Mundo multipolar: Cuba y Bielorrusia fortalecen relaciones bilaterales (Prensa Latina).

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Belarús-Cuba: La apuesta por una cooperación económica profunda

Por Antonio Rondón*

La Habana (PL)

Las intenciones de Belarús y Cuba consisten hoy en apostar por una cooperación económica profunda para ponerla al nivel de los nexos políticos de dos países, opuestos a la políticas estadounidenses de bloqueos y dobles raseros.

Para sondear opiniones de temas internacionales y bilaterales, el ministro belaruso de Relaciones Exteriores, Vladimir Makei, accedió a ofrecer sus opiniones a Prensa Latina en un encuentro en la embajada de su país en Cuba.

La visita a Cuba se produce a poco de celebrarse la fiesta nacional belarusa por el aniversario 70 de la liberación de la ocupación fascista alemana, cuyo significado parece necesitar más reconocimiento en Europa.

Al referirse a la importancia de esa fecha y los retos para su nación, Makei recordó que en ese conflicto pereció uno de cada tres belarusos.

Nosotros pagamos un gran precio por la liberación de nuestro país, como mismo Cuba lo hizo para lograr su libertad. Por eso al acercarnos a esta fecha entendemos el significado de la paz, la libertad y la independencia, consideró el diplomático.

Hay muchos desafíos, tanto globales como regionales y entre los que enfrentan tanto Cuba como Belarús está el de mantener la estabilidad y paz en el orbe, subrayó Makei, quien realizó una visita de dos días a Cuba.

Coincidimos con el ministro cubano, Bruno Rodríguez, en todo lo relacionado con los desafíos al respeto para el derecho internacional, subrayó.

En estos momentos, las grandes potencias intentan determinar cómo debe desarrollarse el mundo; sin embargo, no se toma en cuenta el hecho de que existe un mundo multipolar, recalcó.

Hace unos años surgió una crisis financiera, en la cual ni Belarús ni Cuba tuvieron responsabilidad alguna, sino las grandes potencias, destacó.

Los dos países debemos llevar nuestras relaciones económicas al alto nivel de nuestros nexos políticos bilaterales, apuntó.

Ahora nuestra misión es buscar respuesta a los retos planteados ante Belarús por países amigos y todo el orbe, por eso tratamos de mantener la estabilidad económica del estado y el bienestar de nuestro pueblo, consideró el diplomático.

En los últimos 20 años de nuestra independencia, el Producto Interno Bruto creció en siete veces y garantizamos nuestra seguridad alimentaria, pues no solo produjimos suficientes alimentos, sino que exportamos un volumen por siete mil millones de dólares, subrayó.

Además, reforzamos nuestras soberanía y economía. Todo ello lo logramos sin derramamiento de sangre ni choques armados, algo que ha sucedido en otras naciones del espacio pos-soviético, explicó el ministro.

Por eso valoramos altamente la paz y la estabilidad que se alcanzó después de la liberación del fascismo y vamos a hacer todo lo posible por conservar esos logros en Belarús, enfatizó Makei, quien firmó dos acuerdos intergubernamentales en Cuba.

Al profundizar más en los nexos bilaterales, el jefe de la diplomacia belarusa constató que durante su estancia en la isla antillana visitó el centro de ingeniería genética y biotecnología y le impresionó el gran nivel de avance tecnológico alcanzado en ese centro por la parte cubana.

Tras la visita se acordó con la dirección de este centro el refuerzo de la cooperación en esa esfera. Esperamos que nuestros expertos analicen proyectos concretos en la esfera de la medicina relacionados con la elaboración conjunta de medicamentos, indicó.

En La Habana, firmamos un acuerdo de compensación con el envío de productos farmacéuticos cubanos más conocidos a Belarús y a su vez de técnica agrícola belarusa a Cuba, declaró.

