Partido Comunista de la Federación Rusa: Carta abierta de Guennadi Ziugánov a los ciudadanos del país. ¡Acabar con el antisovietismo, desarmar a los enemigos de Rusia!

http://cprf.ru/2015/02/gennady-zyuganovs-open-letter-to-the-citizens-of-russia-put-an-end-to-anti-sovietism-disarm-russias-enemies/#Carta_Abierta_de_Ziuganov-Feb2015

Foto: PCFR.

13 de Febrero 2015

Carta abierta de Guennadi Ziugánov a los ciudadanos del país:

¡Acabar con el antisovietismo, desarmar a los enemigos de Rusia!

¡Estimados compatriotas, camaradas, amigos!

Nuestra Patria está enfrentando un terrible desafío. Muy cerca de nuestras fronteras arde el incendio armado fratricida. Nuestros “socios occidentales”, utilizando la situación que ellos mismos han creado en Ucrania, acusan a Rusia de lo que está sucediendo, articulando un frente unido contra nuestro país. Sus pregoneros hablan abiertamente de una nueva “guerra fría” y la necesidad de enseñar a los rusos a ser obedientes.

Se puede constatar que el experimento de obligarnos a caminar a la zaga de la globalización norteamericana ha fracasado. Tampoco está funcionando una Europa unida desde Lisboa hasta Vladivostok. Sobre las buenas intenciones de nuestros socios mejor es no hablar. Los EEUU y la Unión Europea se esfuerzan cada vez más evidentemente en negar a la Federación de Rusia el derecho a su soberanía estatal. Polonia se vuelve a convertir en un “pasillo”, a través del cual asoman las amenazas contra nuestras fronteras. La última Conferencia de Múnich también se ha destacado por el tono agresivo y la grosería de los halcones de la OTAN.

Al igual que hace setenta años, como arma en la lucha contra nuestro país se usa el fascismo. Pero en los años de la Segunda Guerra mundial la Unión Soviética y las democracias burguesas pudieron ser aliadas en la lucha contra la peste parda. Hoy en día, los estados burgueses más importantes recurren abiertamente al nacismo con el fin de lograr sus objetivos geopolíticos. Bajo su protección las semillas fascistas han germinado como brotes venenosos también en la tierra donde hace mil años se formó la Rus de Kiev, allí donde empezó la historia común de los rusos, ucranianos y bielorrusos.

Hoy son millones de ucranianos que quedaron envenenados por la rusofobia y la propaganda antisoviética. La repugnante ola del vandalismo pasó por muchas de las ciudades de Ucrania. El primer blanco de los rabiosos revoltosos banderistas es el fundador del Estado soviético. La destrucción de los monumentos a Lenin y de los símbolos de la historia y cultura rusas ya no se puede calificar como “movimiento desde abajo”, puesto que es bendecido abiertamente por representantes de los órganos del Poder.

Es precisamente esa bacanal la que refleja lo esencial de los acontecimientos en Ucrania. No hace mucho la expresó públicamente la ex ministra de educación en el gobierno de Saakashvili en Georgia, y actualmente cómplice activa de la Junta de Kiev. Su fórmula suena así: «Nuestro enemigo común es el hombre soviético”. Estas palabras son lógicas, ya que fue precisamente la sociedad soviética la que logró formar la inmunidad segura contra el nacionalismo desenfrenado y el fascismo. Ahora se apresura a erradicar esa inmunidad.

El antisovietismo y la rusofobia eran desde el inicio la lucha ideológica no solamente contra el sistema político en la URSS sino también Rusia como tal. Occidente veía en la Unión Soviética una doble amenaza. Por un lado, le aterraba el socialismo como alternativa al orden mundial capitalista.  Pero, por el otro lado, le asustaba que ese país más grande del planeta llamara a construir un mundo nuevo. Durante muchos siglos sus espacios infinitos asustaban por su potencial, y sus riquezas incalculables atraían a muchos ya desde la época de los caballeros de la Orden Teutónica.

La URSS supo aprovechar en plena medida las potencialidades dadas por la naturaleza y las generaciones de los antepasados. No se podía asfixiar a la potencia soviética recurriendo a las sanciones económicas. Tampoco la pudieron vencer usando armas las hordas hitlerianas. Pero fue socavada desde dentro al formarse la quinta columna de los disidentes antisoviéticos y los traidores declarados. El sabio Alexander Zinoviev que otrora estuvo en las filas de los disidentes reconoció francamente que el verdadero objetivo de quienes luchaban contra el comunismo era Rusia.

El antisovietismo furibundo se desbordó en el octubre sangriento de 1993. Para la banda de Yeltsin los Soviets de diputados populares eran el último obstáculo en el camino de la criminal privatización y la depredación de la propiedad de todo el pueblo. La incendiada Casa de los Soviets en Moscú, se convirtió en precursora del Jatyn de Odesa y de las operaciones punitivas en el Donbás.

La actual agudísima crisis en Rusia fue fabricada en  los “laboratorios” de la CIA. Pero ella no pudo estallar sin que le prestaran ayuda los prooccidentales domésticos que levantaron las tres olas de la rusofobia y el antisovietismo. La primera ola destruyó a la URSS y la unión multisecular de los pueblos bajo el amparo de Rusia. La segunda ola bloqueó los procesos de integración e hizo nulos los intentos de restaurar el poderío de antaño.  La tercera, provocó la guerra fratricida en Ucrania y el chantaje abierto de la Federación de Rusia por parte del Occidente que creyó que al fin ya se podría arrinconar a nuestro país. El nacionalismo banderista apoyado por los EEUU desató la guerra contra nosotros en Novorrusia. Si los nuevos führer no reciben allí una merecida respuesta, las bases de la OTAN se instalarán en cercanías de Járkov. Lo que significa ello para los ciudadanos de Rusia creo que incluso lo entienden Navalny, Nemtsov y otros lisonjeros de los norteamericanos.

A pesar de las lecciones trágicas recibidas en Rusia de hoy todavía se sienten cómodamente los antisoviéticos de toda calaña que asestan golpes contra la economía, la ciencia y la educación, la grandeza histórica de la Patria. En los medios impresos, en las pantallas de cine y televisión aparecen a menudo las repugnantes falsificaciones que pintan con color negro los logros de la época soviética, incluyendo la Gran Victoria.

Es difícil aceptar la situación cuando las cadenas de TV gastan dinero para propagandizar las ideas de los rusofobos agresivos y antisoviéticos. Una compañía de televisión grande ha desplegado hoy una campaña publicitaria y ha empezado a presentar un serial histórico con pretensiones a la verdad documental. El odio visceral de su autor -Nikolai Svanidze- hacia todo lo soviético y popular no deja lugar para la esperanza de la objetividad en la evaluación de los acontecimientos históricos. El propio Svanidze, siempre resulta la parte perdedora en los debates televisivos y le apoya sólo la minoría absoluta de los ciudadanos. Y cuando la opinión de un pseudohistriador es rechazada repetidas veces por la sociedad, no hay ninguna justificación para imponérsela a nuestros compatriotas y, sobre todo, a costa de sus impuestos.

Orgullosamente y por todo el país tienen que escucharse las voces de la naturaleza absolutamente distinta. Son voces de quienes tienen el aprecio del pasado, quienes guardan la memoria de las proezas históricas. Y es a ellos que no oyen muy a veces los funcionarios. En la antesala del aniversario de la victoria del pueblo soviético en la Gran Guerra Patria el Estado no tiene recursos ni incluso para filmar una película dedicada a la proeza de los soldados de Panfilov. Los fondos para filmarla se recolectaban por todo el mundo.

No solamente en Ucrania sino también en Rusia los monumentos de la herencia histórico-cultural soviética son blanco de las agresiones. Lamentablemente, hay muchos ejemplos de ello: desde el deterioro del monumento a Lenin en la estación de Finlandia en San Petersburgo en abril de 2009 hasta los últimos hechos de vandalismo en Novosibirsk. Pero todo empezó mucho antes, en los “turbulentos años 90”. Y sigue hasta hoy por la sencilla razón de que no recibe una respuesta contundente de las autoridades. Más, en varias ocasiones algunos de los representantes de las autoridades son iniciadores del traslado de los monumentos, del cambio de los nombres de las calles e, incluso, de la profanación de las tumbas.

Los señores de aspecto respetable con una tenacidad que sería digna de un mejor uso proponen incansablemente demoler el mausoleo Lenin y todo el necrópolis del muro de Kremlin, aunque saben perfectamente que allí están sepultados los restos de los mejores hijos de nuestro país del siglo XX, verdaderos héroes de la Potencia Soviética. Ello significa que no es vana su grandilocuencia. Tal es su opción vital. Sus llamamientos descubren la identificación entre los antisoviéticos rusos y los vándalos banderistas.

El antisovietismo es agresivo, insistente, ingenioso y, por consiguiente, contagioso. Sus bacilos incentivan a las autoridades a disfrazar pudorosamente el edificio del mausoleo durante los actos solemnes en la Plaza Roja. El mausoleo Lenin, testigo de los grandes acontecimientos, fue ocultado a los ojos de los ciudadanos incluso en el sagrado día del 70 aniversario del desfile militar del 7 de noviembre de 1941. El 9 de mayo de 2015, día del 70 aniversario de la Gran Victoria, esto no debería repetirse ya que a los pies del mausoleo fueron echadas las banderas de las huestes hitlerianas derrotadas. Ocultarlo en el sagrado Día de la Victoria es directamente ofensivo para los veteranos vivos o los que nos dejaron ya. Es humillante para todos nosotros, herederos directos de los héroes triunfadores.

El gobierno ya diseñó y adoptó el programa de celebración del 100 aniversario de nacimiento Solzhenitsin. Pero incluso los compañeros de lucha estimaban de una manera inunívoca la obra de ese escritor.  Ellos le incriminaban las acciones dirigidas a “los éxitos individualistas con todos los accesorios provocativos”. Sí, la propaganda occidental le convirtió a Solzhenitsin en un ícono del antisovietismo. ¿Pero será suficiente el motivo para priorizar ese aniversario en comparación con el 200 aniversario del nacimiento del brillante maestro de la palabra I. S. Turguénev, o el 100 aniversario del desatacado escritor K.М. Símonov, el 150 aniversario del gran pintor  V.A.Serov, o el 100 aniversario del genial compositor G.V. Svirídov? ¡¿Acaso el aporte de Solzhenitsin a la cultura rusa sea superior a la obra de ellos?!

Solamente dignificando los nombres verdaderamente grandes es posible esperar nuevos logros culturales. En vez de ello la cultura clásica rusa es arrinconada en el programa escolar. Tales valores como el colectivismo, que es tan natural para nuestro pueblo desde siempre y que lo salvaba en los tiempos más duros, se declaran como secuelas deplorables del pasado. Y en vez de los auténticos valores se imponen los sucedáneos liberal-occidentales. Previendo tal peligro el gran Mijail Shólojov, en el lejano año 1978 escribió a L.I. Brezhnev: «Uno de los blancos principales de la ofensiva ideológica en estos momentos es la cultura rusa, que constituye la base histórica, el principal acervo de la cultura socialista de nuestro país. Menoscabando el rol de la cultura rusa en el proceso espiritual histórico, tergiversando sus altos principios humanistas, negando su carácter progresista y la originalidad creativa, los adversarios del socialismo así tratan de denigrar al pueblo ruso como la principal fuerza internacional del Estado multinacional soviético y mostrarlo como impotente espiritualmente, incapaz para la creatividad intelectual».

Los adversarios del socialismo de los que habló Sholójov, hicieron su trabajo. Desbancaron a nuestro país a la vía de la degradación y descomposición. Pero no quieren tranquilizarse con ello. Las caretas han caido. No necesitan a una Rusia cualquiera que fuese: imperial, socialista o burguesa. Para defender nuestro derecho al futuro hay que dejar de torturar y denigrar el pasado de nuestra Patria. Además de las exposiciones dedicadas a los periodos de gobierno de los Rurik y los Románov se debe organizar una exposición no menos grandiosa sobre la época soviética. Hay que enaltecer los logros de nuestra cultura. Proponemos editar 100 tomos de la colección de obras clásicas rusas que lleguen a cada biblioteca y escuela. Llamamos a reanimar tales eventos excelentes como las jornadas y fiestas de la amistad de los pueblos.

Los niveles de la popularidad del poder actual, según los sociólogos, no deben alimentar la ilusión de que todo le está permitido. Ese anticipo de la confianza popular fue recibido en los días de la reunificación de Crimea y Sebastopol con Rusia. Y eso tiene su explicación puesto que la parte sana de nuestra sociedad todavía representa la mayoría. Está dispuesta a apoyar los pasos que correspondan a los intereses nacionales y conduzcan al renacimiento de la Patria. Pero mientras la carcoma del antisovietismo siga atacando la “vertebra del poder”, cualquier iniciativa útil puede ser enterrada o desacreditada.

El antisovietismo es la bandera de los traidores y derrotistas. Empuja a nuestro país hacia el abismo. Los inspiradores y los patrocinadores del antisovietismo hoy son las mismas fuerzas políticas foráneas que en los tiempos de la “guerra fría” con la URSS. La clase gobernante del Occidente imperialista nunca olvidará que durante más de medio siglo nuestro país era obstáculo en su camino hacia el poderío mundial. No nos perdonarán nuestro pasado socialista. Van a vengarse por la industrialización y la construcción de una potencia sobresaliente. Por el victorioso mayo de 1945 y el vuelo especial histórico de Yuri Gagarin. Por la creación de la paridad coheteril-nuclear y la ayuda prestada a los pueblos de Asia, África, América Latina que sacudieron el yugo colonial.

Nosotros, los comunistas, no ocultamos que en la historia soviética no todo era fácil. La vida real es diferente. Sobre todo, la vida de los pioneros, constructores de una nueva sociedad. Pero el PCFR llama a todos los ciudadanos de Rusia a recordar, proteger y defender contra todo tipo de ataques nuestro pasado heroico común. Estamos en la antesala del 100 Aniversario de la Gran Revolución Socialista de Octubre. Rusia tiene todo el derecho a festejarlo con la misma amplitud que como en Francia se celebran los aniversarios de la Gran revolución francesa. Hay que reconocerlo ahora ya, en la víspera del 70 aniversario de la Victoria del pueblo soviético sobre la Alemania fascista y el Japón militarista. No es casual que José Stalin calificó aquel triunfo como victoria del sistema socialista. Y ese sistema nació en octubre de 1917.

En las filas del partido comunista hay lugar para el debate, existe la diferencia de opiniones sobre cuestiones concretas, pero no hay quienes estén dispuestos a renunciar a su patria, su historia y dignidad. Nos unen a nosotros el patriotismo, los ideales de la justicia y el poder del pueblo. Estamos luchando por el socialismo y lo entendemos así: es imposible si está separado de nuestra tierra, de la herencia creada a lo largo de los siglos, habitando una casa común el pueblo ruso y otros pueblos. Recordamos perfectamente las palabras de Alejandro Pushkin de que el irrespeto por los antepasados es la primera señal de la inmoralidad.

La ofensiva contra Rusia se desarrolla hoy en muchos frentes. Se usa cualquier medio: desde la presión económica y diplomática hasta las amenazas militares. Un importante papel juega la ofensiva ideológica e informativa. El aguijón de los rusofobos dispara abundante el veneno del antisovietismo. Su objetivo consiste en separarnos de las raíces y privar del pasado heroico capaz de inspirarnos a la lucha por un futuro mejor. El objetivo principal de la propaganda occidental es borrar de la memoria las grandes realizaciones de la época del socialismo. En vez de ello tratan de inculcar el complejo de vergüenza por sus antepasados, inculcar a los jóvenes el deseo de deshacerse de ella con la mayor rapidez.

Para sacar a Rusia de la crisis, para abrir los nuevos horizontes es preciso hacernos conciencia de la unidad de nuestra historia. Reconociéndolo, el Presidente de Rusia V.Putin de un modo lógico propuso asimilar lo mejor del pasado. El Patriarca Kiríl resaltó especialmente el aporte de los ciudadanos soviéticos al desarrollo de nuestro país. Cuando se toma conciencia de las verdades tan importantes, hay que actuar sin demora. Y hay que empezar por los institutos del gobierno y sus representantes. La carcoma del antisovietismo debe ser extirpada de ellos decidida e irrevocablemente.

En noviembre de 1941, en la hora de un peligro mortal, José Stalin llamó a seguir el ejemplo de los héroes patrióticos de todos los tiempos. Un patriota de verdad tampoco hoy puede renunciar a ningún logro de nuestra historia milenaria. En la lucha por Rusia están en nuestras filas las druzhinas de la Rus de Kiev y los regimientos del Estado de Moscú, las milicias de las provincias rusas y los grandes héroes de Suvórov, los soldados de Borodino y los héroes de la Guardia Roja que aplastaron la intervención extranjera de 1918-1922, y los valerosos combatientes de la Gran Guerra Patria.

Estoy seguro que el pueblo de Rusia defenderá audazmente su derecho al futuro y, por consiguiente, el derecho a la verdad sobre su pasado. Luchará independientemente de la posición que tome la cúpula gobernante. Nuestro pueblo multinacional seguirá defendiendo el derecho de sus hijos y nietos a vivir en un país que no necesita lecciones impartidas desde otro lado del océano. En un país que no sea un comedero de la oligarquía global. En un país que apoyándose en su gran historia determine por sí mismo cómo tiene que ser. No dudo que los jóvenes de Rusia desean vivir en la tierra de sus héroes y entusiastas, no en la tierra de traidores y drogadictos.

Frente a un peligro exterior es el momento de que todos reconozcan: el antisovietismo es una forma de la rusofobia, y los que combaten contra la historia soviética son enemigos declarados de Rusia.  Para el antisovietismo solamente hay un lugar: en el basureo de ideas perniciosas, destructivas y podridas. Ellas no deberán envenenar nuestra vida cotidiana. La sociedad rusa debe respirar aire limpio y fresco.  ¡El país necesita un ambiente sano del orgullo por las gestas de sus antepasados, la fe en el futuro, un ambiente sano para la creación y el progreso!

Respetuosamente,

Guennadi Ziuganov

Presidente del CC del PCFR

Entrevista a Kostas Papadakis, eurodiputado del Partido Comunista de Grecia (KKE), en eldiario.es (24/01/15). Comunicados del KKE y del PCPE tras las elecciones en Grecia.

http://www.eldiario.es/internacional/apoyaremos-Syriza-UE-OTAN-capitalismo_0_348916026.html

ENTREVISTA KKE

“No apoyaremos a Syriza; estamos contra la UE, la OTAN y las cadenas del capitalismo”

El eurodiputado del Partido Comunista de Grecia (KKE), Kostas Papadakis, afirma: “Syriza ha dejado muy claro que no va a desafiar a la UE ni la OTAN. Nosotros decimos, ¿qué clase de izquierda es esta?”

