Vicky Peláez (opinión, Sputnik): El legado desastroso que deja Obama a Donald Trump

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© REUTERS/ Carlos Barria

El legado desastroso que deja Obama a Donald Trump

Firmas

03:10 10.11.2016(actualizada a las 13:47 10.11.2016) URL corto
Vicky Peláez
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Poco antes del día de las elecciones, las palabras del hoy electo presidente Donald Trump declarando que al futuro presidente le espera una titánica tarea para hacer una “América Grande como antes”, y “restaurar sobre todo la honestidad y responsabilidad en Washington”, muestra claramente el estado deplorable económico y político del país que deja Barack Obama después de ocho años de Presidencia.

La guerra significa prosperidad y la paz significa la pobreza y el estancamiento económico
(Tyler Cowen, economista norteamericano)

La presunción de Obama de “haber salvado la economía global y nacional de la Gran Depresión, lo que ha sido bastante bueno y de lo que me siento orgulloso”, no ha impresionado hasta ahora a ningún economista. Según el reportero político y económico norteamericano, Edmund Kozak, “en términos de crecimiento económico, Barack Obama ha sido uno de los peores presidentes de Estados Unidos”. Inclusive el mediocre crecimiento ha dependido de los altos precios del petróleo. El crecimiento económico nunca ha excedido un 2,5%. En los primeros tres meses de 2016, el Producto Interno Bruto (PIB) registró un 0,5% y para el primero de octubre alcanzó apenas el 1,2%.

Declarar en estas condiciones, como lo hizo hace poco Obama en la Universidad de Howard, que “nuestra economía se recuperó de la crisis mucho mejor y con mayor solidez que el resto de las economías en el mundo”, es no ver la realidad que está atravesando su país actualmente. De acuerdo con el Bureau of Labor Statistics, el índice de la Participación Laboral en 2008 era del 66% mientras que en el 2016 bajó al 62,8%. Esto significa, como divulgó US-CNS, que de la mano de obra disponible total de 251 millones de personas, solamente 157 millones tienen trabajo, mientras que más de 94 millones están desocupados y un 40% de ellos no está laborando desde hace más de dos años.

El número de norteamericanos que sobrevive gracias a los cupones de comida aumentó en los ocho años de la presidencia de Obama de 33 a 46 millones de personas, lo que significa un incremento del 39,5%, de acuerdo con el Buró de las Estadísticas de Análisis Económico. Sin embargo, un informe de CNSNEWS eleva este número a los 101 millones de dependientes El Departamento de Salud y Servicios Humanos informó el año pasado que un 25% de las familias estadounidenses recibe alguna ayuda federal, mientras que en los últimos años de la Presidencia de George W. Bush (2001-2009) había solamente un 6% de este tipo de familias. El número de pobres se incrementó también durante la Presidencia de Obama un 3,8% hasta los 45 millones de habitantes. Pero, “la pobreza”, como escribió el columnista de The New York Times, David Brooks, “es problema de los pobres, que no poseen la virtud normal de la clase media ni un código moral decente”.Sin embargo, los norteamericanos también están acostumbrándose a decir adiós a la clase media de la cual estaban orgullosos en el siglo XX, especialmente en los años del ‘boom económico’ después de la Segunda Guerra Mundial. Se calcula que una familia de cuatro miembros necesita tener unos ingresos de no menos de 40.000 dólares al año para estar en esta categoría. Según el Buró del Censo de la Población, en el 2014, el 38% de los empleados ganaba menos de 20.000 dólares al año, el 51%, menos de 30.000 y el 63%, menos de 40.000 dólares al año.

Parece que Barack Obama y sus asesores no quieren ver estos problemas, el presidente se atrevió a declarar el pasado 5 de febrero durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca, que Estados Unidos puede estar orgulloso de su economía debido al crecimiento de los ingresos, de los puestos de trabajo, al precio más bajo del petróleo y al mejoramiento del sistema del Seguro Médico. La misma estadística oficial está desmintiendo al líder saliente del país. Resulta que el ingreso familiar disminuyó en estos ocho años un 3,8%. El único empleo que aumentó es en el sector gubernamental, donde actualmente laboran más de 22 millones de norteamericanos, mientras que el sector industrial decreció notablemente a 12 millones de trabajadores. El porcentaje de familias donde nadie trabaja aumentó también del 17,8 en 2008 al 19,7% al final del 2015.

Respecto al estado del sistema de salud, lo más relevante sería la situación de los veteranos militares, cuyo número llega a más de 22 millones. Se calcula que unos dos millones de militares rotaron durante las guerras en Irak y Afganistán, y de ellos unos 600.000 sufren del Trastorno de Estrés Postraumático (PTSD). Según el Departamento de Veteranos, la lista de espera para ser atendidos en los hospitales del departamento para pacientes con el PTSD es de seis meses y para los ex militares en general es de 30 días. Si a los defensores de la patria los atienden de esta manera entonces, ni qué hablar de los ciudadanos corrientes.

En realidad, Estados Unidos está en un proceso de desmantelamiento de un estado de bienestar y la formación de un estado policial, donde cada ciudadano está en la mira de la Agencia de Seguridad Nacional (ANS) de lo que tanto ha informado WikiLeaks. Todo esto se está realizando bajo la consigna de Obama que reza: “No se puede tener el cien por cien de privacidad y el cien por cien de seguridad simultáneamente”. Los pretextos para crear un ambiente de inseguridad si no existen, se inventan, también se crean permanentemente todo tipo de situaciones para desviar la atención pública de los acontecimientos reales. Barack Obama en este contexto ha sido muy prolífico debido a sus asesores neoliberales ‘iluminados’. Como decía el escritor y filósofo británico Aldous Huxley (1894-1963), “la ignorancia es un arma política y el placer es una forma de control”.El 1% de los más ricos y poderosos encargó la tarea de ‘zombificar’ a los norteamericanos a las seis corporaciones de medios de comunicación cuyos 282 ejecutivos están determinando lo que el 92% norteamericanos deben saber para mantenerlos desinformados y que no perturben la agenda nacional e internacional de las élites, quienes realmente gobiernan Estados Unidos. Al presidente se le designa el rol de ejecutor de la voluntad del 1%. Barack Obama no ha defraudado las esperanzas de los más ricos y poderosos y no cabe duda de que al expirar su mandato tendrá una suculenta recompensa financiera, tal y como están disfrutando actualmente Bill y Hillary Clinton, ellos disponen de 2.000 millones de dólares de la Fundación Clinton. Bill recibió un millón de dólares de regalo de Qatar en el día de su cumpleaños, entre otros muchos obsequios.

A los ricos y poderosos no les preocupan las declaraciones de muchos estudiosos de tendencia alternativa indicando que Norteamérica está en un proceso de decadencia y posible desintegración al estilo de la Unión Soviética, pues los dueños de Norteamérica saben que el mundo está bajo el dominio del dólar. Mientras el 80% del comercio mundial se realiza en dólares, el 40% de los pagos internacionales se efectúa también en dólares y el 65% de las reservas de divisas a nivel mundial utilizan la moneda norteamericana, la hegemonía de Washington seguirá prácticamente intacta.A la élite tampoco le preocupa el crecimiento de la deuda nacional, que en los ocho años de Presidencia de Obama aumentó de 10,6 a 19,8 millones de millones de dólares. Lo equivalente al 77,2% del Producto Interno Bruto (PIB) y en 10 años alcanzará el 85,8% del PIB. La deuda correspondiente al 2016 está superando todo el valor físico combinado de todas las divisas del mundo, que asciende a 5.000.000 de millones de dólares, sumando el valor del oro del mundo, que es de 7.700.000 de millones de dólares y la plata valorada en 20.000 millones de dólares. Pero mientras la máquina de imprimir dólares está en Estados Unidos y bien aceitada, Washington está moviendo su agenda de dominio global sin ninguna preocupación.

Europa se ha convertido en su seguro servidor y atenta a cada gesto de su patrón, lo que la está debilitando día a día con la anuencia de su población también ‘zombificada’. América Latina está retornando paulatinamente a su ya histórico lugar en el ‘patio trasero’ por voluntad de sus habitantes. Al igual que los norteamericanos, están perdiendo el sentido colectivo, que es reemplazado, sin que los habitantes del planeta se den cuenta, por los intereses individuales. Los habitantes de Estados Unidos pueden tener 300 millones de armas, pero para qué sirven si sus dueños están preparados para defender no sus derechos e intereses colectivos sino sus derechos individuales, y después ni saben qué hacer con su armamento.Washington dispone de toda la información a través de sus 17 agencias de inteligencia para neutralizar cualquier brote de descontento o rebelión con anticipación. A la vez, permite los brotes de descontento por el asesinato frecuente de algún afroamericano, esto es como un desfogue racial después del cual, en pocos días, la calma retorna a su lugar. Tan rápido como aparecen los líderes que tienen la capacidad de mover a la multitud descontenta, también ellos ‘desaparecen’, a una velocidad inclusive más rápida. El sistema del 1% sabe protegerse y utilizar cualquier descontento para sus intereses con la ayuda de los medios de comunicación a su disposición.

