Resoluciones principales del XXXV Congreso de la Unión de Partidos Comunistas – Partido Comunista de la Unión Soviética (Solidnet).

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XXXV Congreso de la Unión de Partidos Comunistas – Partido Comunista de la Unión Soviética – Resoluciones principales

Comunicación informativa

El 1 de noviembre de 2014, en la ciudad de Minsk (República de Belarús) se celebró el XXXV Congreso de la Unión de Partidos Comunistas – Partido Comunista de la Unión Soviética (UPC-PCUS).

En el XXXV Congreso participaron 119 delegados de 17 partidos comunistas unidos en la UPC-PCUS.

El Informe Político fue presentado por el presidente del Consejo Central de la UPC-PCUS G.A. Ziuganov. El Informe de Balance de la Comisión de control e inspección de la UPC-PCUS al Congreso fue presentado por А.V. Svirid.

El Congreso aprobó unánimemente la Disposición sobre el Informe Político del CC de la UPC-PCUS, la Resolución “¡Continuaremos con dignidad la causa del Gran Octubre!” (sobre el 100 aniversario de la Gran Revolución Socialista de Octubre) y las Declaraciones: “¡Confiamos en el futuro de Ucrania!”, “¡La proeza inmortal de los pueblos soviéticos vivirá en los siglos!” (Para el 70 aniversario de la Gran Victoria), “¡Cerrar el paso a la agresión fascista!”.

En la primera reunión plenaria organizativa del Consejo Central de la UPC-PCUS G.A. Ziuganov fue reelegido por unanimidad de votos como presidente del CC de la UPC-PCUS. Se formaron la Secretaría y el Comité Ejecutivo Político de la Unión de Partidos Comunistas.

Disposición

del XXXV Congreso de la UPC-PCUS sobre el Informe Político

del Consejo Central al Congreso de Partidos Comunistas

Tras haber conocido y discutido el Informe Político del Consejo Central de la UPC-PCUS, el XXXV Congreso de la Unión de Partidos Comunistas-Partido Comunista de la Unión Soviética señala que durante el período transcurrido entre dos Congresos la situación internacional se agudizó bruscamente. La principal amenaza al presente y el futuro de la Humanidad no la constituyen las epidemias mortíferas ni el terrorismo religioso y el extremismo sino el sistema capitalista en quiebra pero aún dominante en el planeta que reproduce sin cesar las crisis económicas, el pillaje bélico, la miseria flagrante, la destrucción despiadada del medio ecológico.

La situación internacional en los últimos años se determina por una durísima crisis económica y financiera que sacudió los fundamentos del orden capitalista mundial. Según las previsiones de los directivos del Banco Mundial, “la tormenta todavía está por llegar”. No es extraño que la oligarquía financiera mundial habitualmente trata de trasladar sus problemas irresueltos sobre los hombros de los habitantes de Asia, África y América Latina.

Un lugar especial en los planes de los estrategas del «caos gobernable» lo ocupan los países miembros de la Comunidad de Estados Independientes. La “Guerra fría” del imperialismo norteamericano y sus secuaces en el bloque agresivo de la OTAN contra nuestra Patria común, la Unión Soviética, con la ayuda activa de la “quinta columna” dentro el país terminó en 1991 con la desintegración de la potencia multinacional unida históricamente surgiendo así territorios llamados “independientes”, con el rompimiento de los vínculos económicos, culturales y personales entre sus pueblos.

Pero incluso una soberanía tan “mutilada” de las ex repúblicas soviéticas no les conviene a los nuevos “dueños mundiales”. Su objetivo principal es hacer volver a nuestros pueblos a la barbarie medieval, convertir el espacio de la ex URSS en campo de luchas internas sangrientas incesantes. Durante ya más de 20 años, la reacción imperialista global de una manera dura y firme lleva a cabo la política de socavamiento de la estatalidad nacional de los pueblos soviéticos separados, del reforzamiento de las tendencias neonacistas y fascistas, de la manipulación descarada de la conciencia  social, del fomento de las discordias interreligiosas e interétnicas.