“No hay miedo de la UE a Syriza, no es la preferencia de la oligarquía, pero es la nueva socialdemocracia, útil para el sistema”, señala Papadakis, cuyo partido aparece en algunas encuestas por encima del PASOK

El eurodiputado del Partido Comunista Griego (KKE) Kostas Papadakis. / A.G. (eldiario.es)

El Partido Comunista de Grecia (KKE) no ha mutado con el paso del tiempo. El edificio, de estética constructivista soviética, está presidido por una estatua de Lenin y la hoz y el martillo. El eurodiputado del KKE Kostas Papadakis, partido que no está adscrito al GUE –”sólo quieren embellecer la UE”–, tiene muy claro que estarán en la calle contra el Gobierno de Alexis Tsipras, favorito para ganar las elecciones este domingo, “desde el primer día”. ¿Por qué? “Porque no es un partido revolucionario, está a favor de la UE, la OTAN y el gran capital”.

¿Grecia está virando a la izquierda con la previsible victoria de Syriza?

Primero hay que clarificar que el Partido Comunista de Grecia (KKE) debería ser más fuerte tras estas elecciones porque creemos que habrá hechos concretos que seguirán contra la gente. El cambio de Gobierno no cambiará aspectos cruciales, como que el país seguirá en la UE, que el pacto de estabilidad y el memorándum no desaparecerán, seguirá esta agenda de la UE. Todas estas medidas reaccionarias continuarán.

El segundo factor es que la deuda del país seguirá aquí. Nosotros luchamos por salir de la UE y la completa anulación de la deuda. Queremos salir de la UE, pero con la condición de que se socialicen los medios de producción. Ahora la gente ha de desafiar todo el poder de la oligarquía. El día siguiente de las elecciones, la oligarquía seguirá aquí.

Por eso, pedimos a la gente que tenga esto en la cabeza, porque tras las elecciones el pueblo seguirá del otro lado. En los años que Syriza, con un 27%, ha estado en la oposición, ha habido una bajada del conflicto social. Nosotros decimos que eso vale para España, donde en el año de la irrupción de Podemos han caído las movilizaciones. La gente piensa que sólo con un voto cambian las condiciones de vida, pero decimos que es importante creer que no hay salvadores ni mesías, la gente ha de salvarse por sus luchas, su decisiones y por enfrentarse a la UE, la OTAN y los monopolios.

¿Está comparando a Syriza con el Pasok o Nueva Democracia?

Syriza ha dejado muy claro que no va a desafiar a la UE ni la OTAN. ¿Qué clase de izquierda es esta? El término izquierda tiene criterios concretos: contra la UE, la OTAN, luchar por salir de ellos, por enfrentarse a los empresarios y la oligarquía. Los empresarios ya han dicho que dan la bienvenida al ‘radicalismo de Syriza’. La misma contradicción vale para la UE, donde se habla de políticas más extensivas o restrictivas, pero esto no cambia la vida de la gente. Hemos oído sobre el programa de Draghi: tiene una condición, que exista el programa, el memorándum. Y Syriza dice que seguiremos el programa europeo, con reglas y medidas. Nueva Democracia dice que hay que continuar con la deuda, Syriza, con un recorte. Pero nuestro pueblo ha vivido los mayores recortes, acompañados con las más duras medidas para pagar la deuda. Y habrá más medidas para pagar la deuda, pero esto se esconde. Rena Dourou, presidente de Syriza de la región de Attica, ya ha hecho lo contrario de lo que dijo.

Pero Syriza sí dice que cambiarán las cosas.

Dicen que eliminarán los memorandos, pero tienen exigencias concretas. ¿Qué ley contra los trabajadores cambiarás? ¿Cuál contra las pensiones? Todas esas medidas que ha aprobado Nueva Democracia seguirán. ¿Qué propone Syriza? Dicen que presentan el programa de Salónica, que estaba pensado para los primeros 100 días y para luchar contra la emergencia social. Pero ahora resulta que es para cuatro años. Pero lo que hace el programa es comida de caridad y luz para los más pobres, además de 750 euros mínimos mensuales para aquellos que tengan convenios colectivos. Los que tienen trabajos parciales o por horas no se benefician de esto. Esta es la realidad. El pueblo ya ha perdido gran parte de sus pensiones, y la respuesta de Syriza es subir 1,20 euros al día a las más bajas. Esto no cambia la vida, y se lo decimos a la gente. Nueva Democracia cultiva el miedo y Syriza, las ilusiones. Pero si queremos algún alivio, debemos luchar, y esto es una línea roja, (recuperar) lo perdido desde 2008.

Entonces, no apoyarán la investidura de Tsipras.

Por todo esto, por responsabilidad ante el pueblo, después de haber examinado bien lo que dice Syriza, no podemos tomar parte de un Gobierno burgués capitalista, en el que continuará esta barbaridad. Hace una semana Syriza nos interpeló para dar el voto de investidura, pero no lo hizo sinceramente, porque saben nuestras posiciones de todos estos años y estaremos frente a este Gobierno, porque estará en manos de la oligarquía mientras siga en la UE. No nos podemos manchar las manos, no podemos dar un salto al vacío mientras la gente esté del otro lado. Además, ha ido a sus filas lo más podrido del Pasok, con diputados que han votado memorandos y que han boicoteado el movimiento obrero y sindical.

¿Saldrán a la calle desde el primer día?

Tenemos gran capacidad de movilización y gran presencia entre los sindicatos. Estas ideas de Syriza intentan conseguir una coartada para el día siguiente. Los griegos tienen en gran estima al KKE, es un partido serio, militante, tranquilo, y lo que Syriza quiere es tener una coartada con nosotros para calmar a la gente, para que no haya lucha. Conocemos Syriza y desde el primer momento estaremos en la calle, y nos lo reprochan. Pero decimos: si realmente hubiera un Gobierno de izquierdas, esperaríamos, si fuera un buen Gobierno para la gente, el KKE no acompañaría en la lucha. Tienen miedo de que tener el KKE enfrente pueda desenmascarar que van a ser corresponsables de lo que está pasando.

¿Cómo están tan seguros?

Tenemos experiencia en el movimiento de partidos comunistas europeos en Italia, en Francia, que votaban por la mañana a favor de privatizaciones, pensiones, salarios, y por la tarde organizaban movilizaciones contra los acuerdos de la mañana. Nosotros hemos llegado a conclusiones de estas experiencias negativas y queremos un Gobierno contra la UE, la oligarquía, y no daremos un salto a la nada. No participaremos en discusiones sobre qué va a perder el pueblo por decisiones del Gobierno, el pueblo nos necesita al día siguiente de las elecciones. Se han comprometido con empresarios en Texas, en el Club Bilderberg, en la City de Londres… Ya se han comprometido con el gran capital.

Esa idea de Syriza no está muy extendida.

Fuera de Grecia, no. Pero aquí sabemos que ellos no son un partido revolucionario, todo lo contrario. La gente que vota a Syriza lo hace con el corazón frío, sin confiar en ellos. La gente está desesperada y no quiere seguir con Nueva Democracia, pero esa idea, de que no puede haber un Gobierno peor, ya se usó con anteriores gobiernos. Está claro que pasará lo que decimos. No hay miedo de la UE a Syriza, no es la preferencia de la oligarquía, pero es la nueva socialdemocracia, útil para el sistema, que no contraataca a favor de los derechos de la clase trabajadora. Hay que organizar la lucha para enfrentarse a ellos.

¿Ustedes sí se consideran un partido revolucionario?

Hay hechos concretos que lo demuestran: luchamos contra la UE y la OTAN, queremos romper las cadenas del capitalismo, socializar los bienes de producción, centralizar toda la riqueza para distribuirla, así como la fuerza del trabajo para que no haya problemas de desempleo. Nuestro país tiene riquezas y gran localización estratégica al norte del Mediterráneo. Hay tecnología, ciencia, progreso en todos los medios de producción, y la gente debería disfrutar de este progreso, pero existe esta contradicción. No ha habido otro periodo de la historia con la gente incluso muriendo de frío mientras hay plantas eléctricas por todas partes.

¿No les genera dudas el colapso de la URSS?

Lo hemos estudiado mucho. Y hemos llegado a la conclusión de que hubo grandes beneficios con la socialización de los bienes de producción. La clave está en que los problemas que fueron surgiendo, intentaron resolverse con respuestas capitalistas, no socialistas. Con las reformas en los 60 con la entrada del mercado, entró el antagonismo y creó problemas concretos que con los años crecieron y generaron consecuencias negativas en la dirección del partido.

El principal asunto es que en un país socialista no se pueden resolver los problemas con recetas capitalistas, sino socialistas. Hemos aprendido de estas experiencias, y es importante tener tu propio programa, y el Partido Comunista Griego tiene organizada la lucha, no sólo por los problemas diarios, pero también con la perspectiva. El pueblo debe saber qué camino es el que propones, y no se fía de los partidos que no son claros. Nosotros somos muy claros. Y Syriza, Nueva Democracia y el Pasok siguen el camino del capitalismo. Nosotros somos los únicos que tenemos una propuesta política completamente diferente, un camino radical.

A nosotros se nos reconoce haber predicho lo que iba a pasar. En 2010 dijimos que venía la tormenta. Y teníamos razón. La gente reconoce que el partido lee muy bien la realidad, es un partido militante que dice la verdad a pesar de las consecuencias. A pesar de los caminos sencillos que algunos ofrecen, la gente en Grecia está viviendo una crisis muy grave con graves consecuencias y ahora son conscientes de que la vida no se cambia fácilmente sólo con un voto. No decimos que Syriza es lo mismo que Nueva Democracia, son diferentes partidos, pero cuando tienes una estrategia concreta que tiene la misma prioridad, servir a los beneficios del capital y la UE, objetivamente te lleva al mismo sitio: capitalismo, producción capitalista, UE.

¿Tanto tienen en común Syriza y Nueva Democracia?

Son diferentes versiones del capitalismo, pero no son diferencias cruciales en la esencia de qué tipo de políticas se promoverán. En los 80, el Pasok hablaba de salir de la CEE y de la OTAN, hablaban de socializar medios de producción… Pero, ahora, Syriza ni siquiera llega a decir eso.

En España hay un partido con el que compartimos estrategia, el Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE), y es un partido que lucha para mantener la luz del único camino que puede ofrecer a la gente una salida. Porque el resto, tanto Podemos y el PCE, que ha mutado tras seguir el eurocomunismo y se ha vuelto pro Unión Europea, los partidos del GUE, quieren embellecer la UE, que pueda haber una UE mejor. Y esto es peligroso para la gente, porque tienen apoyos, cautivan ilusiones con la idea de que de una manera o de otra se puede negociar con Merkel o el FMI para conseguir que el enemigo adopte posiciones a favor del pueblo. Esto sí que es una utopía.

Somos claros, esta carretera es difícil, pero hay que luchar por salir de la UE. Cultivar la ilusión de que el halcón pueda convertirse en paloma es una ilusión. Por eso, decimos que Podemos en nuestra opinión está haciendo lo mismo que Syriza, empezando con unos eslóganes y, con el tiempo, serán lo mismo. Iglesias ya ha dicho recientemente que han escuchado a los aliados financieros y que hay posiciones no realistas… Estamos hablando de la nueva versión de la socialdemocracia adaptada a los términos de la crisis. Esto es lo que necesita el capital. Porque la gente no confía ya en el Pasok o el PSOE, a pesar de sus nuevos líderes, y aparecen nuevas cartas en el juego y la gente debería ser estricta al examinar las posiciones y vivir su propia lucha.

¿Cree que puede haber grietas en la coalición de Syriza?

Siempre en la historia de la socialdemocracia ha habido una corriente izquierdista que decía luchar por hacer virar el partido. Pero nunca se ha confirmado que pueda convertirse en revolucionario. Tienen un blog, protestan de vez en cuando, pero enseguida dejan de hacerlo.

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http://www.solidnet.org/greece-communist-party-of-greece/cp-of-greece-the-strengthening-of-the-kke-marks-a-tendency-for-forces-to-rally-around-it-again-en-ru-es-ar-de#Es

El fortalecimiento del KKE marca una tendencia positiva de reagrupamiento de fuerzas

Según los resultados de las elecciones del domingo 25 de enero de 2015, el KKE recibió el 5,5%, un aumento de 1% de su porcentaje (60.000 votos más) en comparación con las elecciones generales de 2012, marcando una tendencia positiva de reagrupamiento de fuerzas en torno al KKE, una tendencia que se había observado en las elecciones para el parlamento europeo, en las elecciones regionales y locales, en las iniciativas del KKE en el movimiento obrero.

  • El KKE ocupó la tercera posición en 11 regiones electorales: 2ª circunscripción del Pireo, en las islas Samos, Lesbos, Lefkada, Zacinto, Cefalonia, Corfú, en Lárisa, Tríkala, Préveza, Beocia.
  • El KKE elige a 15 diputados (tenía 12).
  • El SG del CC del KKE, Dimitris Koutsoumpas, en su declaración saludó a los miles de trabajadores de nuestro país, a los jóvenes que respondieron al llamamiento del KKE y contribuyeron a su fortalecimiento, lo que confirma la tendencia positiva de reagrupamiento de fuerzas en torno al Partido, y sobre todo a los que votaron el KKE por primera vez por que aprecian su firmeza, su constancia y su abnegación.
  • Los resultados de las elecciones han reflejado el gran descontento y la ira del pueblo contra el partido de la Nueva Democracia y el PASOK que lo sumieron en la pobreza y en el desempleo durante la crisis económica. Expresan en gran medida la falsa esperanza de que el nuevo gobierno de SYRIZA podría seguir una política favorable al pueblo. La formación de un gobierno de SYRIZA –de un solo partido o de coalición- seguirá en el mismo camino: en la vía de sentido único de la UE, de los compromisos con el gran capital, los monopolios, la UE y la OTAN.
  • Consideramos muy negativo el hecho de que el partido nazi todavía mantiene un alto porcentaje entre el electorado.

A continuación pueden ver una tabla con los resultados totales y la declaración del Secretario General del CC del KKE:

Elecciones 2015

Elecciones 2012

%

votos

%

votos

KKE

5.47 %

337,947

4.50%

277,204

SYRIZA

36,34%

2.244.687

26.89%

1,655,086

ND

27,81%

1.717.831

29.66%

1,825,637

Amanecer Dorado

6,28%

388.197

6.92%

425,990

Potami

6,05%

373.618

Griegos Independientes

4,75%

293.211

7.51%

462,466

PASOK

4,68%

289.302

12.28%

755,868

 

DECLARACIÓN DEL SECRETARIO GENERAL DEL CC DEL KKE, DIMITRIS KOUTSOUMPAS, SOBRE LOS RESULTADOS DE LAS ELECCIONES DEL 25 DE ENERO DE 2015

En primer lugar quisiéramos saludar a los miles de trabajadores de nuestro país, los jóvenes que respondieron al llamamiento del KKE y contribuyeron a su fortalecimiento, lo que confirma la tendencia positiva de reagrupamiento de fuerzas en torno al KKE, de recuperación de votos. Esta tendencia apareció por primera vez el año pasado en las elecciones europeas, regionales y locales y continuó en las diversas luchas de nuestro pueblo, en el movimiento obrero, sindical y popular.

En particular, quisiéramos saludar a las personas que votaron por el KKE por primera vez, apreciando su firmeza, su constancia y su abnegación.

El resultado electoral en su conjunto ha reflejado el gran descontento y la ira del pueblo contra el partido de la Nueva Democracia y el PASOK que lo sumieron en la pobreza y en el desempleo durante la crisis económica.

Expresa en gran medida la falsa esperanza de que el nuevo gobierno de SYRIZA puede seguir una política favorable al pueblo. El KKE ha evaluado que la nueva composición del parlamento y la formación de un gobierno de SYRIZA –de un solo partido o de coalición- según sus declaraciones y posiciones oficiales antes y durante el período preelectoral, seguirá en el mismo camino: en la vía de sentido único de la UE, de los compromisos con el gran capital, los monopolios, la UE y la OTAN, con las consecuencias negativas para nuestro pueblo y el país. Una vez más, las capas populares pagarán un alto precio por estas opciones.

Consideramos muy negativo el hecho de que un partido nazi, con una actividad criminal asesina muy concreta, formado por los mecanismos del sistema, un partido que está claramente contra los intereses del pueblo, todavía mantiene un alto porcentaje electoral.

En general, consideramos que se debe fortalecer aún más la línea de contraataque y de ruptura, contra el camino de desarrollo capitalista, la UE y la política que apoya entre el pueblo y el movimiento este camino a través de la asimilación y la pasividad.

El KKE intensificará sus esfuerzos y las iniciativas respecto los problemas obreros y populares graves, con propuestas para el alivio de los desempleados y las familias populares, los trabajadores autónomos, los campesinos y los estudiantes.

Intensificará los esfuerzos para el reagrupamiento del movimiento obrero y popular, la construcción de la alianza popular, para que se cumplan las esperanzas y las expectativas del pueblo y para que se libere del yugo de los monopolios.

Seguiremos luchando dentro y fuera del parlamento, con la fuerza que nos dio el pueblo, para revelar los planes antiobreros que se están preparando.

Vamos a luchar de forma dinámica como oposición obrera y popular militante, como organizadores y fuerza motriz de la lucha obrera, de la alianza popular, en la lucha por la supervivencia y por la perspectiva de un derrocamiento total.

¡Les deseamos fuerza a todas y a todos! ¡Seguimos adelante! ¡Buenas noches!

 

Atenas, 25/1/2015

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http://pcpe.es/index.php/component/k2/item/2147483914-tras-las-elecciones-anticipadas-en-grecia-el-pcpe-saluda-el-avance-electoral-del-kke

Declaración del Comité Ejecutivo del PCPE.

Una vez conocidos los resultados de las elecciones parlamentarias adelantadas celebradas el día 25 en Grecia, el PCPE quiere trasladar a los y las camaradas del Partido Comunista de Grecia (KKE) su felicitación ante el avance electoral y quiere realizar las siguientes consideraciones:

  1. El avance electoral del KKE demuestra que una parte importante de la clase obrera y los sectores populares de Grecia no se han dejado engañar por las propuestas de SYRIZA y mantiene su confianza en las posiciones revolucionarias.
  2. La conformación del nuevo gobierno con el apoyo de la formación Griegos Independientes, es una clara muestra del rumbo que va a tomar Tsipras, que ha dejado absolutamente claro que no tiene intención de adoptar ninguna medida que ponga en riesgo el proceso de acumulación capitalista ni altere la posición de Grecia dentro de las estructuras imperialistas de la UE.
  3. SYRIZA es una de las fuerzas dirigentes del Partido de la Izquierda Europea (PIE), y cuenta con el apoyo expreso del resto de fuerzas de esa organización. Se abre ahora la posibilidad de comprobar, en la práctica, las políticas que defienden el PIE y sus miembros en el resto de países de la Unión Europea, sus propuestas y su gestión. Llamamos a la clase obrera y sectores populares de nuestro país a extraer las lecciones oportunas durante los próximos meses, sobre el papel que juega la nueva social-democracia, encarnada hoy en Grecia por SYIRIZA y, en España, por sus socios de PODEMOS e Izquierda Unida.
  4. La salida más realista a los acuciantes problemas de la clase obrera griega y española no pasa por una gestión capitalista con otro enfoque, pasa por el fortalecimiento de las organizaciones revolucionarias, por la construcción y avance de una alternativa global que erradique las causas que generan la miseria y la explotación de la clase obrera y los sectores populares: el KKE en Grecia y el PCPE en España.

