Dedicado a Josafat S. Comín (II): declaración de Guennadi Zyuganov, Presidente del Comité Central del Partido Comunista de la Federación Rusa (PCFR) en relación a la entrada de Rusia en la Organización Mundial del Comercio.

De nuevo: “a falta de pan buenas son tortas” y “se hará lo que se pueda”. Traducción no oficial de la versión inglesa de la declaración del PCFR, que debería aclararnos también a nosotros y a los “ciudadanos” de otros países “europeos” por dónde van los tiros:

Foto: Russia Today

Fuente: http://www.solidnet.org/russia-communist-party-of-russian-federation/3127-cp-of-the-russian-federation-ru

La entrada en la OMC constituye el robo acelerado de Rusia. Declaración de G.A. Zyuganov, Presidente del Comité Central del Partido Comunista de la Federación Rusa (PCFR)

15-06-2012

Servicio de Prensa del PCFR

Después de 18 años de negociaciones, Occidente ha acordado finalmente dar luz verde a la entrada de Rusia en la Organización Mundial del Comercio (OMC). El momento es propicio sin lugar a dudas. Esto proveerá a Occidente de un mercado de ahorros, mano de obra barata y acceso a los enormes recursos naturales de nuestro país en una crisis económica que empeora.

Se nos asegura que gracias a la pertenencia a la OMC la economía del país será más competitiva y que el bienestar de la población aumentará. De forma similar, en los 90, hablando de valores humanos y con la promesa de una vida mejor, tuvieron lugar la destrucción de la Unión Soviética y la transición del país a los raíles del capitalismo salvaje.

Mientras tanto, de acuerdo con el Banco Mundial, el beneficio de la entrada de Rusia en la OMC es más que modesto y constituirá un aumento en un 0.3 % del PIB y, a la larga, un 1.1 %, excluyendo las pérdidas por la apertura de las aduanas.

Incluso el Ministro de Finanzas, A. Siluanov, ha reconocido que debido a la entrada en la OMC el presupuesto de Rusia en 2013 echará en falta 310 Billones de rublos. Las pérdidas acumuladas hasta el 2020 alcanzarán al menos 26 Trillones de rublos. ¡Casi tres presupuestos anuales de Rusia!

Nuestra nación entra en la OMC sin estar de ningún modo preparada para este paso y con condiciones desfavorables. Se nos asegura que existen oportunidades para que nuestros bienes y productos locales accedan a los mercados internacionales, sin embargo, nadie menciona qué productos, puesto que las condiciones de los principales sectores de la economía no les permiten competir con las corporaciones extranjeras, y la industria prácticamente no produce bienes demandados por el mercado global.

Al entrar en esta organización, Rusia abandonará en gran medida las últimas medidas de protección de las industrias estratégicas, de la regulación y control de su moneda. El gobierno dejará de apoyar a los productores nacionales en un momento en el que la lucha por los mercados, por los flujos financieros y por el acceso a los recursos naturales se mantiene en aumento.

Se nos habla de concesiones sin precedentes a Rusia a partir de la entrada de Rusia en la OMC, pero los “negociadores” rusos se las han apañado incluso para aceptar el alineamiento de los precios internos y externos de la energía y para renunciar al apoyo a la industria aeroespacial, la base de las industrias de alta tecnología.

Como resultado de la entrada en la OMC la tasa media impuesta a los bienes de importación se reducirá a un 7.8% -de un 10% en 2011. En particular en los productos agrícolas -de un 13.2% a un 10.8%- y en los productos industriales -de un 9.5% a un 7.3%. Esto llevará a un deterioro en el presupuesto nacional, cuyos ingresos proceden en hasta un 37% de las tasas de aduana. Inevitablemente empeorará el problema de las pensiones y los pagos de ayudas sociales, y redoblará la pobreza y el desempleo.

Rusia deberá reducir cada cinco años en un 5-10% el ya bajo nivel de apoyo estatal a la agricultura. A diferencia de los Estados Unidos, donde los agricultores reciben un subsidio de 750 dólares por hectárea, los agricultores rusos no reciben más de 35 dólares. Mientras Occidente defiende sus mercados de alimentos mediante altas tasas de importación, Rusia las reduce. Por ejemplo, los impuestos a la importación de azúcar en la Unión Europea ascienden a un 215%, en Rusia a un 37%, la carne congelada un 174%, nosotros tenemos un 15%, el trigo un 173%, nosotros tenemos un 5%. Es decir, los productos eco-amigables rusos serán sustituidos en los estantes por sus correspondientes modificados genéticamente. Y si nuestro país ya compra ahora un 50% de los productos alimenticios en el exterior, puede arrebatársele pronto y por completo la capacidad de garantizar la seguridad alimentaria.

Nuestra industria tendrá que participar en una lucha desigual con las multinacionales que tienen enormes recursos y disfrutan del apoyo del estado. Por ejemplo, la membresía de Rusia en la OMC ha incluido la pérdida de su industria aeroespacial, pues la flota de las aerolíneas rusas está compuesta en más de un 80% de aeronaves extranjeras. Se nos permitirá tan sólo ser el lugar de ensamblaje con destornillador, como ocurrió con el “Super Jet”, así como el proveedor de materias primas para los holdings aeroespaciales extranjeros. A la industria nacional del automóvil, a los armadores y a otras industrias de alta tecnología no les aguarda un futuro mejor. La industria ligera también sufrirá.

