Izquierda Unida, Sánchez Gordillo y Andalucía: 6.000 militantes y 437.000 votos. Pase lo que pase el daño ya está hecho y va a ser difícil, si no imposible, repararlo.

Es difícil entrar en ningún foro en el que puedan encontrarse partidarios de un acuerdo de gobierno con el PSOE en Andalucía, que es lo que la dirección del PCA ha terminado por pedir de forma explícita a la militancia de IU, incluso entregando ya la papeleta con las opciones marcadas ( http://www.pcandalucia.org/?p=4808 ), opción que, en cualquier caso, parece concordar también con los deseos de la dirección federal. No puede explicarse de otro modo la INTERVENCIÓN a la que IU-CA se ha visto sometida en su proceso de negociación con el PSOE, enviando a Centella y Meyer a Andalucía a negociar con el PSOE. Sobre esta cuestión ya nos hemos pronunciado antes. La mayor parte de los que opinan sobre lo que tiene lugar ahora, por lo que he leído, abogan por votar la investidura y pasar a la oposición. Yo no soy de esa opinión. Hubiera considerado más razonable no dar por regalada la investidura y haber negociado sobre ese presupuesto un acuerdo de contenido económico y político sustancial, como puedan ser un referendum sobre el escudo antimisiles, la banca pública, la gestión de la tierra, con o sin expropiaciones en función de la necesidad y la utilidad real pública, el desarrollo de empresas de transformación de los productos agrícolas con dinero público y gestionadas también desde lo público y, como medidas transitorias e inmediatas, una renta básica que ayude a paliar los efectos del paro -sacando el dinero de donde lo hay, porque lo hay y no creo que nadie lo ponga en duda- y la paralización de los desahucios a los parados. Una vez acordados unos puntos fundamentales y bien explícitos, hubiera considerado más razonable formar parte del gobierno para poder controlar la ejecución de las medidas acordadas, contando con personas de probado compromiso con su ámbito de gestión. A priori, para la cuestión agrícola, que es fundamental en Andalucía, hubiera pensado como cosa lógica en Sánchez Gordillo, a menos que pudiera sugerirse a alguien con más experiencia o compromiso que él en éste área. De no ser posible acuerdos económicos relevantes con el PSOE, que son los acuerdos que van a resolver los problemas de la población, lo lógico hubiera sido negar la investidura al PSOE: desde la oposición hubieran tenido la oportunidad de demostrar sus hipotéticas posturas de izquierda haciendo oposición al PP conjuntamente con IU. De paso, además, se hubiera aireado la administración pública andaluza -como dato al respecto: hay personas que en pasadas elecciones, votando a IU en las elecciones nacionales, han llegado a votar al PP en Andalucía con tal de sacar al PSOE de la Junta. Es una postura que no entiendo y que no comparto pero es así, lo digo como aclaración en relación a la necesidad imperiosa que algunos simpatizantes de IU parecen tener por sacar al PSOE de la Administración, tanto como para optar por lo que consideran la vía más rápida para conseguirlo, votar al PP. No sé si la práctica está extendida, pero existe. En cualquier caso, no creo que al PP le hubiera resultado fácil gobernar con una oposición mayoritaria en contra. Quizá eso hubiese forzado unas nuevas elecciones -lo hemos visto en Asturias y no ha pasado nada- y, mientras tanto, hubiera habido posibilidad de ampliar los apoyos a las tesis ANTICAPITALISTAS -aunque yo las prefiero, simplemente, Socialistas, que no es cuestión de inventar la rueda a estas alturas-, algo que podría haberse visto facilitado con el trabajo de recortes al que se está dedicando el PP a nivel nacional.

Esto, sin embargo, no ha sido así. Las opciones más “rebeldes”, es decir, contrarias al pacto o a determinados planteamientos sobre cómo hacer política, se han intentado apartar desde bastante antes de la negociación postelectoral, de hecho, se ha intentado incluso que no fuesen en un lugar relevante en las listas electorales. Primero fue la controversia sobre si debía ser Valderas o Sánchez Gordillo el que debía ir como cabeza de lista por Sevilla, luego, cuando se mantuvo Gordillo, se intentó de nuevo colocar a la actual número dos y ahora diputada por Sevilla junto con el Secretario General del PCA -no recuerdo ahora el nombre de ninguno de los dos- como cabezas de lista, intentando incluso forzar que en las asambleas previsiblemente pro-Gordillo no votasen -da vergüenza decirlo tratándose de zonas rurales y con la escasez que se vive- los militantes que no tuviesen las cuotas al día. Se impuso la cordura y las asambleas decidieron mantener a Gordillo como primero en la lista. Después de que Gordillo apareciese en la televisión autonómica en el segundo debate electoral, con un discurso, de aquí a Lima, más convincente, más socialista y con una actitud más claramente de izquierda que el de Valderas -algún trabajador, de los de verdad, de los que son seguro víctimas de los recortes, hizo alusión al debate Valderas-Griñan con un gesto de indiferencia añadiendo “sí, ese (el debate) estuvo más ‘señoritingo’, pero el de Gordillo….”.