Madrid, 26 de enero de 2015.
Comité Ejecutivo
PCPE

Tecnología socialista: Historia gráfica del caza soviético MiG hasta la actualidad (Sputnik).

Un recorrido gráfico sobre la empresa de aviones soviética -y ahora rusa- puede verse en el siguiente enlace de Sputnik News: MiG, más rápido que el sonido .

Hace 75 años, el 8 de diciembre de 1939, fue fundada la Oficina de Proyectos y Construcciones Experimentales de la Fábrica Estatal de Aviones № 1, dirigida por Artiom Mikoyán. El primer modelo de la planta de Mikoyán, el MiG-1 tenía una velocidad máxima increíble para su tiempo, de 670 kilómetros por hora. / Texto y foto: © Sputnik.

En los años setentas fue diseñado el Mig-31, primer caza soviético de cuarta generación. En la foto se ve su versión de exportación: el biplaza supersónico MiG-31E. / Texto: © Sputnik. Foto: © Russian Aircraft Corporation MiG.

 

 

 

Recomendable lectura: “Situación de la clase obrera en Rusia y las tareas del PC de la Federación Rusa para acrecentar la influencia dentro del proletariado” (Solidnet).

Se respetan las negritas del texto publicado en Solidnet:

http://www.solidnet.org/russia-communist-party-of-the-russian-federation/cp-of-the-russian-federation-position-of-the-working-class-in-russia-and-the-tasks-of-the-cprf-in-strengthening-its-influence-in-the-proletarian-milieu-en-ru-es#Es

Situación de la clase obrera en Rusia y las tareas del PCFR para acrecentar la influencia dentro del proletariado

Se celebró la VI Reunión plenaria ordinaria del Comité Central del Partido Comunista de la Federación de Rusia (PCFR). Tres semanas antes de la Reunión, el periódico “Pravda” en el número del 25 de septiembre de 2014, publicó el artículo de la Presidencia del CC del PCFR “Situación de la clase obrera en Rusia y las tareas del PCFR para acrecentar la influencia dentro del proletariado”. El 18 de octubre, se celebró la Reunión plenaria del CC del PCFR en la cual el Presidente del CC G.A. Ziuganov expuso las tesis principales del informe publicado anteriormente. En la Resolución de la Reunión plenaria del CC del PCFR adoptada después del debate se señala: “Apoyar y admitir para la ejecución las valoraciones y conclusiones de la Presidencia del CC del PCFR…”.

El informe Situación de la clase obrera en Rusia y las tareas del PCFR para acrecentar la influencia dentro del proletariado” sigue abajo.

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El planteamiento del problema de la interacción del partido comunista con la clase obrera representa como tal la realización de los postulados esenciales del partido. El Programa del PCFR resalta que nuestras miras están puestas decididamente en el socialismo. Afirma que: “A pesar del retroceso provisional del movimiento revolucionario, la época moderna es del tránsito del capitalismo al socialismo”. El XV Congreso del partido declaró: “En el mundo circundante se forma cada vez más factores para desplegar la lucha revolucionaria por su esencia por el socialismo”. El Informe Político al Congreso señala que los próximos años deben ser el “período de la maduración clasista del proletariado”. Todos estos planteamientos tienen caráсter estratégico, de principio.

Capitalismo en Rusia: reaccionario y comprador

En el Informe a la Reunión plenaria del CC se presenta una caracterización amplia del capitalismo en Rusia.

Primero, es una sociedad regresiva y reaccionaria. En cuanto a la producción de bienes industriales rezagamos como mínimo 5 veces en comparación con los países desarrollados. Se ha arruinado el campo. Está paralizado el sistema crediticio y monetario. Disminuye críticamente el nivel profesional de los trabajadores en todos los sectores de economía y administración. Contrariamente a la propaganda oficial la industria nacional sigue degradando. Desde principios de año, 54 empresas de una sola provincia de Sverdlovsk anunciaron la reducción de la plantilla. Hasta la fecha del 1 de octubre, allí fueron despedidos más de 5 mil trabajadores. Muchas empresas reducen la semana laboral, rebajan o no pagan a tiempo el salario.

Segundo, en el país se consolidó el capitalismo parasitario. El aparato administrativo en Rusia supera dos veces el de toda la Unión Soviética. Una parte significativa de la fuerza laboral más sana está concentrada en las agencias de seguridad y custodia privadas. En comparación con el año 2000, el número de trabajadores industriales se redujo en más de 2 millones. Al mismo tiempo, casi en 3 millones aumentó el número de los que se dedican a operaciones inmobiliarias o son ocupados en el sector financiero y bancario.

El tercer rasgo del capitalismo ruso: su carácter comprador. Los nuevos “propietarios estratégicos” entendieron acto seguido que al convertirse en proveedores de materias primas obtendrían su nicho en el sistema del capitalismo global. Desde aquel entonces, en la economía nacional dominan dos sectores: el de materias primas y exportación y el sector bancario. Otros sectores, sobre todo de alto contenido científico, se destruyeron.

En los últimos tiempos la zona del capital comprador no dejaba de ampliarse. El mercado interno de Rusia está subordinado a los suministros desde afuera. Las cadenas comerciales grandes están en manos de las transnacionales. Incluso el complejo militar-industrial depende de las importaciones de complementos. El capitalismo comprador saca de Rusia recursos gigantescos. Este año, ya evadieron de Rusia 90 mil millones de dólares. La integración en el capitalismo global se convirtió en el sojuzgamiento de Rusia.

Cuarta característica del capitalismo en Rusia: su carácter oligárquico. Al capital grande y mediano les es propia una alianza muy estrecha con la burocracia. La única diferencia es que los oligarcas de escala rusa figuran en las páginas de la revista “Forbs” y los hombres de negocios y bandidos de tamaño medio gobiernan a “escala regional”.

El conflicto dentro del capital comprador solamente resalta su esencia oligárquica. Los capitalistas “de Estado” forman parte de la unión con el poder y se proponen quedarse con nuevas grandes tajadas en la privatización. Al otro lado están los capitalistas “liberales”. Estuvieron favorecidos en los años 1990, pero fueron suplantados durante el reparto de la propiedad. Los dos ramos de la clase burguesa están compitiendo por el derecho de sacar el jugo a los trabajadores.

De tal manera, el capitalismo en Rusia es regresivo y parasitario, oligárquico y comprador. No es vital y condenado históricamente.

País como nudo de contradicciones

Rusia vivió el retroceso provisional del socialismo y la restauración de la omnipotencia de la propiedad privada. El capitalismo dividió de nuevo el país en dos clases fundamentales: la burguesía y el proletariado. En la sociedad volvió a instaurarse el sistema de contradicciones propias de Rusia antes de la Revolución de Octubre. Estas mismas están centradas en la contradicción entre el trabajo y el capital, entre los explotadores y los explotados.

La minoría de quienes se apoderaron de los medios de producción vive a expensas de la explotación de la mano de obra asalariada. La mayoría absoluta de nuestros ciudadanos se ven obligados a vender sus manos para ganarse medios de subsistencia para su familia. La capacidad de trabajar es lo único que tienen.  La estratificación de la sociedad rusa alcanzó una inusitada polarización material. Hoy, incluso según las estadísticas oficiales, el 47,4% de la masa monetaria en el país se concentra en manos del 20% de la población más próspera. Al mismo tiempo, el 20% de la población con los ingresos más bajos sólo disponen del 5,2% de la masa monetaria total.

Rusia se ha convertido en el país de los pobres. La pobreza absoluta se determina en nuestro caso conforme al mínimo vital que el gobierno de Yeltsin estableció ya en el año 1992. Se determina de acuerdo con las normas que permiten a una persona no morirse de hambre, no más. El año pasado, el Instituto de Sociología de la Academia de Ciencias de Rusia publicó los resultados de una investigación sobre la pobreza y desigualdad.  Los datos son escalofriantes: un 30% de nuestros compatriotas viven en la zona de pobreza. Les metió allí la dictadura del capital comprador. La situación de la mayoría absoluta de los ciudadanos se deteriora.

Los partidarios de la propiedad privada prometieron al pueblo un salto al “mundo civilizado” próspero. Pero, acabó en la caída al abismo. Este es uno de los hilos del gran nudo de contradicciones.

El modo de vida socialista creado por el sistema soviético quedó destrozado. El eje de sus valores humanos era el respeto al hombre trabajador. “De cada uno según sus capacidades, a cada uno según su trabajo”, no sólo es el principio de las relaciones de distribución sino también el criterio de la significación social del hombre. Por ello, el trabajo bajo el socialismo se valoraba no solamente por el dinero sino también por el apartamento gratuito, el descanso en el sanatorio o balneario, el título honorífico “Veterano del trabajo”, ordenes, medallas, condecoraciones “Ganador de la competición socialista”.

Hoy, el culto al trabajo es reemplazado por la propaganda de los ingresos no laborales, el culto al latrocinio y codicia. La propia naturaleza del capitalismo no permite que el trabajo sea la causa del honor, dignidad y heroísmo.

Una parte inalienable del modo de vida socialista era la ayuda mutua, cooperación, colectivismo. El intercambio de experiencias y conocimientos ayudaba a formar colectivos laborales estables. Hoy, en las empresas predomina otro sistema de organización de las relaciones laborales: elimina consecuentemente los colectivos anteriores, forma la enajenación entre las capas sociales. El contramaestre se considera superior al operario y se comunica con él sólo sobre cuestiones tecnológicas. En sus relaciones con el contramaestre, el jefe de turno considera indigno traspasar un círculo estrecho de cuestiones de producción.

En condiciones del capitalismo los rusos han vivido el estallido de conflictos entre las naciones. La propaganda burguesa se burla de las nociones de amistad de los pueblos y el internacionalismo, saluda la competencia entre los trabajadores asalariados. Se azuza a unos contra otros en la lucha por el puesto, vivienda, modo de descanso. El país conoció de nuevo la monstruosidad de los conflictos interconfesionales. Se provoca la enemistad entre el cristianismo y el islam.

Al nudo de contradicciones retornadas de la época de antes de la Revolución de Octubre se añaden nuevos fenómenos.

Solamente los comunistas se opusieron a la adopción del Código del Suelo. Permitió vender tierras rusas, entregarlas en propiedad a quienes no las labran e, incluso, no tienen nada en común con Rusia. Más del 60% del mercado de alimentos rusos lo inundaron productos importados. Entre las iniciativas del PCFR figuran anteproyectos de leyes sobre la seguridad alimentaria y la paridad de precios. Fueron rechazados al igual que las propuestas sobre el desarrollo del sector de maquinaria. Todo ello muestra evidentemente cómo las autoridades tratan a los campesinos. Nuestro grupo en la Duma Estatal insistió en que no menos del 10% de la parte de egresos del presupuesto se dirigiera al fomento de la agricultura y los sectores afines. Sin embargo, los últimos años sólo se destinaba un 1% para estos fines.

En este nudo de contradicciones hay un conflicto evidente entra las normas de la Constitución y los procesos políticos reales. Incluso las elecciones masivas de los gobernadores fueron ejemplo de anomalías. Solamente 11 dirigentes de las regiones se elegían en plazos previstos, y 19, anticipadamente. Se apresuraban a renovar el mandato comprendiendo perfectamente que el año que viene esto sería mucho más complicado. En este caso, trataron de aprovecharse de la popularidad provisional de las autoridades centrales tras la reunificación de Crimea y Rusia. Pero las elecciones no se convirtieron en el catalizador de las decisiones inteligentes y fuertes. Simplemente, las maquinaciones, tecnologías “negras” y abusos administrativos se adelantaron al período preelectoral. En primer lugar, para asegurar un resultado necesario a las autoridades se usó la votación anticipada. En varias regiones un tercio de los electores entregaron sus votos a domicilio o anticipadamente.

Hoy podemos afirmar que en el país se formó un sistema político que descarta la posibilidad de garantizar elecciones honestas y limpias. Pero los comunistas deben combatir en cualquier tipo de condiciones. El PCFR confirmó su posición de la alternativa clave a las autoridades y fortaleció sus posiciones como la principal fuerza de oposición. Las fuerzas liberales con su programa económico antipopular y la posición provocativa en cuanto a Crimea y Ucrania sufrieron una verdadera derrota.

Aparece también otra línea de contradicciones. Que se han agudizado dentro de la “nueva burguesía” que se apoderó de las posiciones de mando en la economía.  Es patente el conflicto entre dos partes del capital comprador. Una de sus partes son los capitalistas “de Estado”. Están en unión con el poder y esperan apropiarse de las tajadas más grandes de la propiedad pública privatizada. Al otro lado están los representantes “liberales” del capital. Estuvieron favorecidos en los años 1990, pero fueron desbancados durante el reparto de la propiedad.

Mientras los dos grupos se tiran la soga y adoran a distintos “dioses”, a los ciudadanos se les propone considerar esa lucha como esencia de las contradicciones principales en el país. Pero no es así: nadie logró todavía engañar las leyes de desarrollo social.

El dolor de Ucrania es nuestro dolor

En la sociedad dividida socialmente la lucha ideológica es inevitable. Ello se evidenció en Ucrania.

El Maydán “temprano” tenía antes que nada el carácter antioligárquico. Yanukovich que convertía ávidamente el poder en dinero para muchos era la encarnación de la arbitrariedad capitalista. Pero la protesta estallada fue utilizada en la lucha entre diferentes clanes de la gran burguesía. En ella vencieron las fuerzas de extrema derecha prooccidentales. Los pequeños burgueses siempre vacilantes y el lumpen proletariado se dedicaron al nacionalismo radical. En Ucrania explotó la mezcla del descontento popular por su situación, por el pillaje de la “familia” de Yanukovich y la injerencia occidental. Para los círculos gobernantes de Rusia Ucrania era ante todo un territorio por el cual pasa el gasoducto.

Como resultado del golpe del estado el gran capital de Ucrania instauró una dictadura abierta. Poroshenko, Kolomoyski, Taratuta y demás multimillonarios asumieron funciones de dirección estatal. Además, crearon ejércitos privados y la policía secreta. Desplegaron las represiones políticas. Se destruyen los monumentos a Lenin y militares soviéticos que liberaron de los hitlerianos a Ucrania.  Fue abolida la ley que permitía el uso del idioma ruso como regional.

La respuesta de Crimea y el sud-este de Ucrania fue el auge del movimiento antifascista, antioligárquico. Los acontecimientos en las provincias de Donetsk y Lugansk se relacionan directamente con la correlación de fuerzas de clase. El proletariado industrial de Ucrania se conservó más en el sud-este industrial del país. Es allí donde los usurpadores kievlianos tropezaron con una respuesta vigorosa.

El PCFR es solidario con los participantes de la resistencia popular en Ucrania. Los comunistas rusos se pronuncian por el reconocimiento de las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk. Al ayudar activamente a la población, recolectamos y enviamos allí casi dos toneladas de la ayuda humanitaria.

El contenido clasista del poder actual en Ucrania es obvio. Se pone claro con las persecuciones al Partido comunista. Afirmamos que no existen motivos para la ilegalización del PC de Ucrania. El PCU es el único partido que se opone firmemente al poder oligárquico. Es el quid del asunto. Aniquilar el partido comunista sólo aspiran quienes quisieran sofocar la disidencia y privar a los ciudadanos de la libertad de opción. No hay que olvidar: la instauración del fascismo en Europa empezó con las represiones contra los comunistas. ¡Exigimos poner fin a las persecuciones contra nuestros camaradas!

Estamos convencidos que solamente la actividad masiva de los trabajadores permitirá a las fuerzas sanas de la sociedad ucraniana meter a los secuaces de Bandera en aquellas catacumbas de las que habían asomado. Solamente en el Estado socialista soviético Ucrania obtuvo por primera vez en su historia el poder popular y prosperidad. La única defensa segura de ella contra las calamidades actuales es la sustitución completa del sistema económico-social imperante. El PCFR hace todo lo posible orientando a la comunidad internacional a hacer frente a la fascistización de Ucrania. Al expresar nuestra solidaridad con Ucrania exigimos poner fin a la persecución de nuestros camaradas. ¡Los intentos de ilegalizar el PC de Ucrania son indignantes e inadmisibles!

Exigimos que los círculos gobernantes del Occidente dejen de intervenir en los asuntos internos del hermano pueblo. La deuda de EE.UU de 17 billones de dólares empuja a Washington a prender el fuego de una nueva Guerra. Este hecho es testimonio evidente de la putrefacción del imperialismo. Todas las fuerzas progresistas se ven obligas a arreciar la lucha internacional contra la ideología nacionalista, desplegar una amplia campaña antibélica, anti OTAN. Y, lo principal, es de consolidar la vértebra proletaria de la lucha por un mundo distinto.

Estamos convencidos que solamente el socialismo salvará a Ucrania de sus males actuales. Y que solamente en unión con la Rusia socialista podrá alanzar alturas de la prosperidad. Hoy a muchos les parece que la garantía del florecimiento del país es la alianza con Europa. Pero esa alianza siempre significó desgracia.

La lección magistral de los acontecimientos actuales en Ucrania es así: solamente al tomar conciencia de sus intereses clasistas, el proletariado dejará de ser la carne de cañón en la lucha entre los grupos de burguesía. La clase obrera y sus aliados precisan actuar como fuerza política independiente y para ello es de consolidar y respaldar a su vanguardia, el partido leninista, partido de los comunistas.

Vanguardia de cambios venideros

V.I.Lenin planteaba al partido comunista dos tareas: “Vencer a los explotadores y defender el poder de los explotados”, “construir nuevas relaciones económicas”. Al calificar la segunda tarea como creadora, el fundador del bolchevismo subrayó que las dos partes de la “revolución socialista están relacionadas indestructiblemente y diferencian nuestra revolución de todas las anteriores que poseían una significativa parte destructiva”.

El capitalismo sólo tiene una alternativa: el socialismo. La tarea del tránsito del capitalismo al socialismo no sólo refleja el sueño multisecular de los pueblos sobre la igualdad social. Como determinó el marxismo-leninismo, esa necesidad proviene del desarrollo objetivo de las fuerzas productivas. Ya hace 100 años, la socialización de la producción se expresaba notoriamente en el crecimiento de los carteles, sindicatos y trust, en el incremento del potencial del capital financiero. Ahora ello ha alcanzado dimensiones gigantescas. La fuerza de las transnacionales supera las posibilidades de muchos Estados. La revolución científico-técnica ha acelerado este proceso. Ha aumentado considerablemente la automación de la producción. Carlos Marx no sólo predijo la aparición de las fuerzas productivas de ese tipo sino fundamentó que eran premisa tecnológica para lograr la justicia social. De tal modo, la base material del inicio de la formación comunista continúa formándose y ampliándose.

