Alejo Carpentier: Carta de Fidel Castro con motivo del Premio Cervantes, 1978 (Granma).

http://www.granma.cu/cultura/2016-12-25/a-proposito-del-cumpleanos-de-carpentier-25-12-2016-23-12-49

El escritor Alejo Carpentier conversa con el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz. Foto: Archivo

Si emocionante fue el gesto de Alejo Carpentier —que nació un día como hoy: 26 de diciembre, de 1904— al donarle a la Revolución Cubana el Premio Miguel de Cervantes, en 1978,  fue  igualmente  hermosa y  ejemplar la carta que le escribiera Fidel  a nombre del Partido y de nuestro pueblo a Alejo, primer latinoamericano en obtener tan alto galardón de las letras españolas y una de las figuras cimeras de la cultura universal. Es justo el homenaje al escritor y a Fidel, quien hace solo un mes no está físicamente con nosotros.

Ciudad de La Habana, 3 de mayo de 1978

Compañero Alejo Carpentier

Embajada de Cuba en Francia

París.

Querido compañero Carpentier:

Nuestro Partido y nuestro pueblo han recibido con la misma emoción que nosotros las palabras con que usted, en gesto de noble y conmovedora generosidad, dedica a la Revolución la medalla conmemorativa y el importe del Premio Miguel de Cervantes Saavedra.

Estamos acostumbrados a que los jóvenes, que todo lo deben a la nueva sociedad, consagren a ella sus éxitos en la producción, la conciencia, el arte o el deporte. Usted, sin embargo, era ya una gloria de las letras, de reconocido prestigio cuando todavía faltaban largos años para que triunfara nuestra causa. Esa circunstancia subraya, en todo su valor moral, en la hora de un altísimo reconocimiento a la obra literaria de su vida entera, a compartir ese merecido honor con todos sus compatriotas.

Muchas condecoraciones pueden caber en el pecho de un hombre. Pero cuando un hombre siente que no puede existir verdadera grandeza si está separada de la obra colectiva a la que pertenece, como usted lo manifiesta ahora, se hace digno de la más alta y más valiosa de todas; la de la admiración, el cariño y el respeto de su pueblo.

No será fácil para nosotros escoger la obra a la cual dediquemos el elevado importe de su donación. Muchas cosas se nos ocurren; un campamento, o palacio de pioneros, un hospital, una escuela. Tal vez, al fin y al cabo lo dediquemos a una institución más directamente vinculada con el arte, algo que recuerde su gesto, aunque su obra escrita y su conducta perdurarán más que ningún otro símbolo.

Fraternalmente, Fidel Castro