Partido Comunista de la Federación Rusa: ¡Revelar las raíces profundas de la tragedia de París! Declaración del Comité Central del PCFR (Solidnet).

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¡Revelar las raíces profundas de la tragedia de París!

Declaración del Comité Central del PCFR

Europa fue sacudida por atentados terroristas perpetrados en París en los que murieron 17 personas. Lo evidencian las marchas multitudinarias en las ciudades de Francia y otros países del continente en las cuales participaron millones de personas. El PCFR denuncia enérgicamente los actos de violencia, sobre todo cuando son víctimas los ciudadanos pacíficos y expresa su condolencia a los familiares y amigos de las víctimas.

Al mismo tiempo, debemos ver las raíces profundas de la ola de violencia sangrienta actual en Francia. En su acción contra la creciente influencia de la URSS la CIA empezó a recurrir al terrorismo internacional ya en los años 1980. Fue precisamente entonces cuando los extremistas de todo el Cercano Oriente se reunían y se armaban para liquidar al gobierno de aquel entonces en Afganistán. Un terreno fértil para potenciar el terrorismo lo crearon las intervenciones de la OTAN en Iraq y Libia y el asesinato de sus líderes Saddam Hussein y Muammar Gaddafi que luchaban activamente contra el radicalismo islámico.

En Siria, las bandas de los terroristas reclutados en todo el mundo ya no se ocultan y actúan como fuerzas auxiliares de la OTAN tratando de derrocar del poder al gobierno de Bashar Asad. Como resultado de esa política fue creado el Estado Islámico de Iraq y Levante (EIIL) terrorista. Mientras tanto la gangrena del terrorismo se desarrolló y se extendió hacia Europa agudizando el caos en las relaciones internacionales.

¿Quién se beneficia de la crisis? No son casuales las opiniones de que el más interesado en la desestabilización mundial es Estados Unidos. Los norteamericanos involucraron a Europa en la guerra de los Balcanes en la década de los 1990. Washington instigaba activamente la “primavera árabe” en el Cercano Oriente y en África del Norte. Y, como consecuencia, los regímenes laicos en Túnez y Egipto fueron sustituidos por islamistas radicales. Fue Estados Unidos quien aplicaba la torcedura de brazos a los europeos obligando a Francia, Alemania y demás países de la OTAN a participar en las aventuras contra Libia y Siria. Es el principal “director de orquesta” de la tragedia actual que vive Ucrania. Con todo eso Washington empuja a Europa hacia la confrontación con Rusia, desventajosa para ambas partes.

Estados Unidos intenta debilitar de una manera consecuente a los competidores europeos reduciendo sus capacidades económicas y obligándolos a soportar gastos militares adicionales bajo el pretexto de la lucha contra el terrorismo internacional. La amenaza terrorista en Europa que se expresó con toda evidencia en Francia es capaz de estimular la fuga de capitales desde la Unión Europea. El quién ganará de nuevo será precisamente el amo transatlántico de la OTAN.

Europa expresó muy legítimamente su solidaridad con las víctimas de los atentados en París. Al mismo tiempo, en la conducta de los líderes oficiales de la Unión Europea se nota la política de doble rasero. La UE no sólo respaldó de hecho el reforzamiento del extremismo islámico sino también cierra los ojos ante el crecimiento desenfrenado de los ánimos fascistas en Ucrania. Durante muchos años Europa hacía la vista gorda a las marchas de los ex combatientes fascistas en las repúblicas del Báltico. Ahora hace la vista gorda a las marchas de antorchas en Kiev.

Es con el apoyo y consentimiento de Estados Unidos y la UE que la agrupación de los seguidores de Bandera que usurpó el poder en Kiev desató el genocidio contra el pueblo de la Nueva Rusia. En el curso de la operación “antiterrorista” murieron casi 5 mil mujeres, niños, ancianos. Fueron destruidas casi mil quinientas viviendas. Pero la matanza continuada durante varios meses por los neonazis no provocó la reacción indignada de los europeos “decentes”. Europa no se convirtió en la promotora de las marchas internacionales de paz como respuesta al derramiento de sangre en Donbass. Finge que no pasa nada allí.

Aún más, los diplomáticos europeos en la ONU bloquearon las propuestas de Rusia de denunciar los crímenes de guerra perpetrados por la agrupación gobernante en Ucrania. Pero esas atrocidades no son menos terribles que las fechorías cometidas por los combatientes terroristas de EIIL. Es suficiente mencionar la monstruosa matanza en Odessa donde fueron quemadas vivas decenas de personas, y a los que trataban de salvarse de las llamas del fuego se les asesinaba bestialmente.

Hoy es más evidente el doble rasero en el comportamiento de Europa. Le cuesta cada vez más representar el papel de la autoridad moral con el derecho de dar lecciones a todo el mundo. Se agudiza la situación dentro de la comunidad europea. Surte efectos nocivos la destrucción de los valores tradicionales, familiares, culturales y espirituales.

Por fin, la política neocolonial de Estados Unidos y la Unión Europea hace un aporte especial a la propagación del extremismo político por el planeta. Pues origina la miseria de decenas de millones de personas en todos los continentes. La falta de perspectivas y el odio les llevan a esas personas al campamento de los fanáticos religiosos y bandidos empedernidos.

Al denunciar decididamente los actos de terror y expresando su condolencia a las familias de las víctimas, el PCFR declara que la tarea clave de la Humanidad consiste en erradicar las causas profundas de la violencia y el caos. Para liberar el mundo de esos fenómenos es preciso poner fin a la “política de exclusividad” cínica de Estados Unidos. Para lograr sus objetivos globales los círculos imperialistas de ese país aceptan la colaboración con terroristas y pisotean las normas del derecho internacional. Al hacerse el centro político-militar del capital global, Washington se convierte en la principal fuerza para sofocar la aspiración de los pueblos de la justicia social. Estados Unidos se ha convertido en el gendarme mundial en el que encuentran apoyo las fuerzas más reaccionarias, incluyendo a los neonazis.

Es triste y trágico que todo ellos sucede en el año del 70 Aniversario de la Victoria sobre el fascismo y que en Europa se empezó a olvidar las lecciones de la guerra más terrible en la historia de la Humanidad. Hoy en las relaciones internacionales rige nuevamente el derecho de la fuerza, no la letra de la ley. Tenemos que hacer un frente firme ante los intentos de revisar los resultados de la Segunda Guerra Mundial y la violación de la Carta de la ONU.

Rusia afronta permanentemente la amenaza terrorista incentivada desde afuera. Por ello los círculos gobernantes rusos deben despedirse finalmente del sueño de convertirse en un socio igual en derechos del Occidente. En el marco del sistema del capitalismo global nuestro país no tiene futuro. Rusia debe renunciar a copiar un modelo podrido y ponerse en la vía del desarrollo económico-social radicalmente nuevo. Solamente recordando las lecciones de la historia, asimilando lo mejor de nuestro gran pasado lograremos que nuestra Patria sea fuerte y próspera, independiente y segura. El triunfo de los valores de la justicia social, de la amistad de los pueblos, de una auténtica democracia y la defensa real de los derechos del hombre es lo que hará mejor, más puro y seguro nuestro mundo.

G.A. Ziuganov

Presidente del CC del PCFR
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