Pero cualquier tendencia podrá triunfar cuando tiene a sus actores. Solamente la clase opositora de la burguesía puede abogar por el cambio de relaciones, por la reorganización socialista de la sociedad. El nombre de esa clase es el proletariado. Después de la contrarrevolución burguesa la clase obrera nacional volvió a ser parte inalienable del proletariado, su núcleo. Se vio involucrada en el sistema de relaciones de producción inexistentes bajo el socialismo.

¿Cuáles son las perspectivas de esa lucha? ¿Cuál es la correlación de clases en la sociedad rusa moderna? Según los datos de Rosstat los que usan el trabajo asalariado y obtienen ganancia son el 1,2% de la población activa. Son aproximadamente 850 mil propietarios de los medios de producción. Sus asalariados son 66,5 millones de personas. En término medio, un capitalista explota a 80 asalariados. Durante cinco años el número de empleadores disminuyó más que en 200 mil. Un fenómeno seguro: en el país tiene lugar la concentración de la producción. El número de multimillonarios de dólares crece, y se reduce el número de empresarios medios.

Crece también la proletarización de la población. Cuando un capitalista medio es suplantado del mercado, trata de salvar su negocio, reduce el salario de los trabajadores, intensifica el trabajo, aumenta la norma de explotación. Los autores del “Manifiesto Comunista” subrayan que el proletariado, clase de obreros modernos, sólo puede existir cuando encuentran trabajo, y lo encuentran mientras su trabajo aumente el capital. Esos obreros que se ven obligados a venderse por unidad, representan por si mismos una mercadería como cualquier objeto de comercio y, por ende, son sensibles a cualquier casualidad de la competencia, a cualquier fluctuación del mercado.

Cuando se escribía «El Manifiesto Comunista», se consideraba como proletarios a la clase obrera. La revolución científico-técnica ha cambiado seriamente la situación. Junto con los proletarios del trabajo físico, la clase de los trabajadores explotados empezó a incluir al gigantesco ejército de los proletarios de trabajo intelectual.

El destacamento más numeroso de los asalariados en Rusia son los obreros cualificados de las empresas industriales, la construcción, el transporte, las comunicaciones, geología y prospección del suelo. Su número asciende a 9,6 millones. Casi 9 millones son el proletariado industrial de cualificación media. Allí están los operadores y técnicos de diferentes máquinas y equipos. 7,5 millones de obreros según Rosstat pertenecen a la categoría de obreros no cualificados. En total, todo ello nos permite incluir en la clase obrera a casi 26 millones de proletarios, o sea más del tercio de todos los asalariados del país. Es de reconocer que es una cifra enorme. Es mayor al número de la clase obrera industrial de la Unión Soviética en 1940.

Casi 5,5 de millones de obreros de la Rusia actual trabajan en los sectores de comercio, servicios, vivienda. Junto con ellos, el total de la clase obrera urbana es mayor a 31 millones de personas. 2,5 millones más de los obreros asalariados trabajan en agricultura, industria forestal, pesca y piscicultura.

Se confunden profundamente quienes afirman que en nuestro país desapareció la clase obrera. Si admitimos esa lógica extraña resultará que el pan lo hacen los burgueses y los autobuses los conducen los oligarcas…  Tenemos un criterio riguroso científico de la pertenencia de una persona a la clase obrera o la burguesía: es su lugar en el sistema de relaciones productivas. Antes que nada, es su lugar en el sistema de relaciones de producción, así como en la organización social del trabajo, en el reparto y consumo del producto creado. Una excelente definición leninista de las clases se da en su obra “La gran iniciativa”.

Conocemos que la crisis nacional que V.I.Lenin llamó como situación revolucionaria incluye “la agudización mayor que siempre de la miseria y calamidades de las clases oprimidas”. Pero la pauperización puede ser relativa y absoluta. La pauperización relativa de los trabajadores tiene lugar en todas las fases de desarrollo del capitalismo. Se caracteriza por la disminución de la parte de la clase obrera en la renta nacional.  Sin embargo, en la Rusia capitalista se observa también la pauperización absoluta de la clase obrera, es decir la degradación de día a día de su nivel de vida. En una investigación especial “La pobreza y desigualdad en la Rusia moderna” los científicos del Instituto de Sociología de la Academia de Ciencias de Rusia fundamentan así: la pobreza rusa es “pobreza con libreta de trabajo”. Como mínimo un 20% de los que tienen trabajo están al borde de la supervivencia. Dos tercios de los “pobres con la libreta de trabajo” son obreros industriales que tienen las más de las veces la cualificación media e incluso superior. Y los obreros de la cualificación baja no están en mayoría. Su parte es de 26—28%. Casi la quinta parte de los obreros que viven sufriendo privaciones constantes son profesionales de cualificación media. La clase obrera está privada de las perspectivas del crecimiento social. Incluso un 40% de la población no pobre duda de que sus hijos alcancen lo que habían alcanzado en la vida sus padres. Sólo la décima parte de los encuestados confía en los mejor.

Es por eso que la consigna principal de los rusos sobre el futuro del país es “justicia social, derechos iguales para todos, un Estado fuerte que se preocupa de todos los ciudadanos”. Un 45% de los encuestados lo consideran como su sueño personal. Tales son los resultados de la investigación del Instituto de Sociología de la Academia de Ciencias de Rusia “Cuáles son los sueños de los rusos”. Solamente un 7% prefirieron una opción alternativa “Mercado libre, propiedad privada, mínimo de injerencia del Estado en la economía”. Los que durante la encuesta se identificaron como partidarios del socialismo superan dos veces el número de los liberales y nacionalistas en conjunto.

Luchar por la clase obrera

V.I. Lenin tiene una formula precisa de que dirigir a los trabajadores y las masas explotadas puede únicamente una clase que marcha sin vacilaciones por su camino, que no se desanima y no se desespera en los pasos más difíciles, duros y peligrosos. No necesitamos arranques histéricos.  Lo que nos hace falta es la marcha acompasada de los batallones de hierro del proletariado.

Nosotros, los comunistas, tenemos que ver las dos caras de la desindustrialización de Rusia originada por la restauración del capitalismo. Una, es el cierre de una gran cantidad de empresas que representaban un verdadero orgullo del país, la liquidación de los sectores enteros de la industria. La otra, es la eliminación consecuente de la clase obrera. Asistimos a un proceso destructivo de desindustrialización de la clase obrera. Desde 2000, el número de los trabajadores en el sector de producción de máquinas y equipos se redujo 2,3 veces, la producción de medios de transportes y equipos 1,4 veces, en la producción del coque y derivados de petróleo 2 veces. Y ello no está relacionado de ninguna manera con el paso a las tecnologías postindustriales.

Para el PCFR la nueva industrialización de Rusia tiene una significación económica, patriótica y clasista. El trabajo del grupo del PCFR en la Duma Estatal sobre el anteproyecto de ley de la política industrial es un paso más en la lucha por la segunda industrialización de nuestro país. El resurgimiento de la industria nacional permitirá ampliar las filas de la clase obrera. Es así que el partido demuestra el vínculo del patriotismo y el enfoque clasista en su trabajo.

Como tarea económica y política mínima el PCFR plantea la conservación de la clase obrera. El crecimiento numérico de sus filas gracias a los obreros de alta cualificación le permitirá de una manera más rápida y precisa tomar conciencia de sus intereses cardinales, entender su nexo directo con el retorno de Rusia a la vía de desarrollo socialista. El número de obreros en Rusia es significativo. Hoy en día son más que en el año 1917. Son más numerosos que el año 1959, según el censo de aquel entonces. Se han determinado dos factores muy importantes. Primero, la clase obrera está directamente interesada en el socialismo. Segundo, es el grupo social más numeroso de Rusia. Significa ello que es capaz de ocupar el lugar protagónico en la lucha por la transformación cardinal de la sociedad. Allí donde los comunistas logramos levantar a esa fuerza, le hacen caso propietarios de las empresas y burócratas. Pero, para desempeñar el papel de vanguardia el PCFR debe ampliar su influencia en la clase obrera. La organización de partido adquiere autoridad e influencia precisamente cuando en su actividad participan los obreros, cuando no hay divorcio entre las declaraciones sobre el carácter proletario del Partido comunista y su quehacer cotidiano. Es importante también buscar a los líderes entre los obreros, ayudarles a formarse, enseñar y educar.

Hay que pensar sobre la formación de las células de base para relacionarlas estrechamente con las empresas principales en las ciudades y el campo. No será el abandono del principio territorial del trabajo: las empresas también funcionan en .un territorio determinado. La sección local del partido puede acumular esas experiencias necesarias al concentrar los esfuerzos en dos-tres empresas. Tales puntos de apoyo pueden ser tanto empresas-gigantes como empresas pequeñas. En los años soviéticos fue editado un libro “Volantes del Comité de Moscú del Partido Obrero Social-Demócrata de Rusia en 1905-1907”.  Sirve para mostrar que los bolcheviques trabajaron no solamente en las fábricas sino también en panaderías, pequeños talleres. Los volantes eran concretos, o sea hechos para una panadería o fábrica concreta. Tenemos que aprenderlo. Hay que actuar de una manera ofensiva e ingeniosa. Los obreros tienen que ver en los comunistas a los defensores de sus intereses y organizadores. La sección del PCFR debe considerarse como célula del partido de la clase obrera.

La fuerza de la clase obrera es su consolidación

El marxismo-leninismo demostró y la práctica corroboró que la clase obrera es la más capaz que otras para la organización, la lucha consciente contra el capital. Esas cualidades son formadas por la propia gran producción. Requiere de la concentración de la fuerza de trabajo y una alta disciplina en el trabajo. Son cada vez más exigentes las demandas en cuanto al nivel cultural y académico de los obreros. Esas condiciones de su vida y trabajo se forman objetivamente forjando el espíritu de ayuda mutua y solidaridad.

En Rusia se han conservado más de 100 mil empresas que se consideran grandes y medianas. Dicho sea a propósito, según las normas internacionales, es considerada una empresa grande aquella donde trabajan 500 y más personas. Entre esas empresas hay fábricas, factorías, talleres ferroviarios, minas, obras en construcción y yacimientos con una elevada concentración de obreros. En la metalurgia no ferrosa, ocho empresas grandes producen un tercio de los metales del país. En la siderurgia, ocho empresas generan la mitad de productos del sector. Una situación semejante existe en la industria de refino de petróleo. La concentración de la clase obrera sigue siendo un importante factor de la influencia del partido en el proletariado. Hay que orientar nuestros esfuerzos hacia el desarrollo del movimiento obrero, hacia su unión con la ideología socialista.

Una importante condición del logro de esa tarea es la asimilación de las experiencias históricas del movimiento obrero y sindical. No menos actual para el partido es el conocimiento de la situación de las masas proletarias hoy en día. Para el PCFR es de especial significación la experiencia internacional de lucha por los derechos e intereses de los trabajadores de las masas proletarias

Proletarios de trabajo intelectual

En Rusia existen 20 millones de asalariados de trabajo intelectual. Quienes no son propietarios de los medios de producción. No se incluye aquí a los dirigentes y altos ejecutivos de las compañías capitalistas, órganos del poder y estructuras de seguridad del Estado. La parte principal de los trabajadores que producen valores intelectuales es asalariada y, por consiguiente, oprimida. Su pertenencia al proletariado fue notada todavía en el siglo XIX. D.I. Pisarev llamó a esas personas como “proletariado pensante”. Federico Engels habló del “proletariado de trabajo intelectual” y señaló que para emancipar a la clase obrera se van a necesitar especialistas, puesto que se trata de dominar no solamente la máquina política sino toda la producción social y aquí lo que se necesita no serán frases resonantes sino conocimientos sólidos.

Al clasificar a los trabajadores de trabajo físico e intelectual en el proletariado, no cerremos los ojos ante sus diferencias. Se refieren al contenido del trabajo, nivel académico, diferentes tradiciones originadas por las particularidades del estatus social. Los intelectuales relacionados con las funciones administrativas suelen sobrevalorar su papel. Es precisamente entre ellos donde surgen las ideas de la desaparición del proletariado. Si unos intelectuales llevan consecuentemente la visión del mundo socialista a los trabajadores, los otros actúan como conductores de las tendencias ideológicas burguesas.

Entre los proletarios del trabajo intelectual un lugar especial lo ocupa el “proletariado oficinesco”. Las dificultades de la implantación de la conciencia socialista en ese mismo se refuerzan por su relación débil con la clase obrera en general. Pero ellos también sienten en su caso la mayor intensidad del trabajo y la remuneración insuficiente. Un alto nivel de educación les permite entender con una mayor profundidad los problemas del mundo. Todo ello viene creando premisas para atraer a los proletarios de trabajo intelectual en las filas de los partidarios del PCFR. Además, entre ellos deben reclutarse propagandistas para trabajar entre los jóvenes. Para influir sobre estas personas es importante el uso de la red de Internet.

Una parte específica del “proletariado oficinesco” moderno son los asalariados que trabajan en los órganos municipales. El régimen burgués trata de mantener sólidamente en sus manos toda la administración local. Primero, esa administración subvencionada se ve obligada a mendigar ante las autoridades de las regiones. Segundo, las autoridades someten a un riguroso control y supervisión a los “municipales”. Tercero, al excluir a la administración local de la vértebra del poder público, el régimen la está convirtiendo esmeradamente en una parte integrante inalienable de la pirámide burocrática.

Habida cuenta de que la vértebra actual del poder en Rusia se construía desde arriba, esto incidió también en la lucha parlamentaria actual. La parte de los mandatos de los diputados de la PCFR en la Duma Estatal es de 20,4%, a nivel de los sujetos de la Federación, 11,3%, y en los órganos de gobierno local un 3,5% en término medio. Tenemos que ir ampliando nuestra influencia en las municipalidades.

Sobre los aliados de la clase obrera

La esencia política de la pequeña burguesía fue descubierta profundamente por los clásicos del marxismo-leninismo. En la obra “Revolución y contrarrevolución en Alemania” Federico Engels mostró brillantemente que los ánimos de la pequeña burguesía se determinan por la “situación intermedia entre la clase de los capitalistas más grandes … y la clase del proletariado”.  A tenor de ello, “la clase de los pequeños artesanos y comerciantes siempre es presa de las vacilaciones entre la esperanza de subir a la clase más rica y el temor de bajar hasta el nivel de los proletarios, o incluso, los indigentes… Como consecuencia, las nociones de esa clase se caracterizan por una extraordinaria vacilación”.

El gran capital y el mediano se diferencian entre si cuantitativamente. Sus características cualitativas son las mismas: la fuente de su existencia es la ganancia obtenida por la explotación del hombre por el hombre. La pequeña empresa se diferencia del capital grande y pequeño de una manera de principio: en la vida de las personas involucradas en el emprendimiento se mezclan de una manera abigarrada los principios laborales y de propiedad privada. Otro rasgo esencial: la pequeña empresa ocupa en la economía un nicho periférico. Le queda a la pequeña burguesía la parte menos rentable de la economía, la periférica. Y, por fin, la pequeña empresa juega el papel del amortiguador social. Se convierte en un refugio de la mano de obra expulsada por el gran capital desde la producción mercantil grande.

Los ideólogos del capitalismo apuestan por los pequeños empresarios como vehículos de la psicología de propiedad privada. La vanguardia socialista se dirige a ellos como trabajadores. De 71,5 millones de personas ocupadas en la economía de la Federación de Rusia, 10,8 millones están concentrados en la pequeña empresa lo que representa un 15%. Sin ese estamento económico el número de desempleados aumentaría prácticamente en 3,5 veces, y habría un desocupado entre cada cuatro-cinco ocupados.

El pequeño negocio no solo se compone de los propietarios. Allí están concentrados millones de trabajadores. Las pequeñas empresas no se convirtieron para ellos en un remanso apacible. La inestabilidad del personal aquí es mayor que los indicadores medios. Además de ello, la siega de la pequeña burguesía -según las palabras de Rosa Luxemburgo-,  también se acompaña inminentemente con la siega de los trabajadores asalariados en la producción pequeño-mercantil privada. Para la pequeña empresa son características la dotación técnica incipiente y una baja productividad del trabajo. Se compensa por el crecimiento de los gastos laborales individuales y una elevada explotación. En las pequeñas empresas el salario medio es casi un 60% más bajo del valor aritmético ponderado del salario pagado en la Federación de Rusia.

De modo objetivo, la pequeña burguesía es aliada del proletariado. Si, su situación es contradictoria. Pero lo principal que tiene es la no aceptación del capitalismo con el poder omnímodo de los oligarcas. Más que nada eso se refiere a los asalariados ocupados en el sector mercantil pequeño.

Un tema aparte es el campesinado. El campo ruso fue objeto de la liquidación masiva del campesinado. Su indicador “externo” fue la reducción sustancial de la población agrícola. En 1987, en los koljoses (granjas colectivas), sovjoses (granjas socialistas) y otras empresas agropecuarias de la República Federativa Socialista de Rusia fueron ocupadas 10,5 millones de personas. Hoy, en ese sector quedaron solamente 6,4 millones. Mucho más sustanciales son las características internas de la “descampesinación”. En el campo ha cambiado radicalmente el componente social. En la agricultura están ocupadas, principalmente, dos categorías: propietarios privados y los trabajadores asalariados por ellos contratados.

Como advertían los comunistas, la propiedad privada sobre la tierra estaba muy poco relacionada con la orientación a la producción agraria. Solamente el 3,8% de la propiedad sobre la tierra de los capitalistas agrarios es explotada productivamente. Una gran extensión de tierras cultivables los nuevos “propietarios estratégicos” la han convertido en tierras baldías. En otras tierras crecen malezas e, incluso, bosques. El “desarrollo” del campo camina seguro sólo en un sentido: agudización de la explotación del trabajador asalariado por los capitalistas.

El Rosstat hace la contabilidad de seis tipos principales de plantas agrícolas. En los tres casos, es indudable el liderazgo de las empresas agropecuarias. Producen 78% del grano, 89% de la remolacha azucarera, 71% de girasol. En tres otras categorías, tienen liderazgo las empresas privadas. Producen 84% de papas, 71% de legumbres и 79% de frutas y bayas. Entre esos ganadores de la “competición” no figuran en absoluto los granjeros.

Resumiendo, bajo la restauración del capitalismo el campo ruso deja de ser campesino. Significa que sin el socialismo es imposible salvarlo. La alianza de clase del proletariado y la pequeña burguesía de la ciudad y el campo es la fuerza motriz de las transformaciones radicales de las relaciones de producción en Rusia. La posición protagonista de la clase obrera en esa alianza es lógica: sus intereses económicos y políticos no se conjugan con el capitalismo. Al mismo tiempo, se requiere que la fuerza dirigente de los obreros sea el Partido Comunista.

Obreros y el Partido comunista

Para incrementar de una manera segura la influencia en las masas proletarias debemos responder con claridad a dos interrogantes:

— ¿Para qué el Partido comunista es necesario a la clase obrera?

— ¿Por qué el Partido comunista necesita a la clase obrera?

Respondamos por orden de cosas.

1. La clase obrera necesita al Partido comunista para tomar conciencia de sus intereses cardinales. La vida viene incentivando a los proletarios a la lucha económica espontanea. Aunque orienta a resolver las tareas del momento presente. Pero los objetivos de la clase obrera están relacionados con la sustitución del capitalismo por el socialismo. Únicamente el partido comunista es capaz de ver la estrategia y vincularla con la práctica.