A nivelo internacional, Obama está dejando al próximo presidente Donald Trump siete guerras, el caos en el Oriente Próximo y África, confrontación verbal con Rusia y el aumento de tensiones con China. Todo esto tendrá que resolver Donald Trump, que en su primera invocación a los norteamericanos después de ser elegido como el nuevo líder de EEUU para los próximos años afirmó que: “Estamos a favor de la cooperación y no de los conflictos. Vamos a poner en primer lugar los intereses de Estados Unidos, vamos a ser honestos con todo el mundo, con todos los pueblos y naciones”. También prometió a sus ciudadanos que “los hombres olvidados jamás volverán a ser olvidados. Nos uniremos como nunca lo hemos estado antes”.Las promesas de Trump dan una esperanza tanto a los estadounidenses como a todos los pobladores de nuestro planeta que están cansados de guerras y conflictos desatados por EEUU en todos los rincones del mundo y están anhelando la paz. Sin embargo, no hay que olvidar que Trump fue apoyado también por una parte de la élite globalizada para que siga su agenda de expansión del Imperio norteamericano. El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, ya mandó su mensaje a Donald Trump haciéndole recordar que “una OTAN fuerte es buena para Estados Unidos y buena para Europa”. Eso quiere decir que los militares, tanto norteamericanos como europeos, están insinuándole que la política agresiva contra Rusia tendría que seguir su curso y que Rusia debería ser considerada como un país ‘enemigo’ de Occidente.

Lo que pasa es que los miembros de la OTAN están preocupados por el recorte de la aportación de Norteamérica a su presupuesto, que llega al 72%. Si Trump decide cumplir su promesa de hacer las paces con Rusia y cooperar en la tarea común de destruir el Estado Islámico y otras organizaciones terroristas afines, no se necesitaría una OTAN fuertemente armada, pues el único ‘enemigo’ de la Unión Europea, artificialmente creado por los globalizadores ‘iluminados’, se convertiría en su aliado. Para hacer cumplir su promesa de dejar las guerras y tomar el camino de la cooperación, Donald Trump tendría que enfrentarse al complejo militar-industrial, al financiero, al energético y al mediático, o lograr compromisos con ellos, además de con Israel. Este país dio apoyo al candidato republicano en su campaña electoral y habrá que ver cómo evolucionan las relaciones de Norteamérica con Irán teniendo en cuenta que Israel considera al país persa su enemigo.Por el momento nadie sabe si Donald Trump logrará imponer su Contrato con los Votantes Norteamericanos a las élites, ni que sea parcialmente. Hay dudas, pero al mismo tiempo hay esperanza. Decía el líder afroamericano Martin Luther King que “Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, todavía plantaría un árbol”.


LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

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OTAN: 65 años inventando enemigos (Vicky Peláez, RIA Novosti).

http://sp.ria.ru/opinion_analysis/20140904/161630967.html

OTAN: 65 años inventando enemigos

© Vicky Peláez

09:54 04/09/2014

Vicky Peláez

Ningún plan militar, por bien preparado que esté, tiene garantizada su supervivencia más allá del primer encuentro con el enemigo (mariscal de campo Helmuth von Moltke, 1800-1891)

Para que surgiera un pacto militar como la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) hace 65 años, tenía que existir alguno o varios enemigos de los países de Europa Occidental o los tenía que inventar.

Estados Unidos, el mayor beneficiado en términos financieros, políticos, económicos y geoestratégicos durante la Segunda Guerra Mundial, decidió establecer su control absoluto en esta parte de Europa.

La mano derecha de cada hegemonía es la fuerza militar, por eso Washington inventó la idea de la inseguridad de los europeos occidentales debido a la existencia de la Unión Soviética que, de acuerdo a los estrategas del departamento de Estado, representaba un permanente peligro latente para la democracia occidental debido a su ideología comunista.

Tras seis años de guerra, Europa estaba devastada sufriendo una severa crisis económica y también la espiritual, como lo describió De Gaulle en sus memorias. Sólo Estados Unidos tenía la capacidad de ayudar para recomponer la economía europea.

Washington percibió el momento adecuado para fortalecer su posición en Europa a través del Plan Marshall para la reconstrucción de los países europeos aportando 13 mil millones de dólares entre 1948 y 1951 que se gastaron en materias primas, productos semimanufacturados, comida, fertilizantes, maquinaria, vehículos y combustible.

Un año después del inicio del Plan Marshall surgió la idea de un pacto militar llamado OTAN cuyo propósito inicial, según el primer Secretario General de esta organización, Lord Ismay, era “mantener a los rusos afuera, a los norteamericanos dentro y a los alemanes abajo”.

Posteriormente el presidente norteamericano John F. Kennedy declaró: “Quiero construir dos torres en la OTAN, una norteamericana y la otra europea”. Al comienzo no siempre hubo acuerdo entre los miembros de esta organización y en 1966 Francia salió de la OTAN al considerar su presidente Charles De Gaulle que la “alianza estaba dominada inaceptablemente por los EEUU”.

Recién con Nicolas Sarcozy Francia retomó su membresía en la OTAN. Durante los primeros 42 años de la existencia de la Alianza hasta la disolución de la Unión Soviética en 1991 y el campo socialista en 1989 existió para el occidente un enemigo bien definido: la URSS “comunista” que, según la doctrina de la OTAN elaborada en los Estados Unidos, obligaba a la alianza estar preparada permanentemente para la guerra convencional contra aquel enemigo.

En aquellos 42 años la OTAN se convirtió en un brazo armado del Pentágono siendo su jefe principal no el Secretario General, que siempre había sido de origen europeo sino el Supremo Comandante Aliado nombrado por el departamento de Defensa norteamericano y por supuesto tenía que ser un general de las Fuerzas Armadas estadounidenses, manteniéndose esta tradición hasta ahora.

Hasta la desaparición del campo socialista, la definición del enemigo había sido una tarea simple para los miembros de la Alianza que se basaba en términos ideológicos como la lucha contra el comunismo y su principal pilar: la URSS.

Los problemas con la selección del próximo enemigo surgieron después que el presidente norteamericano George Bush padre declaró en 1990 que “un mundo antes dividido entre dos campos armados reconoce que ya sólo existe una potencia permanente: los Estados Unidos de América”.

La Guerra Fría había terminado pero Washington no podía permitirse el lujo de disolver la OTAN para no perder su hegemonía en Europa. Para esto Norteamérica había creado el Concepto Estratégico de la Alianza para 1991-1999, el primer período en el Siglo XX de la unipolaridad mundial, redefiniendo el papel de la OTAN, su estrategia y táctica.

En la reunión de los jefes de Estado y de gobierno de la Alianza en 1991 en Roma, el presidente Bush hizo dos propuestas: primero, dotar a la OTAN de capacidad de actuar fuera de la zona asignada en el período 1949 – 1990 modificando el Artículo V de la Alianza y segundo, vincular la defensa europea a la de los EE.UU. En la misma reunión el Secretario General de la organización, Willy Claes, afirmó que “actualmente el integrismo musulmán representa el mayor desafío para Europa desde la caída del enemigo soviético”.

Es decir, el “nuevo enemigo” fue definido. Además se discutieron otros peligros inminentes relacionados con los futuros conflictos en Cáucaso; la dispersión del armamento nuclear en Rusia, Bielorrusia, Ucrania y Kazajstán; los prontos conflictos en los Balcanes; y el posible surgimiento del nacionalismo expansionista en las ex repúblicas soviéticas. Así terminó la incertidumbre respecto a la necesidad de un “enemigo” para la existencia de la OTAN. Si no lo hay se lo inventa, una antigua táctica de todos los imperios.

En este mismo período se inició la expansión de la OTAN hacia el este incorporando en su seno ex repúblicas socialistas. Los 12 miembros con que nació la organización en 1949 crecieron a 28 y el liderazgo de Washington se convirtió en algo sagrado e indiscutible que otorgó a la Alianza el derecho de intervenir en cualquier parte del mundo.

Para esto fue elaborado el Segundo Concepto Estratégico de la OTAN para 1999 – 2010. Sus resultados eran la guerra en los Balcanes y la disolución de la República Federal de Yugoslavia, la participación de la Alianza en la guerra contra Afganistán e Irak.

Precisamente en este tiempo se decidió en 2009, aprovechando el ambiente de cierto acercamiento entre Estados Unidos y Rusia, bautizado como “Perezagrusca”, establecer cierta cooperación de la OTAN con Rusia. En realidad fue un tanteo de la posibilidad de una suave y bien camuflada expansión del dominio norteamericano hacia este país.

De allí surgió en la reunión de Lisboa de la Alianza en 2010, a la que asistió el presidente de Rusia, Dmitri Medvédev, considerado en Washington como pro atlantista, el “Consejo de la OTAN – Rusia” prometiendo la seguridad y prosperidad para el pueblo de aquel país. Sin embargo, lo que Medvédev y Obama caracterizaron como un momento “histórico” en relaciones entre la OTAN y Rusia no duró mucho.

El principio de igualdad que reclamaba el presidente Medvédev en relaciones con la Alianza nunca fue aceptado por la mayoría de sus miembros y en especial por Polonia y los países bálticos. Todo fue un juego de distracción y de desinformación. Mientras Barack Obama hablaba del acercamiento con Rusia, la OTAN puso en marcha un plan secreto para instalar bases militares en Polonia, Lituania, Estonia y Letonia y concretaba detalles de la instalación de Sistemas  Antimisiles en estos países. También estaba en su fase final la preparación de un golpe de Estado en Ucrania. Los futuros pro nazi miembros de Maidan ya estaban recibiendo la preparación militar en Polonia y Lituania.

