Javier Parra: La “Regla de Oro” y el PCE (La República).

http://larepublica.es/2017/01/24/la-regla-oro-pce/
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La “Regla de Oro” y el PCE

Mucho se ha escrito y queda por escribir sobre el XX Congreso del Partido Comunista de España que debe celebrarse este año. Un Congreso en el que tenemos la histórica obligación de reconstruir una herramienta capaz de organizar a la clase trabajadora para la toma del poder y para la transformación socialista de las estructuras económicas, culturales, políticas y sociales actuales; para la Revolución.

Pero esa obligación que tenemos por delante puede convertirse en error histórico si además de la aprobación de una línea política y organizativa correcta, el XX Congreso no cambia la dinámica en la que en los órganos de dirección y ejecutivos del Partido al más alto nivel no es mayoritaria ni hegemónica la presencia de camaradas sufren en sus carnes los problemas de la clase trabajadora y las capas populares de este país.

Esto evidentemente no es responsabilidad de los y las camaradas que en las últimas décadas o ahora han formado parte de los distintos órganos de dirección (sí ahora de cambiarlo), sino que la decisión del Partido hace ya cuatro décadas de dejar de organizarse en los centros de trabajo y focalizar ahí la centralidad de su política, tuvo las correspondientes consecuencias que hay que corregir. Por un lado esta decisión supuso que la inmensa mayoría de los nuevos militantes que a lo largo de todos estos años hemos entrado a formar parte del PCE no lo hemos hecho por la labor organizativa y de concienciación que el Partido haya realizado en nuestros centros de trabajo, sino por el convencimiento ideológico de que el Partido Comunista era nuestro partido, o en el mejor de los casos gracias a la labor que el Partido haya hecho en nuestro ámbito territorial, normalmente muy ligada a la estrategia institucional y electoral. Eso tampoco significa que no haya mayoría obrera en el Partido, claro que la hay, pero no está organizada como debería. Por otro lado, y muy relacionado con predominio de la estrategia electoral en la política del Partido, a veces se han ido generando unas dinámicas y unos debates en los órganos de dirección muy alejadas de la realidad en las bases del Partido, y de la realidad de la clase trabajadora, de sus problemas y sus inquietudes.

Además, si no hay una plena conexión entre la clase trabajadora, la militancia y la dirección, todas como parte del mismo sujeto transformador, se pueden producir situaciones como la siguiente: la mayoría de la clase trabajadora sin saber que sigue existiendo el Partido Comunista o sin creer que sea una herramienta que pueda resolver sus problemas; la militancia, trabajadora y luchadora como ninguna, desconcertada ante el futuro; y una dirección presa de las dinámicas electorales y sus derivadas.

Alvaro Cunhal, el histórico Secretario General del Partido Comunista Portugués, en su libro “Un Partido con paredes de Cristal” señalaba que “la mayoría obrera en los organismos de dirección es una importante garantía para que el Partido se mantenga fiel a una ideología y a una política de clase, sea capaz de analizar las situaciones y los problemas desde un punto de vista de clase, no sufra la influencia ideológica de la burguesía y mantenga firmemente los objetivos revolucionarios de la liquidación del capitalismo y de la construcción de una sociedad socialista”. Y añadía: “Cuadros intelectuales integrados en un colectivo revolucionario de mayoría obrera logran, con el tiempo y la experiencia, la conciencia de clase del proletariado. Pero si los cuadros intelectuales predominan mayoritariamente en organismos de dirección, se corre el riesgo de que, manteniendo preconceptos negativos de la clase de origen, hagan prevalecer criterios y orientaciones no conformes con la naturaleza de clase, la ideología y los objetivos del partido”.

Por eso es tan importante el XX Congreso del PCE, y no solo por los debates que vamos a llevar a cabo. Estoy seguro que la inmensa mayoría de la militancia del Partido va a apostar por dar una orientación revolucionaria a la organización, incluso de que cuestiones como la vuelta al “leninismo” que será uno de los temas centrales, se abrirán paso de nuevo por fin en nuestro Partido.