2. El Partido comunista es necesario a los obreros para coordinar sus acciones. Solamente el partido es capaz de analizar y unir en un todo único diferentes eslabones de la lucha de clases.

3. El partido es necesario a los obreros para introducir el contenido ideológico en la labor de los sindicatos. Lenin en su tiempo recordó con un lujo de ejemplos la existencia de los “sindicatos profesionales antisocialistas”. También nosotros vemos esos ejemplos. Según las leyes de Rusia solamente el sindicato tiene derecho a declarar huelgas. Pero para eso tiene que ocupar la posición proletaria. El estímulo para ello sólo puede dar el Partido comunista.

4. El Partido comunista es necesario al proletariado para asegurar la interacción entre la clase obrera y sus aliados.

5. El Partido es necesario a los obreros para hacer frente a la propaganda burguesa.

6. El Partido comunista brinda la posibilidad a los representantes de la clase de obrera de participar en los órganos del poder y el autogobierno local.

7. El Partido del internacionalismo proletario es necesario a los obreros para el respaldo recíproco de la protesta de los trabajadores de Rusia y otros países, para evitar la confrontación entre los trabajadores del país y los inmigrantes laborales. La gran consigna “¡Proletarios de todos los países, uníos!” la clase obrera la enarbola altamente sólo cuando la apoyan firmemente los comunistas.

Quienes consideran que la clase obrera puede actuar sin el PCFR, sin la ideología marxista-leninista, son los que no entienden absolutamente los intereses genuinos de los obreros o tratan de tergiversarlos conscientemente.

Evaluemos ahora por qué el Partido comunista necesita a la clase obrera:

1. De todos los grupos sociales la clase obrera es el único partidario consecuente del socialismo. Solamente el socialismo le libera de la explotación capitalista. Por eso está objetivamente interesada en el análisis científico de los procesos sociopolíticos.

2. Los obreros son la única base eficaz del movimiento masivo de los adversarios del capitalismo. Como señala Lenin, al hacerse socialistas los obreros luchan con una valentía abnegada contra todos quienes se ponen en su camino.

3. Está probado por la historia que sólo apoyándose en la clase obrera el Partido comunista puede actuar como fuerza política importante que conduce a las masas proletarias hacia la victoria. Los intentos de los eurocomunistas de apoyarse en otras capas sociales condujeron a la pérdida de su influencia política.

4. Los obreros no están interesados en utilizar nuestro partido para los fines no relacionados con la lucha por el socialismo. Con esa clase, el partido de los comunistas tiene tradiciones de una cooperación muy estrecha y fructífera.

5. Los obreros son la única clase que no está interesada consecuentemente en la colaboración estratégica con el gran capital.

6. El apoyo en la vanguardia obrera es una condición importante de la propagación de la consciencia socialista en los grupos sociales grandes. La clase obrera es la médula de la alianza intraclasista con los proletarios de trabajo intelectual. Ella misma es base de la alianza interclasista del proletariado con el campesinado y la pequeña burguesía.

7. La clase obrera formula a los comunistas exigencias muy altas y ayuda al partido a hacer frente al oportunismo y revisionismo. Los obreros mejor que nadie son capaces de evaluar los logros y éxitos del Partido comunista, indicarle cuáles son las fallas y deficiencias. La renuncia por parte del PCUS al apoyo sobre la clase obrera durante la Perestroika se convirtió en un importante factor de la derrota del socialismo en el país.

Tal es la necesidad reciproca del Partido comunista y la clase obrera. La demostró V.I. Lenin al escribir en el empalme de los siglos XIX y XX que la separación del movimiento obrero del socialismo originó la debilidad de ambos: las doctrinas de los socialistas no unidas con la lucha obrera no dejaban de ser meras utopías, buenas intenciones que no influyen en la vida real; el movimiento obrero seguía siendo empequeñecido, diezmado, no adquiría significación política, no se iluminaba por la ciencia de vanguardia de su tiempo. Por eso… se manifiesta cada vez más la aspiración de unir el socialismo y el movimiento obrero en el movimiento social-demócrata único. La lucha de clase de los obreros con esa unión se convierte en la lucha consciente del proletariado por su liberación de la explotación por parte de las clases pudientes, se elabora la forma superior del movimiento obrero socialista: el partido social-demócrata obrero autónomo.

La tarea imperiosa del PCFR es fortalecer las relaciones con la clase obrera, superar su influencia en el proletariado.

Clase obrera y lucha de clases

¿Cuáles son las perspectivas de nuestro partido del apoyo sobre la conciencia clasista de los proletarios? El Instituto de Sociología de la Academia de Ciencias de Rusia realizó una investigación entre los asalariados de la industria minera de Rusia. ¿A quién consideran ellos como los peores defensores de los intereses y derechos de los asalariados?  Los metalurgos y mineros dijeron que eran los propietarios de las empresas. En los años 2013 y 2011, solamente un 1% de los encuestados consideraban que los capitalistas eran defensores de sus intereses. Tampoco consideran los asalariados que sus defensores son los “jefes superiores”. Solamente un 5-7 % están dispuestos en confiarles. Tampoco las estructuras públicas se destacan por la preocupación por los trabajadores. Son de otra opinión un 2–7% de los encuestados. De tal manera, la investigación estableció: los trabajadores están conscientes de la incompatibilidad de los intereses del trabajo asalariado y el capital.

En dos decenios no se ha logrado imponer el culto total del individualismo a los trabajadores de Rusia. Al mismo tiempo, los sindicatos oficiales dejaron de realizar la función de consolidación de los trabajadores. No forman sino destruyen la solidaridad proletaria, trabajan en intereses de los explotadores. La Federación de Sindicatos Independientes de Rusia (FSIR) se mantiene sólidamente en posiciones conformistas. Pero no vale la pena olvidar la obra de V.I .Lenin “Enfermedad infantil del “izquierdismo” en el comunismo”. En esta misma, llamaba como una tontería infantil e irrisoria las “conversaciones muy científicas y terriblemente revolucionarias” de que los comunistas no pueden trabajar en los sindicatos reaccionarios, que hay que salir de ellos y crear “una “alianza obrera” muy nueva, completamente limpia, inventada por los comunistas. V.I. Lenin subraya: “Cuando comenzó a extenderse la forma superior de unión clasista de los proletarios, el partido revolucionario del proletariado, en los sindicatos empezaron a manifestarse fatalmente ciertos rasgos reaccionarios, cierta estrechez gremial, cierta tendencia al apolitismo, cierto espíritu rutinario, etc. Pero el proletariado no se desarrollaba, ni podía desarrollarse, en ningún país por otro medio que no fueran los sindicatos y su cooperación con el partido de la clase obrera”.

El PCFR ve todos los problemas y dificultades de cooperación con la cúpula liberal burguesa de la FSIR o la Confederación de Trabajo de Rusia. Pero estamos dispuestos a cooperar activamente con las estructuras locales y regionales de los sindicatos en la defensa de los intereses concretos de los trabajadores. El PCFR también está dispuesto a ayudar a crear sindicatos realmente nuevos que rechacen el social-conformismo. En este caso, el partido se ve obligado a defender los intereses reales de los trabajadores en cooperación con toda asociación sindical si su actividad no consiste en la simulación. La actitud de las organizaciones del PCFR ante la cooperación con los sindicatos debe tener siempre un carácter concreto. La renuncia a la búsqueda de vías de cooperación es inadmisible.

Al diseñar una política a largo plazo, es importante conocer los ánimos de la gente. Los científicos del Instituto de Sociología de la Academia de Ciencias de Rusia investigaron qué tipo de Rusia anhelan los ciudadanos. Había que evaluar el sistema estatal y el régimen económico-social. Como resultado se establecieron cuatro grupos grandes.

Soñadores de una Rusia liberal. Están seguros que “se necesita la liberalización de todas las esferas de la vida y la emancipación del negocio del poder de los burócratas”. En total, los partidarios del capitalismo “puro”, de la propiedad privada y la competencia de mercado libre sumaron un 7%. Los científicos los llamaron como liberales de derechas.

Partidarios de una economía mixta. Abogan por el capitalismo con elementos de planificación o el socialismo con una importante parte del mercado capitalista. Constituyen un 21%. Los sociólogos los llamaron como liberales de izquierda cercanos a la social-democracia europea.

Partidarios de la combinación de un Estado fuerte y las relaciones de mercado. Abogan por la consolidación del rol del Estado en todos los campos, por la nacionalización de las empresas más grandes y sectores estratégicos importantes pero conservando el modo de vida capitalista. Entre esos partidarios de Estado de derecha hay 10% de ciudadanos.

El último de los cuatro grupos son los partidarios de un Estado fuerte y el modo de vida socialista. Unos de ellos admiten elementos de mercado, otros no.  Todos esos partidarios del Estado de izquierdas sueñan con la sociedad que parece al socialismo soviético. En este grupo más numeroso están un 57% de ciudadanos.

Es significativo que hay más partidarios del liberalismo entre los rusos más prósperos. En cuanto a los partidarios del socialismo, predominan evidentemente entre dos tercios de la población menos acomodada.

Pues, la Rusia moderna se pone a las izquierdas. Más, se radicaliza. El modelo de la democracia burguesa imitativa se desprestigia cada vez más ante las personas. Sigue avanzando sin cesar al primer plano el elemento social de la democracia. Se produce la toma de conciencia de la necesidad de librar una lucha activa de los trabajadores por sus intereses. La mayoría de los rusos que viven con su trabajo se hacen conciencia de que el poder existente es ajeno a ellos como clase y los intereses cardinales de los trabajadores no coinciden con los del capital.

De la dictadura del capital a la dictadura del proletariado

La clase obrera cuenta como antes con las posibilidades de hacerse la vanguardia en la confrontación con la burguesía. La salida de la vía muerta es superar la restauración del capitalismo. El objetivo político del paso a la construcción socialista es la eliminación de la dictadura del capital. Marx, Engels, Lenin subrayaban constantemente que la dictadura del capital es una forma política de mantener el poder ilimitado de la propiedad privada. Esa dictadura afirma las relaciones de explotación del hombre por el hombre, del trabajo por el capital.

El gran capital en Rusia hace todo lo posible para consolidar su posición. No sólo delega al poder a sus abogados, sino también forma parte de sus órganos superiores. Tras el golpe del Estado de 1993, no hubo ni un solo gobierno, menos el gabinete de Primakov-Masliukov, que no fuese formado por millonarios e incluso multimillonarios. El gobierno actual de Putin – Medvedev no es excepción.  A los multimillonarios les es fácil encontrar entre los diputados de la Duma Estatal y el Consejo de la Federación.

Los resultados de su labor el pueblo los siente cada día y en todas partes: desde el Código Laboral que limita los derechos de los trabajadores en la defensa de sus intereses económicos, hasta las leyes electorales capciosas. La conclusión es obvia: sin liquidar la dictadura del capital es imposible volver a la vía magistral del desarrollo socialista. Sin ello es imposible llevar a la vida los planteamientos estratégicos y programáticos del PCFR. Hay que recordar la famosa frase de Carlos Marx de que entre la sociedad capitalista y la comunista se halla el período de la transformación de la primera en la segunda. A ese período le corresponde un período transitorio político y el Estado de ese período no puede ser otra cosa que la dictadura revolucionaria del proletariado.

La postura en cuanto a la dictadura del proletariado es la principal línea divisoria en el movimiento comunista internacional.  Es lo que diferenciaba a los marxistas de los oportunistas. V.I. Lenin resaltaba más de una vez la función de coerción propia de la dictadura de la clase obrera: los bolcheviques traicionarían criminalmente a los intereses de los trabajadores si se hubiesen dedicado al sermón de la “no resistencia al mal con fuerza”. Al contrario, los comunistas están convencidos que toda revolución vale algo únicamente si sabe defenderse. Al pueblo le costó cara la traición a este principio por Gorbachov y su camarilla y, por consiguiente, la incapacidad del partido de corregirles. Sería más fácil vencer la traición si el partido recordase las palabras leninistas: Quien habla de la política no clasista y el socialismo no clasista debería ser enjaulado y exhibido junto a algún canguro australiano.

Pero, cada quien reduce la dictadura del proletariado a la violencia la tergiversa burdamente. En la obra “La Gran iniciativa” Lenin subraya que “la dictadura del proletariado no es violencia sobre los explotadores, ni siquiera es principalmente violencia”. Lo principal es una nueva base económica de la sociedad cuando se aplica “un tipo más alto de la organización social del trabajo en comparación al capitalismo. Esto es la esencia. En ello consiste la fuente y la garantía de la victoria inevitable del comunismo”.

La dictadura de la clase obrera es al mismo tiempo la formación de un nuevo tipo de la personalidad. Según Lenin, es proceso de transformación de las costumbres, estropeadas y contaminadas por la maldita propiedad privada sobre los medios de producción, por todo el ambiente de grescas, desconfianza, enemistad, de hacer trampas al otro que es producto de la actividad económica de los propietarios.

Los lacayos del capital difamaron la idea de la dictadura del proletariado, la calificaron como idea de la violencia sangrienta. Pero la historia nos enseña todo lo contrario. El poder soviético se instauró de una manera triunfal y casi sin sangre. Solamente con el apoyo de las bayonetas de los intervencionistas el Ejército Blanco pudo desencadenar la sangrienta Guerra Civil. Sin embargo, los propagandistas burgueses “no lo recuerdan” intencionadamente.

“Se olvidan” también de otra cosa: los clásicos del marxismo preferían las formas pacíficas de instauración de la dictadura del proletariado. Como afirma Lenin, si para el movimiento pacífico de la revolución hacia adelante existe aunque sea una sola oportunidad de cien, el intento de aprovechar esa oportunidad valdría la pena de realizarla. Y esas líneas fueron escritas en la víspera de la revolución, en 1917.

El interés de la clase obrera en la liberación pacífica de Rusia del yugo del capital es indiscutible. Hacerlo pacíficamente y sin pérdidas significa tener las mejores condiciones de arranque para construir una nueva sociedad, para pasar al socialismo.

Lucha de ideologías no conoce tregua

La mayoría de la nación rusa y de toda nuestra comunidad multinacional lo constituye el proletariado. Por ello, el problema ruso y en general el problema nacional, no se podrá resolver sin resolver el problema obrero. Nuestros ultra-patriotas ignoran la naturaleza explotadora de la sociedad burguesa. La resolución del problema ruso la reducen exclusivamente al renacimiento de la cultura rusa y el espíritu ruso. Pero no es más que una utopía. Hoy, el renacimiento de la cultura rusa es inseparable de la lucha por el socialismo, por el despertar de la conciencia proletaria. Los estrategas del Occidente imperial entendían perfectamente la condición clave de la restauración del capitalismo en Rusia. Debilitaban a la clase obrera soviética para convertirla de la clase-nación en el proletariado despojado de la propiedad y el poder.

La rusofobia y el antisovietismo son atributos de la dictadura del capital oligárquico en Rusia. La cuestión se plantea de la siguiente forma: ora nos convertiremos en una nación burguesa periférica aceptando la cultura occidental, ora renaceremos como nación socialista sobre la base de la cultura soviética y rusa. Todo depende de aquella clase que se convertirá en la fuerza motriz de la nación. O se conservará la dictadura del capital, o se instaurará la dictadura proletaria. Determinará el destino de todos los pueblos de Rusia.

La feroz competencia en el mercado de trabajo y el temor del desempleo son obstáculos para la solidaridad clasista. Se falsifica abiertamente la historia soviética. Se cultivan abiertamente el consumismo y la ideología pequeñoburguesa. Todos los partidos burgueses y nuevas organizaciones “patrióticas” se apresuran a desarmar a la clase obrera. Propagandizan la idea de la asociación entre el trabajo y el capital, llaman a la unidad nacional de los proletarios y burgueses. La tarea de los liberales y los nacionalistas de toda calaña es separar a los obreros en apartamentos nacionales.

También tenemos nuestra culpa de que la clase obrera no tiene desarrollada la conciencia socialista. Solamente el partido comunista puede aportarla. En caso contrario, son otras las ideas que dominan su mente. Son nosotros quienes debemos llevar los conocimientos científicos sobre el socialismo y la dictadura del proletariado. Aquí no se requiere un asalto propagandístico sino un trabajo sistemático, largo.

La lucha de las dos ideologías no cesa ni un solo instante. Los adeptos de la burguesía pusieron a su servicio las teorías de la convergencia, la sociedad postindustrial e informatizada, otras concepciones. Y todas estas construcciones conceptuales le niegan a la clase obrera la capacidad de participar activamente en la gestión de la producción, la sociedad y el Estado.

En su intervención en la Reunión plenaria de octubre del CC del PCFR G.A. Ziuganov hizo la siguiente pregunta: “¿Penetran esas teorías en nuestro partido? Tales casos son únicos pero es imprescindible vigilar. El PCFR no puede ponerse de acuerdo con las afirmaciones de que la clase obrera ya es el pasado, que la lucha de clases no es actual y debe ser sustituida por la de emancipación nacional.  Todos quienes aspiran a “renovar el marxismo” de esta manera deberían leer más atentamente las obras de Carlos Marx y Federico Engels, Lenin y Stalin y procurar una verdadera unidad de las luchas social-clasista y de liberación nacional”.

El PCFR y la clase obrera: tareas inmediatas

En nuestras consignas y quehacer debemos subrayar incansablemente: el PCFR es partido de la clase obrera, partido del pueblo trabajador. Al llevar a cabo acciones políticas, es importante resaltar nuestro papel en la lucha por los intereses de los obreros. Es de señalar que sus aspiraciones coinciden con los intereses cardinales de otras capas de los trabajadores y los intereses de renacimiento de Rusia. El carácter clasista y patriótico-nacional de la labor del PCFR se complementa.

Para afianzar el vínculo del PCFR y la clase obrera es de resolver toda una serie de tareas inmediatas y a largo plazo. Habrá que poner en acción todos los ámbitos del trabajo partidista incluyendo los organizativos.

– en el trabajo de reclutamiento de los nuevos militantes, ampliar la incorporación a los representantes de la clase obrera en las filas del PCFR.

– los comités urbanos y distritales determinarán las organizaciones de base responsables por el trabajo en empresas concretas. Si es necesario, reorganizar las propias organizaciones del partido.

– todos los comités del partido, allí donde ello no se ha hecho todavía, elegirán en seis meses al secretario para el movimiento obrero o delegar sus funciones en uno de los secretarios. Todos los comités del partido deberán formar las respectivas comisiones y secciones.

– por decisión de nuestra Reunión plenaria se establece que la parte de los obreros en el órgano de dirección elegido no puede ser menor de la proporción de obreros que militan en la respectiva organización de partido.

Habida cuenta de las nuevas tareas, la consolidación del vínculo con la clase obrera avanza al primer plano en la lucha política del PCFR.

– en cada organización local es de determinar las empresas que serán “puntos de apoyo” de la profundización de los vínculos con la clase obrera. Se pondrán en el centro de atención las fábricas y empresas concretas, minas, obras y organizaciones de transporte. Empezando con dos-tres “puntos de apoyo” se irá ampliando su cantidad.