Estos procesos se manifestaron con toda evidencia en Georgia, Letonia, Lituania, Moldavia y Estonia. Pero los más explosivos son ahora los intentos de desintegrar el Estado ruso, desestabilizar la situación política y social en el país, dividir su territorio y saquear sus riquezas. La ofensiva furibunda contra Rusia y otros países amigos del espacio postsoviético se desarrolló en Ucrania. En febrero de 2014, los nazis ucranianos financiados generosamente por los servicios especiales de Estados Unidos perpetraron el golpe de estado armado en la república y provocaron la guerra civil fratricida. Los resultados del golpe pro fascista se afianzaron mediante las elecciones presidenciales y parlamentarias seudodemocráticas que se celebraron en el ambiente del chovinismo extremado y la sicosis anticomunista, de la represión contra los adversarios políticos de la camarilla gobernante.

Pese a los éxitos provisionales de los marionetistas occidentales en el sucio negocio de la división de los pueblos hermanos, el anhelo del renacimiento del Estado de la unión común en una u otra forma está vivo en los corazones de millones de los soviéticos. Además, las necesidades económicas pertinentes se abren camino inevitablemente. Gracias a los esfuerzos de los dirigentes de Belarús, Kazajistán y Rusia fue creada Unión Económica Euroasiática a la que ya se ha adherido Armenia. Próximamente, en esa alianza económica internacional más grande por el territorio se integrará Kirguizistán.

La fuerza política más consecuente que lucha incansablemente por la integración voluntaria es la Unión de Partidos Comunistas, en la cual en 1993 se reorganizó provisionalmente, hasta la reconstrucción de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas renovada, el Partido Comunista de la Unión Soviética. Durante el período transcurrido desde el anterior XXXIV Congreso, el Consejo Central, el Comité Ejecutivo Político y la Secretaría del CC de la UPC-PCUS llevaron a cabo trabajo para consolidar el movimiento comunista de los países de la Comunidad de Estados Independientes, así como de los Estados del Báltico, Georgia y Ucrania. En la UPC-PCUS militan 17 partidos hermanos con más de trescientos mil comunistas en sus filas.

Los hitos significativos en la vida de nuestra Unión fueron el Foro Internacional “¡Unidad como camino al salvamento de los pueblos hermanos!” en verano de 2011, y la suscripción en febrero de 2012 de la Declaración que reafirmó la fidelidad a los principios del Tratado constitutivo de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Se consolidó la solidaridad internacional de los partidos en la lucha contra la reacción imperialista y la amenaza creciente del fascismo. Un mecanismo eficiente de ayuda mutua es el trabajo de los observadores internacionales durante las campañas electorales.

Los miembros del Consejo Central de la UPC-PCUS encabezados por su presidente Guennadi Adreevich Ziuganov hicieron un aporte esencial a la lucha por la libertad y la independencia de Abjasia, república de Transdnistria y Osetia del Sur, y el reconocimiento de su soberanía estatal y la autodeterminación de los pueblos.

Nos espera un gran trabajo, trabajo largo y complejo cuyo resultado dependerá completamente de nuestra firmeza ideológica y cohesión organizativa.

El Congreso dispone:

  1. Calificar el trabajo del Consejo Central de la Unión de Partidos Comunistas-PCUS como satisfactorio.
  2. Respaldar las estimaciones y conclusiones del Informe Político del Consejo Central de la UPC-PCUS al Congreso, guiarse por ellas en las tareas prácticas cotidianas de los partidos comunistas miembros de la Unión.

Aprobar la Resolución del XXXV Congreso de la UPC-PCUS “¡Continuaremos con dignidad la causa del Gran Octubre!”;

Declaraciones del Congreso:

“¡La hazaña inmortal de los pueblos soviéticos vivirá en los siglos!”;

“¡Cerrar el paso a la agresión fascista!”;

“¡Confiamos en el futuro de Ucrania!”.

3. Considerar como tareas estratégicas principales de los partidos comunistas hermanos en las condiciones actuales peligrosas: la unificación de todas las capas de trabajadores para encontrar salida a la crisis global, superar sus efectos desastrosos; hacer frente a la fascistización de la vida social; el renacimiento del modo social socialista. Para lograr estas tareas es preciso conjugar flexiblemente los métodos de lucha parlamentaria y extraparlamentaria.

4.  De una manera tenaz y constante hacer la propaganda de la ideología marxista-leninista, de los principios del internacionalismo proletario, dar una respuesta oportuna a las manifestaciones nacionalistas, a todo intento de sembrar las semillas del odio y desconfianza entre los pueblos. Iniciar la creación de los comités de defensa de monumentos a V.I. Lenin, monumentos conmemorativos a los soldados-libertadores soviéticos, otros monumentos y símbolos relacionados con las realizaciones revolucionarias, combativas y laborales del pueblo soviético.