El Nuevo Concepto Estratégico para los años 2010 – 2020 elaborado en Lisboa formalizó en realidad lo que uno de los famosos especialistas en el Sistema Económico Mundial, Samir Amin, llamó el concepto del “imperialismo colectivo” que se ve claramente en la guerra mediática, económica y financiera contra Rusia que emprendió la OTAN bajo el liderazgo de Washington aprovechando el golpe de Estado que ellos mismos promovieron en Ucrania. La desinformación hábilmente propagada reemplazó la verdad convirtiendo a Rusia que no tenía nada que ver en “agresor” y a los nazis ucranianos en “víctimas”.

A la vez Polonia y los países bálticos siguiendo las instrucciones del departamento de Estado norteamericano iniciaron una campaña histérica sobre una inminente invasión rusa. Aprovechando el momento, uno de sus curadores del norte, el Director de Asuntos Europeos en el Consejo de Seguridad Nacional, Charles Kupchan, hizo una advertencia precisamente un día antes de la visita de Obama a Estonia que  “Rusia no debe ni pensar meterse en Estonia o en cualquier otro miembro de la OTAN”. También el jefe real de la OTAN, el general norteamericano Philip Breedlove lanzó una amenaza a Rusia ordenando reforzar la capacidad bélica de la Alianza en “el aire, tierra y mar”.

Se espera que en la cumbre de esta semana de la OTAN que se celebrará en Cardiff, Reino Unido, se modificará el llamado Nuevo Concepto Estratégico de la Alianza elaborado para el período 2010 – 2020 teniendo en cuenta los acontecimientos en Ucrania, Siria e Irak, dando el visto bueno a la creación de bases militares permanentes en Polonia y los países bálticos utilizando el Acta de Prevención de la Agresión Rusa (RAPA) elaborado por el Congreso norteamericano y dirigido hacia el rearme de Europa del Este. También Washington, que paga el 73 por ciento del presupuesto de la OTAN, exigirá mayor aporte de los miembros al mantenimiento de la capacidad bélica de la Alianza y poner en orden las fuerzas armadas de cada país que reciben menos de un por ciento del presupuesto estatal.

Para darse cuenta de la situación de las fuerzas armadas de los miembros de la OTAN que inventaron a Rusia como el “nuevo enemigo” habría que citar lo que la más importante revista alemana Der Spiegel reveló sobre el estado de preparación de los militares alemanes para una posible confrontación. Dice la publicación que de los 109 aviones Euro Fighters solamente 8 son disponibles para el combate y de los 67 helicópteros CH-53 sólo siete pueden volar. Esta es la situación en la mayoría de los miembros de la Alianza.

La Apariencia y la Realidad están en completa contradicción en la OTAN, igual como pasó en la “Guerra de las Galaxias” difundida hábilmente por el aparato propagandístico del gobierno de Reagan en los años 1980 que hizo asustar a los dirigentes soviéticos iniciándose la incertidumbre. Ahora la OTAN está lanzando una campaña propagandística parecida olvidándose que la Rusia de ahora aprendió de las experiencias del pasado y sabe perfectamente lo que significa la frase escrita por el poeta alemán Friederich Freiher von Hardenberg: ”Cuando veas un gigante, examina antes la posición del sol; no vaya a ser la sombra de un pigmeo”.

 

LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE RIA NOVOSTI

Vicky Peláez: La mano negra de EE.UU. en Ucrania (Opinión, RIA Novosti).

http://sp.ria.ru/opinion_analysis/20140828/161510042.html

La mano negra de EE.UU. en Ucrania

© Vicky Peláez

 

28/08/2014

Vicky Peláez

Nuestro objetivo es prevenir la reaparición de un rival sea en el territorio de la ex Unión Soviética o en cualquier otro lugar del mundo (The US Defense Planning Guidance, 7 de marzo 1992)

El golpe de Estado que tuvo lugar en la capital de Ucrania el pasado 22 de febrero, no fue el resultado de una acción espontánea que reflejaba la voluntad del pueblo sino un acto concebido, programado y dirigido por los estrategas de Washington obsesionados con su autoproclamado rol divino de ser el Gran Patrón del mundo entero.

Desde la fundación de los Estados Unidos su consigna ha sido, como lo remarcó irónicamente el escritor norteamericano Johnson Chalmers: “lo que es bueno para América es bueno para todo el mundo”. Por supuesto, la opinión del resto del planeta jamás ha existido para los iluminados globalizadores norteamericanos, como lo demostraron devastando Vietnam, Cambodia, Grenada, Yugoslavia, Irak, Afganistán, Libia, Siria y seguramente lo tratarán de hacer con muchos otros países que están en su lista de espera.

Todo depende de los recursos naturales que tengan estas naciones o de su valor estratégico para los planes norteamericanos orientados principalmente, según el estudioso norteamericano Noam Chomsky, al control de los recursos energéticos del mundo utilizándolo como “instrumento de la dominación del planeta”.

En el documento del Pentágono: “La Dominación del Espectro Completo” (Full Spectrum Dominance,) que significa establecer el completo dominio de los EE.UU. en el aire, tierra, mar y el ámbito informativo, la mayor atención está concentrada en neutralizar la capacidad estratégica de una Rusia resurgente y una China en crecimiento, percibidos por los estrategas del departamento de Defensa como adversarios potenciales.

Dejando aparte China, el principal objetivo de Washington desde la desintegración de la Unión Soviética ha sido rodear Rusia militarmente utilizando ex miembros del campo socialista. Actualmente ya tiene 12 de estos países a disposición de la OTAN. Para probar la capacidad bélica de Rusia, Estados Unidos y sus aliados promovieron una mini guerra entre Georgia y Rusia en el 2008.

Ahora le tocó el turno a Ucrania para convertirse en otro satélite de los Estados Unidos y de sus incondicionales aliados de la Unión Europea. Las consecuencias del golpe de Estado de tendencia neo nazi en este país no se toman en cuenta. Lo que interesa a Norteamérica es estrechar el anillo militar de la OTAN alrededor de Rusia y arrinconarla para iniciar después la segunda fase del proyecto de la “Dominación” elaborado por uno de los más belicosos “think-tanks” norteamericanos The Rand Corporation. En esta fase se planificaba promover la desintegración de Rusia en varios estados para facilitar el acceso a sus abundantes y únicas en el mundo riquezas naturales.

Lo que no esperaron los “iluminados” de Washington en Ucrania era primero, la decisión del 98 por ciento de la población de Crimea de reintegrarse a Rusia y segundo, la determinación de la población del sureste de Ucrania, que es el motor industrial y minero del país mayormente poblado por ruso hablantes, de separarse del país y formar su propio estado independiente. Así empezó el conflicto ucraniano en el este del país que abarca la región de Donetsk con una población de un millón de personas y Lugansk de 440 mil habitantes. Ahora muchos de sus pueblos se han convertido en cementerios.

Según las cifras de las Naciones Unidas, desde 8 de junio de este año hasta hoy día se han registrado en esta región más de 2.000 muertos civiles. También se calcula que hay unos 4.000 heridos entre niños, mujeres y hombres civiles. En general a diario mueren o resultan heridos en el este de Ucrania aproximadamente 70 personas debido a los ataques indiscriminados de las unidades regulares del ejército de Ucrania y de la recién formada guardia nacional de ideología neo nazi. En total hay más de 500.000 ucranianos del este refugiados en Rusia y otros 100.000 desplazados dentro de Ucrania.

Hasta ahora las fuerzas armadas de Ucrania no han sido capaces de doblegar a los llamados separatistas a pesar de la numerosa presencia de los asesores militares y los de la CIA de los Estados Unidos. Los separatistas mantienen en jaque a los militares del actual régimen ucraniano encabezado por el presidente oligarca Petró Poroshenko conocido popularmente en Ucrania como el “Rey de Chocolate” quien es un simple títere de Washington.

Poroshenko siguiendo instrucciones de sus curadores del Norte está a cargo de una histérica campaña contra Rusia como instigadora y promotora de todas las desgracias que actualmente vive su país. Por supuesto, en este contexto los medios de comunicación globalizados están presentando a Norteamérica y la Unión Europea como los salvadores de Ucrania y sus guardianes contra el “agresor” ruso.

Inclusive el Congreso norteamericano introdujo “La Ley de la Prevención de la Agresión Rusa” (RAPA – Russian Prevention Aggression Act of 2014) que autoriza al presidente incrementar el apoyo de EEUU y de la OTAN a las fuerzas armadas de Polonia, Estonia, Lituania y Letonia, además de crear permanentes bases militares de la OTAN en estos países.

Todo esto supuestamente está orientado para “proteger la independencia, soberanía e integridad territorial y económica de Ucrania y otras naciones soberanas en Europa y Eurasia contra la agresión rusa”. A la vez esta ley dio origen a las sanciones económicas y financieras contra Rusia aplicadas por Washington. Lo que sorprendió a todo el mundo es la adhesión silenciosa de la Unión Europea (UE) a la iniciativa norteamericana sabiendo de antemano sobre la repercusión negativa de estas medidas sobre sus propias economías.