– el vínculo aunque sea con un “punto de apoyo” será la tarea permanente para los miembros y candidatos a miembros Comité Central, miembros de otros órganos dirigentes y de control del partido.

– en las empresas y organizaciones que no son “puntos de apoyo”, las comisiones para el movimiento obrero deben tener a una especie de “apoderados” entre los miembros o simpatizantes del partido. Su tarea: informar a los comités del partido sobre la vida de una empresa concreta.

– proceder según el principio: el partido no deja sin atención ni un solo hecho del despido injusto.

– en cada lugar hay que dejar de practicar los mítines y piquetes sobre el tema “por todo lo bueno, contra todo lo malo”. Poner en el centro de atención la defensa de los intereses de los asalariados de trabajo físico e intelectual, las cuestiones de la solidaridad. Cada mitin y piquete deben tener un motivo concreto y tarea comprensible a los participantes. Las consignas y las exigencias deben ser claras y controlarse su ejecución.

– habrá que cambiar el carácter del trabajo del partido en los sindicatos. Hay que consolidar la lucha por la influencia en ellos, por formar parte de sus órganos dirigentes. Los comités locales se ven obligados a asegurar la incorporación constante de los miembros y partidarios suyos en los comités sindicales y sus burós. Ello es sumamente importante en las empresas elegidas como “puntos de apoyo”.

La propaganda de las ideas sobre el papel protagónico de la clase obrera en la lucha por el retorno de Rusia a la vía socialista requiere activar nuestro trabajo ideológico. La Reunión plenaria podría dar los siguientes encargos:

– la Sección de agitación y propaganda del CC debe preparar una serie de materiales propagandísticos populares dedicados a la clase obrera y la lucha de clases proletaria. Elevar propuestas sobre la creación de las escuelas de formación de partido a la Presidencia del CC del PCFR y celebrar un certamen del manual popular sobre los fundamentos del marxismo-leninismo para obreros.

– el Centro de educación de partido del CC del PCFR prestará atención en su trabajo a los temas de la teoría de la lucha de clases del proletariado. Los comités del partido tomarán en consideración esa necesidad para organizar la educación política de partido en cada lugar.

– en las ciudades y cabeceras distritales sin una industria y nudos de transporte desarrollados, incluir en la lista de los “puntos de apoyo” para la acción con la clase obrera los centros académicos de nivel primario y secundario profesional: escuelas profesionales técnicas, colegios e institutos que forman cuadros de obreros para la industria, construcción, transporte y comunicaciones.  Implantar el patrocinio sobre ellos por parte de obreros y especialistas veteranos conocidos de los respectivos sectores y profesores fieles a las convicciones comunistas.

– recomendar a la Unión de Oficiales Soviéticos realizar un trabajo sistemático con oficiales que hoy trabajan en empresas de seguridad y custodia privadas.

Un papel importante en la consolidación de la influencia del PCFR en el proletariado deben jugar los diputados-comunistas de todos los niveles y fracciones. Tenemos que marcar prioridades siguientes en este campo de nuestro trabajo.

– el Grupo del PCFR en la Duma Estatal de la FR junto con la Comisión del CC para la política industrial en el trabajo de desarrollo legal partirá de la necesidad de promover medidas concretas de conservación y ampliación de la clase obrera en la industria y la construcción, el transporte y la comunicación. Luchar activamente por la realización de las cláusulas del Programa Anti-crisis del PCFR con vistas a recuperar el sector real de la economía nacional, sus sectores de altas tecnologías.

Desarrollar las enmiendas al Código Laboral de la FR con el objetivo de defender a los asalariados del trabajo físico y manual. Prever en ellas mecanismos reales de defensa de los intereses de los trabajadores. Ampliar las posibilidades para convocar y realizar huelgas.

– Cada diputado popular del PCFR, desde la Duma Estatal hasta el Consejo municipal, debe atender a una o dos empresas que son “puntos de apoyo” del partido en sus relaciones con obreros.

– La dirigencia del Grupo del PCFR en la Duma Estatal junto con la Comisión del CC para el movimiento obrero, sindical y de protesta deberán:

– Desarrollar la temática y el cronograma de preparación de los anteproyectos de leyes en defensa de los intereses de la clase obrera y considerar que la puesta en práctica de ese plan-cronograma es la tarea prioritaria del Grupo;

– Con el objeto de reforzar la protección a los activistas sindicales desarrollar las enmiendas a las leyes sobre los sindicatos, llevar a cabo la discusión con representantes de las asociaciones sindicales sobre ellas;

– desarrollar la temática y el cronograma de las “mesas redondas” y debates parlamentarios dedicados a los problemas actuales de la vida laboral, socio-económica de la clase obrera y defensa de sus intereses laborales y clasistas.

Al promover a los candidatos a diputados de la Duma Estatal de la FR, demás órganos del poder representativo es de prever la inclusión obligatoria de los candidatos obreros que trabajan en fábricas y empresas.

Para desplegar el trabajo parlamentario y extraparlamentario existe la necesidad de fortalecer el servicio jurídico del PCFR. Para llevar a cabo el trabajo legal hay que incorporar ampliamente tanto a los juristas profesionales como alumnos las facultades de ciencias jurídicas. Hay que precisar también el carácter de su actividad.

Se plantea la tarea de buscar las vías de influencia ideológica sobre los inmigrantes laborales, especialmente aquellos quienes se integran en la clase obrera multinacional de Rusia.

– Hay que considerar la resolución del problema de inmigrantes laborales como parte sustantiva de la actividad para elevar el rol del PCFR entre el proletariado.

– El Departamento del CC para la política nacional deberá estudiar el tema de la creación del consejo social para la cooperación con los inmigrantes laborales.

– Hay que iniciar más activamente el establecimiento de relaciones permanentes de los comités regionales del PCFR y las asociaciones de coterráneos.

* * *

Hace dos años el Comité Central del PCFR planteó ante el partido la tarea de la transformación de los trabajadores asalariados en esa “clase revolucionaria que es capaz de llevar la protesta masiva naciente hasta las dimensiones nacionales”. Esta decisión de principio sólo se llevará a la vida cuando en Rusia se levante un poderoso movimiento obrero inspirado por la conciencia socialista. Dominar la gran doctrina del marxismo-leninismo es una tarea doble. Pues se destina al movimiento obrero revolucionario y al Partido comunista, al que le pertenece el papel rector en la lucha del proletariado por el socialismo.

Rusia entra nuevamente en un período excepcionalmente complejo. Para conducir al pueblo a través de las duras pruebas se necesita un partido fuerte de la parte más numerosa, proletaria, de nuestra sociedad.

Resoluciones principales del XXXV Congreso de la Unión de Partidos Comunistas – Partido Comunista de la Unión Soviética (Solidnet).

http://www.solidnet.org/russia-union-of-communist-parties-communist-party-of-the-soviet-union/ucp-cpsu-xxxv-congress-of-the-union-of-communist-parties-cpsu-%E2%80%93-main-resolutions-en-ru-es

XXXV Congreso de la Unión de Partidos Comunistas – Partido Comunista de la Unión Soviética – Resoluciones principales

Comunicación informativa

El 1 de noviembre de 2014, en la ciudad de Minsk (República de Belarús) se celebró el XXXV Congreso de la Unión de Partidos Comunistas – Partido Comunista de la Unión Soviética (UPC-PCUS).

En el XXXV Congreso participaron 119 delegados de 17 partidos comunistas unidos en la UPC-PCUS.

El Informe Político fue presentado por el presidente del Consejo Central de la UPC-PCUS G.A. Ziuganov. El Informe de Balance de la Comisión de control e inspección de la UPC-PCUS al Congreso fue presentado por А.V. Svirid.

El Congreso aprobó unánimemente la Disposición sobre el Informe Político del CC de la UPC-PCUS, la Resolución “¡Continuaremos con dignidad la causa del Gran Octubre!” (sobre el 100 aniversario de la Gran Revolución Socialista de Octubre) y las Declaraciones: “¡Confiamos en el futuro de Ucrania!”, “¡La proeza inmortal de los pueblos soviéticos vivirá en los siglos!” (Para el 70 aniversario de la Gran Victoria), “¡Cerrar el paso a la agresión fascista!”.

En la primera reunión plenaria organizativa del Consejo Central de la UPC-PCUS G.A. Ziuganov fue reelegido por unanimidad de votos como presidente del CC de la UPC-PCUS. Se formaron la Secretaría y el Comité Ejecutivo Político de la Unión de Partidos Comunistas.

Disposición

del XXXV Congreso de la UPC-PCUS sobre el Informe Político

del Consejo Central al Congreso de Partidos Comunistas

Tras haber conocido y discutido el Informe Político del Consejo Central de la UPC-PCUS, el XXXV Congreso de la Unión de Partidos Comunistas-Partido Comunista de la Unión Soviética señala que durante el período transcurrido entre dos Congresos la situación internacional se agudizó bruscamente. La principal amenaza al presente y el futuro de la Humanidad no la constituyen las epidemias mortíferas ni el terrorismo religioso y el extremismo sino el sistema capitalista en quiebra pero aún dominante en el planeta que reproduce sin cesar las crisis económicas, el pillaje bélico, la miseria flagrante, la destrucción despiadada del medio ecológico.

La situación internacional en los últimos años se determina por una durísima crisis económica y financiera que sacudió los fundamentos del orden capitalista mundial. Según las previsiones de los directivos del Banco Mundial, “la tormenta todavía está por llegar”. No es extraño que la oligarquía financiera mundial habitualmente trata de trasladar sus problemas irresueltos sobre los hombros de los habitantes de Asia, África y América Latina.

Un lugar especial en los planes de los estrategas del «caos gobernable» lo ocupan los países miembros de la Comunidad de Estados Independientes. La “Guerra fría” del imperialismo norteamericano y sus secuaces en el bloque agresivo de la OTAN contra nuestra Patria común, la Unión Soviética, con la ayuda activa de la “quinta columna” dentro el país terminó en 1991 con la desintegración de la potencia multinacional unida históricamente surgiendo así territorios llamados “independientes”, con el rompimiento de los vínculos económicos, culturales y personales entre sus pueblos.

Pero incluso una soberanía tan “mutilada” de las ex repúblicas soviéticas no les conviene a los nuevos “dueños mundiales”. Su objetivo principal es hacer volver a nuestros pueblos a la barbarie medieval, convertir el espacio de la ex URSS en campo de luchas internas sangrientas incesantes. Durante ya más de 20 años, la reacción imperialista global de una manera dura y firme lleva a cabo la política de socavamiento de la estatalidad nacional de los pueblos soviéticos separados, del reforzamiento de las tendencias neonacistas y fascistas, de la manipulación descarada de la conciencia  social, del fomento de las discordias interreligiosas e interétnicas.

Estos procesos se manifestaron con toda evidencia en Georgia, Letonia, Lituania, Moldavia y Estonia. Pero los más explosivos son ahora los intentos de desintegrar el Estado ruso, desestabilizar la situación política y social en el país, dividir su territorio y saquear sus riquezas. La ofensiva furibunda contra Rusia y otros países amigos del espacio postsoviético se desarrolló en Ucrania. En febrero de 2014, los nazis ucranianos financiados generosamente por los servicios especiales de Estados Unidos perpetraron el golpe de estado armado en la república y provocaron la guerra civil fratricida. Los resultados del golpe pro fascista se afianzaron mediante las elecciones presidenciales y parlamentarias seudodemocráticas que se celebraron en el ambiente del chovinismo extremado y la sicosis anticomunista, de la represión contra los adversarios políticos de la camarilla gobernante.

Pese a los éxitos provisionales de los marionetistas occidentales en el sucio negocio de la división de los pueblos hermanos, el anhelo del renacimiento del Estado de la unión común en una u otra forma está vivo en los corazones de millones de los soviéticos. Además, las necesidades económicas pertinentes se abren camino inevitablemente. Gracias a los esfuerzos de los dirigentes de Belarús, Kazajistán y Rusia fue creada Unión Económica Euroasiática a la que ya se ha adherido Armenia. Próximamente, en esa alianza económica internacional más grande por el territorio se integrará Kirguizistán.

La fuerza política más consecuente que lucha incansablemente por la integración voluntaria es la Unión de Partidos Comunistas, en la cual en 1993 se reorganizó provisionalmente, hasta la reconstrucción de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas renovada, el Partido Comunista de la Unión Soviética. Durante el período transcurrido desde el anterior XXXIV Congreso, el Consejo Central, el Comité Ejecutivo Político y la Secretaría del CC de la UPC-PCUS llevaron a cabo trabajo para consolidar el movimiento comunista de los países de la Comunidad de Estados Independientes, así como de los Estados del Báltico, Georgia y Ucrania. En la UPC-PCUS militan 17 partidos hermanos con más de trescientos mil comunistas en sus filas.

Los hitos significativos en la vida de nuestra Unión fueron el Foro Internacional “¡Unidad como camino al salvamento de los pueblos hermanos!” en verano de 2011, y la suscripción en febrero de 2012 de la Declaración que reafirmó la fidelidad a los principios del Tratado constitutivo de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Se consolidó la solidaridad internacional de los partidos en la lucha contra la reacción imperialista y la amenaza creciente del fascismo. Un mecanismo eficiente de ayuda mutua es el trabajo de los observadores internacionales durante las campañas electorales.

Los miembros del Consejo Central de la UPC-PCUS encabezados por su presidente Guennadi Adreevich Ziuganov hicieron un aporte esencial a la lucha por la libertad y la independencia de Abjasia, república de Transdnistria y Osetia del Sur, y el reconocimiento de su soberanía estatal y la autodeterminación de los pueblos.

Nos espera un gran trabajo, trabajo largo y complejo cuyo resultado dependerá completamente de nuestra firmeza ideológica y cohesión organizativa.

El Congreso dispone:

  1. Calificar el trabajo del Consejo Central de la Unión de Partidos Comunistas-PCUS como satisfactorio.
  2. Respaldar las estimaciones y conclusiones del Informe Político del Consejo Central de la UPC-PCUS al Congreso, guiarse por ellas en las tareas prácticas cotidianas de los partidos comunistas miembros de la Unión.

Aprobar la Resolución del XXXV Congreso de la UPC-PCUS “¡Continuaremos con dignidad la causa del Gran Octubre!”;

Declaraciones del Congreso:

“¡La hazaña inmortal de los pueblos soviéticos vivirá en los siglos!”;

“¡Cerrar el paso a la agresión fascista!”;

“¡Confiamos en el futuro de Ucrania!”.

3. Considerar como tareas estratégicas principales de los partidos comunistas hermanos en las condiciones actuales peligrosas: la unificación de todas las capas de trabajadores para encontrar salida a la crisis global, superar sus efectos desastrosos; hacer frente a la fascistización de la vida social; el renacimiento del modo social socialista. Para lograr estas tareas es preciso conjugar flexiblemente los métodos de lucha parlamentaria y extraparlamentaria.

4.  De una manera tenaz y constante hacer la propaganda de la ideología marxista-leninista, de los principios del internacionalismo proletario, dar una respuesta oportuna a las manifestaciones nacionalistas, a todo intento de sembrar las semillas del odio y desconfianza entre los pueblos. Iniciar la creación de los comités de defensa de monumentos a V.I. Lenin, monumentos conmemorativos a los soldados-libertadores soviéticos, otros monumentos y símbolos relacionados con las realizaciones revolucionarias, combativas y laborales del pueblo soviético.

Considerar necesaria la activación del trabajo de elaboración de una nueva versión del Programa de la UPC-PCUS. Utilizar de la forma más amplia la prensa partidista y los medios de información masiva electrónicos. En el período preparatorio del 70 aniversario de la Gran Victoria y el 100 aniversario del Gran Octubre, celebrar conferencias y “mesas redondas”, jornadas de cultura y festivales, organizar la edición de la literatura política y científico-teórica.

5. El Congreso considera como importantísima tarea el reforzamiento del rol de la Unión de Partidos Comunistas en la organización de las investigaciones científicas sobre los problemas actuales de la teoría y práctica de la lucha por el socialismo, de la experiencia histórica de materialización de las ideas del Gran Octubre. Recomendar al Consejo Central de la UPC-PCUS junto con los órganos directivos de los partidos comunistas integrantes de la Unión estudiar el problema de creación de un Centro científico metodológico adjunto al Comité Ejecutivo Político del CC de la UPC-PCUS.

6. Para consolidar en las masas la conciencia de pertenencia histórica a la Patria única, del sentimiento de respeto de todas las naciones y etnias de la ex Unión Soviética continuar la tradición de celebración de los congresos de los pueblos del Estado confederado de Rusia y Belorús, del Cáucaso y la región de Asia Central. Junto con la defensa de las respectivas lenguas nacionales prestar apoyo multiforme al idioma ruso como medio de comunicación entre las naciones, del enriquecimiento recíproco de las culturas y asimilación de los logros de la civilización mundial.

7. Incrementar la campaña de solidaridad con los partidos hermanos que son objeto de represalias por parte de los regímenes gobernantes, antes que nada con el Partido Comunista de Ucrania y el Partido Comunista Unido de Georgia. Dar una cobertura informativa pública amplia y denunciar cada hecho de persecución de los comunistas y sus partidarios por las convicciones políticas. Aprovechar todo el arsenal de herramientas políticas y jurídicas para la más pronta liberación de nuestros compañeros encarcelados.

8. Prestar una seria atención a las cuestiones de consolidación orgánica de las filas del partido. Poner en el centro de atención las tareas de atraer a los partidos hermanos de las nuevas fuerzas integradas por obreros, trabajadores del campo, mujeres y jóvenes. Perfeccionar el sistema de la formación partidaria de los cuadros del partido. Ampliar el círculo de aliados de la UPC-PCUS, cooperar más activamente con las asociaciones sindicales, militar-patrióticas, de veteranos, femeninas y de los jóvenes cuya actividad no contradice la idea del renacimiento de la Unión de pueblos hermanos iguales en derechos y soberanos sobre la base voluntaria. En aras de salvar las culturas nacionales contribuir a la unión de intelectuales, trabajadores de la ciencia y la educación.

9. Tener presente la importancia de una estrecha interacción con los partidos comunistas y obreros, demás fuerzas de izquierda del planeta, la búsqueda de los campos de coincidencia de los intereses con un abanico amplio de las organizaciones sociales internacionales y regionales, fomentar las relaciones internacionales de la Unión de Partidos Comunistas. El Congreso confirma el rumbo de la UPC-PCUS en aras de la libertad y democracia, la paz y el progreso social.

10. Encomendar al nuevo Consejo Central de la UPC-PCUS elaborar en los próximos tres meses las medidas prácticas para implementar las decisiones del Congreso así como llevar a la práctica propuestas y sugerencias críticas expresadas por los delegados.

Ciudad de Minsk,

01 de noviembre de 2014

R E S O L U C I ó N

“¡Continuaremos con dignidad la causa del Gran Octubre!”

(Sobre el 100 aniversario de la Gran Revolución socialista de Octubre)

Se acerca el centenario de la Gran Revolución Socialista de Octubre. Nuestra revolución es el acontecimiento más destacado del siglo XX que señaló el salto de la Humanidad nunca conocido antes en la historia hacia el futuro.

