros y desafíos que enfrenta la humanidad, así como la significación de la Declaración adoptada, el pasado 15 de julio, por los países que integran el grupo BRICS, la trascendencia de la reciente visita del Presidente chino a varios países de América del Sur, cuya fecunda e inolvidable gira finalizará este miércoles en la Ciudad Heroica de Santiago de Cuba.

Foto: Alex Castro

En ameno diálogo, tras un recorrido por áreas de pastos y forrajes, también trataron acerca de la amplia y creciente cooperación entre Cuba y China, y los resultados de los experimentos en el cultivo de plantas para la alimentación humana y animal.

El compañero Fidel explicó al presidente Xi Jinping los resultados de la investigación y los estudios teóricos y prácticos que ha venido realizando, de los cuales se deriva la posibilidad real de multiplicar la producción de alimentos proteicos de alta calidad y demanda internacional, como los cárnicos, la leche, el huevo, la grasa refinada, frutas tropicales, subtropicales y productos agrícolas ricos en vitaminas y sales minerales, así como medicinas de gran demanda, aspectos relacionados con la investigación agrícola en los que el líder chino, amigo sincero de nuestro país, ha promovido la colaboración entre ambos Estados.

Con él participaron en el fraternal encuentro el Ministro chino de Relaciones Exteriores, Wang Yi, dos miembros del Buró Político del Partido Comunista de China y otros cuadros jóvenes de la delegación del gigante asiático.

Fue un gesto sumamente amistoso, por parte del presidente Xi Jinping, el obsequio de un busto en bronce del Compañero Fidel que pesa 175 kilogramos, y que según aquel se parece más al Fidel joven, que al parecido actual de él con el busto.

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http://www.granma.cu/cuba/2014-07-22/raul-y-xi-jinping-sostuvieron-conversaciones-oficiales

Raul Castro y Xi Jinping
Foto: Estudio Revolución

El General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, y Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, recibió en la tarde de este martes 22 de julio, al compañero Xi Jinping, Presidente de la República Popular China, y Secretario General del Partido Comunista de China, quien realiza una visita oficial a nuestro país.

El fraternal intercambio puso de manifiesto el excelente estado de los vínculos bilaterales, expresión de los lazos de hermandad que unen a los pueblos y gobiernos de China y Cuba. Ambos líderes resaltaron la voluntad de continuar desarrollando de forma plena e integral las relaciones entre los dos países, con énfasis en la instrumentación de la Agenda Económica Bilateral. Asimismo, abordaron temas del acontecer internacional.

Acompañaron al distinguido visitante, los miembros del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de China Wang Huning, director de la Oficina de Investigación de Política del Comité Central, y Li Zhanshu, director de la Oficina General del Comité Central; Yang Jiechi, consejero de Estado; Wang Yi, ministro de Relaciones Exteriores; Xu Shaoshi, presidente de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma; Gao Hucheng, ministro de Comercio; y Zhang Tuo, embajador de la República Popular China en Cuba.

Por la parte cubana participaron, los miembros del Buró Político del Comité Central del Partido Miguel Díaz-Canel Bermúdez, primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Marino Murillo Jorge, vicepresidente del Consejo de Ministros, y el canciller Bruno Rodríguez Parrilla; así como José Ramón Balaguer Cabrera, integrante del Secretariado del Comité Central del Partido; Ricardo Cabrisas Ruiz, vicepresidente del Consejo de Ministros; Rodrigo Malmierca Díaz, ministro del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera; y Alberto Blanco Silva, embajador de Cuba en China.

Al concluir las conversaciones oficiales y en presencia de las respectivas delegaciones, el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros cubano, impuso al Presidente de la República Popular China la Orden Nacional “José Martí”, máxima condecoración que otorga la República de Cuba.

A continuación, se firmaron 29 acuerdos, que abarcan diferentes sectores como los de finanzas, biotecnología, agricultura, infraestructuras y energías renovables.