Fue una incógnita el hecho de que la canciller de Alemania, Angela Merkel, aceptara sumisamente estas sanciones contra la voluntad de sus corporaciones con vastos intereses en Rusia que los obligaría a despedir unos 300.000 empleados en el primer año de aplicación de estas medidas. Recién la lectura del libro del ex jefe del Servicio de Contrainteligencia Militar de Alemania (MAD – Militarischer Abschirmdienst), el general en retiro Gerd-Helmut Komossa, “Die Deutsche Karte” publicado en 2007 ayudó a aclarar la sumisión de Alemania a los EEUU.

En su libro, Komossa describe como en 1949 Washington y Bonn habían firmado un acuerdo “top secret” vigente hasta el año 2099, según el cual Estados Unidos tendría un control sobre los medios de comunicación alemanes; el canciller de turno debe firmar una Ley De Canciller; y el oro alemán (unos 670 toneladas) se mantendrá en Norteamérica.

Seguro los mismos acuerdos existen con España, Portugal, Italia y Japón, solamente no hay acceso a aquellos tratados. Lo que sí está claro es que la vieja Europa perdió su soberanía y se convirtió en otro títere de Estados Unidos. Repite lo que dice, miente o desinforma el Gran Patrón incapaz de proteger sus propios intereses.

La hábil jugada del presidente ruso Vladimir Putin de contestar a las medidas restrictivas de los EE.UU. y de la UE con las contra sanciones hará perder a Europa 50 mil millones de dólares en el primer año de su aplicación. Y lo curioso de todas estas jugadas es que la UE se pone de rodillas ante un país cuyo sistema, de acuerdo al filósofo político norteamericano, Cornel West, “es disfuncional. Nuestros líderes son cada vez más comprados con soborno legalizado y corrupción normalizada… la secuela de Obama será un estado en depresión pos-traumática”. Los 50 millones de pobres norteamericanos pueden confirmar esta conclusión.

A pesar de todo esto EE.UU. sigue en su ambición, definida en los años 1600 por el poeta inglés, Ben Jonson, “como un torrente que no mira nunca hacia atrás”. En otras palabras no toma en cuenta la historia de muchos imperios destruidos por sus propias ambiciones. Mientras tanto otros países, como Rusia siguen su propio camino hacia adelante analizando cada vez más su herencia histórica y aprendiendo de sus errores. También están tomando precauciones contra las sanciones del Gran Patrón y sus títeres europeos, sus constantes provocaciones y su lucha desenfrenada por la hegemonía mundial.

Las sanciones no tendrían gran duración debido a las más simples leyes de la economía, también se resolvería el conflicto en Donetsk y Lugansk de acuerdo a la voluntad de sus habitantes. La única perdedora será Ucrania a cuya valiosa “canasta de granos” ya echó el ojo la terrible Monsanto.

LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE RIA NOVOSTI

Vicky Peláez: La OTAN busca desesperadamente un nuevo enemigo (Opinión, RIA Novosti).

http://sp.ria.ru/opinion_analysis/20140425/159867435.html

La OTAN busca desesperadamente un nuevo enemigo

Vicky Peláez / © Photo Vicky Peláez

25/04/2014

Columna semanal de Vicky Peláez

“No juegues con el fuego”-decía mi padre/”No tires piedras al agua”-decía mi madre (Rasul Gamzatov, 1923-2003)

Los últimos acontecimientos en Ucrania, siguiendo al pie de la letra el guión escrito por Washington con la cooperación de Bruselas, dieron nueva esperanza a la vieja Organización del Tratado de Atlántico Norte (OTAN) la que después de la desintegración de la Unión Soviética en 1991 estaba buscando desesperadamente un enemigo para justificar su existencia. Por eso, no es de extrañar la belicosidad del Secretario General de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen amenazando a Rusia por supuestamente ser responsable de lo que se está pasando en Ucrania y, en especial por su “anexión” de Crimea. Hace poco Rasmussen declaró que “tendremos más aviones en el aire, más buques de guerra en el mar y estaremos mejor preparados en tierra”, refiriéndose a una posible intervención militar de Rusia en Ucrania. También exigió las sanciones económicas más severas contra el país de Vladimir Putin.

Para entender la política de los líderes de esta organización y su actitud hay que seguir la ruta del dinero. Resulta que para este año Washington aportará a la OTAN algo de 280 mil millones de dólares que constituyen el 70 por ciento de su presupuesto que asciende a unos 400 mil millones de dólares anuales. Si tomamos en cuenta que el presupuesto del Pentágono para el 2014 es de 680 mil millones de dólares, sin contar gastos para las armas nucleares, las operaciones clandestinas de la CIA utilizando drones y  fuerzas especiales y los gastos de la NASA para el programa especial vinculado a los sistemas de misiles, llegaremos a la conclusión que los gastos militares de los EE.UU. junto con los de la OTAN superan un millón de millones de dólares al año.

En realidad la OTAN es un brazo militar y político de Washington en Europa igual como la OEA en América Latina cumple el rol del instrumento político de los Estados Unidos. Fue precisamente EE.UU. que decidió edificar un “Muro de la OTAN” alrededor de Rusia al comienzo de 1990, a pesar de la promesa dada en febrero de 1990 por el secretario de Estado James Baker al presidente de la URSS, Mikhail Gorbachov. Este dijo que “no habrá ninguna extensión de la jurisdicción de la OTAN para sus tropas ni una pulgada hacia el este”. Ahora resulta que ya en aquel entonces se planificaba la expansión de la OTAN y la única cuestión era  “si expandirse o no, sino cuando”, según el libro de James Goldgeier, “Not Whether but When: the US Expansion to Enlarge NATO”. Apenas empezó a colapsar la Unión Soviética en 1991, el secretario de Defensa, Richard “Dick” Cheney declaró que “era necesario el desmantelamiento no sólo de la URSS sino de Rusia para que nunca sea un peligro para el mundo”, afirmó el ex secretario de Defensa, Robert Gates en su libro: “Deber: Memorias de un Secretario de Defensa”, 2014.

En julio de 1994 el secretario de Defensa, William Perry definió el “camino de expansión de la OTAN y el rol de Norteamérica como el líder de este proceso”. El departamento de Estado designó al secretario asistente para los asuntos de Europa, Ronald Asmus como la figura clave para la expansión de la OTAN hacia el este. Sin embargo, el proceso fue aplazado para no perjudicar en las elecciones presidenciales de 1996 a Boris Yeltsin, calificado por George W.H. Bush padre como “el único caballo en Rusia que podemos montar”. Recién en 1997 Hungría, Polonia y República Checa fueron incorporados a la OTAN y de allí empezó el proceso de la expansión de la organización hacia el este bajo la tutela de Washington.

Lo interesante y maquiavélico fue que ya en 1992 los Estados Unidos consideraban la posibilidad de una guerra civil en Ucrania y de una posterior fragmentación del país, según el libro del analista del Cato Institute, Ted Galen Carpenter, “Beyond Nato” (1994). También como enfatizó este estudioso, en aquellos años ya se tomaba en cuenta la posibilidad del “retorno de Crimea a Rusia”. Entonces, lo que sucede ahora con Crimea no es nada nuevo o inesperado para los “iluminados” de Washington y sus seguidores incondicionales de la Unión Europea. Sin embargo, el reingreso de Crimea a Rusia fue utilizado hábilmente por los Estados Unidos para hacer exacerbar las mentes de los líderes europeos y hacerles imponer sanciones a los rusos, perdiendo así toda lógica que fue reemplazada por la irritación, muy al estilo de la Guerra Fría.

Por algo decía Aristóteles que Dios no había concedido a los hombres el don de la lógica. Precisamente esto pasó con los europeos que empezaron primero, con amenazas a Rusia de sanciones económicas, políticas y financieras y después aplicarlas, olvidándose que la Unión Europea depende entre 50 a 60 por ciento del abastecimiento del gas natural, el petróleo y el carbón de Rusia. Hace dos semanas este país disminuyó en un 4 por ciento el envío del gas natural a Europa y de acuerdo al The New York Times, Gasprom está planificando elevar el precio del gas para la Unión Europea a 500 dólares por mil metros cúbicos. Pero los líderes europeos azuzados por sus amos norteamericanos están en completa ofuscación y ya están estudiando la posibilidad de vivir sin gas ruso, lo que es prácticamente imposible.

De acuerdo al “Gas Storage Europe”, los reservorios del gas natural de la Unión Europea están al 46 por ciento de su capacidad, lo que significa unos dos meses de abastecimiento. A la vez, los países como Hungría, Bulgaria, Eslovaquia y Grecia carecen completamente de reservas de gas. El motor de la Unión Europea (UE), Alemania puede satisfacer sus necesidades en el gas solamente en el 15 por ciento, obteniendo el 38 por ciento en Rusia y el 48 por ciento en Noruega y Los Países Bajos, pero las reservas de Noruega y de Los Países Bajos se están agotando. Finlandia depende en el 90 por ciento del gas ruso. Lo que esperan los europeos es la ayuda de Estados Unidos sin percatarse que es prácticamente imposible a plazo corto. Tanto Norteamérica, como Argelia y Qatar podrían, en teoría, enviar gas licuado a la UE pero los puertos de estos países, igual que los de la Unión Europea no tienen la infraestructura y las facilidades necesarias para iniciar esta operación, lo que tomaría no menos de una década para iniciar este proceso.