Considerar necesaria la activación del trabajo de elaboración de una nueva versión del Programa de la UPC-PCUS. Utilizar de la forma más amplia la prensa partidista y los medios de información masiva electrónicos. En el período preparatorio del 70 aniversario de la Gran Victoria y el 100 aniversario del Gran Octubre, celebrar conferencias y “mesas redondas”, jornadas de cultura y festivales, organizar la edición de la literatura política y científico-teórica.

5. El Congreso considera como importantísima tarea el reforzamiento del rol de la Unión de Partidos Comunistas en la organización de las investigaciones científicas sobre los problemas actuales de la teoría y práctica de la lucha por el socialismo, de la experiencia histórica de materialización de las ideas del Gran Octubre. Recomendar al Consejo Central de la UPC-PCUS junto con los órganos directivos de los partidos comunistas integrantes de la Unión estudiar el problema de creación de un Centro científico metodológico adjunto al Comité Ejecutivo Político del CC de la UPC-PCUS.

6. Para consolidar en las masas la conciencia de pertenencia histórica a la Patria única, del sentimiento de respeto de todas las naciones y etnias de la ex Unión Soviética continuar la tradición de celebración de los congresos de los pueblos del Estado confederado de Rusia y Belorús, del Cáucaso y la región de Asia Central. Junto con la defensa de las respectivas lenguas nacionales prestar apoyo multiforme al idioma ruso como medio de comunicación entre las naciones, del enriquecimiento recíproco de las culturas y asimilación de los logros de la civilización mundial.

7. Incrementar la campaña de solidaridad con los partidos hermanos que son objeto de represalias por parte de los regímenes gobernantes, antes que nada con el Partido Comunista de Ucrania y el Partido Comunista Unido de Georgia. Dar una cobertura informativa pública amplia y denunciar cada hecho de persecución de los comunistas y sus partidarios por las convicciones políticas. Aprovechar todo el arsenal de herramientas políticas y jurídicas para la más pronta liberación de nuestros compañeros encarcelados.

8. Prestar una seria atención a las cuestiones de consolidación orgánica de las filas del partido. Poner en el centro de atención las tareas de atraer a los partidos hermanos de las nuevas fuerzas integradas por obreros, trabajadores del campo, mujeres y jóvenes. Perfeccionar el sistema de la formación partidaria de los cuadros del partido. Ampliar el círculo de aliados de la UPC-PCUS, cooperar más activamente con las asociaciones sindicales, militar-patrióticas, de veteranos, femeninas y de los jóvenes cuya actividad no contradice la idea del renacimiento de la Unión de pueblos hermanos iguales en derechos y soberanos sobre la base voluntaria. En aras de salvar las culturas nacionales contribuir a la unión de intelectuales, trabajadores de la ciencia y la educación.

9. Tener presente la importancia de una estrecha interacción con los partidos comunistas y obreros, demás fuerzas de izquierda del planeta, la búsqueda de los campos de coincidencia de los intereses con un abanico amplio de las organizaciones sociales internacionales y regionales, fomentar las relaciones internacionales de la Unión de Partidos Comunistas. El Congreso confirma el rumbo de la UPC-PCUS en aras de la libertad y democracia, la paz y el progreso social.

10. Encomendar al nuevo Consejo Central de la UPC-PCUS elaborar en los próximos tres meses las medidas prácticas para implementar las decisiones del Congreso así como llevar a la práctica propuestas y sugerencias críticas expresadas por los delegados.

Ciudad de Minsk,

01 de noviembre de 2014

R E S O L U C I ó N

“¡Continuaremos con dignidad la causa del Gran Octubre!”

(Sobre el 100 aniversario de la Gran Revolución socialista de Octubre)

Se acerca el centenario de la Gran Revolución Socialista de Octubre. Nuestra revolución es el acontecimiento más destacado del siglo XX que señaló el salto de la Humanidad nunca conocido antes en la historia hacia el futuro.