Pero es necesario ir más allá. Hay que cambiar una dinámica de demasiados años, y eso será lo más complicado. Al fin y al cabo el papel es capaz de aguantar todo. De ahí la importancia de volver a organizarse donde nunca debimos dejar de hacerlo, allí donde está la clase trabajadora. De ahí la importancia de la “Regla de Oro”, para que los intereses de la dirección del Partido sean en todo momento los de la clase de la que debe ser vanguardia. Y de la importancia de sincronizar en todo momento militancia-dirección, para no permitir que se abra paso el desconcierto, y para actuar siempre como un grupo, donde nadie es más que nadie, y donde nadie es menos que nadie. Y eso es lo que debe ser siempre un Partido Comunista.

Javier Parra

Informático de profesión, concejal en Paterna de EU y Secretario General del PCPV.

Recomendable lectura: Resolución del Comité Central del Partido Comunista Portugués sobre la conmemoración del centenario de la Revolución de Octubre [Traducción]

Traducción no oficial del texto de la resolución del Comité Central del Partido Comunista Portugués relativa a la conmemoración del centenario de la Revolución de Octubre que desarrollará el PCP en el año 2017 en Portugal. Publicado en inglés y portugués en Solidnet.

http://www.solidnet.org/portugal-portuguese-communist-party/portuguese-cp-pcp-central-committee-resolution-centennial-of-the-october-revolution-%E2%80%93-socialism-necessary-today-and-for-the-future-en#Pt

18 de septiembre de 2016

1
El año 2017 señala el centenario de la Revolución Socialista de Octubre de 1917.

En el proceso histórico de emancipación de los explotados, de los oprimidos, de los trabajadores y de los pueblos, desde la sociedad primitiva, al esclavismo, al feudalismo y al capitalismo, marcados por importantes acontecimientos revolucionarios, la Revolución de Octubre es el acontecimiento mayor.

Después de milenios de sociedades en las que los sistemas socioeconómicos se basaron en la explotación del hombre por el hombre, la Revolución de Octubre inició una nueva época en la historia de la humanidad, la época de la transición del capitalismo al socialismo, siendo la primera revolución que, materializando profundas transformaciones democráticas en los dominios político, económico, social y cultural, asegurando la justicia y el progreso social y respondiendo a los anhelos de los trabajadores y de los pueblos, emprendió la construcción de una sociedad sin explotadores ni explotados.

En el tiempo en que vivimos, tras seguir la evolución del siglo XX, 100 años después de la Revolución de Octubre, cuando el sistema capitalista, con su naturaleza explotadora, opresora, agresiva y predadora, con las consecuencias trágicas que comporta, y atravesado por el agravamiento de su crisis estructural, se vuelve más evidente que el capitalismo es responsable de los crecientes problemas y peligros que enfrenta la humanidad. La realidad del mundo de hoy demuestra la importancia y el alcance de los objetivos de la Revolución de Octubre y afirma el socialismo como exigencia de la actualidad y del futuro.

2
Conmemorar el centenario de Revolución de Octubre es afirmarla como la realización más avanzada en el proceso milenario de liberación de la humanidad de las formas de explotación y opresión.

Conmemorar este centenario es poner en valor el papel de la clase trabajadora, de los trabajadores y de los pueblos en la transformación de la sociedad, es evidenciar la fuerza que resulta de su unidad, organización y lucha. Es reafirmar que tiene en sus manos el éxito de la resistencia a la actual ofensiva del gran capital, del imperialismo, y de la conquista de su emancipación social y nacional.

Conmemorar la Revolución de Octubre es homenajear a sus obreros y afirmar las grandes conquistas y realizaciones políticas, económicas, sociales, culturales, científicas, tecnológicas y civilizadoras del socialismo en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y su inmensa contribución para el avance de la lucha emancipadora de los trabajadores y los pueblos.