Hace cinco años, Europa estaba entusiasmada y optimista con la idea del gas de esquisto (Shale gas en inglés-hidrocarburo en estado gaseoso obtenido durante el proceso de la fragmentación de la roca), cuyos depósitos eran grandes en su suelo, especialmente en Polonia, según los especialistas norteamericanos. Sin embargo, la mayoría de los pronósticos estaban exagerados. Las más grandes corporaciones energéticas internacionales, como Exxon, Marathon Oil, ENI, Talisman Energy ya están saliendo de Polonia. A la vez, hay una fuerte resistencia en Europa a la extracción del gas de esquisto debido al daño que produce al medio ambiente.

Este proceso de extracción de gas requiere inyección de agua bajo una fuerte presión y varios químicos como benzoilo y ácido fórmico a las capas subterráneas del subsuelo que pone en peligro el medio ambiente. Por algo en Europa este método de extracción ha sido llamado “El arma de guerra contra el medio ambiente”. En los Estados Unidos la experiencia de 20 años con el gas de esquisto en West Virginia, Kentucky, Virginia y Tennessee hizo devastar una extensión de 6,000 kilómetros cuadrados equivalentes a toda la superficie del estado de Delaware. Esto explica por qué Francia, Alemania y Bulgaria ya han renunciado al gas de esquisto.

Los líderes europeos saben perfectamente que en los próximos diez años estarán dependientes de los recursos energéticos rusos por eso sus sanciones económicas y financieras son bastante dubitativas. A la vez sus corporaciones siguen sus propios intereses. El gigante industrial alemán SIMENS continuará invirtiendo en Rusia en el sector del transporte ferroviario y la energía, según su director, Joe Kasser, a pesar de las tensiones entre el Occidente y Moscú. Lo mismo pasa con las mega corporaciones norteamericanas. VISA rápidamente suspendió las sanciones contra tres bancos rusos al darse cuenta que la mayoría de sus clientes en los últimos cinco años han sido los rusos. El director general de ExxonMovil, Rex Tillerson aceptó el retorno de Crimea a Rusia y está fortaleciendo las relaciones con la corporación rusa Rosneft, siguiendo la misma línea del anterior director de la corporación Lee Raymond que escribió hace años que “yo no soy corporación norteamericana y mis decisiones no están basadas en lo que es bueno para los Estados Unidos”. Lo curioso es que a pesar de las amenazas de las duras sanciones contra Rusia por su anexión de Crimea, el gobierno norteamericano no ha suspendido hasta ahora la entrega de la alta tecnología militar para las tropas rusas como parte de su presupuesto FY2015.

Washington, a pesar de toda su belicosidad sabe perfectamente que el gobierno de Rusia no está asustado y está promoviendo lentamente su propia agenda geoeconómica orientada en herir a los EE.UU. en su Talón de Aquiles que es el petrodólar que cumple el rol de la Moneda de Reserva Mundial. Aislando a Rusia, Washington se podría hacer daño a sí misma pues aceleraría la creación de un sistema monetario alternativo prescindiendo del dólar que ya está en marcha entre los países pertenecientes al grupo BRICS (Brasil, Rusia, India, China Y Sudáfrica). Debido a este proceso el valor de fiat dólar ya está bajando paulatinamente.

Si Rusia y los miembros de BRICS logran a abandonar un día el petrodólar esto produciría, según el analista Peter Koenig, “una pérdida en la demanda para petrodólares estimada en decenas de millones de millones de dólares al año”. Entonces, no está en los intereses de Norteamérica intentar a aislar Rusia seriamente. Tampoco hay que olvidar que Rusia es el más grande productor de energía en el mundo y China es el más grande consumidor lo que significa que el aislamiento de Rusia fortalecería la alianza entre estos dos países vecinos lo que perjudicaría a los intereses de Washington.

Todo esto implica que no es el dilema de Putin respecto a qué hacer en esta situación en realidad, sino el de Barack Obama que está frente al retorno de un mundo multipolar en condiciones del fortalecimiento del poder euro-asiático. Para tratar de detener este proceso, Estados Unidos decidió usar su brazo político militar, la OTAN esperando de rodear Rusia con las bases militares, esta vez utilizando Ucrania para acercarse más a la frontera rusa. Pero eso no es todo, en su mira también están los países miembros de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) dirigida por Rusia. Son Armenia, Bielorusia, Kazajstán, Kirguizstán y Tadjikistán que también están en conversaciones con la OTAN. También hay que tener en cuenta que unos 2,500 militares de estos países recibieron entrenamiento en el Occidente y Tadjikistán está permitiendo el despliegue de las tropas de la OTAN en su territorio.

El acierto de muchos analistas internacionales y rusos, de que debido a la dependencia de Europa de los recursos energéticos rusos lo único que tiene que hacer el gobierno de Putin es esperar y no hacer nada en la actual situación, es peligroso y engañoso. Washington no sólo está tratando de aislar Rusia, rodearla de bases militares con sus radares y escudos supuestamente anti misiles, sino fortalecer su quinta columna de “atlantistas” dentro del país y romper el alma rusa. Dijo alguna vez el pintor peruano, Teodoro Núñez Ureta que “cuando a un pueblo quieren conquistarlo, lo primero que hacen es robarle el alma”. Hasta ahora nadie pudo robarle el espíritu a Rusia. Por algo el fundador del Estado moderno alemán, Otto Von Bismarck dijo alguna vez: “Nunca hagan guerra contra Rusia. Hagan tratados con Rusia”.

 

LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE RIA NOVOSTI

Vicky Peláez (Opinión, RIA Novosti): La ofensiva imperial contra Maduro y Putin.

http://sp.ria.ru/opinion_analysis/20140318/159563471.html

La ofensiva imperial contra Maduro y Putin

Vicky Peláez / © Photo Vicky Peláez.

12:53 18/03/2014

Columna semanal de Vicky Peláez

¡Escúchame! Los romanos sólo toleran quienes les sirven (Max Gallo, “Espartaco”, p.78)

La guerra mediática que se desató casi simultáneamente contra el presidente de Venezuela Nicolás Maduro y su colega Vladimir Putin de Rusia demuestra por enésima vez que Estados Unidos no  tolera vivir con ningún país que se atreva a ser una nación independiente y soberana, con su propio modelo económico y su agenda geopolítica, por eso está dispuesto a utilizar todo a su alcance para lograr su destrucción.

Después de la caída de la Unión Soviética, Washington trazó un plan respecto a la nueva Rusia, en manos de su oportunista y permanentemente borracho presidente Boris Yeltsin y su séquito de corruptos oligarcas “barones”, según el cual este país estaría destinado a no sobrevivir hasta el Siglo XXII. En lo respecto al Siglo XXI, Rusia mantendría, según los gurús iluminados estadounidenses, su condición de una potencia regional de segunda mano sin llegar a convertirse todavía en el “patio trasero” norteamericano y de la OTAN. Pero no contaban que con la llegada de Vladimir Putin al poder, el plan norteamericano empezaría a resquebrajarse y caerse como una casa de naipes.

A la vez Venezuela, tradicionalmente tenía un lugar algo privilegiado en este tan tristemente famoso “patio trasero” debido a sus 329 mil millones barriles de petróleo, y actuaba como un simple y obediente títere del Gran Patrón. Esta situación siguió hasta 1999 cuando asumió la presidencia del país Hugo Chávez quien en 14 años terminó con la dependencia del país, lo transformó en la República Bolivariana y lo enrumbó hacia el Socialismo del Siglo XXI. Fue una gran sorpresa amarga  para la única superpotencia del mundo cuyos líderes pensaron y tramaron que este experimento no duraría ni un año.

Al verse equivocados organizaron un golpe de Estado en 2002, pero el pueblo venezolano y sus fuerzas armadas frustraron aquel golpe y devolvieron el poder a su comandante Chávez. Fue otra gran sorpresa para los iluminados de Washington a quienes ya les había advertido en 1989 uno de los más lúcidos intelectuales franceses, Jacques Attali en su libro “Millennium” donde acertó que “los pueblos de periferia se revelarán un día y romperán lo que es equivalente al nuevo Muro de Berlín que está edificando Norteamérica para asegurar su dominio del Sur”.

La muerte de Hugo Chávez en 2013 fue percibida por Washington como un momento ideal para intensificar la campaña desestabilizadora contra el gobierno bolivariano y su nuevo presidente legítimamente elegido Nicolás Maduro. Para iniciar esta labor utilizaron a la oligarquía local, la clase media acomodada y adiestraron a los estudiantes de las universidades privadas en el terrorismo y la organización de caos para hacer caer al gobierno de Maduro. En otro rincón del mundo ubicado a 9,630 kilómetros de Caracas, en Kiev, Ucrania decidieron hacer algo parecido para que de una vez y para siempre terminar con la esfera de influencia de Rusia, esta vez en Ucrania, siguiendo los consejos de uno de los asesores “invisibles” de Barack Obama, un enemigo de Rusia, Zbigniew   Brzezinski. Este hombre adorado por un poderoso sector de intelectuales y oligarcas rusos siempre postuló que “Rusia sin Ucrania jamás sería una gran potencia”.

Al fracasar la llamada “revolución de color naranja” en Ucrania en 2004, los servicios de inteligencia norteamericanos y de los países de la OTAN se encargaron a entrenar a los nuevos “revolucionarios” ucranianos, especialmente en Polonia y Lituania en la lucha de “baja intensidad” utilizando el terrorismo y sabotaje de matiz neo nazista. Lo que sucedió en Ucrania ha sido en realidad un golpe de Estado neo nazista inspirado, financiado y promovido por los Estados Unidos y la Unión Europea.