El Gran Octubre es un fenómeno específico ruso y al mismo tiempo de dimensiones internacionales. La Revolución rusa fue inevitable ya que en el año 1917 el país era todo un nudo de antagonismos que reflejaban las particularidades de su desarrollo histórico. Rusia tenía que resolver las agudas contradicciones entre el desarrollo más amplio de las fuerzas productivas y las tenazas estrechas de relaciones de producción del tipo semifeudal, entre la superestructura monárquica y las necesidades político-sociales del capitalismo ruso de desarrollo medio, entre los intereses del centro y los traspatios nacionales. La revolución dio lugar a la contienda irreconciliable entre la unión de la clase obrera y el proletariado y la unión de latifundistas y capitalistas. La victoria de la Gran Revolución Socialista de Octubre se hizo realidad debido a la agudización de numerosas contradicciones en plena Primera Guerra mundial.

Esta revolución fue también un fenómeno global puesto que la contradicción principal entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción requería insistentemente su resolución a escala global. La victoria del Gran Octubre dio inicio a un orden social de vida cuando por la primera vez en la historia multisecular fue liquidada la explotación del hombre por el hombre.

La teoría marxista-leninista de desarrollo social se convirtió en la estrella polar de la creatividad social de las masas trabajadoras, en primer lugar de la clase obrera rusa. La expropiación de la propiedad privada grande fue una respuesta del proletariado al sabotaje masivo de los dueños de las fábricas y los empresarios. Al mismo tiempo, ese proceso objetivo fue una etapa en la realización del paso fundamentado científicamente por Carlos Marx y Federico Engels del poder omnímodo de la propiedad privada a la instauración de las relaciones socialistas. Las empresas nacionalizadas se convirtieron en la propiedad de todo el pueblo. El Estado ejercía solamente funciones administrativas respecto a ellas.

La Gran Revolución Socialista de Octubre convirtió los Soviets nacidos gracias a la creatividad revolucionaria de las masas en la forma más eficaz del poder público. Así fueron sentados los cimientos del poder popular genuino. Aglutinó la democracia directa de los trabajadores de las empresas, fábricas, minas, agricultura y silvicultura y la democracia representativa del nuevo tipo que no supone la separación del poder legislativo y ejecutivo.  El Poder Soviético nacido a la luz del Gran Octubre representaba por si la unidad única de la organización social masiva y el nuevo tipo del Estado.

La garantía del éxito del Gran Octubre en 1917 fue la formación de la vanguardia política de nuevo tipo: la clase obrera rusa apoyó decididamente la corriente del marxismo revolucionario formada bajo la dirección de Vladimir Lenin que entró firmemente en la historia bajo el nombre del bolchevismo. No es casual que en la obra “Enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo” Lenin indicó primeramente la “significación internacional” (en el sentido estrecho de la palabra), así como los fundamentos de la teoría y práctica bolchevique”. El bolchevismo aunó la metodología del marxismo revolucionario, los principios organizativos del partido de nuevo tipo que suponían la acción mancomunada de sus filas y un firme apoyo en la clase obrera como la fase social primaria.

La victoria de la Gran Revolución Socialista de Octubre sentó los cimientos de una sólida alianza de todas las clases que viven con su trabajo sobre la base de la dictadura del proletariado. Una importante particularidad de la revolución proletaria fue su incompatibilidad con el oportunismo que en realidad no es otra cosa sino una herramienta de la introducción de la ideología y política burguesa en la actividad de los partidos comunistas, el movimiento obrero y la conciencia de las masas multitudinarias de los trabajadores.

La Gran Revolución Socialista de Octubre tuvo su continuación lógica en la victoria heroica de la alianza de la clase obrera y el campesinado sobre la contrarrevolución interna y la intervención extranjera durante la Guerra Civil desatada por el capital ruso y mundial. Esa victoria sentó las premisas para la construcción socialista pacífica y fructífera durante el período de reconstrucción y en los años de los planes quinquenales heroicos de preguerra. Durante el decenio de los años 1930, la sociedad soviética bajo la dirección del Partido Comunista hizo tantas realizaciones para las cuales las economías capitalistas principales necesitaron 50–100 años. Se llevó a cabo exitosamente la industrialización socialista, la colectivización, la revolución cultural. En cuanto al desarrollo económico y cultural, la URSS ocupó posiciones de primera en el mundo.