Conmemorar este centenario es utilizar las enseñanzas de los procesos, hasta entonces desconocidos, de construcción del socialismo en la Unión Soviética y en otros países, de los éxitos y de las derrotas, de los retrocesos y de los avances, de la larga lucha que los antecedió como importantes experiencias que enriquecen y animan a la lucha que continúa por el socialismo y el comunismo.

Conmemorar la Revolución de Octubre es, teniendo como base el marxismo-leninismo, tomar la iniciativa y combatir la ofensiva ideológica contra el socialismo y el comunismo, evidenciando las raíces y el papel del anticomunismo y el antisovietismo como instrumentos del capital en la lucha de clases.

La Revolución de Octubre y la subsecuente experiencia histórica de construcción del socialismo no deben ser conmemorados como acontecimientos meramente datados, fijos, parados en la historia, sino como fuente de importantes enseñanzas y ejemplo de transformaciones y conquistas que se reflejan y actualizan en la práctica revolucionaria del presente y se proyectan en el futuro.

Conmemorar la Revolución de Octubre es afirmar que el futuro no pertenece al capitalismo, pertenece al socialismo y al comunismo.

3
En el día 7 de noviembre de 1917 (25 de octubre, en el antiguo calendario ruso), el proletariado ruso, con el papel de vanguardia del Partido Bolchevique, guiado por una teoría revolucionaria, con la notable contribución de Lenin, tomó en las manos su destino, subiendo al poder y lanzando, en una revolución victoriosa, las bases de una nueva sociedad, en un país lacerado por la guerra imperialista (Primera Guerra Mundial), con un pueblo fustigado por la explotación, la represión, el hambre y el analfabetismo.

Una revolución que abarcaba los anhelos de la lucha milenaria de los explotados y de los oprimidos, desde las revueltas de los esclavos en la Antigüedad, las revueltas campesinas en la Edad Media, la Revolución Francesa de 1789 –que se insertó en la derrota del feudalismo y el advenimiento del capitalismo–, las insurrecciones obreras del siglo XIX.

La Revolución de Octubre tuvo como antecedentes históricos, de los cuales obtuvo importantes enseñanzas, la Comuna de Paris de 1871 –la primera experiencia histórica, aunque fuese por un corto periodo, de la conquista y del ejercicio del poder por el proletariado, con evidente superioridad también en el plano de la democracia política– la Revolución rusa de 1905 –la primera gran revolución popular con el papel organizado de la clase obrera y de los trabajadores– y la Revolución de Febrero de 1917, que marcó el fin del poder zarista, ya con una clase obrera experimentada y un partido preparado orgánica e ideológicamente para asumir la dirección de la lucha de las masas trabajadoras y populares en la conquista del poder.

La Revolución de Octubre emprendió la tarea de poner fin a todas las formas de explotación y de opresión social y nacional, habiendo significativamente adoptado entre sus primeras medidas los decretos sobre la paz y sobre la abolición de la propiedad latifundista de la tierra.

La Revolución de Octubre fue una exaltadora realización revolucionaria que, resistiendo y superando complejas vicisitudes y dificultades –boicots, sabotajes, intervención de potencias imperialistas, guerra civil, bloqueo económico, traición–, y recorriendo un camino irregular y accidentado, transformó en realidad las aspiraciones y sueños de los trabajadores, de los explotados, de los oprimidos, de los discriminados, abriendo el camino a la construcción de una sociedad nunca antes conocida por la humanidad.

La Revolución Socialista transformó la vieja y atrasada Rusia de los zares en un país altamente desarrollado, capaz de contener, como contuvo durante décadas, el objetivo de dominio mundial del imperialismo.

La URSS, en un corto periodo de tiempo histórico, alcanzó un significativo desarrollo industrial y agrícola, erradicó el analfabetismo y generalizó la escolarización y el deporte, eliminó el desempleo, aseguró la salud pública y la protección social, garantizó y promovió los derechos de las mujeres, de los niños, de los jóvenes y de los mayores, expandió el impacto de los movimientos de vanguardia artística y de las formas de creación y disfrute de la cultura, conquistó un elevado nivel científico y técnico, puso en práctica formas de participación democrática de los trabajadores y de las masas populares, emprendió la solución de la compleja cuestión de las nacionalidades oprimidas, incrementó los valores de la amistad, de la solidaridad, de la paz y de la cooperación entre los pueblos.