El Gran Octubre es un fenómeno específico ruso y al mismo tiempo de dimensiones internacionales. La Revolución rusa fue inevitable ya que en el año 1917 el país era todo un nudo de antagonismos que reflejaban las particularidades de su desarrollo histórico. Rusia tenía que resolver las agudas contradicciones entre el desarrollo más amplio de las fuerzas productivas y las tenazas estrechas de relaciones de producción del tipo semifeudal, entre la superestructura monárquica y las necesidades político-sociales del capitalismo ruso de desarrollo medio, entre los intereses del centro y los traspatios nacionales. La revolución dio lugar a la contienda irreconciliable entre la unión de la clase obrera y el proletariado y la unión de latifundistas y capitalistas. La victoria de la Gran Revolución Socialista de Octubre se hizo realidad debido a la agudización de numerosas contradicciones en plena Primera Guerra mundial.

Esta revolución fue también un fenómeno global puesto que la contradicción principal entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción requería insistentemente su resolución a escala global. La victoria del Gran Octubre dio inicio a un orden social de vida cuando por la primera vez en la historia multisecular fue liquidada la explotación del hombre por el hombre.

La teoría marxista-leninista de desarrollo social se convirtió en la estrella polar de la creatividad social de las masas trabajadoras, en primer lugar de la clase obrera rusa. La expropiación de la propiedad privada grande fue una respuesta del proletariado al sabotaje masivo de los dueños de las fábricas y los empresarios. Al mismo tiempo, ese proceso objetivo fue una etapa en la realización del paso fundamentado científicamente por Carlos Marx y Federico Engels del poder omnímodo de la propiedad privada a la instauración de las relaciones socialistas. Las empresas nacionalizadas se convirtieron en la propiedad de todo el pueblo. El Estado ejercía solamente funciones administrativas respecto a ellas.

La Gran Revolución Socialista de Octubre convirtió los Soviets nacidos gracias a la creatividad revolucionaria de las masas en la forma más eficaz del poder público. Así fueron sentados los cimientos del poder popular genuino. Aglutinó la democracia directa de los trabajadores de las empresas, fábricas, minas, agricultura y silvicultura y la democracia representativa del nuevo tipo que no supone la separación del poder legislativo y ejecutivo.  El Poder Soviético nacido a la luz del Gran Octubre representaba por si la unidad única de la organización social masiva y el nuevo tipo del Estado.

La garantía del éxito del Gran Octubre en 1917 fue la formación de la vanguardia política de nuevo tipo: la clase obrera rusa apoyó decididamente la corriente del marxismo revolucionario formada bajo la dirección de Vladimir Lenin que entró firmemente en la historia bajo el nombre del bolchevismo. No es casual que en la obra “Enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo” Lenin indicó primeramente la “significación internacional” (en el sentido estrecho de la palabra), así como los fundamentos de la teoría y práctica bolchevique”. El bolchevismo aunó la metodología del marxismo revolucionario, los principios organizativos del partido de nuevo tipo que suponían la acción mancomunada de sus filas y un firme apoyo en la clase obrera como la fase social primaria.

La victoria de la Gran Revolución Socialista de Octubre sentó los cimientos de una sólida alianza de todas las clases que viven con su trabajo sobre la base de la dictadura del proletariado. Una importante particularidad de la revolución proletaria fue su incompatibilidad con el oportunismo que en realidad no es otra cosa sino una herramienta de la introducción de la ideología y política burguesa en la actividad de los partidos comunistas, el movimiento obrero y la conciencia de las masas multitudinarias de los trabajadores.

La Gran Revolución Socialista de Octubre tuvo su continuación lógica en la victoria heroica de la alianza de la clase obrera y el campesinado sobre la contrarrevolución interna y la intervención extranjera durante la Guerra Civil desatada por el capital ruso y mundial. Esa victoria sentó las premisas para la construcción socialista pacífica y fructífera durante el período de reconstrucción y en los años de los planes quinquenales heroicos de preguerra. Durante el decenio de los años 1930, la sociedad soviética bajo la dirección del Partido Comunista hizo tantas realizaciones para las cuales las economías capitalistas principales necesitaron 50–100 años. Se llevó a cabo exitosamente la industrialización socialista, la colectivización, la revolución cultural. En cuanto al desarrollo económico y cultural, la URSS ocupó posiciones de primera en el mundo.

La Gran Guerra Patria del pueblo soviético contra el fascismo alemán y el militarismo japonés fue una dura prueba para la firmeza de los ideales de la revolución proletaria y de la fidelidad del pueblo soviético multinacional millonario al rumbo político histórico que fue eligió en octubre de 1917. La Bandera Roja izada sobre el Reichstag rendido en mayo de 1945 se hizo un símbolo eterno de la unidad de la generación revolucionaria de padres y la generación de guerra de los hijos.

Echando una mirada retrospectiva, repitiendo las palabras de José Stalin podemos afirmar que la vitalidad del socialismo soviético y el régimen soviético estatal se confirmaron también con los éxitos de nuestro pueblo en la construcción socialista de postguerra. El Gran Octubre se materializó en la conquista del cosmos, la creación de los poderosos complejos productivos territoriales en el Volga y el Obi, en Siberia Central y Oriental, en las transformaciones económicas y culturales efectuadas en todas las repúblicas federadas de la Unión.

No es culpa de la Gran Revolución Socialista de Octubre el hecho de que sus ideales, su materialización reñían a veces con las realidades de la sociedad soviética. El atraso en la competición con el sistema capitalista mundial, la disminución del rol del trabajo ideológico-político y de la educación política de las masas, la violación de las normas leninistas de la vida partidaria, por un lado, tuvieron como efecto en los 1970-1980 el debilitamiento de la base clasista del partido comunista gobernante, y, por el otro, permitieron que los arribistas y oportunistas empedernidos ocuparan los puestos más responsables. El efecto de su labor destructiva fue el retroceso grave del socialismo, la contrarrevolución burguesa y la restauración del capitalismo en el territorio de la URSS y los países de Europa Oriental.

Sin embargo, la lucha clasista por la afirmación de los ideales comunistas continúa. La prueba de ello es la conservación firme de los elementos de la vida socialista en la República de Belarús, el sueño de la mayoría de los ciudadanos rusos sobre el renacimiento de la sociedad que recoge en lo general los logros del socialismo soviético y la resistencia tenaz contra los secuaces fascistas en el Sud-Este de Ucrania. Lo testimonia también la incapacidad del mundo capitalista de mantener la democracia burguesa clasista en la situación de crisis y el retorno a la práctica de métodos fascistas.

Al expresar la voluntad y la posición política de los partidos comunistas integrantes, el XXXV Congreso de la UPC-PCUS confirma la justeza de las estimaciones esenciales sobre la Gran Revolución Socialista de Octubre dados por el marxismo-leninismo. Confirmamos nuestra fidelidad indestructible a ellas. La Unión de Partidos Comunistas – PCUS no solamente es continuadora de los ideales del Gran Octubre sino también de su quehacer revolucionario. El socialismo y el poder del pueblo son las consignas principales de nuestra organización comunista internacional.

Apoyándose en el análisis marxista-leninista de la Gran Revolución Socialista de Octubre y partiendo de la necesidad de librar una lucha decidida por la materialización de sus grandes ideales, el XXXV Congreso de la UPC-PCUS recomienda a los partidos comunistas miembros de la Unión elaborar y poner en acción un conjunto de actividades dedicadas al 100 aniversario de Octubre.

El Congreso dispone:

1. Recomendar a los partidos comunistas que forman parte de la UPC-PCUS celebrar, siguiendo el ejemplo del PCFR, reuniones plenarias de los órganos directivos centrales dedicadas al análisis de la situación de la clase obrera en sus respectivos países y consolidar la influencia de los partidos comunistas dentro del proletariado.

2. Encargar al Consejo Central de la UPC-PCUS elaborar un programa de acciones solidarias dirigidas a defender los intereses de la clase de asalariados explotados.

Recomendar al nuevo Comité Ejecutivo Político del Consejo Central de la UPC-PCUS realizar junto con el CC del PCFR en 2017 la conferencia científica internacional conmemorativa dedicada a la significación de la Gran Revolución Socialista de Octubre en la lucha moderna de la clase obrera y todos los trabajadores por el socialismo.

3. En el curso de la preparación del 100 Aniversario de la Gran Revolución Socialista de Octubre se recomienda al Comité Ejecutivo Político del CC de la UPC-PCUS junto con el Comité Central del Partido Comunista de Transnistria realizar en 2015 la conferencia científica internacional “Internacionalismo, regularidades comunes y particularidades nacionales de la lucha de clases”. Junto con el Comité Central del Partido Comunista de Belorús realizar en 2016 la Conferencia científico-práctica “Clase obrera y sindicatos en la lucha contra el capital”.

4. La revista teórica «Izvestia (Noticias) de la UPC-PCUS» (redactor jefe Kostin M.V.): abrir desde 2015 capítulos especiales dedicados al 100 Aniversario de la Gran Revolución Socialista de Octubre.

5. Los editores de la página mensual “Boletín de la UPC-PCUS” en el periódico “Pravda” (Trushkov V.V., Makarov I.N.) abrirán una rúbrica dedicada al próximo Aniversario del Gran Octubre.

6. Recomendar al Comité Ejecutivo Político del CC de la UPC-PCUS incluir en el plan académico del Centro de formación partidista el curso “Significación de la Gran Revolución Socialista de Octubre y la modernidad”.

Ciudad de Minsk,

01 de noviembre de 2014

D e c l a r a c I ó n

del XXXV Congreso de la UPC-PCUS

“¡La proeza inmortal de los pueblos soviéticos vivirá en los siglos!”

(Para el 70 aniversario de la Gran Victoria)

El 9 de mayo de 2015, se celebrará el 70 Aniversario de la Victoria de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas en la Gran Guerra Patria contra la Alemania fascista y sus satélites. La valentía del soldado soviético, la firmeza sin parangón del hombre trabajador, el genio de José Stalin como dirigente estatal y militar salvaron de la peste parda mortal a la Humanidad. Una importante fuente de la Gran Victoria fue la unidad monolítica del pueblo soviético forjada en el combate y el trabajo bajo la dirección del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética.

Entre los Héroes de la Unión Soviética en los campos de batalla de la guerra realmente de todo el pueblo había 8 182 rusos, 2 072 ucranianos, 311 bielorrusos, 96 kazajos, 91 georgianos, 90 armenios, 69 uzbecos, 43 azerbaiyanos, 34 osetios, 19 moldavos, 18 turkmenios, 15 lituanos, 14 tadzhikos, 13 letones, 12 kirguisos, 9 estonios, 5 abjasios.

El mayo de 1945 que fue la continuación lógica del transcendental Octubre de 1917 coronó los logros históricos universales del socialismo. Pues evidenció la fuerza y la vitalidad de un nuevo régimen social, superó de una manera extraordinaria la autoridad de la potencia Soviética entre los pueblos del planeta, provocó cambios revolucionarios en todos los continentes.

Desde aquella primavera victoriosa iniciaron su historia las organizaciones internacionales de mujeres, sindicatos, jóvenes en cuyas banderas están escritas las consignas de paz, libertad, democracia y progreso social. La resistencia antifascista de millones de comunistas y patriotas se transformó en revoluciones socialistas en varios países de Europa Oriental, Sudeste de Asia y Cuba. Bajo el avance de la lucha de liberación nacional derrumbó el sistema colonial del imperialismo en África.

La victoria de la Unión Soviética sobre el fascismo cambió cardinalmente la correlación de fuerzas en la palestra internacional. Tras el nacimiento de la comunidad socialista, se configuró el equilibrio estable entre los sistemas sociales mundiales del socialismo y del imperialismo, en el planeta se estableció el equilibrio político-militar que aseguró la vida pacífica a lo largo de un medio siglo.

Pero apenas desaparecidas las trincheras de la Segunda Guerra Mundial, la reacción imperialista encabezada por la cúpula gobernante de Estados Unidos declaró una nueva “cruzada’ contra el Este. La “guerra fría” contra los países socialistas, la desintegración criminal de la URSS rechazaron a la Humanidad hacia el pasado, crearon la amenaza real, cada año mayor, de una nueva contienda global.  El catalizador de la futura catástrofe es la crisis económico-financiera inusitada.

La tragedia venidera todavía puede ser prevenida al consolidar, como lo fue hace 70 años, a todas las fuerzas progresistas, antifascistas, democráticas, de liberación nacional en todo el mundo. El deber del comunista de cada uno de los partidos hermanos de la UPC-PCUS consiste en hacer su aporte personal a la lucha contra el renacimiento del fascismo. En defensa de las conquistas de la Gran Victoria.

No permitiremos a nadie que se revise nuestra historia común, se tergiverse los hechos, se profane nuestros símbolos y monumentos, se blanquee a los verdugos fascistas y sus secuaces.

No permitiremos que los magnates financieros que ya en su momento abrieron el paso a Hitler ahoguen a nuestros pueblos en el baño de sangre de la guerra fratricida.

Juntos organizaremos acciones conmemorativas en todos los Estados ex repúblicas soviéticas sin excepción.

Recordaremos más de una vez y eternizaremos los sagrados nombres de quienes cayeron valientemente para defender la Patria multinacional, quienes fueron quemados vivos y torturados por los inquisidores fascistas.

Nos inclinaremos delante de los veteranos vivos, protagonistas de una proeza inmortal.

Llevaremos la luz y la fuerza vivificante de nuestra Victoria a los jóvenes, les ayudaremos a conocer la verdad y sentirse seguros en cuanto al futuro.

¡NUESTRA CAUSA ES JUSTA!

¡VENCEREMOS!

Ciudad de Minsk,

01 de noviembre de 2014

D e c l a r a c í o n

del XXXV Congreso de la UPC-PCUS

“¡Cerrar el paso a la agresión fascista!

Hace 69 años, nuestros abuelos y padres de la familia multinacional unida de los pueblos soviéticos conquistaron la victoria en la Gran Guerra Patria. En aquel entonces, en el victorioso año 1945 parecía que el “monstruo pardo” derrotado nunca extendiera sus tentáculos mortíferos y la tierra sufrida nunca más se regara con sangre humana y lágrimas. El fascismo fue denunciado y juzgado por el Tribunal de Núremberg como el crimen de lesa humanidad pero no fue aniquilado completamente.

A lo largo de los decenios de postguerra, el mismo hecho de la existencia de la Unión Soviética era una garantía firme de que los herederos hitlerianos no se atreverían a levantar su cabeza. La destrucción del primer país socialista del mundo abrió amplias perspectivas a los verdaderos criminales y canallas.

El “Memorial de Gloria” explotado por los partidarios de Saakashvili en la ciudad georgiana de Kutaisi, la profanación del monumentо al general Cherniakhovski en la ciudad polaca de Panenzhno en Polonia durante muchos años, el show vergonzoso contra el Soldado de Bronce en Tallin, las marchas de los retoños de Bandera en Lvov, Kiev y otras ciudades ucranianas, las marcha de los ex verdugos en Vilna y Kishiniov, escarnios sofisticados del servicio de seguridad de Letonia al heroico guerrillero Vasili Kononov, las hogueras de libros de los políticos y escritores progresistas destacados testimonian que el camino resbaladizo del anticomunismo y antisovietismo conduce inevitablemente al fascismo.

Todavía ayer se consideraba que la reproducción literal de los métodos fascistas de los años 20-30 del siglo XX no era posible simplemente. Los acontecimientos sangrientos actuales en Ucrania echaron abajo esas ilusiones. El capital oligárquico está buscando salida a la crisis global perdurable en el fascismo y una nueva guerra mundial.

Los aventureros políticos reanimadores del fascismo no toman consciencia de los efectos de sus acciones dementes. Nada aprendieron de la historia trágica del siglo pasado. Los antecesores de Cameron, Hollande y Merkel  -anteriormente, Chumberlen, Deladier,  Papen-, en su tiempo intentaron hacer un juego con los fascistas que le costó a nuestro planeta más de 72 millones de vidas humanas.

Hoy en día, cuando el mundo de nuevo llegó a una línea peligrosa, no hay otro ejército internacionalista a excepción de los comunistas, no hay otra fuerza política a excepción de los comunistas que sea capaz de encabezar y dirigir la respuesta a la descarada agresión de los fascistas.

Coma campanadas alarmantes suenan hoy las palabras del destacado antifascista Gueorgui Dimitrov confirmadas por los tiempos:

«¡Fascismo es chovinismo y guerra de conquista desenfrenados;

Fascismo es la reacción y contrarrevolución rabiosas;

Fascismo es el enemigo empedernido de la clase obrera y todos los trabajadores!»

¡El XXXV Congreso de la Unión de Partidos Comunistas – Partido Comunista de la Unión Soviética se dirige una vez más a las fuerzas antifascistas y democráticas de Europa y todo el mundo con el llamado de cerrar paso a la agresión fascista, desplegar un movimiento masivo contra la amenaza fascista, crear el Frente antifascista y antiimperialista!

¡A los fascistas, al banquillo de acusados!

¡No pasarán!

D e c l a r a c i ó n

del XXXV Congreso de la UPC-PCUS

«¡Confiamos en el futuro de Ucrania!»

Todo el mundo es testigo del desarrollo de una gran tragedia: la desintegración territorial y la guerra civil fratricida en Ucrania. Los acontecimientos en esa república antes floreciente son dañinos no solamente a los pueblos ucraniano y ruso sino a todo el mundo eslavo. Según los planes de los “estrategas” de ultramar, Ucrania debe servir como detonante de una bomba terrorífica capaz de hacer volar todo el espacio euroasiático, eliminar los últimos vestigios de la estatalidad postsoviética, sumir a millones de personas en el caos sangriento.

Para llevar a la práctica esos objetivos сanibalistas, Estados Unidos y sus colegas de la OTAN llevaron al poder en Kiev a la camarilla profascista de partidarios de Bandera.  Como si les faltara la memoria histórica a los ex aliados de la URSS en la coalición antihitleriana. Como si olvidaran que durante la Segunda Guerra mundial los de Bandera eran una herramienta servil y bruta de los ocupantes fascistas alemanes. Los hitlerianos usaron esa chusma para perpetrar fechorías más repugnantes cuyos símbolos tenebrosos fue el pueblo de Jatyn arrasado por el fuego, y la tragedia de Volyn. Centenares de miles de ucranianos, rusos, hebreos, polacos, personas de otras nacionalidades cayeron muertos por los destacamentos punitivos.

En los tiempos de paz el movimiento de Bandera está lejos de ser un movimiento de liberación nacional sino una secta de fanáticos enloquecidos amparados por los servicios secretos de las “democracias” occidentales. Tras la desintegración de la Unión Soviética, el arma ideológica venenosa del nacismo la necesitó la nueva “elite” ucraniana no sólo para embaucar e intimidar a los electores sino también para proteger la propiedad saqueada por los oligarcas.