La Gran Guerra Patria del pueblo soviético contra el fascismo alemán y el militarismo japonés fue una dura prueba para la firmeza de los ideales de la revolución proletaria y de la fidelidad del pueblo soviético multinacional millonario al rumbo político histórico que fue eligió en octubre de 1917. La Bandera Roja izada sobre el Reichstag rendido en mayo de 1945 se hizo un símbolo eterno de la unidad de la generación revolucionaria de padres y la generación de guerra de los hijos.

Echando una mirada retrospectiva, repitiendo las palabras de José Stalin podemos afirmar que la vitalidad del socialismo soviético y el régimen soviético estatal se confirmaron también con los éxitos de nuestro pueblo en la construcción socialista de postguerra. El Gran Octubre se materializó en la conquista del cosmos, la creación de los poderosos complejos productivos territoriales en el Volga y el Obi, en Siberia Central y Oriental, en las transformaciones económicas y culturales efectuadas en todas las repúblicas federadas de la Unión.

No es culpa de la Gran Revolución Socialista de Octubre el hecho de que sus ideales, su materialización reñían a veces con las realidades de la sociedad soviética. El atraso en la competición con el sistema capitalista mundial, la disminución del rol del trabajo ideológico-político y de la educación política de las masas, la violación de las normas leninistas de la vida partidaria, por un lado, tuvieron como efecto en los 1970-1980 el debilitamiento de la base clasista del partido comunista gobernante, y, por el otro, permitieron que los arribistas y oportunistas empedernidos ocuparan los puestos más responsables. El efecto de su labor destructiva fue el retroceso grave del socialismo, la contrarrevolución burguesa y la restauración del capitalismo en el territorio de la URSS y los países de Europa Oriental.

Sin embargo, la lucha clasista por la afirmación de los ideales comunistas continúa. La prueba de ello es la conservación firme de los elementos de la vida socialista en la República de Belarús, el sueño de la mayoría de los ciudadanos rusos sobre el renacimiento de la sociedad que recoge en lo general los logros del socialismo soviético y la resistencia tenaz contra los secuaces fascistas en el Sud-Este de Ucrania. Lo testimonia también la incapacidad del mundo capitalista de mantener la democracia burguesa clasista en la situación de crisis y el retorno a la práctica de métodos fascistas.

Al expresar la voluntad y la posición política de los partidos comunistas integrantes, el XXXV Congreso de la UPC-PCUS confirma la justeza de las estimaciones esenciales sobre la Gran Revolución Socialista de Octubre dados por el marxismo-leninismo. Confirmamos nuestra fidelidad indestructible a ellas. La Unión de Partidos Comunistas – PCUS no solamente es continuadora de los ideales del Gran Octubre sino también de su quehacer revolucionario. El socialismo y el poder del pueblo son las consignas principales de nuestra organización comunista internacional.

Apoyándose en el análisis marxista-leninista de la Gran Revolución Socialista de Octubre y partiendo de la necesidad de librar una lucha decidida por la materialización de sus grandes ideales, el XXXV Congreso de la UPC-PCUS recomienda a los partidos comunistas miembros de la Unión elaborar y poner en acción un conjunto de actividades dedicadas al 100 aniversario de Octubre.

El Congreso dispone:

1. Recomendar a los partidos comunistas que forman parte de la UPC-PCUS celebrar, siguiendo el ejemplo del PCFR, reuniones plenarias de los órganos directivos centrales dedicadas al análisis de la situación de la clase obrera en sus respectivos países y consolidar la influencia de los partidos comunistas dentro del proletariado.

2. Encargar al Consejo Central de la UPC-PCUS elaborar un programa de acciones solidarias dirigidas a defender los intereses de la clase de asalariados explotados.

Recomendar al nuevo Comité Ejecutivo Político del Consejo Central de la UPC-PCUS realizar junto con el CC del PCFR en 2017 la conferencia científica internacional conmemorativa dedicada a la significación de la Gran Revolución Socialista de Octubre en la lucha moderna de la clase obrera y todos los trabajadores por el socialismo.

3. En el curso de la preparación del 100 Aniversario de la Gran Revolución Socialista de Octubre se recomienda al Comité Ejecutivo Político del CC de la UPC-PCUS junto con el Comité Central del Partido Comunista de Transnistria realizar en 2015 la conferencia científica internacional “Internacionalismo, regularidades comunes y particularidades nacionales de la lucha de clases”. Junto con el Comité Central del Partido Comunista de Belorús realizar en 2016 la Conferencia científico-práctica “Clase obrera y sindicatos en la lucha contra el capital”.