Fue la Unión Soviética el primer país del mundo en poner en práctica y en desarrollar como ningún otro derechos sociales fundamentales, como el derecho al trabajo, la jornada máxima de 8 horas de trabajo, las vacaciones pagadas, la igualdad de derechos de hombres y mujeres en la familia, en la vida y en el trabajo, los derechos y la protección de la maternidad, el derecho a la vivienda, a la asistencia médica gratuita, el sistema de seguridad social universal y gratuito, la educación gratuita. La Unión Soviética alcanzó realizaciones pioneras para la humanidad, como el lanzamiento del primer satélite artificial al espacio –el Sputnik– o el envío del primer hombre al espacio –el cosmonauta Yuri Gagarin.

La Unión Soviética, el pueblo soviético, bajo la dirección del Partido Comunista de la Unión Soviética, alcanzó éxitos y conquistas de gran proyección internacional, que estimularon la lucha de los trabajadores y de los pueblos de todo el mundo.

Bajo el impacto de la victoria de la Revolución de Octubre fueron constituidos numerosos partidos comunistas por todo el mundo, se creó el movimiento comunista internacional, se fortaleció el movimiento obrero y sus luchas, las ideas del marxismo-leninismo se propagaron entre las masas –como aconteció en Portugal, donde el 6 de marzo de 1921 fue fundado el Partido Comunista Portugués.

La URSS, el pueblo soviético, el Ejército Rojo, ofrecieron una contribución determinante para la victoria sobre el nazi-fascismo en la Segunda Guerra Mundial, en una heroica lucha que le costó más de veinte millones de vidas.

Después de la victoria sobre el nazi-fascismo, por su ejemplo y enorme prestigio, por la fuerza de las ideas del socialismo que proyectó, por la solidaridad e intervención en la política internacional, la URSS dio un gran apoyo a los pueblos que optaron y lucharon por la construcción de sociedades socialistas, a la lucha por la conquista por parte de millones de trabajadores de derechos y libertades en países capitalistas y a la dinámica y lucha del movimiento de liberación nacional, al desmoronamiento del colonialismo y a la conquista de la independencia de numerosos pueblos y naciones sometidas secularmente al yugo colonial.

La Unión Soviética fue solidaria con los comunistas y con el pueblo portugués en su lucha contra la dictadura fascista en Portugal y con la Revolución de Abril –realización del pueblo portugués, afirmación de libertad, de emancipación social y de independencia nacional.

La URSS y el sistema socialista fueron un factor muchas veces determinante en las conquistas y los avances por primera vez alcanzados por los trabajadores y los pueblos en su lucha de emancipación a nivel mundial.

4
La desaparición de la URSS y las derrotas del socialismo en el Este de Europa, cuyas causas fueron analizadas en los XIII, XIV y XVIII Congresos del PCP, tuvieron un innegable y profundo impacto negativo en la correlación de fuerzas mundial, en la conciencia de las masas y en el desarrollo de la lucha por el socialismo. Se verificó un enorme retroceso en las condiciones políticas, económicas, sociales y culturales de los pueblos de esos países y de otros pueblos del mundo.

La evolución mundial en el seguimiento de las derrotas del socialismo reveló así, incluso más, la importancia de las históricas realizaciones del socialismo y de los avances civilizadores que le están asociados, y pone en evidencia la superioridad del nuevo sistema social en la resolución de los problemas y la materialización de las aspiraciones de los pueblos.

La naturaleza del capitalismo no se alteró, lo que coloca la exigencia de su superación revolucionaria. El siglo XX no fue el de la “muerte del comunismo”, sino el siglo en que el comunismo nació como forma nueva y superior de sociedad.