Pero estos son solo los primeros pasos, pues ya analizamos otros para el futuro y queremos pasar del comercio simple a esquemas más complejos de producción cooperada, tanto en Belarús como en Cuba, explicó.

Al referirse a la posición belarusa respecto al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos a Cuba y su aplicación extraterritorial, Makei declaró a Prensa Latina que su país nunca oculto su posición respecto a ese cerco económico.

Estamos categóricamente en contra de cualquier política de chantaje, presión o bloqueo y en contra de su aplicación contra otras naciones, enfatizó el titular belaruso.

Siempre expresamos abiertamente nuestra oposición al bloqueo contra Cuba desde la tribuna de la ONU, subrayó.

Nosotros también sentimos igual presión por parte de grandes potencias, la cual se ejerce sobre una base completamente artificial y politizada, aclaró Makei en alusión a sanciones unilaterales aplicadas a su país por la Unión Europea.

Pero los vemos con tranquilidad y debemos partir del hecho de que cada estado posee sus intereses nacionales específicos y la política debe subordinarse a ellos, señaló el funcionario.

Belarús siempre apoyará a Cuba que constituye para el pueblo belaruso un paradigma de los más genuinos anhelos de soberanía y libertad.

Durante el encuentro, el ministro belaruso opinó sobre al caso de cinco antiterroristas cubanos condenados en Estados Unidos, por cuya liberación lucha el pueblo cubano por más de 15 años y la política de doble rasero aplicada por Washington en el antiterrorismo.

Podemos hablar no solo de dobles raseros, sino más bien de triples, pues asombra cómo los mismos fenómenos que se registran en Belarús, en Cuba y en otras naciones, se interpretan por potencias como Estados Unidos de forma muy diferente, consideró.

Así, por ejemplo, en las regiones de Ucrania oriental, donde la población lucha contra el gobierno central con las armas en la mano, Estados Unidos califica a esas personas de terroristas.

Sin embargo, en Belarús representantes de organizaciones de anarquistas arrojaron cockteles Molotov contra la embajada de Rusia. Son acciones similares, pero Estados Unidos considera a esas personas que cometieron actos terroristas como perseguidos políticos, destacó.

De ahí que nunca Belarús y Cuba se cansarán de ver cómo Estados Unidos aplica los dobles raseros una y otra vez, agregó.

Por eso, observamos con asombro el caso de los Cinco Héroes cubanos (Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero, René González y Fernando González) y en ello queda clara la aplicación de dobles raseros y es lógico que luchemos contra ello.

Los estados amigos de ninguna forma podemos permitir que entidades internacionales como la ONU se conviertan en instrumento en manos de determinados países, sentenció.

En el marco de los organismos internacionales debemos hacer todo lo posible para reflejar nuestros intereses en la nueva política de desarrollo sostenible para el 2015, afirmó Makei.

Contamos con muchos países partidarios de tal enfoque, como los del Movimiento de Países No Alineados y el Grupo de los 77, comentó.

Por eso nuestra tarea consiste en unir la mayor cantidad posible de naciones para que el mundo se desarrolle de forma justa y no por indicaciones de grandes potencias de cómo debemos vivir, opinó.

Durante el intercambio, le solicitamos al ministro su opinión sobre la recién creada Unión Económica Euroasiática (UEE), formada por Rusia, Belarús y Kazajastán y si ello repercutiría positivamente en los nexos con otros socios de Minsk.

En todo el mundo se desarrollan organizaciones regionales que incluyen un número cada vez mayor de países, recordó el funcionario.

Ahora, las tres cuartas partes del comercio mundial se realiza a través de organizaciones regionales.

Belarús y Cuba, que carecen de grandes yacimientos minerales estratégicos, deben incluirse en los procesos integracionistas, sugirió.

Por eso valoramos los pro y los contra de la referida unión y decidimos sumarnos a ella, explicó Makei, quien en su tiempo fue jefe de la administración presidencial de su país.