4. La revista teórica «Izvestia (Noticias) de la UPC-PCUS» (redactor jefe Kostin M.V.): abrir desde 2015 capítulos especiales dedicados al 100 Aniversario de la Gran Revolución Socialista de Octubre.

5. Los editores de la página mensual “Boletín de la UPC-PCUS” en el periódico “Pravda” (Trushkov V.V., Makarov I.N.) abrirán una rúbrica dedicada al próximo Aniversario del Gran Octubre.

6. Recomendar al Comité Ejecutivo Político del CC de la UPC-PCUS incluir en el plan académico del Centro de formación partidista el curso “Significación de la Gran Revolución Socialista de Octubre y la modernidad”.

Ciudad de Minsk,

01 de noviembre de 2014

D e c l a r a c I ó n

del XXXV Congreso de la UPC-PCUS

“¡La proeza inmortal de los pueblos soviéticos vivirá en los siglos!”

(Para el 70 aniversario de la Gran Victoria)

El 9 de mayo de 2015, se celebrará el 70 Aniversario de la Victoria de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas en la Gran Guerra Patria contra la Alemania fascista y sus satélites. La valentía del soldado soviético, la firmeza sin parangón del hombre trabajador, el genio de José Stalin como dirigente estatal y militar salvaron de la peste parda mortal a la Humanidad. Una importante fuente de la Gran Victoria fue la unidad monolítica del pueblo soviético forjada en el combate y el trabajo bajo la dirección del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética.

Entre los Héroes de la Unión Soviética en los campos de batalla de la guerra realmente de todo el pueblo había 8 182 rusos, 2 072 ucranianos, 311 bielorrusos, 96 kazajos, 91 georgianos, 90 armenios, 69 uzbecos, 43 azerbaiyanos, 34 osetios, 19 moldavos, 18 turkmenios, 15 lituanos, 14 tadzhikos, 13 letones, 12 kirguisos, 9 estonios, 5 abjasios.

El mayo de 1945 que fue la continuación lógica del transcendental Octubre de 1917 coronó los logros históricos universales del socialismo. Pues evidenció la fuerza y la vitalidad de un nuevo régimen social, superó de una manera extraordinaria la autoridad de la potencia Soviética entre los pueblos del planeta, provocó cambios revolucionarios en todos los continentes.

Desde aquella primavera victoriosa iniciaron su historia las organizaciones internacionales de mujeres, sindicatos, jóvenes en cuyas banderas están escritas las consignas de paz, libertad, democracia y progreso social. La resistencia antifascista de millones de comunistas y patriotas se transformó en revoluciones socialistas en varios países de Europa Oriental, Sudeste de Asia y Cuba. Bajo el avance de la lucha de liberación nacional derrumbó el sistema colonial del imperialismo en África.

La victoria de la Unión Soviética sobre el fascismo cambió cardinalmente la correlación de fuerzas en la palestra internacional. Tras el nacimiento de la comunidad socialista, se configuró el equilibrio estable entre los sistemas sociales mundiales del socialismo y del imperialismo, en el planeta se estableció el equilibrio político-militar que aseguró la vida pacífica a lo largo de un medio siglo.

Pero apenas desaparecidas las trincheras de la Segunda Guerra Mundial, la reacción imperialista encabezada por la cúpula gobernante de Estados Unidos declaró una nueva “cruzada’ contra el Este. La “guerra fría” contra los países socialistas, la desintegración criminal de la URSS rechazaron a la Humanidad hacia el pasado, crearon la amenaza real, cada año mayor, de una nueva contienda global.  El catalizador de la futura catástrofe es la crisis económico-financiera inusitada.

La tragedia venidera todavía puede ser prevenida al consolidar, como lo fue hace 70 años, a todas las fuerzas progresistas, antifascistas, democráticas, de liberación nacional en todo el mundo. El deber del comunista de cada uno de los partidos hermanos de la UPC-PCUS consiste en hacer su aporte personal a la lucha contra el renacimiento del fascismo. En defensa de las conquistas de la Gran Victoria.

No permitiremos a nadie que se revise nuestra historia común, se tergiverse los hechos, se profane nuestros símbolos y monumentos, se blanquee a los verdugos fascistas y sus secuaces.

