Traducción: Discurso de Ivan Melnikov, Primer Vicepresidente de la Duma, Primer Vicepresidente del CC del Partido Comunista de la Federación Rusa, en la conferencia de Presidentes de parlamentos europeos (Estrasburgo, 20-21 de septiembre).

Traducción no oficial del discurso de Ivan Melnikov en representación del Parlamento ruso. Publicado en inglés en Solidnet.

http://www.solidnet.org/russia-communist-party-of-russian-federation/3432-cp-of-the-russian-federation-cc-cprf-information-en

Sr. Presidente,

Estimados colegas,

Los acontecimientos en Oriente Medio y en el Norte de África a menudo llamados “la Primavera Árabe” merecen una seria atención y un profundo análisis.

Durante más de un año y medio la región ha estado experimentando profundas transformaciones cuyas consecuencias se dejarán sentir durante largo tiempo. Los diplomáticos, como les corresponde, son parcos a la hora de realizar sus análisis y de revelar sus posiciones. Nuestras discusiones parlamentarias hacen posible adoptar una perspectiva más amplia y reflexionar conjuntamente.

Estoy convencido de que la nueva situación en el mundo árabe no puede ser vista aisladamente de importantes procesos a nivel mundial. Sólo seremos capaces de comprender la naturaleza de lo que está ocurriendo si reflexionamos sobre el modelo de globalización que se ha puesto en práctica en el planeta a lo largo ya de dos décadas generando continuamente nuevos problemas.

Ese modelo está basado en el concepto de un mundo unipolar, la idea del libre movimiento de personas, información, bienes y capital. La soberanía deja de jugar el papel central y está cediendo el paso a la prioridad de los derechos humanos. Los poderes de las entidades nacionales están siendo sistemáticamente transferidos a entidades supranacionales.

La Unión Europea, con las instituciones que ha desarrollado, se ha convertido en muchos aspectos en un laboratorio para este modelo. Incluso estas instituciones no afrontan fácilmente ni con éxito tales retos. Esto se tornó particularmente evidente contra el trasfondo de los síntomas de la crisis financiera y económica. Uno puede imaginarse las increíbles dificultades que afrontan otros pueblos. Está tornándose claro que el mundo, e incluso Europa, son demasiado diversos políticamente y en términos de diferencia de civilizaciones como para que quepan en un único modelo.

Por desgracia, esto no ha sido comprendido de forma inmediata por todos. Algunos eligieron ignorar esta cuestión incluso hoy día. Los valores liberales de la democracia occidental se han convertido de repente en el criterio para evaluar las actividades de las autoridades en los países árabes, en un termómetro universal. Varios países han reclamado el derecho a decidir dónde la democracia es apropiada y dónde no. Sus conclusiones son a veces equivalentes a un veredicto. En lugar del sistema westfaliano que daba prioridad a la soberanía de los estados, se está introduciendo la práctica de las “intervenciones humanitarias” bajo el eslogan de la protección de los derechos humanos. No es sorprendente que muchos se estén haciendo la pregunta lógica: ¿por qué están sucediéndose velozmente unas a otras las “revoluciones árabes” y quién manipula estos procesos?

Colegas, sin lugar a dudas, cada país tiene sus problemas políticos internos, que son muy agudos en un gran número de estados. Los regímenes gobernantes en Oriente Medio y el Norte de África han preparado en muchos sentidos el camino para la inestabilidad que hemos estado presenciando allí. En algunos países las transformaciones comenzaron tarde. En algunos otros países reformas superficiales causaron la desestabilización de sociedades tradicionales árabes. Ha aparecido una generación joven que espera una mejora más rápida de la calidad de vida. La situación incluye un alza aguda de los precios de la comida tras una severa sequía hace dos años.

Incluso así, la comunidad mundial no debe dictar a los pueblos de estados independientes el curso que deben seguir. Debería trabajar para la resolución pacífica de complicadas situaciones de conflicto. La Federación Rusa ha seguido esta política desde el principio. Le damos la bienvenida a los esfuerzos de los pueblos del Oriente Medio para conseguir una vida mejor y derechos económicos y sociales más amplios. Pero estamos por un cambio evolutivo no violento que no debería conseguirse a costa de vidas civiles, privación y destrucción.

Vemos algunos repugnantes ejemplos de un desarrollo distinto de los acontecimientos, todo lo ocurrido en Serbia, Iraq, Afganistán y Libia. Recordamos que la intervención con la fuerza se usó en el nombre de los ideales del bien, la justicia y la democracia. Como resultado los conflictos se hicieron más prolongados y el número de víctimas aumentó.