Nuestra economía está orientada a la exportación, con casi el 80 por ciento de los productos, y la entrada a la UEE nos permite acceder a un mercado potencial de 170 millones de personas, mientras Belarús solo cuenta con 10 millones, aclaró.

Además, nos orientamos a crear en el futuro un espacio económico común regido por todas las reglas del comercio internacional, adelantó.

La cooperación es beneficiosa dentro de la unión, pero de ninguna forma significa que nos vamos a concentrar solo en esa entidad regional, indicó.

Vamos a diversificar nuestra economía para estar asegurados contra cualquier surgimiento de nuevas crisis, comentó Makei.

Por eso, en estos momentos desarrollamos activamente nuestras relaciones comerciales con América Latina, África, Sudeste asiático y el Medio Oriente.

Además, fortalecemos nuestra presencia en la esfera diplomática en estas naciones. No vamos a alejarnos de nuestros socios, pues, al contrario, desarrollamos un comercio activo con ellos y con todos los estados donde nos esperan como socios comerciales.

El ministro también se refirió a la crisis en Ucrania, a donde en febrero de este año llegó al poder un gobierno de ultraderechistas, tras una ruptura del poder constitucional.

Los hechos en Ucrania afectan los intereses nacionales de Belarús, reconoció Makei.

Esa nación es nuestro segundo socio comercial en el espacio pos-soviético y con ella tuvimos en los últimos años un intercambio cercano a los ocho mil millones de dólares, con un saldo favorable para nosotros en la balanza comercial, reveló el ministro.

Por ello, todo lo que ocurre en Ucrania lo vemos con mucha preocupación, pues nos parece que se produce una campaña montada con precisión, dirigida a enemistar a pueblos eslavos hermanos, opinó.

Los hechos en Ucrania constatan inestabilidad y peligro en esta región, mientras que se registra un refuerzo de la presencia de tropas de la Organización del Tratado del Atlántico Norte en territorio de nuestros vecinos, consideró.

Además, cientos de armamentos desaparecieron de los arsenales en Ucrania, cuya economía pasa por un momento difícil. Por eso nos preocupan los acontecimientos en ese país, apuntó.

Si no se crean las condiciones para las negociaciones de paz ni se sientan a una mesa de pláticas con todas las partes involucradas en el diferendo sobre las base de principios de unidad y no de división,
entonces regresaríamos a los peores tiempos de la Guerra Fría, indicó.

Además, ello podría llevar al surgimiento de nuevos demarcaciones en Europa y a la amenaza y el chantaje de grandes potencias a países pequeños, advirtió el diplomático.

Estamos por el diálogo y por una salida negociada a ese diferendo, pero para ello es necesaria la disposición de todos los involucrados en los enfrentamientos, comentó.

Durante el intercambio, Prensa Latina se interesó por la opinión del ministro belaruso sobre la recién celebrada cumbre del Grupo de los 77 en Santa Cruz, Bolivia, y si ello contribuiría a la multipolaridad en el orbe.

Conocemos que en la cumbre se celebró el medio siglo de la creación de esa entidad regional, a la cual Belarús envía un cordial saludo, expresó.

Por el momento, no formamos parte del mencionado grupo, pero si del Movimiento de Países No Alineados, cuyas vertientes de trabajo son cercanas, consideró el político belaruso.

Apoyamos cualquier esfuerzo por potenciar la labor de entidades regionales como el G-77 y el NOAL, de tal forma que su voz se escuche con más fuerza en los foros internacionales, explicó.

Nos pronunciamos por la multipolaridad en el orbe para garantizar una mayor estabilidad y paz en el planeta, concluyó.

La visita del canciller belaruso del 24 al 25 de junio incluyó encuentros con su similar cubano y el de Comercio Exterior e Inversión Extranjera; con el presidente cubano, Raúl Castro, y visitas a centros farmacéuticos y a la feria Cubaindustria.