No permitiremos que los magnates financieros que ya en su momento abrieron el paso a Hitler ahoguen a nuestros pueblos en el baño de sangre de la guerra fratricida.

Juntos organizaremos acciones conmemorativas en todos los Estados ex repúblicas soviéticas sin excepción.

Recordaremos más de una vez y eternizaremos los sagrados nombres de quienes cayeron valientemente para defender la Patria multinacional, quienes fueron quemados vivos y torturados por los inquisidores fascistas.

Nos inclinaremos delante de los veteranos vivos, protagonistas de una proeza inmortal.

Llevaremos la luz y la fuerza vivificante de nuestra Victoria a los jóvenes, les ayudaremos a conocer la verdad y sentirse seguros en cuanto al futuro.

¡NUESTRA CAUSA ES JUSTA!

¡VENCEREMOS!

Ciudad de Minsk,

01 de noviembre de 2014

D e c l a r a c í o n

del XXXV Congreso de la UPC-PCUS

“¡Cerrar el paso a la agresión fascista!

Hace 69 años, nuestros abuelos y padres de la familia multinacional unida de los pueblos soviéticos conquistaron la victoria en la Gran Guerra Patria. En aquel entonces, en el victorioso año 1945 parecía que el “monstruo pardo” derrotado nunca extendiera sus tentáculos mortíferos y la tierra sufrida nunca más se regara con sangre humana y lágrimas. El fascismo fue denunciado y juzgado por el Tribunal de Núremberg como el crimen de lesa humanidad pero no fue aniquilado completamente.

A lo largo de los decenios de postguerra, el mismo hecho de la existencia de la Unión Soviética era una garantía firme de que los herederos hitlerianos no se atreverían a levantar su cabeza. La destrucción del primer país socialista del mundo abrió amplias perspectivas a los verdaderos criminales y canallas.

El “Memorial de Gloria” explotado por los partidarios de Saakashvili en la ciudad georgiana de Kutaisi, la profanación del monumentо al general Cherniakhovski en la ciudad polaca de Panenzhno en Polonia durante muchos años, el show vergonzoso contra el Soldado de Bronce en Tallin, las marchas de los retoños de Bandera en Lvov, Kiev y otras ciudades ucranianas, las marcha de los ex verdugos en Vilna y Kishiniov, escarnios sofisticados del servicio de seguridad de Letonia al heroico guerrillero Vasili Kononov, las hogueras de libros de los políticos y escritores progresistas destacados testimonian que el camino resbaladizo del anticomunismo y antisovietismo conduce inevitablemente al fascismo.

Todavía ayer se consideraba que la reproducción literal de los métodos fascistas de los años 20-30 del siglo XX no era posible simplemente. Los acontecimientos sangrientos actuales en Ucrania echaron abajo esas ilusiones. El capital oligárquico está buscando salida a la crisis global perdurable en el fascismo y una nueva guerra mundial.

Los aventureros políticos reanimadores del fascismo no toman consciencia de los efectos de sus acciones dementes. Nada aprendieron de la historia trágica del siglo pasado. Los antecesores de Cameron, Hollande y Merkel  -anteriormente, Chumberlen, Deladier,  Papen-, en su tiempo intentaron hacer un juego con los fascistas que le costó a nuestro planeta más de 72 millones de vidas humanas.

Hoy en día, cuando el mundo de nuevo llegó a una línea peligrosa, no hay otro ejército internacionalista a excepción de los comunistas, no hay otra fuerza política a excepción de los comunistas que sea capaz de encabezar y dirigir la respuesta a la descarada agresión de los fascistas.

Coma campanadas alarmantes suenan hoy las palabras del destacado antifascista Gueorgui Dimitrov confirmadas por los tiempos:

«¡Fascismo es chovinismo y guerra de conquista desenfrenados;

Fascismo es la reacción y contrarrevolución rabiosas;

Fascismo es el enemigo empedernido de la clase obrera y todos los trabajadores!»

¡El XXXV Congreso de la Unión de Partidos Comunistas – Partido Comunista de la Unión Soviética se dirige una vez más a las fuerzas antifascistas y democráticas de Europa y todo el mundo con el llamado de cerrar paso a la agresión fascista, desplegar un movimiento masivo contra la amenaza fascista, crear el Frente antifascista y antiimperialista!

¡A los fascistas, al banquillo de acusados!

¡No pasarán!