Argumentamos que Rusia necesita que la OMC solucione la pérdida de ingresos por exportaciones de 2.5 Billones anuales. Mientras tanto, sólo los magnates de los metales ferrosos y no ferrosos, que son aquellos que están presionando para el ingreso en la OMC, <no> (1) están en desventaja con respecto a la discriminación de nuestras exportaciones. Pero éstos han aprendido a soportar la competencia internacional. La mayoría de las industrias rusas, por no mencionar los pequeños negocios, no son competitivos, ni siquiera en el mercado nacional. Sin un apoyo fuerte del estado no pueden sobrevivir. Es decir, la OMC es una amenaza para los pequeños y medianos negocios.

La OMC hace un llamamiento para un acceso igual al capital privado para proveer cualquier servicio y para una competencia sin proteccionismo. Esto significa que el débil sistema financiero y el sector bancario se pondrán por completo bajo el control de los bancos internacionales y del capital especulativo global.

Rusia no tiene incentivos económicos para entrar en la OMC. Los principales artículos de exportación, materias primas, combustibles y productos energéticos y armamento, no están sujetos a la regulación de la OMC. Por tanto, el único resultado de que el país entre en la OMC es su conversión definitiva en un apéndice de materias primas de Occidente y en un mercado para las multinacionales.

La OMC anima vigorosamente a Rusia, que ya es víctima de una criminal privatización, a una venta adicional de la propiedad estatal. El 7 de junio el Gobierno aprobó un plan acelerado de privatizaciones de las compañías energéticas principales, minería, negocios de infraestructura y bancos estatales. El poder estatal planea abandonar por completo las compañías “Rosnef”, “RusHydro”, “INTER RAO UES”, “Aeroflot”, Rosagriculturebank, la compañía de diamantes Alrosa. También van a privatizarse parcialmente Ferrocarriles Rusos [N.T. “Russian Railways” en el orig.], “SFC”, Sberbank, VTB, United Grain Company, Rosagroleasing. Para el 2016 se espera que se haya reducido la participación estatal en el “tanque” [N.T.: comillas en el original] Uralvagonzavod, en Construcciones Unidas de Barcos [N.T.: United Shipbuilding, en el orig.] y en Corporaciones Aeronavales [N.T.: Aircraft Corporations]. El Viceprimer Ministro Shuvalov dice que durante las privatizaciones las autoridades rusas no permitirán la discriminación de extranjeros. En otras palabras, el gobierno no interferirá con la transferencia de nuestros activos estratégicos al control extranjero.

La OMC ofrece sólo formalmente a los estados condiciones igualitarias de desarrollo. De hecho, la liberalización del comercio trabaja para el beneficio de las economías desarrolladas, sobre todo de los Estados Unidos y de la Europa Occidental. La OMC provee el dominio de sus monopolios y subordina las economías nacionales a sus intereses.

La OMC es una herramienta en manos de las corporaciones y bancos transnacionales, que, creando un sistema legal supranacional, refuerza sus posiciones dominantes. Sus intereses se ponen por encima de los intereses de este o de aquel pueblo. La OMC viola el principio de soberanía nacional.

Se nos impone la idea de que para salir de la crisis global tenemos que entrar en una única “gobernanza global”, un “control supranacional”, crear una “corte global de supervisión”. La actividad del gobierno mundial muestra la transición a un estadio final de la estrategia de la “gobernanza global” a través del desarrollo del sistema de poder privado de las élites transnacionales.

Las organizaciones internacionales están convirtiéndose de forma creciente en autoridades supranacionales, cuyas actividades no son consistentes con los principios y normas de la legislación internacional. Al mismo tiempo, las funciones y actividades de los gobiernos se están transfiriendo de forma secuencial a las manos de entidades privadas por medio del “outsourcing”. En manos de corporaciones privadas estadounidenses hay ya asuntos militares, prisiones, inteligencia, control de información. Pero si allí “su” capital privado predomina, en Rusia la privatización de funciones gubernamentales crea las condiciones para su transferencia a las manos del capital extranjero.

De este modo, se está creando un sistema de control total financiero, legal, político, militar y electrónico por parte de corporaciones privadas, que se apoyará en su propio aparato punitivo (como es el caso del Tribunal de La Haya). Habrá estructuras paralelas de poder subordinadas a centros externos, basadas en el principio de la supremacía de la ley internacional sobre la legislación nacional. La corteza permanece estatal y el poder real se vuelve transnacional.

Entre los mecanismos de construcción de tal “estado gobernado por una ley global” está la OMC, que sólo en el nombre está relacionada con el comercio pero que, en realidad, hace ya mucho tiempo que ha usurpado poderes dictatoriales en la gestión de las políticas socio-económicas de sus estados miembros. Así, bajo el disfraz de la organización que regula el comercio, opera un poderosos mecanismo para desmantelar el estado como tal, allanando el camino para la aprobación de la corporatocracia [N.T.: cursivas mías] global. La entrada en la OMC significará para Rusia convertirse en un territorio controlado externamente.

La participación acelerada de Rusia en la OMC expone una vez más la naturaleza de clase del gobierno ruso, que hace tiempo que se ha desarrollado junto con estructuras oligárquicas nacionales y extranjeras. El conjunto de la industria y de la agricultura rusa se está poniendo en riesgo para satisfacer los intereses de la malvada alianza entre los oligarcas y los políticos de alto nivel. Una vez más los beneficios se demostraron más importantes que los intereses nacionales.

El PCFR hace un llamamiento para impedir la ratificación del tratado de adhesión de Rusia a la OMC. El contenido de los compromisos de Rusia con la OMC es casi desconocido para el pueblo. Mientras tanto la adhesión a la OMC creará una amenaza real a la soberanía nacional y a la seguridad nacional. Las autoridades están obligadas a cambiar su propósito y a no exacerbar la ya crítica situación en Rusia.

G.A. Zyuganov, Presidente del Comité Central del PCFR.

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(1) Entiendo que falta un “no” en el original en inglés.

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