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http://www.granma.cu/cuba/2014-07-23/palabras-de-xi-jinping-al-ser-condecorado-con-la-orden-jose-marti

Estimado compañero Raúl;

Estimados compañeros, amigos todos:

Foto: Estudio Revolución

Yo agradezco al compañero presidente Raúl por haberme condecorado con la Orden “José Martí”.  Más allá que una distinción personal, la considero un honor y una amistad que reflejan el presidente Raúl, el Partido, Gobierno y pueblo de Cuba hacia el Partido, Gobierno y pueblo de China.

Me siento muy honrado y voy a guardar para siempre este bello recuerdo.

José Martí es el Héroe Nacional de Cuba, así como un prócer en la lucha antimperialista de toda Latinoamérica.
Al mismo tiempo, José Martí es también un gran pensador, un gran hombre de las letras.  Él dijo:  “Todo es gozo cuando se pelea por la luz del mundo.”

Como comentó el maestro de las letras chinas, en el tiempo moderno, el compañero Guo Muoro, José Martí es un poeta revolucionario que tiene en una mano la pluma y en la otra la pistola.

Los pensamientos martianos sobre la independencia del Estado, dignidad nacional, igualdad, libertad, unidad y autosuperación, sirvieron de aliento al pueblo cubano para luchar por conseguir la independencia nacional; igualmente han tenido una amplia repercusión  en nuestro país.

Muchas frases célebres de José Martí también son conocidas en nuestro país, como de altar se ha de tomar a Cuba, para ofrendarle nuestra vida, y no de pedestal,  para levantarnos sobre ella.

Además, los bustos de José Martí, en Beijing y Shanghai, se han convertido en muestras vivas de la amistad entre los pueblos de China y de Cuba.

Siendo por igual China y Cuba países socialistas, estamos unidos estrechamente por las mismas misiones, ideales y metas de lucha.

En la actualidad, China ha tocado el clarín para empezar una profundización integral de nuestra reforma; mientras en Cuba se encuentran en el proceso de actualización del modelo económico.  Ambos países nos encontramos ante misiones históricas, grandiosas y arduas.

La parte china está llena de confianza sobre el futuro de­sarrollo de las relaciones entre nuestro país y Cuba, y seremos para siempre buenos amigos, compañeros y hermanos de Cuba, y trabajamos juntos para llevar las relaciones entre China y Cuba a nuevas alturas.

Muchas gracias al presidente Raúl y a todos ustedes (Aplausos).

Granma: Gades, cuando un amigo se va.

Recordar a este excepcional bailaor y coreógrafo es como un tributo, desde los aportes a nuestra nacionalidad, a España. No a la España de Velásquez ni Weyler, sino la de los milicianos de Miguel Hernández; la de Lorca; la que abrigó a Hemingway. La de Nicolás Guillén, alta, ancha, sencilla y limpia; la que hacía brotar él en su taconeo viril, cual consagración del arte y el carácter español.

Por su arte renovador, reconocida excepcionalidad como bailarín y coreógrafo, su amor por los que luchan, probada amistad y fidelidad a la Revolución, el Consejo de Estado de la República de Cuba le confirió el más alto reconocimiento del país, la Orden José Martí

En un asombroso derroche de humildad para un hombre mimado por la fama y el cariño popular, dijo a Fidel y Raúl en la íntima y familiar ceremonia: “nunca me sentí un artista sino un simple miliciano vestido de verde olivo, con un fusil en la mano para donde, cómo y cuándo, siempre estar a sus órdenes”

Lo que más me atrae en Gades es esa fidelidad a Cuba y a España. Desde 1975 hasta su muerte desdeñó las amenazas de que a causa de venir a La Habana no podría actuar en Estados Unidos. En Guantánamo, donde visitó en 1996 a los soldados que custodian las fronteras con la base naval ocupada por el gobierno de Washington, el flamenco unía a cubanos y españoles con soporte de guitarras y palmadas de lamento prematuro: Espontáneamente sus bailarines respondían al canto de reclutas trovadores de la unidad, convertían el pavimento en un tablao sinuosamente artístico en el movimiento de las manos, en ese cante jondo que debe ser la raíz del guaguancó; la rumba gitana, tan igual a la cubana, allí se puede cantar con bailaoras y bailaores: “Esa mulata, sentada en la butaca, pero qué piernas, tiene esa mulata”… Madrid es alegre y osado como La Habana, como Antonio Gades.