 ¿Y qué se puede esperar de EE.UU., si el discurso nazi de Hitler tenía entre sus principales fuentes al libro del magnate norteamericano, Henri Ford, “El Judío Internacional”?.  En su libro “Meine Kampf”, Hitler citó partes enteras del texto de Ford. Lo curioso que igual como en Alemania de Hitler, esta vez en Ucrania los oligarcas locales de origen judío han participado en la financiación de los partidos y movimientos nazistas con el consentimiento de sus colegas europeos. El actual designado por Washington primer ministro de Ucrania, Arseniy Yatsenyuk es también de origen judío.

Por supuesto, Rusia se quedó alarmada con el acontecer ucraniano y presentó sus preocupaciones, especialmente relacionadas con la destitución arbitraria del presidente ucraniano Víctor Yanukovich legítimamente elegido por el pueblo, igualmente por la situación en la península Crimea que alberga la Flota del Mar Negro de Rusia y donde el 60 por ciento de su población de 2,000,000 de habitantes la constituyen los rusos. No hay que olvidar que Crimea, que desde 1783 era parte de Rusia fue traspasada en 1954 por Nikita Khrushchev a Ucrania que era parte de la Unión Soviética. La península es vital para Rusia que le da la salida al Mar Mediterráneo. El hecho de que el parlamento de la península decidió crear sus fuerzas armadas, votó por su reintegro a Rusia y convocó el referéndum sobre esta decisión para el próximo 16 de marzo, fue tomado en seguida por EE.UU. y la Unión Europea como un pretexto para tergiversar la realidad, y acusar a Vladimir Putin de lo que sucedió en Ucrania.

En seguida igual como en el caso de Maduro, Putin se convirtió en el blanco preferido de los políticos occidentales y de los medios de comunicación corporativos globalizados. En ambos casos los periodistas globalizados atacan a ambos presidentes utilizando la “técnica de Maidan” (la plaza de Independencia de Kiev que se convirtió en el epicentro de la “revolución neo nazi” de color marrón).  Al presidente Maduro lo tildan de “dictador”, “ignorante”, “títere de Cuba” y le pronostican que seguirá el destino de Saddam Hussein y el de Muammar Gadafi. Mientras tanto los disturbios no cesan en Venezuela y ya hay más de 20 muertos y más de 100 heridos. Muchos de ellos son víctimas de unos desconocidos francotiradores, igual como está sucediendo en Ucrania.

Lo interesante en Venezuela es que los que protestan violentamente no son pobres sino las personas acomodadas de clase media y los estudiantes de las universidades privadas hábilmente organizados y financiados por los Estados Unidos. Las protestas en Venezuela, igual como en Ucrania se someten a las numerosas especulaciones en la prensa. El periodista de Aporrea, Modesto Guerrero opinó que “hay similitudes en un intento de un sector de oposición de derecha contra un gobierno electo democráticamente que no es del gusto de poderes imperiales (en el caso ucraniano son la OTAN y más EE.UU. y en el caso venezolano son EE.UU. Y Canadá) que están combinando todos los recursos de lo que se llama “guerra de baja intensidad”: algunas muertes, muchos heridos, impacto mediático, imágenes terroríficas”.

Hace poco el sacerdote jesuita panameño Jorge Sarsaneda del Cid formuló en la red unas 15 preguntas cuestionando los motivos de la violencia desatada en Venezuela por la oposición. Señala que mientras la oposición está denunciando el hambre y la escasez de productos de la primera necesidad organizando los destrozos, incendios y manifestaciones, las Naciones Unidas presentan las estadísticas según las cuales Venezuela fue uno de los “cuatro países con menos hambre en América Latina en 2012”. A la vez ¨los avances en salud están entre los más destacados de la región”. También señala que en Venezuela “más del 42 por ciento del presupuesto del Estado se destina a las inversiones sociales y en los últimos años cinco millones de personas salieron de la pobreza. Todo esto muestra que detrás de los desmanes de la oposición está la mano siniestra de los globalizadores corporativos aliados con la oligarquía nacional en su lucha por hacer retornar a Venezuela al seno del patio trasero del imperio. Y por supuesto, el presidente Nicolás Maduro que lo está impidiendo se convierte en un enemigo del cual ellos seguirán tratando deshacerse como sea.

El mismo tipo de la guerra mediática de índole política está orientado contra Vladimir Putin quien se da cuenta perfectamente de que en el juego no está simplemente en la incorporación de Ucrania a la Unión Europea sino su entrada en la OTAN lo que haría peligrar seriamente la seguridad nacional rusa al verse el país, rodeado por las bases de la OTAN y obligado a entrar en una nueva carrera armamentista sacrificando así su desarrollo económico y el bienestar de su pueblo. Pero al tergiversar la realidad, los políticos occidentales crean el pretexto para acusar descaradamente a Putin como “Vlad el Martillo”, “Invasor”, “Mafia Gangster”, “el Agresor”, “el Nuevo Hitler”, “el Imitador de Mussolini” o simplemente “el hombre que perdió contacto con la realidad”, es decir un loco, según la canciller de Alemania Angela Merkel.

Mientras tanto uno de los asesores oscuros de Barack Obama, Zbigniew Brzezinski ya está aconsejando a la OTAN de “ponerse en alerta” y estar lista para una intervención, como lo señaló en su reciente artículo “What is to be done? Putin’s aggression in Ukraine needs a response”. Pero los Estados Unidos sin esperar ninguna agresión rusa, ya están presionando a Rusia financieramente. El asesor adjunto de seguridad nacional de Barack Obama, Tony Blinken afirmó hace poco que “que en términos de aislar a Rusia lo que hemos visto como resultado de apoyo movilizado es que los mercados financieros de Rusia han registrado caídas, el rublo ha registrado caídas y los inversionistas se preguntan si deben a involucrarse o no en Rusia debido a la inestabilidad”.

Teniendo en cuenta todo lo que se está sucediendo en Venezuela, Ucrania y en el resto del mundo podemos afirmar que la Guerra Fría del Siglo XXI ha comenzado tomando como pretexto no la lucha contra el comunismo, sino por el dominio del mundo y de sus recursos naturales. En el caso de Venezuela se trata de 329 mil millones de barriles de petróleo y respecto a Ucrania en el juego están el control de la tercera exportadora de granos en el mundo después de Estados Unidos y Argentina y sus 39 millones de millones de pies cúbicos en reservas de gas natural de esquisto.

 También con Ucrania incorporada a la OTAN, Rusia se verá rodeada de bases militares hostiles, esperando los EE.UU. y la Unión Europea la oportunidad de iniciar la “ucranización” de Rusia con la ayuda de su quinta columna en este país que tímidamente ya está mostrando su cara haciendo comentarios sobre un enorme costo de una posible incorporación de Crimea a Rusia que sin duda alguna traerá la irritación de los Estados Unidos.

A la vez, los intentos norteamericanos de “ucranizar”  Venezuela están orientados hacia el debilitamiento del proceso de integración latinoamericana y la erradicación del proyecto del Socialismo del Siglo XXI.

Para los amos de este mundo el “pasado”, como solía decir William Faulkner, “nunca está muerto”. Sin embargo, su permanencia depende también de la voluntad y sabiduría de los pueblos y del grado de su anhelo hacia el futuro diferente.

LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE RIA NOVOSTI

La hipocresía del capitalismo occidental con respecto a Rusia: La guerra mediática contra los Juegos Olímpicos en Sochi (Vicky Peláez, Opinión-RIA Novosti).

http://sp.ria.ru/opinion_analysis/20140215/159267953.html

La guerra mediática contra los Juegos Olímpicos en Sochi

Vicky Peláez / Foto: RIA Novosti.

14:35 15/02/2014
Columna semanal de Vicky Peláez

Las noticias y la verdad no son las mismas cosas  (Walter Lipman)

La campaña mediática anti rusa, a la que la prensa globalizada ha dedicado tanto esfuerzo y tantos recursos en vísperas,  durante la inauguración y el desarrollo de los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi, ha demostrado que la Guerra Fría no ha terminado, sino simplemente ha traspasado la fase ideológica. Ahora se trata de los intereses geopolíticos y geoeconómicos de los Estados Unidos y de la Unión Europea (UE) cuyos líderes ven un peligro en el resurgimiento de una Rusia vestida de capitalismo neoliberal, pero sin perder su propia idiosincrasia nacional, como una potencia regional. Este hecho ha puesto en guardia a los iluminados globalizadores que decidieron desprestigiar este proceso utilizando miles de sus escribanos a sueldo. Así lo expresó hace poco el diputado ruso Leonid Kalashnikov: “Rusia siempre ha sido un rival geopolítico para Occidente y nadie quiere a sus rivales”.

Por supuesto que tenían que empezar el desprestigio comenzando con el  líder de la Rusia moderna, el presidente Vladimir Putin y tratar de separarlo de su pueblo. Para eso los enemigos del país lanzaron la tesis de que los Juegos Olímpicos en Sochi están destinados, así como lo escribió sibilinamente un editorial de The New York Times, “a la búsqueda de prestigio y poder del presidente Vladimir en el escenario mundial”. No cabe duda que los escribanos de la prensa corporativa globalizada no han tomado en cuenta las encuestas en Rusia, hechas inclusive por las agencias extranjeras, que mostraban el apoyo y confianza del pueblo ruso a su presidente. Por algo los ciudadanos rusos eligieron a Putin en el 2013 como el Hombre del Año. A la vez, las 175 agencias de noticias y medios de comunicación han elegido al presidente ruso como el “Número Uno de los Líderes Mundiales en 2013”. Para nadie es un secreto que no hay un líder opositor de la talla de Putin.