D e c l a r a c i ó n

del XXXV Congreso de la UPC-PCUS

«¡Confiamos en el futuro de Ucrania!»

Todo el mundo es testigo del desarrollo de una gran tragedia: la desintegración territorial y la guerra civil fratricida en Ucrania. Los acontecimientos en esa república antes floreciente son dañinos no solamente a los pueblos ucraniano y ruso sino a todo el mundo eslavo. Según los planes de los “estrategas” de ultramar, Ucrania debe servir como detonante de una bomba terrorífica capaz de hacer volar todo el espacio euroasiático, eliminar los últimos vestigios de la estatalidad postsoviética, sumir a millones de personas en el caos sangriento.

Para llevar a la práctica esos objetivos сanibalistas, Estados Unidos y sus colegas de la OTAN llevaron al poder en Kiev a la camarilla profascista de partidarios de Bandera.  Como si les faltara la memoria histórica a los ex aliados de la URSS en la coalición antihitleriana. Como si olvidaran que durante la Segunda Guerra mundial los de Bandera eran una herramienta servil y bruta de los ocupantes fascistas alemanes. Los hitlerianos usaron esa chusma para perpetrar fechorías más repugnantes cuyos símbolos tenebrosos fue el pueblo de Jatyn arrasado por el fuego, y la tragedia de Volyn. Centenares de miles de ucranianos, rusos, hebreos, polacos, personas de otras nacionalidades cayeron muertos por los destacamentos punitivos.

En los tiempos de paz el movimiento de Bandera está lejos de ser un movimiento de liberación nacional sino una secta de fanáticos enloquecidos amparados por los servicios secretos de las “democracias” occidentales. Tras la desintegración de la Unión Soviética, el arma ideológica venenosa del nacismo la necesitó la nueva “elite” ucraniana no sólo para embaucar e intimidar a los electores sino también para proteger la propiedad saqueada por los oligarcas.

La bacanal de la corrupción de los funcionarios, la predominancia de las bandas criminales, la pauperización catastrófica de la población, la falta de perspectivas para los jóvenes, la arbitrariedad e inoperancia de las leyes, el temor generalizado y desolación se convirtieron al igual que en la Alemania de los 1930 en un caldo de cultivo para grupos neonazis radicales. Ese estado de ánimo engendró a los nuevos “führers” del Maydán kievliano. Las campañas electorales presidenciales y parlamentarias confirmaron la justeza de Carlos Marx de que a una nación como a una mujer no se le perdona un instante de equivocación, ya que el primer aventurero puede cometer violación sobre ella.

Pero los secuaces de Bandera no representan a toda la Ucrania.  No puede ser que la gran nación de Bogdán Jmelnitski y Gregori Skovoroda, Nikolay Gogol y Taras Shevchenko, Ivan Kozhedub y Sidor Kovpak, Vasiliy Sujomlinski y Boris Paton se reconcilie con el infame rol de la fábrica de “carne de cañón” para las aventuras criminales de los ricachones extranjeros y nacionales.

En el país están madurando por todas partes las uvas de ira popular. Los trabajadores de a pie –genuinos patriotas de Ucrania–  se levantan a la lucha por el derecho de vivir tranquilamente en su tierra, hablar su lengua materna, honrar las hazañas de sus padres y abuelos en los años de la invasión hitleriana.

El XXXV Congreso de la UPC-PCUS expresa su solidaridad con los participantes en la resistencia contra la peste neonazi expandiéndose y antes que nada con la lucha del Partido Comunista de Ucrania que en estos momentos es blanco de las más feroces represiones, y sus miembros sometidos al terror moral y físico constante.

Nosotros, los comunistas de 17 partidos hermanos, confiamos en el futuro del Estado ucranio. Vemos una alternativa salvadora única en la materialización del legado de Vladimir Lenin grabado en el pedestal de granito del maravilloso monumento destruido por la muchedumbre abestiada en la plaza de Bessarabia de Kiev: solamente “con la acción única de los proletarios de gran Rusia y ucranianos es posible la existencia de una Ucrania libre, sin esa unidad no podremos hablar de ella”.

Es por ello que el fortalecimiento multifacético de la alianza fraternal con el pueblo ucranio en la época de las duras pruebas es nuestra causa y nuestro deber común.

Ciudad de Minsk,

01 de noviembre de 2014

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