La bacanal de la corrupción de los funcionarios, la predominancia de las bandas criminales, la pauperización catastrófica de la población, la falta de perspectivas para los jóvenes, la arbitrariedad e inoperancia de las leyes, el temor generalizado y desolación se convirtieron al igual que en la Alemania de los 1930 en un caldo de cultivo para grupos neonazis radicales. Ese estado de ánimo engendró a los nuevos “führers” del Maydán kievliano. Las campañas electorales presidenciales y parlamentarias confirmaron la justeza de Carlos Marx de que a una nación como a una mujer no se le perdona un instante de equivocación, ya que el primer aventurero puede cometer violación sobre ella.

Pero los secuaces de Bandera no representan a toda la Ucrania.  No puede ser que la gran nación de Bogdán Jmelnitski y Gregori Skovoroda, Nikolay Gogol y Taras Shevchenko, Ivan Kozhedub y Sidor Kovpak, Vasiliy Sujomlinski y Boris Paton se reconcilie con el infame rol de la fábrica de “carne de cañón” para las aventuras criminales de los ricachones extranjeros y nacionales.

En el país están madurando por todas partes las uvas de ira popular. Los trabajadores de a pie –genuinos patriotas de Ucrania–  se levantan a la lucha por el derecho de vivir tranquilamente en su tierra, hablar su lengua materna, honrar las hazañas de sus padres y abuelos en los años de la invasión hitleriana.

El XXXV Congreso de la UPC-PCUS expresa su solidaridad con los participantes en la resistencia contra la peste neonazi expandiéndose y antes que nada con la lucha del Partido Comunista de Ucrania que en estos momentos es blanco de las más feroces represiones, y sus miembros sometidos al terror moral y físico constante.

Nosotros, los comunistas de 17 partidos hermanos, confiamos en el futuro del Estado ucranio. Vemos una alternativa salvadora única en la materialización del legado de Vladimir Lenin grabado en el pedestal de granito del maravilloso monumento destruido por la muchedumbre abestiada en la plaza de Bessarabia de Kiev: solamente “con la acción única de los proletarios de gran Rusia y ucranianos es posible la existencia de una Ucrania libre, sin esa unidad no podremos hablar de ella”.

Es por ello que el fortalecimiento multifacético de la alianza fraternal con el pueblo ucranio en la época de las duras pruebas es nuestra causa y nuestro deber común.

Ciudad de Minsk,

01 de noviembre de 2014

El Partido Comunista de Grecia (KKE) denuncia de nuevo la histeria anticomunista en el Parlamento Europeo -diputados de “izquierda” inclusive- (Solidnet / KKE).

http://www.solidnet.org/greece-communist-party-of-greece/cp-of-greece-anticommunist-hysteria-in-the-eu-parliament-once-again-en-ru-de-ar#Es

http://es.kke.gr/es/articles/Histeria-anticomunista-en-el-Parlamento-Europeo-una-vez-mas/

27 de octubre 2014

Histeria anticomunista en el Parlamento Europeo una vez más

El grupo europarlamentario del KKE denunció la histeria anticomunista que predominó una vez más en el Parlamento Europeo con motivo de la discusión de la solicitud de los tribunales rusos para prohibir el centro anticomunista “Memorial” en Rusia, fundado por el conocido antisoviético Sajarov y apoyado y financiado por la UE, EE.UU. y la OTAN. El “Instituto Memorial” funciona como un centro para la difamación de la Unión Soviética y de los logros sin precedentes del socialismo. Funciona como herramienta del sistema capitalista para la manipulación de los trabajadores. El comunicado del KKE menciona que:

“El KKE condena la moción conjunta provocadora aprobada con los votos del Partido Popular, de los Socialdemócratas, de los Liberales, de los Conservadores y Reformistas, de los Verdes y del “Movimiento de las 5 estrellas” de B.Grillo. Esta moción fue suscrita por los eurodiputados del grupo GUE/NGL del “Frente de Izquierda” de Francia (en el que participa el PC Francés), el partido alemán Die Linke y la “Alianza de la Izquierda” de Finlandia. El grupo de GUE/NGL, orientado por el Partido de la Izquierda Europea y sus partidos, sobre todo Die Linke y SYRIZA, tiene serias responsabilidades ya que planteó una moción inaceptable con la que defiende este centro anticomunista etiquetado “organización para la defensa de los derechos humanos”. El anticomunismo de la Unión Europea, de la plutocracia y de su personal político fracasará”.

Fidel Castro: Los héroes de nuestra época (Cubadebate).

http://www.cubadebate.cu/especiales/2014/10/04/articulo-de-fidel-los-heroes-de-nuestra-epoca/#.VDsbJ1PvsaY

Los héroes de nuestra época

Mucho hay que decir de estos tiempos difíciles para la humanidad. Hoy, sin embargo, es un día de especial interés para nosotros y quizá también para mu­chas personas.

A lo largo de nuestra breve historia revolucionaria, desde el golpe artero del 10 de marzo de 1952 promovido por el imperio contra nuestro pequeño país, no pocas veces nos vimos en la necesidad de tomar importantes decisiones.

Cuando ya no quedaba alternativa alguna, otros jóvenes, de cualquier otra nación en nuestra compleja situación, hacían o se proponían hacer lo mismo que nosotros, aunque en el caso particular de Cuba el azar, como tantas veces en la historia, jugó un papel decisivo.

A partir del drama creado en nuestro país por Estados Unidos en aquella fecha, sin otro objetivo que frenar el riesgo de limitados avances sociales que pudieran alentar futuros de cambios radicales en la propiedad yanki en que había sido convertida Cuba, se engendró nuestra Revo­lución Socialista.

La Segunda Guerra Mundial, finalizada en 1945, consolidó el poder de Estados Unidos como principal potencia económica y militar, y convirtió ese país —cuyo territorio estaba distante de los campos de batalla— en el más poderoso del planeta.

La aplastante victoria de 1959, podemos afirmarlo sin sombra de chovinismo, se convirtió en ejemplo de lo que una pequeña nación, luchando por sí misma, puede hacer también por los demás.

Los países latinoamericanos, con un mínimo de honrosas excepciones, se lanzaron tras las migajas ofrecidas por Estados Unidos; por ejemplo, la cuota azucarera de Cuba, que durante casi un siglo y medio abasteció a ese país en sus años críticos, fue repartida entre productores ansiosos de mercados en el mundo.

El ilustre general norteamericano que presidía entonces ese país, Dwight D. Eisenhower, había dirigido las tropas coaligadas en la guerra en que liberaron, a pesar de contar con poderosos medios, solo una pequeña parte de la Europa ocupada por los nazis. El sustituto del presidente  Roosevelt, Harry S. Truman, resultó ser el conservador tradicional que en Estados Unidos suele asumir tales responsabilidades políticas en los años difíciles.

La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas —que constituyó hasta fines del pasado siglo XX, la más grandiosa nación de la historia en la lucha contra la explotación despiadada de los seres humanos— fue disuelta y sustituida por una Federación que redujo la superficie de aquel gran Estado multinacional en no menos de cinco millones 500 mil kilómetros cuadrados.

Algo, sin embargo, no pudo ser disuelto: el espíritu heroico del pueblo ruso, que unido a sus hermanos del resto de la URSS ha sido capaz de preservar una fuerza tan poderosa que junto a la República Popular China y países como Brasil, India y Sudáfrica, constituyen un grupo con el poder necesario para frenar el intento de recolonizar el planeta.

Dos ejemplos ilustrativos de estas realidades los vivimos en la República Popular de Angola. Cuba, como otros mu­chos países socialistas y movimientos de liberación, colaboró con ella y con otros que luchaban contra el dominio portugués en África. Este se ejercía de forma administrativa directa con el apoyo de sus aliados.

La solidaridad con Angola era uno de los puntos esenciales del Movimiento de Países No Alineados y del Campo So­cialista. La independencia de ese país se hizo inevitable y era aceptada por la co­munidad mundial.

El Estado racista de Sudáfrica y el Go­bierno corrupto del antiguo Congo Belga, con el apoyo de aliados europeos, se preparaban esmeradamente para la conquista y el reparto de Angola. Cuba, que desde hacía años cooperaba con la lucha de ese pueblo, recibió la solicitud de Agostinho Neto para el entrenamiento de sus fuerzas armadas que, instaladas en Luanda, la capital del país, debían estar listas para su toma de posesión oficialmente establecida para el 11 de noviembre de 1975. Los soviéticos, fieles a sus compromisos, les habían suministrado equipos militares y esperaban solo el día de la independencia para enviar a los instructores. Cuba, por su parte, acordó el envío de los instructores solicitados por Neto.

El régimen racista de Sudáfrica, condenado y despreciado por la opinión mundial, decide adelantar sus planes y envía fuerzas motorizadas en vehículos blindados, dotados de potente artillería que, tras un avance de cientos de kilómetros a partir de su frontera, atacó el primer campamento de instrucción, donde varios instructores cubanos murieron en heroica resistencia. Tras varios días de combates sostenidos por aquellos valerosos instructores junto a los angolanos, lograron detener el avance de los sudafricanos hacia Luanda, la capital de Angola, adonde había sido enviado por aire un batallón de Tropas Especiales del Ministerio del Interior, transportado desde La Habana en los viejos aviones Britannia de nuestra línea aérea.

Así comenzó aquella épica lucha en aquel país de África negra, tiranizado por los racistas blancos, en la que batallones de infantería motorizada y brigadas de tanques, artillería blindada y medios adecuados de lucha, rechazaron a las fuerzas racistas de Sudáfrica y las obligaron a retroceder hasta la misma frontera de donde habían partido.

No fue únicamente ese año 1975 la etapa más peligrosa de aquella contienda. Esta tuvo lugar, aproximadamente 12 años más tarde, en el sur de Angola.

Así lo que parecía el fin de la aventura racista en el sur de Angola era solo el comienzo, pero al menos habían podido comprender que aquellas fuerzas revolucionarias de cubanos blancos, mulatos y negros, junto a los soldados angolanos, eran capaces de hacer tragar el polvo de la derrota a los supuestamente invencibles racistas. Tal vez confiaron entonces en su tecnología, sus riquezas y el apoyo del imperio dominante.

Aunque no fuese nunca nuestra intención, la actitud soberana de nuestro país no dejaba de tener contradicciones con la propia URSS, que tanto hizo por nosotros en días realmente difíciles, cuando el corte de los suministros de combustible a Cuba desde Estados Unidos nos habría llevado a un prolongado y costoso conflicto con la poderosa potencia del Norte. De­sa­parecido ese peligro o no, el dilema era decidirse a ser libres o resignarse a ser esclavos del poderoso imperio vecino.

En situación tan complicada como el acceso de Angola a la independencia, en lucha frontal contra el neocolonialismo, era imposible que no surgieran diferencias en algunos aspectos de los que po­dían derivarse consecuencias graves para los objetivos trazados, que en el caso de Cuba, como parte en esa lucha, tenía el derecho y el deber de conducirla al éxito. Siempre que a nuestro juicio cualquier aspecto de nuestra política internacional podía chocar con la política estratégica de la URSS, hacíamos lo posible por evitarlo. Los objetivos comunes exigían de cada cual el respeto a los méritos y experiencias de cada uno de ellos. La modestia no está reñida con el análisis serio de la complejidad e importancia de cada situación, aunque en nuestra política siempre fuimos muy estrictos con todo lo que se refería a la solidaridad con la Unión Soviética.

En momentos decisivos de la lucha en Angola contra el imperialismo y el racismo se produjo una de esas contradicciones, que se derivó de nuestra participación directa en aquella contienda y del hecho de que nuestras fuerzas no solo luchaban, sino que también instruían cada año a miles de combatientes angolanos, a los cuales apoyábamos en su lucha contra las fuerzas pro yankis y pro racistas de Sudáfrica. Un militar soviético era el asesor del gobierno y planificaba el empleo de las fuerzas angolanas. Discrepábamos, sin embargo, en un punto y por cierto importante: la reiterada frecuencia con que se defendía el criterio erróneo de emplear en aquel país las tropas angolanas mejor entrenadas a casi mil quinientos kilómetros de distancia de Luanda, la capital, por la concepción propia de otro tipo de guerra, nada parecida a la de carácter subversivo y guerrillera de los contrarrevolucionarios angolanos. En realidad no existía una capital de la UNITA, ni Savimbi tenía un punto donde resistir, se trataba de un señuelo de la Sudáfrica racista que servía solo para atraer hacia allí las mejores y más suministradas tropas angolanas para golpearlas a su antojo. Nos oponíamos por tanto a tal concepto que más de una vez se aplicó, hasta la última en la que se demandó golpear al enemigo con nuestras propias fuerzas lo que dio lugar a la batalla de Cuito Cuanavale. Diré que aquel prolongado enfrentamiento militar contra el ejército sudafricano se produjo a raíz de la última ofensiva contra la supuesta “capital de Savimbi” —en un lejano rincón de la frontera de Angola, Sudáfrica y la Namibia ocupada—, hacia donde las valientes fuerzas angolanas, partiendo de Cuito Cuanavale, antigua base militar desactivada de la OTAN, aunque bien equipadas con los más nuevos carros blindados, tanques y otros medios de combate, iniciaban su marcha de cientos de kilómetros hacia la supuesta capital contrarrevolucionaria. Nuestros audaces pilotos de combate los apoyaban con los Mig-23 cuando estaban todavía dentro de su radio de acción.

Cuando rebasaban aquellos límites, el enemigo golpeaba fuertemente a los valerosos soldados de las FAPLA con sus aviones de combate, su artillería pesada y sus bien equipadas fuerzas terrestres, ocasionando cuantiosas bajas en muertos y heridos. Pero esta vez se dirigían, en su persecución de las golpeadas brigadas angolanas, hacia la antigua base militar de la OTAN.

Las unidades angolanas retrocedían en un frente de varios kilómetros de ancho con brechas de kilómetros de separación entre ellas. Dada la gravedad de las pérdidas y el peligro que podía derivarse de ellas, con seguridad se produciría la solicitud habitual del asesoramiento al Presidente de Angola para que apelara al apoyo cubano, y así ocurrió. La respuesta firme esta vez fue que tal solicitud se aceptaría solo si todas las fuerzas y medios de combate angolanos en el Frente Sur se subordinaban al mando militar cubano. El resultado inmediato fue que se aceptaba aquella condición.

Con rapidez se movilizaron las fuerzas en función de la batalla de Cuito Cuanavale, donde los invasores sudafricanos y sus armas sofisticadas se estrellaron contra las unidades blindadas, la artillería convencional y los Mig-23 tripulados por los audaces pilotos de nuestra aviación. La artillería, tanques y otros medios angolanos ubicados en aquel punto que carecían de personal fueron puestos en disposición combativa por personal cubano. Los tanques angolanos que en su retirada no podían vencer el obstáculo del caudaloso río Queve, al Este de la antigua base de la OTAN —cuyo puente había sido destruido semanas antes por un avión sudafricano sin piloto, cargado de explosivos— fueron enterrados y rodeados de minas antipersonal y antitanques. Las tropas sudafricanas que avanzaban se toparon a poca distancia con una barrera infranqueable contra la cual se estrellaron. De esa forma con un mínimo de bajas y ventajosas condiciones, las fuerzas sudafricanas fueron contundentemente derrotadas en aquel territorio angolano.

Pero la lucha no había concluido, el imperialismo con la complicidad de Israel había convertido a Sudáfrica en un país nuclear. A nuestro ejército le tocaba por segunda vez el riesgo de convertirse en un blanco de tal arma. Pero ese punto, con todos los elementos de juicio pertinentes, está por elaborarse y tal vez se pueda escribir en los meses venideros.

¿Qué sucesos ocurrieron anoche que dieron lugar a este prolongado análisis? Dos hechos, a mi juicio, de especial trascendencia:

La partida de la primera Brigada Mé­dica Cubana hacia África a luchar contra el Ébola.

El brutal asesinato en Caracas, Vene­zuela, del joven diputado revolucionario Robert Serra.

Ambos hechos reflejan el espíritu heroico y la capacidad de los procesos revolucionarios que tienen lugar en la Patria de José Martí y en la cuna de la libertad de América, la Venezuela heroica de Simón Bolívar y Hugo Chávez.

¡Cuántas asombrosas lecciones encierran estos acontecimientos! Apenas las palabras alcanzan para expresar el valor moral de tales hechos, ocurridos casi simultáneamente.

No podría jamás creer que el crimen del joven diputado venezolano sea obra de la casualidad. Sería tan increí­ble, y de tal modo ajustado a la práctica de los peores organismos yankis de inteligencia, que la verdadera casualidad fuera que el repugnante hecho no hubiera sido realizado intencionalmente, más aún cuando se ajusta absolutamente a lo previsto y anunciado por los enemigos de la Revolución Venezolana.

De todas formas me parece absolutamente correcta la posición de las autoridades venezolanas de plantear la necesidad de investigar cuidadosamente el carácter del crimen. El pueblo, sin embargo, expresa conmovido su profunda convicción sobre la naturaleza del brutal hecho de sangre.

El envío de la primera Brigada Médica a Sierra Leona, señalado como uno de los puntos de mayor presencia de la cruel epidemia de Ébola, es un ejemplo del cual un país puede enorgullecerse, pues no es posible alcanzar en este instante un sitial de mayor honor y gloria. Si nadie tuvo la menor duda de que los cientos de miles de combatientes que fueron a An­gola y a otros países de África o América, prestaron a la humanidad un ejemplo que no podrá borrarse nunca de la historia humana; menos dudaría que la acción heroica del ejército de batas blancas ocupará un altísimo lugar de honor en esa historia.

No serán los fabricantes de armas letales los que alcancen merecido honor. Ojalá el ejemplo de los cubanos que marchan al África prenda también en la mente y el corazón de otros médicos en el mundo, especialmente de aquellos que poseen más recursos, practiquen una religión u otra, o la convicción más profunda del deber de la solidaridad humana.

Es dura la tarea de los que marchan al combate contra el Ébola y por la supervivencia de otros seres humanos, aun al riesgo de su propia vida. No por ello debemos dejar de hacer lo imposible por garantizarle, a los que tales deberes cumplan, el máximo de seguridad en las ta­reas que desempeñen y en las medidas a tomar para protegerlos a ellos y a nuestro propio pueblo, de esta u otras enfermedades y epidemias.

El personal que marcha al África nos está protegiendo también a los que aquí quedamos, porque lo peor que puede ocurrir es que tal epidemia u otras peores se extiendan por nuestro continente, o en el seno del pueblo de cualquier país del mundo, donde un niño, una madre o un ser humano pueda morir. Hay suficientes médicos en el planeta para que nadie tenga que morir por falta de asistencia. Es lo que deseo expresar.

¡Honor y gloria para nuestros valerosos combatientes por la salud y la vida!

¡Honor y gloria para el joven revolucionario venezolano Robert Serra junto a la compañera María Herrera!

Estas ideas las escribí el dos de octubre cuando supe ambas noticias, pero preferí esperar un día más para que la opinión internacional se informara bien y pedirle a Granma que lo publicara el sábado.

Artículo Los héroes de nuetra época

Fidel Castro Ruz Octubre 2 de 2014 8 y 47 p.m.