Sin embargo, para la prensa globalizada la corrupción aumentó durante el régimen de Putin. Se olvidaron por completo que este mal empezó a crecer desmesuradamente durante la privatización decretada por Boris Yeltsin quien siguió los consejos de los norteamericanos  Jeffrey Sachs, David Lipton y del economista sueco Aslund Anders – autores del desastre económico en la mayoría de los países de Latinoamérica en los años 1980. Con el beneplácito incondicional de Yeltsin y su primer ministro Egor Gaidar, el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y  el Departamento del Tesoro obtuvieron luz verde para aplicar en Rusia las recetas del Consenso de Washington y sumergir al país en la desastrosa “terapia de choque”. El surgimiento de oligarcas de la noche a la mañana y la entrada de Rusia en una vorágine de corrupción son resultados de los consejos y de las llamadas recetas occidentales.

Tampoco no hay ningún secreto de la existencia de un alto nivel de  corrupción en Rusia -la prensa del país informa permanentemente sobre este mal y, se necesitarían años y la aprobación de muchas leyes drásticas para hacer disminuir este problema, pero no hay pruebas concretas respecto a la supuesta corrupción y el despilfarro  de una tercera parte  de 51 mil millones de dólares gastados para la organización de Juegos Olímpicos en Sochi, tanto denunciada por los medios de comunicación globalizados. El presidente del Comité Olímpico ruso, Alexander Zhukov explicó que una parte del presupuesto ha ido a la Olimpiada y la otra más grande, a la remodelación y el mejoramiento de la infraestructura de toda la ciudad.

En general, la corrupción es una de las características o vicios principales de todos los países que siguen el modelo económico neoliberal. La semana pasada la Comisión Europea presentó un escalofriante informe que reveló que en 2013 la corrupción en la Unión Europea causó pérdidas por 120 mil millones de euros (163.61 mil millones de dólares). Esto obligó a la Comisionada del Interior de UE, Cecilia Malmostrom a declarar que “no hay zonas libres de corrupción en Europa” y que el dinero perdido por sobornos, pagos excesivos, financiamiento político ilegal y otras prácticas fraudulentas es equivalente al presupuesto operativo de la Unión Europea.

En los Estados Unidos, la red de la corrupción aumentó  desde la época de Richard Nixon cuando el 15 de agosto de 1971 los Estados Unidos declaró unilateralmente la inconvertibilidad del dólar en oro.  Basta con leer el libro del ex congresista republicano y ex director del presupuesto del primer gobierno de Reagan, David A. Stockman, “The Great Deformation: The Corruption of Capitalism in América” para darnos cuenta del nivel y la sofisticación de este vicio que “convirtió la economía norteamericana en un gran casino” cuyas consecuencias están pagando los 60 millones de norteamericanos (uno de cada cinco) que sobreviven a base de cupones de alimentación federales y estatales.

En enero pasado la revista norteamericana “Crime and Delinquency” publicó un estudio que arrojó la siguiente conclusión: “casi el 50 por ciento de los afroamericanos en EE.UU. y un 38 por ciento de los blancos van a ser arrestados antes de cumplir 23 años de edad”. Y todo esto está sucediendo en el país donde el presidente de ExxonMobil, Rex Tillerson recibe  solamente como una compensación cerca de 100,000 dólares al día. El mismo presidente de los Estados Unidos, Barack Obama declaró el 5 de enero de 2008 que más de 12,000 corporaciones norteamericanas esconden el dinero, frecuentemente producto de la corrupción, en un enorme edificio en las Islas Caimán. Se calcula que a nivel mundial entre 21 a 32 millones de millones de dólares están escondidos en los paraísos fiscales de los cuales 800 mil millones pertenecen también a los oligarcas rusos.

Entonces los esfuerzos de los globalizadores   de presentar a Rusia precisamente en uno de los momentos más importantes de su recuperación moral, espiritual y física después de 20 años de incertidumbre y desmoralización, como un centro de corrupción mundial haciendo enfoque en los actuales Juegos Olímpicos, no es solamente absurdo sino una muestra del temor y rencor del Occidente frente a un proceso difícil de detener. El implícito boicot de Barack Obama de este evento y de sus servidores incondicionales, Angela Merkel, David Cameron y Francois Hollande al desistir de estar presente, motivando la persecución y discriminación de los gays en Rusia, es también un gesto político porque al mismo tiempo Norteamérica mandó a los Juegos Olímpicos de Sochi la delegación más numerosa en la historia de los juegos de invierno.

Rusia siempre ha sido a través de su historia un país conservador con un gran poder de la Iglesia Ortodoxa sobre los habitantes del país, inclusive en los tiempos del socialismo. Recién en los últimos 20 años ha estado expuesta al neoliberalismo globalizado. La reciente ley de la Duma (Parlamento) ruso sobre la homosexualidad, que provocó “tanta indignación” en el extranjero, es un reflejo de la historia de Rusia. Sin embargo,  esta ley no prohíbe  la homosexualidad y existen clubes y bares para esta minoría en Moscú,  sino “la propaganda homosexual entre los menores de edad”. Si es cierto que se puede tratar esta ley desde diferentes  ángulos y encontrar muchos defectos pero no existe tal prohibición. Antes de indignarse y criticar, los políticos occidentales deben  revisar su propia historia y su actual política de discriminación contra la comunidad gay. Si los políticos y periodistas hubieran leído las leyes norteamericanas respecto al homosexualismo, entonces se darían cuenta que en siete estados las leyes son similares a las de Rusia. Pero es mucho pedir cuando no haya  voluntad.

Los que hemos vivido en los Estados Unidos sabemos de la violencia contra hombres, mujeres y adolescentes homosexuales, es más, sólo la apariencia puede ser motivo de agresión, no hace mucho Nueva York fue sacudida por el caso de dos hermanos ecuatorianos que caminaban abrazados en una noche de invierno y que fueron golpeados por  un grupo de afroamericanos hasta matar a uno de ellos. Por otro lado, la lista de los casos de violencia policial contra los gay  es larga, muy larga.

En los Estados Unidos recién en 1973 la Asociación de Psiquiatras Americanos (APA) redefinió la “homosexualidad como una minoría no menos humana que afroamericanos, hispanos, asiáticos y discapacitados”. Antes de esta conclusión, la homosexualidad se consideraba como un trastorno mental. En realidad la situación con gays en Rusia no es diferente que había sido en Norteamérica  y Reino Unido hace 20 años. Tampoco hay que olvidar que en algunos estados de Norteamérica  existen todavía lo que se llama privados “Boot Camps” para reformar a los niños homosexuales.

Los escribanos globalizadores en su afán de satisfacer a sus curadores corporativos están tratando de disminuir la majestuosidad, espectacularidad y articismo de los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi quieren desvirtuar el ambiente de amistad que reina allí, introduciendo en sus informes y reportajes muchas  distorsiones  y por supuesto mentiras.

Basta con leer los artículos llenos de envidia de The Washington Post, The New York Times, The Wall Street Journal, The Miami Herald y de tantas otras publicaciones para darse cuenta de la existencia de la censura, manipulación y propaganda política para distorsionar la realidad en Rusia. Los integrantes del equipo de la TV NBC, Mat Lauer, Meredith  Viera y el editor David Ramnick se han convertido en campeones de la desinformación y la politización a través de sus informes de Sochi. Resulta que cuando una copa electrónica no se abrió para convertirse en el quinto anillo olímpico, los periodistas de la NBC comentaron que esto sucedió “porque los rusos eran demasiado ambiciosos”.

El mensaje de la NBC está enfocando a que Putin quiere mostrar lo mejor de Rusia al mundo “pero América no quiere percibirlo debido a su excepcionalidad y que el presidente de Rusia es un autócrata que no permite el florecimiento de los valores democráticos en Rusia”, sostienen. Lo que tratan de ocultar estos y muchos otros hombres de medios de comunicación globalizados  es que ni Estados Unidos ni Unión Europea no hubieran podido realizar este evento a la magnitud de la Olimpiada en Sochi debido a la crisis económica que los está agobiando. No pueden ocultar lo apoteósico del evento y les asusta la resurrección de una Rusia moderna y la cada vez creciente amistad de este país con China. Entonces, su irritación por la incapacidad de doblegar y debilitar a Rusia y presentarla como un “estado fallido”, la disfrazan de la propaganda política distorsionando burdamente la realidad.

Mientras tanto, la  Rusia moderna está avanzando hacia su nuevo destino  en un mundo multipolar gane o no gane muchas medallas en esta Olimpiada. Sin duda alguna, habrán otros eventos no menos importantes en un futuro no tan lejano donde sorprenderá a la humanidad por sus éxitos. Mientras tanto, como decía el  ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, “ladran los perros Sancho, es señal de que avanzamos”.

LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE RIA NOVOSTI

Vicky Peláez (Opinión, RIA Novosti): Rusia y Latinoamérica cada vez más cerca.

http://sp.ria.ru/opinion_analysis/20140110/158953020.html

Vicky Peláez / Foto: RIA Novosti.