5
La actual situación mundial expone la naturaleza explotadora, opresora, agresiva y predadora del capitalismo.

Sumergido en su crisis estructural, el capitalismo sólo tiene para ofrecer a los pueblos si no una cada vez mayor acumulación, centralización y concentración de la riqueza, el agravamiento de la explotación, el aumento de las injusticias y desigualdades sociales, el ataque a los derechos sociales y laborales, la negación de libertades y derechos democráticos, la usurpación y la destrucción de recursos, la injerencia y la agresión a la soberanía nacional, el militarismo y la guerra, que en su fase imperialista lleva a todos los continentes.

Millones de trabajadores son arrojados al desempleo, a la precariedad, a la más violenta explotación. A millones de seres humanos se les niegan sus derechos fundamentales, siendo abandonados a la pobreza, al hambre, a la desnutrición y sujetos al trabajo infantil, al trabajo esclavo, a todo tipo de tráficos. Millones de seres humanos son víctimas de las agresiones imperialistas y huyen de la guerra y la destrucción. Pueblos enteros son condenados al subdesarrollo, a la dependencia, a la opresión nacional.

El capitalismo por su naturaleza es incapaz de ir más allá de sus incurables contradicciones –principalmente entre capital y trabajo, entre el carácter social de la producción y su apropiación privada– lanzándose a la inexorable concentración de capital y al desorden productivo. Ávido de apropiación y acumulación de capital, el capitalismo no sólo no da respuesta a los problemas de la Humanidad, sino que, por vía de la apropiación capitalista e instrumentalizando las inmensas posibilidades abiertas por el trabajo, por el progreso y el desarrollo científico y tecnológico, profundiza las desigualdades, contradicciones e injusticias sociales. El capitalismo es un sistema que está en confrontación permanente con las necesidades, los intereses, las aspiraciones de los trabajadores y de los pueblos.

Así, más que nunca, el socialismo emerge con redoblada actualidad y necesidad en el proceso de emancipación de los trabajadores y de los pueblos.

6
El PCP señala como objetivo para el pueblo portugués la construcción de la sociedad socialista, partiendo de la realidad y de la experiencia de la revolución portuguesa, asimilando críticamente la experiencia revolucionaria mundial.

Al proponer su programa “Una democracia avanzada – Los valores de Abril en el futuro de Portugal”, el PCP considera que la realización de tal proyecto –una democracia económica, social, política y cultural– constituye un proceso de profunda transformación y desarrollo de la sociedad portuguesa. No obstante, como refiere el programa, “la liquidación de la explotación capitalista es una tarea histórica que sólo con la revolución socialista es posible realizar”.

El PCP reitera la necesidad de recorrer con determinación las fases y etapas necesarias para la materialización de ese supremo objetivo. Los combates de hoy por la defensa, reposición y conquista derechos, por la ruptura con la política de derecha y por la materialización de una política patriótica y de izquierda forman parte de la lucha por una democracia avanzada, así como la lucha por ésta es parte integrante de la lucha por el socialismo.

En su programa, el PCP “apunta como objetivos fundamentales de la revolución socialista en Portugal la abolición de la explotación del hombre por el hombre, la creación de una sociedad sin clases antagónicas inspirada por valores humanistas, la democracia comprendida en la complementariedad de sus vertientes económica, social, política y cultural, la intervención permanente y creadora de las masas populares en todos los aspectos de la vida nacional, la elevación constante del bienestar material y espiritual de los trabajadores y del pueblo en general, la desaparición de las discriminaciones, desigualdades, injusticias y flagelos sociales, la materialización en la vida de la igualdad de derechos del hombre y de la mujer y la inserción de la juventud en la vida del país, como fuerza social dinámica y creativa”. Y añade que “en el marco de los objetivos esenciales, el sistema socialista en Portugal asumirá inevitablemente particularidades y originalidades resultantes no sólo de las realidades objetivas del país sino también de las formas concretas que hasta entonces asuman la lucha de clases, la evolución económica, social, cultural y política y la propia coyuntura internacional”.