Alfredo Guevara, fundador del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica y uno de los mejores y más antiguos amigos de Gades, resume su arte con penetrante vuelo: “Antonio, intérprete de danzas complejas, protagonista del frenesí, fue en sus creaciones ordenador de esencias y raíces, trastornador de códigos y, como tal, fabricante de inédita belleza.”

Guevara conoció a Antonio a fines de la década de los sesenta o inicios de los setenta, junto a un grupo de amigos antifranquistas activos en Madrid, entre ellos Antonio Eceiza y Muñoz Suai. En 1975 Guevara organizó la primera visita del bailaor a la isla antillana “su máxima aspiración durante muchos años”, para presentar Bodas de Sangre en La Habana, en Matanzas y en Santiago. Declaró que se sentía aquí como lo que es “el hijo de un combatiente del Ejercito Republicano que ve realizado el sueño de su padre.”, aquel sencillo albañil.

Alicia Alonso lo convenció para volver a bailar en 1978, después de un período de retiro en protesta por los desmanes del franquismo. Juntos montaron el pas de deux Ab Libitum “el encuentro del flamenco con la danza clásica, con la guitarra de Sergio Vitier y los tambores de Tata Guines”, expresó Guevara.

En 1979 realizó en la isla la primera gira del recién creado Ballet Nacional de España. “No es algo accidental que comience por aquí, sino porque siento un amor especial por Cuba”, aseguró Gades. Lejos de encumbrarse más con el cargo de director, su acreditada modestia lo llevó a combatir con hechos el vedettismo. Un año y medio después fue sustituido y muchos de los integrantes del Ballet lo siguieron en la formación del Grupo Independiente de Artistas de la Danza, que trajo para actuar en Santiago y La Habana.

Gades y Cristina Hoyos terminaron deliciosamente una función en el teatro Carlos Marx de La Habana, bailando una rumba. Entre las muchas visitas públicas y privadas a la isla se cuenta la presentación del ballet Carmen en el 87.

Cuando la desaparición de la Unión Soviética, Gades reiteró su identificación con Fidel y nombró a sus hijas Tamara y Celia, “por su amor a Celia Sánchez y Tamara Bunke”. Adicionalmente homenajeo a Cuba simbolizada en la inolvidable Celia, heroína de la Sierra, a quien dedicó el ballet Fuenteovejuna, que escenificó en la isla siempre sin cobrar nada. No es por azar que su última voluntad, desde su lecho de muerte y en una hoja timbrada del hospital fue que se enviasen sus cenizas a su amigo Raúl Castro:

“Madrid, 14 de julio del 2004

Querido compadre Raúl:

Quiero decirle que mi mujer Eugenia y mis hijas María, Tamara y Celia, según mi última voluntad le entregarán mis cenizas. Haga con ellas lo que usted crea conveniente.

Jamás pensé tener el honor de llegar a ser su Compadre, pero desde que le conocí siempre estuvo dentro de mí por su firmeza, su ejemplo de verdadero comunista y su fidelidad a nuestro Comandante.

Quiero que sepa que lo único que siento es no haber hecho más por la Revolución.

Viva nuestro Comandante, Viva Raúl, Viva nuestro Partido Comunista de Cuba.

Abrazos para Colomé y para toda la familia, en particular uno muy grande para Vilma y para Usted. Siempre a sus Ordenes”.

Cuando un amigo se va/algo se muere en el alma. Pero sus restos descansarán eternamente en la tierra que amó.