*Jefe de Redacción Europa de Prensa Latina

Em/to

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La geopolítica rusa del siglo 21: multipolaridad y ruptura del asa Anaconda (Alfredo Jalife-Rahme).

http://www.alfredojalife.com/la-geopolitica-rusa-del-siglo-21-multipolaridad-y-ruptura-del-asa-anaconda/

http://www.jornada.unam.mx/2013/10/09/opinion/022o1pol

La geopolítica rusa del siglo 21: multipolaridad y ruptura del asa Anaconda

Alfredo Jalife-Rahme

9 de octubre de 2013

Entre los prominentes invitados al seminario internacional del Centro de Estudios de la Transición/Centro de Estudios Geoestratégicos de la UAM-X estuvo Sivkov Konstantin Valentinovich, primer vicepresidente de la Academia de Problemas Geopolíticos y doctor en ciencias militares.

Konstantin es segundo de a bordo de Leonid Ivashov, anterior jefe del departamento de asuntos generales en el Ministerio de Defensa de la URSS. Cobra mayor relieve su postura a raíz del triunfo diplomático de Rusia en Siria (ver Bajo la Lupa, 22/9/13).

Ivashov es muy conocido en los multimedia internacionales y sus puntos de vista suelen ser polémicos ( v.gr. el terrorismo internacional no existe: su despliegue beneficia a la oligarquía global) y considera que mientras el imperio de Estados Unidos se encuentra al borde del colapso, corresponde a los BRICS la misión de reconfigurar el mundo ( Réseau Voltaire, 15/6/11).

De la ponencia de Konstantin, La geopolítica de la URSS y Rusia, me enfocaré en la parte de Rusia.

A su juicio, la lucha geopolítica global basada en la ideología fue cambiada a la confrontación de civilizaciones: la civilización occidental (euro-estadunidense) confronta las civilizaciones ortodoxa, islámica, confuciana (china). Resalta la similitud con la tesis huntingtoniana del choque de civilizaciones que lleva a la inevitabilidad del conflicto de la civilización occidental con el resto (del planeta).

Identifica cuatro de los más importantes factores al desarrollo de la geopolítica mundial: 1. Formación intensiva de un único sistema mundial de poder dominado por EU. 2. Intenso crecimiento poblacional y presión al ecosistema por consumismo occidental. 3. Desequilibrio global industrial y de materias primas: el mayor potencial industrial se concentra en EU/Europa/Japón, mientras los recursos de materias primas se concentran en Rusia y en los países del tercer mundo, y 4. El carácter independiente de las trasnacionales como sujeto geopolítico.

La activación de los cuatro actores genera una crisis global por la contradicción entre el consumismo y la escasez de materias primas. Define a Rusia como una entidad geopolítica cuya base es Eurasia.

Su inmenso potencial intelectual, su posición del centro euroasiático y su potencial militar significativo pone en duda la durabilidad del modelo unidireccional sin remover (sic) a Rusia como sujeto de la geopolítica” a la que habría que demoler como a su antecesora URSS.

Arguye que la etapa más lúgubre de la historia de Rusia en la década de los 90 del siglo 20 (nota: la era entreguista Yeltsin) encontró a la élite política rusa bajo el control total (¡supersic!) de EU.

Ocurre el desmantelamiento científico de Rusia y la privatización de sus joyas geoestratégicas, llegando hasta el asesinato de sus principales científicos, mientras las principales empresas de petróleo/gas e infraestructura de transporte acabaron en manos de compradores (sic) domésticos y trasnacionales.

Así la geopolítica de Rusia operó bajo el control directo de los servicios de espionaje de EU: capitulación total. ¡Uf!

Peor aún: el liderazgo ruso fomentó la de-sintegración interna. Pero no contaron con la resistencia oculta de los bajos niveles de la jerarquía y las protestas de la población que hicieron fracasar el esquema desintegrativo que permitió la llegada al poder de Putin, con su equipo proveniente de las fuerzas armadas y los servicios de seguridad, como nuevo estadio de la geopolítica rusa.