Rusia y Latinoamérica cada vez más cerca.

No hay mejor progreso de la civilización que el progreso del poder de cooperación (John Stuart Mill, 1806-1873)

El mundo entero está actualmente en proceso de  evolución. Europa, incapaz de encontrar salida de la severa crisis económica, se enrumba, según el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, a la creación de un espacio económico común, libre de la estructura Nación-Estado y para eso quiere erradicar identidades nacionales y  tradiciones  acumuladas desde tiempos ancestrales.

Por su lado, el mentor y patrón de la Unión Europea, Estados Unidos – la única superpotencia en el mundo- se está esforzando, para preservar, de acuerdo a Barack Obama, su “liderazgo global y mantener la superioridad militar”. A la vez, dice Obama, “reforzar todos los aspectos del poder norteamericano en el mundo  que está en proceso de cambio y requiere el liderazgo estadounidense”. Tanto la Unión Europea (UE) como la Norteamérica están luchando por mantener el mundo unipolar.

Simultáneamente con esta tendencia de unificación del poder globalizado, está en marcha en Euroasia, especialmente en Rusia,  un proceso opuesto dirigido hacia la creación del mundo multipolar. Lo interesante es que esta orientación la está tomando también América Latina ubicada en el otro extremo del globo terráqueo. Desde el año 2005, Latinoamérica entró en el ciclo, llamado por el presidente de Ecuador, Rafael Correa “cambio de época”, lo que se expresa en el desmantelamiento de las estructuras del “patio trasero” y el inicio del proceso de integración en el continente. A diferencia de UE, ellos quieren conservar y reforzar  las estructuras del Estado-Nación y las tradiciones oriundas de cada pueblo. En términos de Hugo Chávez, el futuro de Latinoamérica estará asegurado en un mundo pluripolar.

Rusia también en los últimos tres años inició su propio proceso del “cambio de época”. Esto se refleja en su política, tanto nacional como internacional, que cada vez es más acertada y  definida con mayor claridad dejando atrás las ambigüedades de la perestroika y el entreguismo aberrante  de la década Yeltsin. Quizás esta coincidencia explica el  crecimiento de las  relaciones, cada año más dinámicos, entre Rusia y América Latina. Esta relación ya no tiene una connotación ideológica sino es más pragmática, orientada a los intereses económicos y financieros.  Sin embargo, siempre queda un “sabor nostálgico”, según el analista del Elcano Royal Institute, Carlos Malamud.

No hay que olvidar que con el inicio de “perestroika”, la Unión Soviética y después de su desintegración Rusia,  habían abandonado  todo lo que logró la Unión Soviética en 75 años de su existencia en Latinoamérica, tanto en el aspecto económico como político y en especial, cultural. Prácticamente cedieron voluntariamente sus posiciones en el continente a los Estados Unidos a cambio de nada. Se entusiasmaron con las recetas del Consenso de Washington que fueron presentadas hábilmente por del economista de la Universidad de Harvard, Jeffrey Sachs como un camino seguro hacia el bienestar y el desarrollo. En la práctica este modelo, a sabiendas de sus mentores,  llevó a los rusos  hacia el  “desarrollo del subdesarrollo”.

Lo mismo pasó en América Latina en los años 1980-1990 cuando todo el continente se sumergió en una crisis económica y financiera cuyas consecuencias reforzaron la hegemonía de los Estados Unidos. Esta fórmula arrojó a Latinoamérica a un ciclo de dependencia y pérdida de la soberanía, a excepción de Cuba que siguió su propio camino ignorando el beso de despedida que le dio  Mijaíl Gorbachov a Fidel Castro. Pero como todo fluye en este mundo y nada se queda igual, llegó el momento para el despertar popular en América Latina que la impulsó a la búsqueda de su propia identidad y a la integración regional. Nuevas realidades exigieron a los gobernantes a buscar nuevos aliados y mercados para romper el cerco de la dependencia edificado por Norteamérica. Por eso, no es de extrañar que Latinoamérica empezó a percibir que Rusia, junto con China son los países con los cuales podría compartir  beneficios.

Rusia también percibió a tiempo que Latinoamérica se estaba convirtiendo en una importante región con un pujante desarrollo económico que podría convertirse en el futuro en un importante socio económico y político. Tanto los pueblos latinoamericanos como los rusos están apoyando la agenda multipolar, en términos rusos o pluripolar, de acuerdo a los habitantes del continente. También  la mayoría de los gobiernos latinoamericanos, igual que los gobernantes rusos  rechazan enérgicamente la imposición y el uso de la fuerza para la solución de los conflictos internacionales. Esta tendencia de coincidir se ha visto claramente en el caso del bloqueo comercial a Cuba, el asunto de las Malvinas y en la prevención de la ocupación de Siria por las tropas de la OTAN.

En una reciente entrevista publicada por la revista rusa “Geopolítica”, el analista argentino Carlos Pereyra Mele señaló que “Actualmente Rusia se percibe en Latinoamérica como un gran país con el que es importante tener una relación y que había regresado a la escena mundial como un gran contraste frente a los intentos de EE.UU. de imponer un orden unipolar tras el colapso soviético. Acuerdos suscritos por algunos países de América Latina con Rusia para profundizar las relaciones comerciales y técnico-militares son los vientos nuevos que pasan a través de América”.  Hoy día, el volumen total del comercio bilateral es modesto sumando un total de 16.200 millones de dólares pero existen todas las condiciones para que se amplíen los contactos entre las universidades, empresas, centros científicos y turísticos.

Según el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, Brasil en la actualidad es el principal socio comercial de Rusia en América Latina y  ambos países planifican elevar el volumen de negocios hasta 10 mil millones de dólares al año. La reciente visita del ministro de Defensa ruso Serguéi Shoigú al Brasil ha roto cierta barrera ideológica de los militares brasileños y abrió las posibilidades para la venta del armamento ruso, como el sistema de defensa antiaérea Pantsir-S1 con un alcance de 20 kilómetros de distancia  y 15 kilómetros de altura. A la vez, Ecuador ha sido uno de los primeros países latinoamericanos que se ha convertido en uno de los principales socios comerciales de Rusia y en términos de Vladimir Putin, “un valioso socio estratégico de Rusia en América Latina”. El comercio bilateral creció a 1.500 millones de dólares al año.

El cambio de época en América Latina se refleja no sólo en relaciones comerciales con los países como Rusia sino en la búsqueda de las estructuras alternativas a las impuestas por los Estados Unidos. Los gobernantes latinoamericanos se han dado cuenta por fin que el desarrollo es imposible sin una sólida base tecnológica y científica regional. Por eso recalcó el presidente de Ecuador, Rafael Correa que siendo Rusia una potencia en ciencia y tecnología, Ecuador necesita su soporte para emprender la ruta por este escabroso camino, en el que deben cooperar las ciudades científicas de Skólkovo en Rusia y Yachay en Ecuador. Lo mismo señaló  la presidenta de Argentina Cristina Fernández al anunciar la puesta en marcha del “Plan Argentina Innovadora 2020” sobre la base del conocimiento científico- tecnológico y la innovación.

Entonces, hay un interés mutuo tanto en Latinoamérica como Rusia no sólo en áreas como defensa, cooperación técnico-militar, energía sino  en exploración del espacio, desarrollo de la energía nuclear y sobre todo en el intercambio científico para crear estructuras alternativas como la  única posibilidad de salir de la dependencia de los Estados Unidos. Uno de los ejemplos de este proceso se realizará en Brasil y Argentina cuando ambos países se desconecten en junio de este año del Internet norteamericano, tal como lo planifican.

Y hay mucho que hacer más en este camino y en especial terminar con el oligopolio de los medios de comunicación en América Latina y con el pro norte americanismo de la mayoría de los medios de comunicación rusos que frenan el desarrollo socio económico, tanto en Rusia como en América Latina, porque distorsionan permanentemente la realidad.

El ejemplo más concreto son los titulares de la prensa rusa que día a día insinúan e informan sobre el peligro de los actos terroristas durante la próxima Olimpiada en Sochi, siguiendo irresponsablemente a sus colegas globalizados europeos y norteamericanos. Esos medios,  se olvidan que la noticia debe ser balanceada y no informan  con igual insistencia sobre las  grandes medidas de seguridad, ni las capturas de terroristas, tal como hacen los medios en otros países cuando sufren atentados terroristas, recordemos por ejemplo el caso de la maratón en Boston. Informar parcialmente sólo contribuye a crear más pánico y hacer el juego a los enemigos internos y externos del país.  Parece que muchos periodistas se olvidaron por completo o simplemente  ignoran lo que se llama la ética profesional.

Sin embargo, todos estos detalles son pequeñas piedras en el desarrollo tanto de América Latina como de Rusia. Decía el filósofo inglés John Mill Stuart en su tratado “Sobre la Libertad” que “La naturaleza humana no es una máquina que se construye según el modelo y dispuesta a hacer exactamente el trabajo que sea prescrito, sino un árbol que necesita crecer y desarrollarse por todos lados, según las tendencias de sus fuerzas interiores que hacen de él una cosa viva”.

Latinoamérica y Rusia están actualmente en este proceso cuyo resultado dependerá de sus pueblos que son “sus fuerzas interiores” que determinarán el futuro de Rusia y América Latina.

LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE RIA NOVOSTI