Luego vino la intervención ya mencionada de la negociación por parte de IU Federal y ahora nos encontramos con que la militancia, que, según diversos medios han hecho público estos días, asciende en Andalucía a unas 6.000 personas, tiene que pronunciarse en relación al pacto con el PSOE en representación de los restantes 430.000 votantes no militantes de IU, y esto, además, con un acuerdo negociado con el PSOE del que no se le ha hecho partícipe mientras se llevaba a cabo -no digamos a los restantes 430.000 votantes-, presentado pocos días antes del referendum y sin posibilidad de debate real y, más aún y por si fuera poco, con las cartas marcadas, es decir, sin ofrecer a la militancia todas las opciones posibles, incluyendo la negación de la investidura al PSOE en función de la valoración del documento acordado.

Si la negociación empezó mal, puede decirse que va a terminar peor, teniendo en cuenta que el votante de IU lo es porque quiere optar por algo distinto al PSOE, de no ser así, obviamente, hubiese votado al PSOE. No parece irrazonable pensar que, de hecho, muchos que en otras circunstancias hubiesen votado a IU hayan optado, ante los recortes del PP, por el voto útil al PSOE, por lo que la subida de IU -concretamente en Andalucía- habría quizá que buscarla en otro sitio que no fuese el descalabro del PSOE en las pasadas elecciones nacionales. Por otra parte, la constatación de la subida de IU a nivel nacional puede haber sido un motivo para animar a otros a votar por IU.

Mi opinión, dada la malísima negociación que se ha hecho y lo intangible y etéreo del documento acordado, es que lo mejor es hacer pasar al PSOE a la oposición haciendo imposible el gobierno del PP para forzar unas elecciones anticipadas en Andalucía. El esfuerzo por conseguir unas elecciones anticipadas debe dirigirse, además, al gobierno nacional del PP, que se ha desdicho de todo lo prometido durante la campaña. Si el PSOE en Andalucía no se aviene a hacer una oposición de izquierda -es quizá lo previsible-, entonces se habrá hecho bien en no apoyar su investidura y, mucho menos, en participar en un gobierno conjunto. De no ser así, mucho me temo que la percepción que vamos a tener los votantes, los que hemos hecho que IU tenga 12 diputados en Andalucía, es que votar a IU es inútil, puesto que a la mínima de cambio y a cambio de un intangible, esta formación va a apoyar al PSOE. Añado que quizá podría pensarse que IU va a ser capaz de demostrar que puede conseguir que el PSOE gire a la izquierda. Bueno, pues yo estoy convencido de que, dados los precedentes, eso es, simple y llanamente, imposible.

Una última nota aclaratoria: es posible que se haya podido percibir el apoyo a Sánchez Gordillo tanto en ésta como en otras entradas de este blog. La cuestión es simple: Gordillo, junto con sus compañeros del Sindicato Andaluz de Trabajadores, lleva años sufriendo la represión de los poderes establecidos, tanto física, en diversas manifestaciones, como a través de denuncias y numerosas y cuantiosas multas, es decir, ha demostrado con la práctica que está de parte de los trabajadores y que está dispuesto a asumir las consecuencias: él, Cañamero y los restantes que participan en el SAT/CUT. El PSOE-A, hay que recordar, ha sido y sigue siendo partícipe fundamental en esa represión y hostigamiento. No tengo noticias de que eso haya ocurrido con Valderas ni con ninguno de los otros que apoyan la investidura, el pacto de legislatura o el gobierno conjunto con el PSOE, tampoco con CCOO, UGT u otros sindicatos (“alternativos” o no alternativos). Si hay represión es porque se daña al sistema capitalista y eso es, precisamente, lo que considero que debe hacerse. Por eso, lógicamente, apoyo a Sánchez Gordillo.

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