Considera que el fracaso de las campañas de Irak y Afganistán, la liberación de Sudamérica de la hegemonía de EU, en particular Venezuela, y el fracaso de la operación (¡supersic!) Primavera Árabe, debilitaron la influencia de EU en Rusia cuando Occidente exhibió sus pies de barro.

Rusia se libera así de susubordinación a los dictados de EU en la esfera de la geopolítica global y comienza un regreso suave a los principios de la geopolítica soviética, pero con diferentes bases conceptuales e ideológicas.

Juzga que los instrumentos más importantes de la influencia geopolítica rusa fueron creados con el único plan de una red de oleo/gasoductos.

A partir de la derrota de EU en Irak, Rusia operó un acercamiento con China cuando estableció sus tres proyectos geopolíticos exitosos: el Grupo de Shanghai, los BRICS y la Unión Euroasiática. El Grupo de Shanghai genera el espacio euroasiático de Bielorrusia a China mediante una unión económica.

Los BRICS han cortado en términos económicos el asa Anaconda (nota: del nombre de la ominosa serpiente constrictora más grande del mundo)rompiendo una profunda brecha en el sistema de zonas, la influencia de EU que cubre a Rusia.

En una entrevista a Pravda.ru (15/9/11), Konstantin explica el significado del cerco a Rusia por EU y su despliegue misilístico en la periferia inmediata rusa, parte del proyecto Anaconda: Rusia es todavía percibida por EU como el principal adversario estratégico y su tarea consiste en neutralizar las armas nucleares de Rusia y empujarlo fuera de las principales áreas de los océanos mundiales, aun del mar Negro.

La Unión Euroasiática (Rusia, Bielorrusia y Kazajstán) cubre 85 por ciento del territorio de la ex URSS y es el precursor de mayor integración en el espacio postsoviético.

Rusia se pronuncia por la multipolaridad, en cooperación particular con Europa continental que desea sacudirse la hegemonía de EU.

Juzga que los cambios tectónicos en la geopolítica global asociados a la transferencia del centro económico de gravedad a la región Asia/Pacífico, sumado de la crisis financiera occidental,implican la inevitabilidad de una seria reorganización del panorama geopolítico, acoplado con la amenaza de conflictos militares de gran escala (sic).

Aduce que el triunfo presidencial de Putin significó una fuerte derrota para las fuerzas occidentales internas en Rusia, lo cual disminuyó considerablemente su impacto en la geopolítica rusa, ya que el control occidental del país es un factor crítico para la restauración y conservación de la dominación del mundo por Occidente.

Los vectores prioritarios de la geopolítica rusa: 1. Al oeste: desarrollo de relaciones igualitarias con Europa y normalización de relaciones con EU, para prevenir el desliz a una nueva guerra fría. 2. Al sur: la zona del Cáucaso, medioriente y noráfrica, donde Rusia aspira a normalizar la situación militar y política y frenar los conflictos militares, sobre todo en Siria (¡supersic!) 3. En Sudamérica (nota: no Norteamérica ni Centroamérica: desarrollo de relaciones económicas), y 4. En Asia: el más importante hoy (¡supersic!) para Rusia donde se compromete a un mayor reforzamiento de buenas relaciones con sus grandes vecinos China e India, Vietnam, las dos (sic) Coreas, y la normalización de relaciones con Japón.

Llama la atención que Konstantin no haya citado la invasión de Georgia a Osetia del Sur y la vigorosa respuesta rusa que, a mi juicio, cambió dramáticamente al mundo (El mundo cambió en el Cáucaso; Bajo la Lupa, 20/8/08).

Ahora al unísono de Rusia, la misma serpiente constrictora Anaconda ha reaparecido en el océano Pacífico, donde tiene en la mira a la apetecible China, muy difícil de digerir.