Fieles a sus ideales libertadores, conmemoramos el centenario de la Revolución de Octubre, cuyos valores echaron profundas raíces, son exigencia de la actualidad y se proyectan como realidades, necesidades objetivas, experiencias y aspiraciones en el futuro de Portugal y la humanidad.

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El Comité Central del Partido Comunista Portugués decide que las conmemoraciones del Centenario de la Revolución de Octubre transcurrirán bajo el lema “Centenario de la Revolución de Octubre – Socialismo, exigencia de la actualidad y del futuro”, cuyo programa será presentado en Sesión Pública que se realizará el 7 de noviembre del corriente.

El programa de las conmemoraciones transcurrirá durante el año 2017, destacándose la realización de un mitin el 7 de noviembre –día del Centenario–, y tendrá su clausura el 9 de diciembre en una acción con un fuerte componente cultural.

El programa de las conmemoraciones, que se iniciará en enero en una iniciativa que coincidirá con el aniversario de la liberación por el Ejército Rojo del Campo de Concentración de Auschwitz, señalará acontecimientos históricos con vinculación relevante a la Revolución de Octubre, integrará iniciativas y acciones que darán expresión a las múltiples vertientes, acontecimientos, dimensiones y aspectos de la Revolución de Octubre y del proceso de construcción del socialismo, y expondrá la naturaleza del capitalismo y sus desastrosas y ruinosas repercusiones para la humanidad, afirmando el socialismo como exigencia de la actualidad y del futuro.

Entre otras iniciativas se destacan: la realización de un ciclo de debates y otras acciones temáticas, principalmente un Seminario sobre el tema “Socialismo – exigencia de la actualidad y del futuro”; una importante expresión en la Festa do Avante! de 2017, particularmente con una gran exposición; la realización el 9 de mayo (Día de la Victoria) de una iniciativa sobre las cuestiones de la Paz; el tratamiento específico en el Avante! [N.T., órgano de comunicación del PCP].

El Militante
y un sitio en internet con la apertura de una página propia; la edición de materiales de divulgación, a saber, una exposición impresa para una distribución masiva, folletos y carteles; en el plano editorial, la reedición de obras sobre la Revolución de Octubre y la construcción del socialismo, especialmente de Lenin y Álvaro Cunhal, promoviendo su lectura y estudio, y ediciones propias del Centenario; el desarrollo de iniciativas y acciones dirigidas a la juventud; la promoción de iniciativas en las áreas de cultura (cine, teatro, música, literatura, artes plásticas, etc.) y de la ciencia.

El programa de las conmemoraciones, en su dimensión, alcance y contenido deberá expresar la importancia y el significado político e ideológico que este acontecimiento tiene para la lucha de los trabajadores y de los pueblos en defensa de sus derechos y soberanía frente a la ofensiva del imperialismo y por transformaciones progresistas y revolucionarias, por el socialismo.

Para que las conmemoraciones asuman la dimensión y repercusión que se impone, su programa debe ser preparado desde ya con líneas de orientación e iniciativas incluidas en la exigente respuesta a los tiempos que vivimos y articulados con la acción general del Partido.

El Comité Central exhorta a que se asocien a estas conmemoraciones todos los que defienden la paz, la justicia y el progreso social y luchan por una sociedad de libertad y abundancia en que el Estado y la política estén enteramente al servicio del bienestar y de la felicidad del ser humano.

***
El socialismo, por caminos y etapas diferenciados se afirma con creciente claridad como objetivo de la lucha de los pueblos, en cuanto perspectiva y condición de futuro inseparable de la plena liberación y realización humanas.

El PCP reafirma que “en un plazo histórico más o menos prolongado, a través de la lucha por la emancipación social y nacional de los trabajadores y de los pueblos, se producirá la substitución del capitalismo por el socialismo que, en el siglo XXI, continúa inscrita como una posibilidad real y como la más sólida perspectiva de evolución de la humanidad”.

El PCP reafirma su determinación inquebrantable de luchar para que el socialismo se convierta en una realidad del mañana del pueblo portugués.