Me gustaría llamar vuestra atención en relación a un hecho importante. La práctica demuestra que los intentos de apostar por uno u otro bando en un conflicto, de imponer los valores propios a una civilización diferente son contraproducentes. Antes o después hace que la perspectiva de justicia y democracia sea más remota. Estamos presenciado estas tendencias en el mundo árabe hoy. Antes o después pueden llegar a suponer un peligro no sólo al equilibrio de fuerzas en la región sino también a Europa.

Hoy hay una buena oportunidad de adoptar una aproximación diferente a la cuestión siria. El conflicto que se ha estado alargando desde marzo del 2011 ya se ha cobrado 17.000 vidas, y esa es sólo la cifra oficial. Uno no puede ignorar el hecho de que el régimen sirio goza de un apoyo considerable entre el pueblo, de otro modo hace mucho tiempo que habría sido derrocado durante este prolongado periodo.

Como representantes de los parlamentos nacionales, al elaborar nuestras valoraciones y recomendaciones, deberíamos guiarnos no sólo por las políticas exteriores de nuestros respectivos estados sino también por el interés de nuestros votantes.

Hablando de Rusia, una encuesta realizada aproximadamente hace un mes ha revelado que una mayoría, casi un 50%, describe la situación como una “provocación por parte de otros países para fortalecer su influencia en la región y para debilitar a Siria”. Sólo un 3% de los encuestados son partidarios de una intervención militar. Quizás la proporción de las opiniones en otros países europeos no sea tan llamativa. Pero en cualquier caso estoy seguro de que aquellos que apoyan una interferencia externa están en minoría.

Desafortunadamente los medios de comunicación a menudo informan incorrectamente sobre la posición de Rusia. Uno oye que Rusia supuestamente apoya el régimen de Bashar Assad para favorecer sus intereses militares y económicos.

Colegas, todos los países tienen sus intereses. Pero en esta cuestión los riesgos son mayores que cualquier resultado específico, y esto ha de aplicarse a todos: Rusia está defendiendo la legislación internacional establecida, sin la cual el mundo estaría regido sólo por el principio “la fuerza es el derecho”.

Uno no puede extinguir un incendio echándole gasolina. Ha de buscarse y encontrarse una solución dentro del marco constitucional, a través del diálogo nacional.

La tarea de la comunidad internacional es intentar crear las condiciones para ello. Si la Liga Árabe, llamada a proteger los intereses de los árabes, falló al afrontar esta tarea, esto puede conseguirse por las Naciones Unidas y su Consejo de Seguridad. Los errores cometidos en su momento por la Liga de las Naciones no deben repetirse. El precio fue demasiado elevado.

En la actual y complicada situación, la actitud de nuestros socios en el Consejo de Seguridad de la ONU de no comprometerse para un acuerdo es un problema enorme.

Muchos líderes occidentales y sus medios de comunicación insisten en que Rusia debería reconsiderar su posición. Sin embargo, los Estados Unidos y aquellos en Europa que los apoyaron han actuado en más de una ocasión por su cuenta. ¿Consiguieron siempre aquello que habían anunciado?

Ha llegado el momento de dar un paso para el acercamiento y alcanzar un consenso que descarte las operaciones militares. Debería basarse en los siguientes puntos:

Primero: es necesario dejar de proveer armas a la zona en conflicto. Continúan enviándose armas, lo que significa que algunos sectores quieren que las cosas continúen como están. Este problema puede resolverse muy rápido si varios estados hacen un esfuerzo conjunto.

Segundo: poner fin a la violencia. Esto sería posible si todos los participantes en el debate trabajan para organizar el diálogo entre el Gobierno sirio y los rebeldes.

Tercero: es necesario garantizar la seguridad de todas las partes del proceso político interno antes de comenzar a dar pasos prácticos para restaurar el orden interno en Siria. Ha de dársele la oportunidad de comenzar un diálogo con vistas a transformar los sistemas socio-económicos del país a las fuerzas nacionales que se adhieren a la democracia y que se oponen al extremismo y al terrorismo.

Este escenario resolvería dos tareas principales: parar el derramamiento de sangre y asegurar el cambio. Por supuesto el trabajo de los canales de información sirios debe ser normalizado inmediatamente y sus emisiones a los países árabes reanudadas.

El rechazo de las empresas a transmitir las emisiones sirias difícilmente conducirá a crear una panorámica completa de lo que está ocurriendo en la región.

Estimados colegas,

Estamos viviendo acontecimientos de gran calado. En la agenda está la cuestión de cambiar el paradigma de desarrollo mundial para asegurar que los intereses de los países que albergan a la mayoría de la población mundial sean tenidos en cuenta. El proceso de formación de un mundo multipolar está comenzando. Deberíamos aprender a vivir en él, a escuchar y a tener en cuenta un amplio espectro de argumentos y opiniones. Estoy seguro de que nuestra conferencia representa un paso en esa dirección.

Gracias.

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